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Para todos los públicos Últimas preguntas - Iglesia y democracia - ver ahora
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(Música)

Hola, ¿qué tal? Muy buenos días.

Bienvenidos a "Últimas preguntas".

Un programa en el que bueno,

pues vamos a tener muchos temas que compartir con ustedes.

Vamos a llegar hasta donde dé tiempo.

Como siempre, ¿verdad?

Porque se va a celebrar dentro de unos días

un congreso en el que se va a hacer una mirada

a estos 40 años de democracia

y la relación o la presencia

de la Iglesia en estos 40 años de historia.

Pero es que también, dentro de dos semanas,

va a ser canonizado Pablo VI, figura importante en esa etapa,

además, que estamos comentando.

Y que, desde luego,

tiene todavía mucha referencia y mucha presencia en nuestra vida

y en nuestra Iglesia.

Precisamente, con este motivo, en la Fundación Pablo VI,

fundación que lleva su nombre y de la que hablaremos enseguida,

se celebraba el pasado día 20 de septiembre, hace apenas unos días,

una mesa redonda, que servía un poco para abrir

y para inaugurar el centro de pensamiento Pablo VI.

Una mesa redonda con el tema "Memoria y reconciliación".

Como ven, muchos temas, pero todos conectados entre sí.

Y también conectados a través de una persona,

una personalidad en la vida de la Iglesia

y de la sociedad como es Pablo VI.

Está con nosotros para hablar de todos estos temas

Monseñor Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona.

Buenos días. Hola, buenos días.

Muchas gracias por estar con nosotros

y con mucho gusto decimos, una vez más,

porque no es la primera vez que nos acompañas.

Así que, gracias.

Con mucho gusto.

Que nos acompaña aquí, presente en el plató,

y según nos ha confesado antes,

alguna vez también al otro lado de la televisión.

Así que, gracias. Exactamente.

Y también nos acompaña una vez más, y nos encanta, Teresa Conte.

Bienvenida, Teresa. Muchas gracias, María Ángeles.

Gracias por estar con nosotros. Trabajas en la Fundación Pablo VI.

Y tienes muchas cosas que contar.

Así que, bueno, como son tantos los temas,

vamos a meternos ya en materia.

Primero, si les parece, para situarnos un poco,

vamos a conocer la Fundación Pablo VI,

y para eso hemos pensado que sea su presidente,

Monseñor Ginés García Beltrán, quien nos la presente.

La Fundación Pablo VI nació hace más de 50 años.

Y fue una idea y una creación de Ángel Herrera Oria.

El cardenal Herrera Oria.

Sin lugar a duda,

uno de los personajes más importantes

de la Iglesia del siglo XX.

Yo diría que poliédrico, pero no solo de la Iglesia,

sino también de la sociedad.

Periodista, escritor, político...

Después sacerdote, obispo, cardenal...

Él creó la fundación Pablo VI

para llevar la Iglesia a la realidad social.

Para llevar la iglesia a la plaza pública.

Y para eso, no tenía más que un instrumento.

Y ese instrumento era la doctrina social de la Iglesia,

tan desconocida.

¿Cómo podía llegar? A través de la formación.

Uno de los objetivos fundamentales de nuestra fundación

es la formación en doctrina social de la Iglesia.

¿Para qué? Para salir al mundo.

Yo creo que es fácil crear muros, pero los muros nos aíslan.

Y la fundación, lo que quiere, es ser puente.

Quiere crear una cultura de encuentro.

Quiere llevar el Evangelio

y la doctrina de la Iglesia a la sociedad,

conscientes de que la Iglesia tiene mucho que decir.

La Iglesia tiene mucho que aportar.

No desde el poder, sino desde el servicio.

No con la confrontación, sino con el diálogo.

Por eso lleva ese nombre tan bonito que es el de Pablo VI,

el próximo santo de la Iglesia

que nos habló en su primera encíclica del diálogo.

En la *, dice Pablo VI que la Iglesia es diálogo,

porque la Iglesia crea puentes, porque la Iglesia escucha,

porque con humildad, dice su palabra.

Pues eso define muy bien cuál es el objetivo,

los fines de esta institución,

de esta fundación: la Fundación Pablo VI.

Pues en este marco de la Fundación Pablo VI,

como decíamos al comienzo, muchas actividades y, sobre todo,

muchas formas, muchas propuestas para invitarnos a la reflexión,

porque al final de eso se trata.

El hablar de todos estos temas que hoy vamos a comentar.

De dar vueltas a algo que tenemos que tener muy claro.

Ciertamente.

Evocar nuestra historia

nos permite conocernos mejor

y nos permite también pensar mejor

nuestro itinerario para mañana

porque la memoria es la fuente de la esperanza, de los proyectos.

Y además, nosotros...

Yo creo que hemos sido un poco olvidadizos

De lo que...

De los valores que hemos vivido en estos años pasados.

El postconcilio de la transición.

Yo creo que la Iglesia española actual

tiene que recordar sus propios esfuerzos,

sus propias decisiones

para profundizar más

en la línea conciliar y...

Acercarnos más a las metas que entonces se propuso la Iglesia.

Meter de renovación, de rejuvenecimiento,

de acercamiento amistoso al mundo de hoy.

También a los alejados, también a los no-cristianos,

también a los que no nos ven con simpatía para hablar,

para deshacer malentendidos,

para crear algo que a mí en España me parece siempre muy importante,

que es un clima de convivencia, de intercambio,

de respeto, de mutua aceptación.

Y de mutuo aprendizaje también,

porque hablando y conviviendo,

aprendemos unos de otros y construimos.

Construimos Iglesia, construimos país,

construimos sociedad entre todos.

Ese primer acto, como podríamos decir,

de esta temporada o de este curso que fue en esta mesa redonda,

como comentábamos, en el pasado día 20 de septiembre.

"Memoria y reconciliación".

¿En qué marco estuvo centrada esta mesa, Teresa?

Bueno, la idea de esta mesa era, como tú bien decías,

la Fundación Pablo VI, pues ha considerado como institución

que uno de los proyectos que naturalmente le corresponde,

diríamos así, como estaba diciendo don Fernando,

recuperar en cierta medida, volver a mirar, bueno, un poco hacia atrás,

para recuperar algunas cosas que hemos olvidado por el camino.

Una de ellas es, precisamente, la propia figura,

la dimensión eclesial, histórica, teológica, personal, de Pablo VI.

Y al hilo de este proyecto,

la Fundación ha considerado crear un centro dedicado,

no solo o no tanto a la figura, a la biografía de Pablo VI, sino,

sobre todo, a todo lo que él significó para la Iglesia universal

y muy concretamente para la Iglesia en España

y para ese proceso de cambio político

que desde mediados de los años 60,

finales de los 60 y evidentemente ya en los 70,

parece que estaba cantado, vamos a decirlo así,

pero que costó mucho generar, engendrar, promover,

y sin lugar a dudas, él tuvo mucho que ver en ese proceso.

Entonces, la mesa, la idea era un poco recuperar,

poder hablar sobre esas cuestiones y ser un poco,

como la carta de presentación de ese centro

que nace para estar al servicio, no solo de la Iglesia en España,

sino de la sociedad española, ¿no?

Ahora comentaremos,

porque seguro que hay muchos proyectos dentro de este centro,

pero por seguir con la figura de Pablo VI,

va a ser canonizado el próximo 14 de octubre.

¿Cuál sería la referencia,

la presencia real de Pablo VI en la sociedad actual?

¿Qué nos tiene que decir o qué creen ustedes que nos dice Pablo VI?

Iba a decir a los cristianos,

pero yo creo que podemos ampliarlo a los hombres, a las mujeres de hoy.

La figura de Pablo VI es una figura enorme.

En un hombre pequeñito había un espíritu muy grande.

Y yo creo que su gran mensaje es el mensaje del concilio.

Autenticidad cristiana

para establecer una relación amistosa

y evangelizadora con el mundo contemporáneo.

Pablo VI fue, para mi gusto,

el primer Papa moderno.

Con una sensibilidad cultural finísima,

un hombre de un talante intelectual,

atento, sensible...

Fue el hombre del concilio,

que encauzó el concilio,

y le dio su verdadera misión,

que es rejuvenecer la Iglesia.

Curiosamente,

la Iglesia se rejuvenece cuanto más se acerca a sus orígenes.

Cuanto más cristiana es,

más joven y más atrayente resulta.

Para poder evangelizar al mundo contemporáneo,

Pablo VI tenía una percepción muy profunda

de que estaban haciendo una cultura nueva.

De que la Iglesia

tenía que reconciliarse con el mundo contemporáneo,

el mundo de la ilustración, el mundo de la libertad,

el mundo de la democracia.

Y para eso hacía falta unas actitudes nuevas de cordialidad,

de respeto, de valoración.

Ahí están los hermosos discursos de Pablo VI en el principio

y final de las etapas del concilio diciendo:

"De la Iglesia ha nacido una gran corriente de afecto,

de simpatía y con fraternidad, con sencillez,

os queremos ofrecer el mensaje de Jesús

como un mensaje de enriquecimiento,

de humanidad, de paz, de alegría, de crecimiento.

Lo tenemos conservado para vosotros".

Es decir, es buscar una actitud nueva.

El hombre del concilio.

Un maestro profético.

Y yo quiero subrayar y lo subrayé en la mesa redonda,

un gran amigo de España.

Comprendió los problemas de España mejor que los españoles.

En un momento, eso le iba a decir, muy delicado, muy...

Un problema muy delicado, muy complejo,

tanto en la Iglesia como en la sociedad civil,

Pablo VI comprendió muy bien el problema de España, nos apoyó,

decididamente, a replantear la vida

y las relaciones entre la Iglesia y la sociedad española.

Yo creo que le tenemos que conservar una gran gratitud,

porque el gran periodo de paz y de prosperidad

que hemos tenido no hubiera sido posible sin una puesta decidida

de la Iglesia en favor de la democracia.

Y esa apuesta tampoco hubiera sido posible sin el concilio

y sin el apoyo de Pablo VI.

En esa línea de diálogo, de reflexión, de pensamiento,

por donde va este centro de pensamiento, Pablo VI...

Sí, yo creo que Don Fernando lo decía muy bien.

Decía el filósofo Guitton, Jean Guitton,

que además era muy amigo de Pablo VI,

y escribió esos famosos diálogos que, pasara lo que pasara,

y no se había publicado la "Humanae Vitae",

pasara lo que pasara,

sucediera lo que sucediera, el pontificado del Papa Pablo VI,

iba a ser el pontificado del diálogo.

Y yo creo que esa es una de sus grandes apuestas.

Apuestas para la convivencia, como decía don Fernando,

hacia dentro y hacia fuera de la Iglesia.

Porque esos cuatro círculos de los que habla Pablo VI,

son distintos círculos con distintos interlocutores.

Yo creo que el diálogo, además,

tal como se plantea esa maestría de la que hablaba don Fernando,

la "Ecclesiam Suam",

tal como se plantea es un método fundamental,

pero también es una actitud ante la vida

que implica una serie de valores

Como la claridad, la transparencia, la mansedumbre.

La voluntad, que eso es algo que me parece maravilloso, ¿no?

La voluntad explícita de la que tanto habló Pablo VI, ¿no?

Para que la Iglesia y el mundo se encuentren

y encontrándose se conozcan, y conociéndose se amen, ¿no?

Es decir, la idea de la amistad cívica, de la caridad política,

Todo eso está en ese planteamiento.

Que también tiene mucho que ver con su otro amigo,

el filósofo Maritain.

Yo creo que recuperar eso...

...Vamos a intentarlo.

También es verdad que es una propuesta de colaboración, ¿no?

Tiene que ser la propuesta abierta

donde sean muchos los que se sientan invitados y congregados.

Vamos a intentarlo.

Yo lo decía, recuperar todo eso, ponerlo en valor,

ponerlo encima de la mesa,

liberarlo de muchas adherencias que nos sobran, ¿no?

En un proceso, también, que creo que estamos llamados,

de purificación, de autentificación, de volver,

de liberarnos de muchas ataduras,

de muchas seguridades que no favorecen el nombre de Dios

y de Jesucristo en nuestra sociedad.

Todo eso vamos a ver cómo lo vamos concretando.

Ya lo hemos concretado en algo.

Ya hemos empezado a lanzar

lo que llamamos "Miradas sobre Pablo VI".

Don Fernando ha escrito una, precisamente,

sobre esa dimensión de Pablo VI, el primer Papa moderno.

Que intentamos que sean miradas breves

escritas por personas que conocen

o tienen algo que decir sobre aspectos relevantes

de la figura de Pablo VI, ecumenismo, la "Humanae Vitae",

la mujer, justicia y paz, desarrollo...

Su etapa en Milán, su amor por la cultura francesa...

Todas esas cuestiones van apareciendo quincenalmente

en esa forma de miradas que quien quiera recibirlas,

no tiene más que escribirnos.

Le sumamos a la base de datos y va a ir recibiéndolo.

Esa es una iniciativa, la mesa redonda,

la idea de crear un seminario permanente sobre temas políticos,

unas jornadas sobre la figura...

quizás, sobre la dimensión más teológica.

Lo vamos a ir viendo.

Y nos lo vais contando, por cierto. Claro, claro.

Y en ese sentido del diálogo,

en esa perspectiva del diálogo que estamos comentando,

¿cuál es, a su juicio, el momento actual?

¿Qué presencia tiene la Iglesia en la sociedad

tanto española como universal?

¿Qué presencia tiene en ese diálogo con el mundo de hoy?

¿Qué opinión tienen?

Yo creo que hemos venido a menos.

Es decir, el momento de apertura,

de resurgimiento, en concreto,

sobre todo a la Iglesia de España que supuso la transición.

Era un momento realmente de más iniciativa

y de más generosidad que ahora, me parece.

Porque para que haya diálogo, hace falta que haya,

primero, una confianza en tu propio mensaje

para ir a corazón abierto a hablar con otra persona

tienes que tener confianza en ti mismo.

El que no tiene confianza en sí mismo, rehuye el diálogo.

Se refugia en la soledad o en el insulto, la increpción,

en la amenaza...

Hace falta tener seguridad y confianza en sí mismo.

Pero hace falta tener también una valoración positiva del otro.

Aunque no esté de acuerdo contigo.

no puedes pensar que no está de acuerdo por mala voluntad,

sino, no está de acuerdo porque ve las cosas de otra manera,

porque tiene otras referencias, otros procesos educativos.

Pero tienes que confiar en su buena voluntad

para ir a ayudarle a descubrir

lo que tú consideras como una verdad importante.

Dialogar es una actitud amistosa, de colaboración,

de búsqueda conjunta de una verdad común.

Si no hay esas actitudes...

Y yo ahora veo demasiada crispación.

Demasiado rechazo.

También un cierto temor.

La Iglesia está como un poco más inhibida, más retirada.

Se siente un poco maltratada en esta sociedad nuestra.

Y desde la sociedad, tampoco se ve con buenos ojos a la Iglesia,

ni se confía en la buena voluntad de la Iglesia.

Entonces yo creo que para que el diálogo se desarrolle,

hace falta situarnos en una actitud

de más confianza mutua.

No nos vamos a condenar.

Ni la Iglesia condena a los laicistas, digámoslo así,

ni ellos deberían condenar a la Iglesia.

Vamos a confiar unos en otros y a buscar, conjuntamente,

una verdad común.

Yo creo que esa actitud es muy necesaria

en el conjunto de la vida española.

No solo en las relaciones Iglesia-sociedad,

sino dentro de los diferentes sectores de la misma sociedad.

Más confianza, más apertura,

menos crispación, más sinceridad,

más verdad, más comunicación,

más deseo común de convergencia,

de convivencia, de ayuda mutua.

Creo que eso nos iría bien a todos:

A la Iglesia, a la sociedad y al conjunto de la vida española.

Entonces, yo veo que hemos perdido

un poco de ese esponjamiento de la sociedad española

que vivimos en los años 80.

¿Cómo lo ves tú, Tere?

Mira, yo...

Ya lo he repetido en algún lugar, pero lo voy a volver hacer aquí.

Además, la lectura no es mía,

pero la hago mía y al hilo de lo que tú preguntas

y lo que Don Fernando plantea.

Los obispos franceses han creado un servicio que se ha concretado,

fundamentalmente, en la diócesis de París.

No sé ahora que nombre tiene, pero es un servicio pastoral,

una propuesta pastoral, que además,

está encargado de ella el que ha sido durante mucho tiempo capellán

en la asamblea nacional de Francia.

Que bueno, tomemos nota, un sacerdote en la Asamblea Nacional.

Allí donde están los parlamentos.

Este sacerdote se va a encargar de llevar adelante una propuesta,

repito, institucionalizada,

para dar a conocer el cristianismo en Francia.

Dicho así.

Y decía este verano en una entrevista en un periódico francés:

"Somos más desconocidos que combatidos".

Porque hoy,

el mundo en el que vivimos no acaba de conocer el significado

de los códigos lingüísticos cristianos.

Entonces, es difícil desde ahí que podamos estar en la vida pública,

que podamos debatir.

Yo hago mía el diagnóstico y la solución.

Es decir, la compro.

Yo creo que ese es el tema.

Más allá de sentirnos maltratados, que puede ser,

que algunos se sientan maltratados

y que a veces eso se acabe enquistando.

yo creo que ni siquiera combatidos.

A mí ese espíritu del victimismo no va mucho conmigo.

Creo que somos profundamente desconocidos, de verdad,

esa es una de las grandes consecuencias de la secularización.

Si hablamos tanto de secularización,

una de las consecuencias es esa.

Hemos perdido el rastro de los valores evangélicos, el significado.

No entendemos, a la sociedad en la que vivimos le cuesta entender.

Entonces si cuando usted habla

no le entienden, tendrá que explicarse.

Tendrá que explicar quién es, de dónde viene, qué hace...

Y para eso, yo, que ya le he oído a don Fernando decirlo varias veces,

hay que volver al origen para rejuvenecerse

y poder hablar a este mundo.

Porque es verdad,

a mí me da la sensación de que en muchas ocasiones,

por muchas de las cosas que estamos pasando y atravesando,

lo que está en juego

son la credibilidad de los valores evangélicos.

No porque no tengan credibilidad en sí mismos, que los tienen,

pero tienen que ser reconocidos socialmente.

Esa credibilidad tiene que ser reconocida.

Y si no se reconoce, pues entonces, ¿de qué vamos a hablar?

¿De qué estamos hablando?

Yo también recuperaría ese espíritu de cordialidad.

Yo lo comparto.

Hemos sustituido la crispación por la cordialidad.

Pues vamos a estar muy pendientes,

muy atentos a todas las actividades de la Fundación Pablo VI.

Esta mesa redonda,

a través de este centro de pensamiento recién inaugurado

que se celebraba hace unos días,

también organizado por la Fundación Pablo VI,

el congreso que se va a celebrar los próximos días 3 y 4 de octubre

sobre Iglesia y democracia en nuestro país.

Y como digo, muchas, muchas cosas,

que nos encantará compartir y que sirva también este programa

para reflexionar sobre ellas.

Así que, invitados quedan para, espero que muy pronto.

Monseñor, muchas gracias. Muy bien, muchas gracias.

Teresa, muchas gracias. Gracias, Mari Ángeles, un placer.

Y fíjense que en esta línea que estamos hablando

de diálogo con la sociedad,

de encuentro, de conocimiento de lo que es el cristianismo

en este caso,

pues en esa línea van dos películas que yo,

sinceramente, les recomiendo.

Una de ellas, en unos minutos nuestro compañero Isidro

va a hablar sobre ella con Juan Orellana.

Es la película sobre el Papa Francisco.

"Un hombre de palabra".

Y nosotros hoy queremos rescatar una película

que se estrenó hace dos semanas, y que se llama "La aparición".

Con el tráiler de esta película nos despedimos,

les damos las gracias por su tiempo

y les emplazamos hasta la la próxima semana.

¿Había estado ya en El Vaticano? -No, nunca, es la primera vez.

-¿Sabe qué es una investigación canónica?

Es una comisión designada por las autoridades religiosas

para investigar un suceso particular.

Como, por ejemplo, una aparición.

-¿Ha dicho una aparición?

-Una aparición de la Virgen María.

La iglesia siempre prefiere ignorar un fenómeno real

antes que autentificar un fraude. -Siempre.

La chica se llama Ana.

Desde sus visiones, se encuentra muy protegida.

No hay nada que ocultar.

-Está chiflada, y punto.

-Ningún indicio de problema psiquiátrico, no encontramos nada.

Nunca dio problemas, era solitaria.

-Se ha pasado la vida entre hospicios y familias de acogida,

deja secuelas.

-La diócesis acaba de solicitar el análisis de la reliquia.

-Estos son los regalos para los grupos que nos apoyan.

-Y entonces, ¿qué, una pobre niña incapaz de afrontar la vida?

Creo que esta comisión hace daño. Nos desafía.

-Tengo que saber si puedo creer en lo que me cuenta esa chica o no.

-La fe es un don, pero también una elección libre.

-¿Hasta dónde quieres llegar?

-Creo que es usted peligroso. -Y usted está vacío.

-¡Parad!

-Necesito hechos, pruebas.

-Hay tanta ira en usted que no aceptará lo que vi.

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Últimas preguntas - Iglesia y democracia

30 sep 2018

Ante la canonización de Pablo VI, hoy hablamos con Mons. Fernando Sebastián, Mons. Ginés García Beltrán y con Mª. Teresa Compte del legado del Papa, la actualidad de su pensamiento, la presencia de la Iglesia en la sociedad actual y de la labor que realiza la Fundación Pablo VI.

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