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Para todos los públicos Últimas preguntas - Inteligencia moral - ver ahora
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Me encontraba con que entre otras muchas cosas,

(Música cabecera)

Hola, amigos, ¿qué tal? Bienvenidos. Estamos como todas las semanas,

en "Últimas preguntas". Hoy les invitamos a conversar

sobre un libro y reflexionar sobre el tema que nos propone.

Se llama "Inteligencia moral. Perspectivas",

y lo ha escrito quien hoy nos acompaña: Luis Fernando Vilchez.

Buenos días, Luis Fernando. Muy buenos días, María Ángeles.

Buenos días a todos. Muchas gracias por acompañarnos

y con mucho gusto además, digo una vez más,

si nuestros espectadores siguen de un modo habitual,

o más o menos habitual el programa, han visto que has estado

en otras ocasiones, por lo tanto si saben de nuestra relación,

nos vamos a tutear porque nos conocemos hace tiempo

y yo creo que vamos a estar más cómodos.

Faltaría más. Te lo agradezco mucho.

Un libro sobre inteligencia moral. Se ha hablado mucho

y se ha estudiado mucho el tema de las inteligencias múltiples.

En alguna ocasión, hemos hablado también en el programa

de la inteligencia espiritual, que luego lo podemos comentar,

la inteligencia emocional, que está, si me permites, muy de moda

hablar de la inteligencia emocional. Pero yo no había oído hablar

de la inteligencia moral.

Sí, de verdad es que no se ha escrito demasiado

sobre la inteligencia moral aunque haya algunas publicaciones

que yo he manejado y he reflexionado sobre ellas

cuando estaba escribiendo este libro.

Realmente, el tema de la inteligencia es un tema muy antiguo.

Hace más de 100 años empezó a estudiarse desde el punto de vista

de la psicología qué era la inteligencia.

Se entendía como una sola realidad;

se era muy inteligente, mediano o poco inteligente.

Posteriormente, pasado no mucho tiempo empezó a hablarse

de dos o tres inteligencias.

Por ejemplo, inteligencia lógica matemática,

la inteligencia espacial, la inteligencia lingüística...

Y así se evolucionó durante muchísimo tiempo en el estudio

de la inteligencia hasta llegar a Howard Gardner,

que hace unos 20 o veintitantos años

empieza a hablarnos de inteligencias múltiples, variadas.

Habla hasta de ocho inteligencias. En medio, también surge el estudio

y la propuesta de la inteligencia emocional de Goleman, Salovey, etc.

Pero no se había hablado suficientemente,

modestamente quisiera contribuir a que se reflexionara

sobre una inteligencia

específicamente distinta de las demás.

Es verdad, que no a todo podemos acabar llamándolo inteligencia.

Claro, eso también, podemos caer en ese error, ¿no?

Efectivamente, este modelo de Gardner da para mucho

pero no podemos acabar llamando inteligencia a todo.

Por ejemplo, a mí me han preguntado muchas veces

en foros académicos, en foros educativos

si pudiéramos hablar hoy de una inteligencia tecnológica,

esa que parecen tener muy desarrollada casi desde que nacen

los niños de hoy.

No lo sé, no me niego a eso ni muchísimo menos,

ojalá podamos descubrir algo sobre ese terreno

que es también muy provechoso. Pero yo sí defiendo

en esta publicación, en este libro, la existencia

de una inteligencia específica a la que podemos llamar

inteligencia moral. ¿Qué sería esta inteligencia moral?

¿Cómo podemos definirla? ¿Cómo podemos entenderla?

Necesitaríamos largo rato para eso. Entre otras cosas, leer este libro.

Voy a tratar de decirlo de la manera más sencilla.

Yo creo que la inteligencia moral

es la capacidad para resolver problemas morales.

Como la inteligencia matemática es la capacidad para resolver

problemas más matemáticos, o la inteligencia musical

para resolver problemas que tengan que ver con ese lenguaje

que es la música.

La inteligencia moral, además, consta de una serie de habilidades.

Por ejemplo, capacidad para razonar en términos de lo que es bueno,

de lo que es justo, de lo que es mejor,

de lo que es debido en cada momento.

Solucionar cuestiones bioéticas, por ejemplo.

Y esto, naturalmente es algo específico

que no lo cumplen otras inteligencias.

Es cierto, que esta inteligencia moral,

a mi modo de ver, se sitúa en la intersección

con la ayuda, con la base de otras inteligencias;

inteligencia lógica, capacidad para discurrir, razonar, argumentar,

y de la inteligencia emocional, por supuesto,

y de la inteligencia social.

Inteligencia emocional, sería ese yo, tú.

La inteligencia social, sería en nosotros, vosotros.

Por tanto, en esa intersección se sitúa.

Una persona que tiene una alta inteligencia moral,

estoy seguro que todos conocemos a personas que tienen

esta alta inteligencia. Están dotados de capacidad

de razonamiento, de lo que cabe hacer en un momento determinado,

eso es lógico, inteligencia lógica. Al mismo tiempo,

están dotados de empatía, que tiene que ver con inteligencia emocional.

Me sitúo en la posición de esta persona.

Inteligencia social. Y luego, de una serie

de habilidades a la que nos podemos referir

que conectan con lo que clásicamente hemos llamado virtudes,

que es una palabra antigua, pero que curiosamente

se ha recuperado su estudio en los estudios de la moral actual.

Estaba yo pensando ahora, cuando hablabas,

en determinadas personas de quienes,

que tanto desde un punto de vista público, como personal,

todos conocemos a alguien de quien decimos:

"Esta persona es una autoridad moral".

O: "Tiene sobre nosotros autoridad moral".

Podíamos, en esos casos,

¿se identifica con inteligencia moral?

Sí, yo diría que sí.

Pongamos el caso de quienes han ejercido

en ámbitos pequeños, que es más fácil entenderlo.

Todos conocen, por ejemplo,

la labor de un maestro en un ámbito rural,

un ámbito pequeño.

Pensemos en otros momentos, en otras épocas, pero también ahora,

en muchas escuelas rurales de nuestro país y es una fortuna

que se atienda a esos niños para quienes sería muy difícil

acceder a otras poblaciones más lejanas.

Ese maestro, esa maestra,

muchas veces son una autoridad moral para el pueblo.

Median en conflictos entre los vecinos,

hacen de testigos de promesas o contratos,

compromisos que contraen los vecinos

y lo respetan porque tienen autoridad moral.

Precisamente, la diferencia entre poder y autoridad,

está en esto; el poder te lo da el oficio,

el papel que tienes que desempeñar. La autoridad se la gana uno.

Estas personas, como tú sugieres,

yo creo que tienen una inteligencia moral

y las personas que nos han hecho crecer

a la humanidad entera moralmente, desde los tiempos clásicos.

No cabe duda que un Sócrates hace crecer a la humanidad.

No cabe duda, para quienes somos creyentes,

que Jesús hace crecer la humanidad con su propuesta moral.

Todos nos hemos alimentado de esto y por eso tiene tanta importancia

los modelos morales a la hora de desarrollar esa potencialidad,

esa capacidad humana que está en toda persona,

pero que hay que desarrollar luego, hay que educar

y que llamamos inteligencia moral.

Ahora retomamos esta tema de la educación,

igual que se educan o se pueden educar otro tipos de inteligencia,

vamos a ver si la moral también.

Pero antes hablabas de las virtudes.

¿Cuáles serían las cualidades que definen

o que pueden definir a una persona

de la que se puede considerar

que tiene una importante inteligencia moral

o que es inteligente desde el punto de vista moral?

Yo me iría a lo clásico, lo que ya decía Aristóteles,

y lo que ya decían en la escolástica, la filosofía de Tomás de Aquino.

La prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

Una persona que tenga estas virtudes es evidente

que tiene una buena inteligencia moral. Sin duda.

Voy a referirme también a otras referencias,

como pueden ser la de los clásicos.

Hay dos palabras, no se asusten nuestros seguidores,

pero que podemos utilizar, que es: sindéresis y sofrosine.

Tradúcenos. Sindéresis es sentido común,

tener mano izquierda y al mismo tiempo,

es una capacidad para hacer cosas justas,

emitir juicios equilibrados.

Hay muchas personas que no han tenido a lo mejor,

en la vida, la oportunidad de una formación académica

de alto nivel, pero que nos dan lecciones de sindéresis,

de ese sentido común.

Yo que nací en un pueblo, recuerdo a personas,

que si no eran analfabetas pues estaban muy cercanas,

porque no habían tenido posibilidades en su vida de estudiar

y estaban dotadas de una inteligencia moral,

porque tenían ese sentido común, que podemos decir de manera coloquial

que es la sindéresis. Y luego, la sofrosine.

Eso viene de un mito griego,

Sofrosina era hija de Érebo y de la Noche,

fue de los "daimones" que salieron de la caja de Pandora.

Tiene que ver con la mesura, la templanza, el equilibrio.

El equivalente en latín es "sobrietas", la sobriedad.

Platón la identificaba con la armonía.

¡Qué bonito es esto! Esto es fantástico.

Una persona que ha armonizado una serie de cualidades,

de características como las que estamos comentando.

Pues bien, si tuviera todas estas cosas o parte de ellas,

naturalmente que puede haber niveles y puede haber grados,

esta persona tiene una alta inteligencia moral

que la puede ejercer. Luego hay, evidentemente,

yo creo que todos podemos estar pensando en este momento

en que hablamos de este tema,

en profesiones para las que se requeriría

una buena inteligencia moral. Claro.

Pensemos, como he puesto el caso de un maestro, de un educador.

Un educador es querido y respetado por sus alumnos

si además de saber de su materia, su asignatura, explica bien,

es un buen profesor en términos didácticos,

tiene una buena inteligencia moral. Es ejemplo para sus alumnos

y además, les invita a desarrollar esa faceta de su personalidad.

Un juez, no solamente debiera tener

unas cualidades de formación jurídica,

esto se supone, se exige. Tiene que hacer una oposición, etc.

Pero además, debiera estar dotado de una inteligencia moral especial,

más alta que los demás, incluso

debiera ser de alguna manera examinado en este punto.

Un confesor, un orientador espiritual,

un consejero... Son personas que necesitan

haber desarrollado una inteligencia moral.

De hecho, todos, cuando necesitamos un consejo, una ayuda,

si nos fijamos bien, buscamos a personas

que tienen una buena inteligencia moral.

Una inteligencia que se puede aprender,

quiero decir, potencialmente todos tenemos

esta inteligencia moral, ¿pero podemos desarrollarla?

¿Podemos aprenderla? ¿Podemos crecer en este sentido?

Creo que podemos y debemos. Pasa como otras inteligencias.

Un niño, una niña, pueden tener potencialmente

una inteligencia musical, pero si no han aprendido

a desarrollarla, no han tenido esa oportunidad,

no han puesto un instrumento en su mano.

Pensemos, por ejemplo, el gran proyecto

de las escuelas Abreu que se han hecho en Venezuela.

Han puesto en mano de muchos niños en situaciones precarias en su vida

un instrumento y han desarrollado su inteligencia musical.

Pues con la inteligencia moral pasa exactamente igual.

¿Cómo se desarrolla esto?

Pues como otras potencialidades humanas;

con la palabra del que educa, con el ejemplo del que educa,

con las estrategias, con el saber corregir.

Cuando un niño pequeño, yo cito mucho los niños pequeños

cuando tengo oportunidad,

y a veces les he oído decir un niño a otro:

"Eso no es correcto".

En algún momento ha oído en su vida la palabra corrección,

lo que está bien y lo que no está bien.

Se lo ha dicho su madre, su padre, sus educadores

y poco a poco han ido evolucionando.

Esto es lo que los estudiosos de la psicología del desarrollo

nos han tratado de explicar a lo largo del tiempo.

¿Pero la moral no es algo muy privado?

Quiero decir, ¿hay distintos tipos de moral?

En muchas ocasiones leemos, incluso en libros:

"la moral católica", o se le aplica,

ahora que estamos en un programa católico

el tema o el adjetivo "moral católica".

¿Cuántos veces hemos oído a muchas personas decir:

"Eso, moralmente a mí no me parece bien,

porque es mi moral o los criterios morales que yo tengo"?

¿No es algo muy privado?

¿O cómo se hace esto? Más que privado está ligado

a la subjetividad, a cada sujeto. Ya.

Y también a cada cultura, hay una variedad en ese sentido.

Desde ese punto de vista,

nosotros nos encontramos con una heterogeneidad, una variedad,

como hay una variedad de exhibición y exposición

y de realización de valores en la sociedad.

Pero yo creo que hay unos mínimos morales a los que podemos...

Una gran profesora Adela Cortina se ha extendido magníficamente

en todo esto, la búsqueda de esos mínimos morales.

Yo creo que esa regla de oro: "No hagas a los demás

lo que no quieras que se te haga a ti",

yo creo que se se mínimo moral en el que podemos coincidir,

y coincidimos de alguna manera. "Busca el bien, evita el mal".

"Haz el bien que esté en tus manos".

Esto, naturalmente se puede adjetivar de una manera o de otra.

Tú te has referido a una moral católica.

Qué duda cabe que ese adjetivo es una impronta muy fuerte,

es una impronta muy profunda y entonces, la moral de base

está enriquecida por esos proyectos. No solamente es que yo debo procurar

no hacer a los demás el mal, es que por ejemplo Jesucristo

incluso nos dice que tenemos que perdonar a un enemigo.

Eso es un salto moral impresionante que viene por esa adjetivación,

valga la expresión, proveniente de llevar una moral católica,

en ese sentido. Luego está el campo de la ética,

que es la filosofía moral, la reflexión sobre la moral

y que hace una serie de propuestas.

En ese sentido, me gustaría resaltar

algo que también en el libro se destaca,

la necesidad de argumentación.

Yo he explicado durante mucho tiempo en la Universidad Complutense,

en la facultad de educación, una asignatura optativa:

"Desarrollo moral".

Me encontraba con que entre otras muchas cosas,

los alumnos universitarios que escogían como optativa

esta materia, estaban necesitados de saber argumentar moralmente.

Razonar, no solamente decir: "Yo opino esto".

"Yo opino que la pena de muerte es lícita o es ilícita, etc.".

Pero debemos de pasar de la opinión a la argumentación.

La argumentación se hace con razones de tipo moral,

alimentadas por la ética en muchos casos,

y por la propia reflexión personal.

En el libro, también hablas de desconexión moral.

¿A qué te refieres? Es verdad.

Eso me ha dado que pensar mucho a lo largo de mi vida.

De joven, estudiante, filosofía primero, teología también,

me preocupé mucho por el problema del mal.

En los últimos años, he creído encontrar una explicación

a través de las teorías de Albert Bandura,

filósofo de la psicología, del aprendizaje,

los modelos de imitación en el aprendizaje.

Él habla de algo muy interesante

que a mí extraña que no se haya desarrollado suficientemente.

Ahí le dedicamos todo un capítulo y es: "La desconexión moral".

¿Qué significa?

Que el ser humano tiene tendencia a defenderse.

En el psicoanálisis de Freud, también se habla de esto,

son las defensas de Yo.

Por ejemplo, la justificación que a veces el ser humano busca

para no tener disonancias internas, en su conciencia.

Por ejemplo, dice: "Si todos lo hacen,

si todos roban, pues no esta tan mal".

Claro. "Si todos se aprovechan,

no está tan mal". Eso es una justificación.

¿Qué significa?

Es una metáfora en cierto sentido, yo de alguna manera,

he desconectado, he quitado esa conexión con lo moral.

Por ejemplo, decir: "Bueno, que me haga una factura sin IVA,

porque las grandes empresas tampoco pagan, ganan mucho dinero".

Yo he buscado una justificación y me he desconectado ahí.

Digamos también, un problema que puede existir,

por ejemplo, hoy en día con los videojuegos

que se sitúa al niño sobre todo, en un campo donde no hay

una conexión moral. Digamos, en ese mundo virtual,

es lícito matar o es lícito hacer cosas que son indebidas.

El tema de la desconexión moral yo creo que es muy importante,

porque hay desconexión moral individual

y puede haberlo sistémica. Claro.

Si todo el mundo hace algo que está mal,

pues bueno, no está tan mal

que lo hagamos nosotros. Como lo hacen los demás...

Como psicólogo me encontré algo que marcó

mis reflexiones desde hace muchos años

y es que, por ejemplo niños o niñas

que procedían de situaciones de maltrato, de abandono, etc.

No se había producido en ellas una conexión moral.

Por tanto, educar moralmente es conectar con la dimensión

de la moralidad en el ser humano.

Como haríamos otras conexiones que hemos dicho,

de otras inteligencias. Por tanto, ¿Qué es educar?

Entre otras muchas cosas instruir

y luego conectar con el sentido de la vida.

Ahí vendría la inteligencia espiritual

o integral, como dice el mismo Gardner,

y conectar con esa dimensión del ser humano

que es la dimensión moral. Tenemos muchas dimensiones.

Una puramente física, otra lógica o mental,

otra emocional y otra moral.

La educación integral debe comprender todas esas dimensiones.

A mí me parece que hay aquí un campo amplísimo,

por eso quizá el subtítulo "perspectivas".

"Inteligencia moral. Perspectivas". Claro, porque además,

tú lo sabes bien, personalmente soy amigo

de relacionar unas cosas con otras,

porque en un mundo donde la ciencia se ha complicado tanto,

es un mundo muy complejo.

En un mundo en el que la incertidumbre

nos abraza por todas partes, nos rodea por todos lados,

es importante ver las realidades humanas,

la propia, las ajenas, las del mundo, las de la vida,

desde varias perspectivas.

Y aún así, siempre nos quedará la duda.

Como hablamos también ahí, a propósito del libro

de una gran filósofa moral como es Victoria Camps,

"Elogio de la duda". Seguimos dudando,

seguimos preguntándonos y es lo que modestamente hemos pretendido

con este libro, con esta obra. Algo que podemos hacer todo,

porque además es un libro,

que como todo lo que escribe Luis Fernando Vilchez,

con una gran profundidad, sin ninguna duda,

detrás de este libro, hay muchísimo tiempo de estudio,

años de estudio, de reflexión, de pensamiento, de darle vueltas,

pero luego él lo escribe de una manera que podamos

todos leerlo, no hay que estar especialmente preparado

para leer determinado tipo de obras, porque quizá ahí,

su vocación de maestro también, viene ahí, el que podamos todos

disfrutar y seguir reflexionando, seguir pensando en este libro

que se llama "Inteligencia moral. Perspectivas".

Por cierto, editado por PPC.

Pues, Luis Fernando Vilchez, muchas gracias.

Felicidades por este nuevo trabajo y gracias por compartirlo

con nosotros. Muchas gracias a ti

y al programa por la invitación. Es un gusto.

Gracias a los que nos hayan seguido en este momento en este programa

y como siempre, dispuesto a compartir con los demás.

Después de todo esto, alguien me ha preguntado:

"¿Tienes dudas?", y yo: "Muchísimas".

Más, quizá. Más todavía. Sigamos pensando

y es una invitación a compartir el pensamiento y la reflexión.

Eso es. Tiene mucho que ver con el nombre de nuestro programa.

Esas últimas preguntas, que la respuesta hay que darles

como decimos, muchas vueltas. Luis Fernando, gracias.

Gracias a todos ustedes, nos vamos a despedir, pero lo vamos hacer

con música. Está con nosotros Migueli,

que nos va a presentar uno de esos vídeos, esas canciones

que él conoce y quiere también compartir con todos nosotros.

Les emplazamos hasta la próxima semana

y adelante, Migueli. Gracias, linda.

Hola a todos, ¿cómo estáis?

Hoy os traigo Fabio de Melo, brasileño.

Hace unos años, un cura que se llama Marcelo Rossi

grabó todas las canciones que a él le gustaban en un disco

y fue número uno, pero del país. En todas las listas y vendió

millones de discos.

Desde entonces, muchos curas se han animado a grabar discos

y ha habido movimiento muy grande de eso.

El exponente máximo, sin dudarlo, es Fabio de Melo,

el padre Fabio de Melo.

Es una estrella en el país. Vas a cualquier aeropuerto de Brasil

y están los 20 libros de éxito de siempre y siempre alguno

del padre Fabio de Melo. Es un hombre que compone bien,

que habla bien, que canta muy bien, tiene una voz radiofónica

y que tiene una labia que convence a cualquiera.

Os traigo su tema "No pares de luchar".

Nunca pares de luchar. Os dejo con Fabio de Melo,

este hombre con tanto arte para transmitir la Buena Noticia.

(Música)

(CANTA EN PORTUGUÉS)

(Aplausos)

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Últimas preguntas - Inteligencia moral

19 mar 2017

El psicólogo Luis Fernando Vilchez nos habla de su nuevo libro "Inteligencia moral" en el que aporta interesantes sugerencias sobre este tipo de inteligencia en la línea de las inteligencias múltiples.

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