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Para todos los públicos Últimas preguntas - La huella del dolor - ver ahora
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(Música cabecera)

Hola, amigos, ¿qué tal? Muy buenos días.

Gracias por estar una semana más en "Últimas preguntas".

En este tiempo de vacaciones, saben que estamos recordando,

recuperando, algunas conversaciones que hemos tenido en el programa

y que tienen que ver con libros.

Libros que ahora, aprovechando el tiempo de descanso,

podemos leer o releer. Que también es interesante.

Y en esta ocasión nos vamos a fijar en uno en el que...

su autor, Javier Urra, nos habla de la violencia de género.

Y, sobre todo, de la prevención de la violencia de género.

Vamos a ver esta conversación.

Bienvenido, Javier. Muchísimas gracias.

Estoy encantado por dos razones.

Una, porque eres una bellísima persona, quiero que lo sepan.

Gracias. Ya lo saben.

Y una magnífica profesional.

Y luego porque este es un programa que lo ven...

La última vez que estuve con un libro,

me escribieron de Iberoamérica, de Estados Unidos y de Israel,

dos médicos jubilados

y les mandé el libro.

Tú no sabes que carta tan cariñosa.

Y, por tanto, que sepáis que tenéis un programa

que llega a todo el mundo,

con gente muy interesada y muy interesante.

Pues hoy, si me permiten, un saludo muy especial a Israel,

que sabemos que nos siguen también...

Sí, sí. ...desde este maravilloso país.

Javier, yo recuerdo, precisamente en ese último programa,

en esa última conversación, donde al final salen tantas cosas,

surgió el tema de la violencia de género,

y dijimos: "Pasar por encima no merece la pena,

vamos a detenernos

todo lo que sea posible en esta cuestión".

Además, a propósito de un libro, que acaba de salir,

se acaba de editar, "La huella del dolor.

Estrategias de prevención

y afrontamiento de la violencia de género".

Estamos ante un gran problema, al que...

tú, me permite, nos vamos a tutear...

Sí, por supuesto. Después de tanto tiempo.

Al que tú estás dedicando una atención muy especial.

Sí. Dos cosas.

Una, yo he escrito este libro por obligación.

Es decir, a mí me llamó el Senado como experto,

yo no soy un experto en violencia de género,

pero sí soy en menores.

Tenemos un problema, y es que los jóvenes creen

que la violencia de género es un problema

que nos afecta a los mayores.

(ASIENTE)

La violencia de género es del hombre a la mujer.

¿Y qué ocurre si la mujer agrede, ridiculiza, veja al varón?

Entonces, te vas al Código Penal.

Pero es una violencia machista, del hombre a la mujer.

Es más, no se ha aprobado para gais, lesbianas, etc.

Es solo del hombre a la mujer.

Es una violencia estructural, se da en todos los lugares del mundo.

Muchísimo en Iberoamérica, donde más en México.

Pero hay países, de India y otros lugares,

que lo que se hace es echar ácido a la mujer

para que quede marcada para siempre.

Se da estructuralmente,

porque se da hasta en los países nórdicos,

que sorprendentemente, y por eso se le llama "la paradoja nórdica",

mueren más mujeres por feminicidio

en Suecia, en Noruega, en Finlandia, que en los países del sur.

Me ha sorprendido a mí ese dato. Sí, eso es muy sorprendente.

Eso se puede dar por varias cosas. Una, la soledad.

Dos, y a ver si me sé explicar, por la igualdad, María Ángeles.

A ver. Cuando la mujer alcanza la igualdad,

que es lógica y es un derecho,

hay un porcentaje de hombres que no lo van a admitir,

desde su criterio patriarcal y de dominación.

Por lo tanto, es estructural,

entendido como que es histórico y es para todo el mundo.

Dos, es instrumental.

Vamos a pensarlo entre tú y yo, María Ángeles.

Un agresor de pareja agrede solo a su pareja,

no agrede a la gente en la calle.

Y lo hace a su mujer, en esa dominación,

en esa equívoca posesión, además oculto en el hogar.

Y luego... Ahora viene el diagnóstico,

y yo la ideología que veo es...

que a las chicas os educan en el ser para...

Para el otro.

Para tu padre, para tu pareja o para tus hijos.

Y a los hombres se nos educa en ser para... Para mí.

Y por lo tanto, en España, las cosas se han evolucionado,

pero las enfermeras siguen siendo mujeres,

mayoritariamente, el educador de 0 a 6 años sigue siendo mujer.

Por lo tanto, lo que es la sensibilidad,

lo que es el afecto, lo que es el cuidado,

es algo que el hombre todavía no ha dado el giro,

la revolución a ese sentido.

Una de las claves para la prevención,

que al final es lo que se pretende, obviamente,

y la erradicación de este enorme...

De este enorme problema,

¿pasa por la educación?

Bueno, pasa seguro por la educación. (ASIENTE)

¿Cómo educamos a un niño y a una niña?

España tiene 80 000 personas en la cárcel.

Casi no tiene mujeres en la cárcel.

¿Por qué la mujer no comete crímenes?

¿Por qué no hay violencia sexual de la mujer al hombre,

salvo cuatro casos edípicos? (ASIENTE)

La diferencia está en lo que tú has planteado,

en cómo se educa.

Dicho eso,

¿cuándo mata un hombre a una mujer? En los procesos de separación.

Porque cuando ella le dice: "No te aguanto y me voy a ir".

Él, que ha vivido toda una vida teniendo un guiñol,

para hacerle que sea a su imagen y semejanza,

dice: "Se acabó, voy a sufrir, me está rompiendo la vida,

acabo con ella. Luego me suicido o no".

Que se suicidan un tercio. (ASIENTE)

Y la gente cree que se suicida por vergüenza, no es verdad.

Por miedo a la cárcel, no es cierto.

Es porque ya no tiene una razón de vida.

Porque ha hecho una persona a su imagen.

Pero quiero decir que el maltratador,

el que violenta, la violencia de género

es crónica. Si no se trata, irá en aumento.

Y ese hombre, si luego, el día de mañana, está con otra mujer

volverá a ser violento. Luego, el problema está en él.

Es narcisista, es un impotente relacional,

y lo que quiere es tener a una persona que le sirva.

Es así de sencillo y así de traumático,

confunde amar con poseer.

Y son palabras absolutamente contrarias.

Estamos hablando, por tanto, de una relación que se establece

en adultos y en jóvenes, que no se nos olvide.

Y ahora nos vamos a centrar también en el tema de adolescentes y tal.

Una relación, no entre sujetos, sino...

Entendiendo o viviendo a la otra persona como un objeto.

Ese es el criterio, lo acabas de decir.

Eh... Claro, es...

Objeto o sujeto. No es de sujeto a sujeto.

No es de persona a persona.

Tú fíjate cuando un hombre, por ejemplo,

agrede a la mujer verbalmente.

Y le dice, perdóname la expresión:

"Zorra, perra, cerda".

¿Que está haciendo? Deshumanizarla.

Una vez que la deshumaniza, ya puede hacer, trasmitir...

Luego hay otra víctima, son los niños.

Un niño que ve que su padre maltrata a su madre es una víctima.

Pero es que en los últimos cuatro años

hemos tenido 22 niños muertos

a manos de sus padres. 22.

En lo que llevamos de año, ocho.

Por lo tanto, tenemos un verdadero problema.

Y lo que planteabas tú antes, María Ángeles,

es que, por ejemplo,

los chicos transmiten mucho a la chica: "Desnúdate".

"Pero para mí".

Luego, cuando las cosas van mal, rompe la relación,

y para dañarla lo cuelga para todos y para siempre.

Por lo tanto, hay que enseñar también lo que es el respeto,

lo que es la dignidad.

Porque lo que hace el que violenta es destruir la identidad de ella,

generarle culpabilidad, porque al final ella dice:

"¿Por qué elegí a este hombre? Y, ¿por qué no rompí a tiempo?".

Entonces, claro, hace un poco luz de gas.

Esto lo hizo muy bien la película de Icíar Bollaín "Te doy mis ojos".

Sí, una maravilla.

¿Qué está pasando en los adolescentes?

Por ejemplo, en cuestión de celos, cuestión de mirar el móvil,

a ver... del chico a la chica

y la chica justifica: "Es que me quiere mucho".

Esto lo hemos oído 20 000 veces. Eso es así.

O sea, ella...

Sigue siendo un poco esa imagen rosita.

Las chicas te lo van a negar,

pero un porcentaje elevado no quiere quedarse sin pareja.

Sí.

Acuérdate de Aristófanes, ya en los clásicos, que hablaba

de lo que luego se ha traducido como "la media naranja".

(ASIENTE) Denota que la gente

se educa para unir, para la fusión, pero no para la separación.

Y con la esperanza de vida tan alta,

el 75 % de los jóvenes se van a separan.

Hay que educar a la gente a separarse y a separarse.

No pasemos del amor al odio.

Nos hemos querido mucho. Ahora no nos llevamos muy bien.

Tú te vas por tu lado y yo por el mío, pero con respeto.

Pero, sí, hay un auténtico...

rebrote, por ejemplo, de los celos. (ASIENTE)

EL 83 % de los jóvenes dice que los celos

son una prueba inequívoca de amor.

Ahora, déjame que te dé dos muy malas noticias.

Dos seguidas.

Una, los adultos.

España, el CIS, el Centro de Investigaciones Sociológicas.

España, los españoles,

¿en qué puesto ponemos nosotros la violencia de género como problema?

¿El primero, el segundo, el tercero? No, el 22.

Pero ha habido un estudio muy reciente

de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, la FAD.

Y los jóvenes de 16 a 24 años,

dicen que este es un tema muy politizado,

la violencia de género. Muy politizado y muy exagerado.

Por lo tanto, no es que tengamos un problema,

es que tenemos un problemón,

pero es que encima creemos que no tenemos el problema.

Eso es muy difícil de abordar.

De verdad que yo hace un tiempo he estado en México,

y mientras en España mueren 60 mujeres al año,

que es terrorífico,

en México, que tiene el doble de población que nosotros,

mueren 2200, 2400 mujeres.

Eso nos está demostrando que son cuestiones culturales.

Y si vas a la cárcel y oyes a un hombre que ha matado a su mujer,

dice: "Es que lo hizo.

Es que lo que hizo ella me obligaba a hacer lo que hice".

Y, entonces, esa idea perversa...

Si usted no se lleva bien con su mujer, pues váyase.

Pero esa idea de romperles la relación

y de hacer que haga lo que tú quieras que haga,

es realmente algo perverso.

Pero es muy cultural, muy educativo, no tiene otro criterio.

Se habla mucho, Javier, de micromachismos.

¿Esto cómo...?

¿Qué parte de responsabilidad tienen estos llamados micromachismos?

Yo creo que muchísimas. (ASIENTE)

Es decir, uno coge cualquier revista en un avión

o en cualquier otro lugar

y, por ejemplo, se cosifica el cuerpo de la mujer.

O sea, tú vas viendo y son todo mujeres espléndidas.

Eh... Luego hay una idea muy preocupante para mí

en esta sociedad que es la del cliente.

La gente cree que puede pagar... Sea para ir a un "prosti"...

Sea para lo que sea. Yo pago y, por lo tanto, exijo,

yo quiero, y además este es mi instinto.

En vez de educar en lo que es ser ciudadanos,

en lo que es...

Dar lo que es buscar...

Dar respuesta a las últimas preguntas.

Es decir, ¿cuáles son mis valores? ¿Cuáles son mis virtudes?

¿Cuáles son la razón de vida?

¿Qué es el amor? ¿Qué es el respeto al otro?

Que piensa de distinta forma o un día deja de quererme.

Por ejemplo, nuestros jóvenes son bidireccionales,

asumen varias direcciones.

Si yo te quiero a ti, tú me tienes que querer a mí.

La pregunta es, ¿por qué?

Claro.

¿Por qué? Yo no puede obligar a nadie a amar.

Pero ellos sí lo creen.

Entonces, ahí hay un juego.

También se ha erotizado mucho en la infancia.

Y, entonces, hay muchos jóvenes que dicen...

Afecto y sexo es más o menos igual.

Esta noche tengo una relación... No, pero vamos a ver,

el ser humano no es eso. El ser humano es mucho más

que lo instintivo. Es el afecto, es el cariño.

Es el antes, es el después, es el tú.

Entonces, claro, esa educación muy individualista

que se está percibiendo. Yo quiero, yo exijo mi felicidad,

yo tengo derecho en el mundo... Hace que devenga en estos problemas.

Me parece, por lo tanto, que tenemos que educar a la gente

y decirles a las chicas, primordialmente,

si a ti tu pareja te levanta una vez la mano,

te lo va a volver hacer.

La mayoría de los hombres no lo hemos hecho nunca

y no lo haremos jamás.

Pero como yo me monto en un coche y me pongo el cinturón de seguridad.

Es un hábito.

Podré acabar mal con mi pareja o no,

pero desde luego no le levantaré la mano, ni le insultaré,

ni le gritaré. Me iré. Eso es todo. ¿Que me frustraré?

Pues quizás.

Pero es que también hay que enseñar que la vida no es todo precioso

y no todo es Disney. Y hay que....

Por cierto, hablando de... Ha mencionado: "No todo es Disney".

También habría que reinterpretar, a veces, no lo digo solo por la...

superproductora, ni muchísimo menos, pero, quizá, contar los cuentos

dándole una interpretación que yo creo que se ha edulcorado

a lo largo de la historia. Sí, sí, sí.

Ya desde pequeños, estamos transmitiendo a la mujer

una imagen de princesita... Sí, sí.

...que desde mi punto de vista es muy peligrosa.

Eso nos daría para otra... Es muy peligrosa.

Y, desde luego, ha habido dos cosas que yo quiero transmitir.

El libro me ha producido, a mí, mucha tristeza.

Me imagino. Mucha tristeza.

Primero, por los datos.

Segundo, porque ha habido gente que yo lo he mandado,

he estado con la fiscal de sala,

he estado con la delegada del gobierno, es decir,

es un libro trabajado con mucha gente.

Pero ha habido gente que me dice:

"Mira, Javier, a mí del libro me parece esto, esto y esto".

Gente muy reconocida. Pero luego me han dicho:

"Te voy a dar mi opinión como hombre,

pero no digas que lo he dicho". Ya.

Mal asunto.

Cuando tienes un incendio subterráneo, mal asunto.

Entonces, el varón, en muchas situaciones,

cree que los procesos de separación va a salir perdiendo.

El tema de la custodia, del piso... ¡Dígase! Dígase.

Por cierto, Victoria Camps lo explica muy bien.

La justicia no tiene que ser igualitaria.

Y yo me permito poner un ejemplo.

Un niño nace con discapacidad.

Y, entonces, hemos legislado,

para que al 3 % de los puestos laborales

tengan acceso personas que tengan una dificultad.

Que parten con un déficit.

Eso es ser justo.

Si la mujer es la víctima mayoritaria de la violencia de género,

hay que hacer políticas en favor de la mujer.

Es decir,

la revolución francesa

cambió lo que es la aristocracia y el pueblo.

La...

situación norteamericana cambió lo que es el blanco y el negro.

Las razas.

Y el feminismo ha hecho que el varón se tenga que plantear dónde estamos.

Pero ¿por qué yo voy a creer que es más o menos una mujer?

Y he oído a veces decir...

No soy contra la mujer porque quiero mucho a mi madre.

Pero, vamos a ver, ¿a usted exactamente qué le pasa?

¿Qué pensamiento tan raro y purulento tiene?

Usted quiere a la mujer como es.

¿Cuál es un problema, María Ángeles, que creo...?

Tú eres una magnífica entrevistadora.

Pero es que, además, eres mujer.

Y las mujeres, tengo la impresión...

Sabéis, generalmente, qué siente el otro.

(ASIENTE) Sea mujer u hombre.

Y hay muchos varones que no saben lo que el otro siente

y menos una mujer.

Entonces, actúan, activan, realizan,

pero desde un criterio muy instintivo, muy de objeto.

Eh...

No de cariño, no de amor, no de respeto, no de afecto,

no de ternura.

Entonces, en lo que tenemos que educar es en la ternura,

en el compadecerse, en el cariño y en saber, como has dicho tú,

que la vida no es un parque temático y que habrá momentos de debate,

de discusión...,

de "no te soporto"...

Pero, "no te soporto" no quiere decir que no te quiera.

"No te soporto en este momento y te estás poniendo imposible".

Bueno, pero esto nos está...

Me atenta, no me gusta, rompo.

Fíjate si el problema es grave,

y no digo por el caso de Sergio Morate y otros,

que cuando una chica se separa de su novio

tiene que ir y va siempre ya acompañada

de otra chica. Sí.

Eso es una patología social. En este caso, el tipo...

Digo tipo y sé lo que estoy diciendo, mató a las dos.

Pero ¿por qué?

Pero ¿por qué no te puedes separar con total normalidad?

Pues hasta aquí hemos llegado, yo me voy...

Esto hay que educarlo, esto hay que anticiparlo,

esto hay que mamarlo, esto hay que trabajarlo.

Y no se está haciendo. Como no se está haciendo,

los procesos de ruptura son terribles.

¿Cuáles serían esas claves o criterios de educación...?

Que, bueno, igual estamos... No, no... Yo, a mis hijos,

sean chico o chica, no los estoy educando

de forma machista; pero, a lo mejor,

si nos paramos en pequeños detalles puede estar habiendo,

inconscientemente, esos micromachismos,

incluso en familias totalmente normalizadas

y que ni se nos plantee que podamos hacer, en ese sentido,

algo mal, ¿no? Cuáles serían esas claves

para una educación, por ejemplo, en la empatía,

como estábamos comentando, ponerse en el lugar del otro.

Yo creo que ese es el juego, ¿no? Pierde el que no sabe

lo que siente el otro. Ya.

Pero también activar los afectos. Al final,

yo creo que nos cabe pensar, nos cabe sentir y nos cabe hacer.

Yo creo que que hacer. Una persona sabe lo que es

el sufrimiento de los demás cuando él sufre.

Si no, es muy difícil. Se queda en la epidermis.

Los niños tienen que ir a los hospitales,

tienen que ver a gente enferma, tienen que ayudar a personas

que están mal, tienen que ir a ver a la abuela,

que tiene demencia senil... Pero tienen que captar

que eso es parte de la vida. Que no es yo, mí, me, conmigo...

Esa idea, digo, clientelar. Mis padres pagan al profesor.

Yo tomo lo que quiera. Si tengo dinero, vale todo.

¿Pero quién ha dicho que eso sea así?

¿Quién ha dicho que la austeridad no es necesaria?

Que el afecto, el compromiso con otros lugares del mundo,

que lo están pasando muy mal, no sea necesario.

Me parece que todo eso hay que retomarlo.

Esta es una sociedad que ha perdido, en gran medida,

el criterio de la espiritualidad de la vida,

de la religiosidad de la vida, pero no lo ha llenado,

muchas veces, de contenidos morales, éticos...

Y de ahí viene la corrupción y viene el uso.

Y en ese uso y abuso, viene el uso y abuso de la mujer.

Esa es una realidad terrible en muchos lugares del mundo.

Entonces, me parece que también los hombres

tenemos que ser partícipes. El problema es...

Si yo salgo, que España es un país muy seguro,

me puede asaltar alguien. Pues, posiblemente, sí. En la calle.

¿Dónde tienes tú peligro? En el hogar.

¿Por qué la mujer va a tener más peligro dentro de su hogar

que en la calle? Pues eso, lo que nos demuestra

es que tenemos, vuelvo a repetir, una patología social muy grave

y muy ceñida al varón. Nos hace falta romper cristales,

techos de cristal y realidades. Y no lo seguimos haciendo.

Hay estudios de ingeniería, arquitectura que la mujer...

sigue yendo muy poquito. El otro día,

cuando estuve en el Senado, dije: "Señorías,

¿cuál es el mayor insulto que hay en España?".

Silencio sepulcral, pero yo lo sé. Y tú también y los que nos ven.

"Hijo de puta". Yo pregunté: "¿Cuántos presidentes ha tenido

la Real Academia de la Lengua?". Dije que 29.

¿Cuántas mujeres?

Silencio.

Ninguna.

Es que empecé así la charla. Es que tenemos realidades

que son muy llamativas. Coges los libros de historia

y todos los hombres han sido heroicos,

todos han hecho inventos... ¿Dónde está la mujer?

¿Es que no ha habido ninguna mujer? En la literatura, en la pintura,

en la ciencia, en los descubrimientos...

Pues claro que ha habido. Pero se va postergando.

Ahora bien, hay cosas que plantear. Hay un grupo de hombres

y dices: "Oye, elegimos a un hombre o a una mujer para...".

Pues que venga otro hombre. Eso lo hacen las mujeres...

¿Sí o no? La crítica tiene que ir también... Por qué se cosifica

el cuerpo de la mujer. ¿Por qué la mujer tiene

que estar siempre tan bella para el otro?

Vamos a ver, creo que hay muchas cosas

que hemos de plantear, avanzar...

Se han dado pasos, pero yo creo que hay otros aspectos

que no están avanzados en absoluto. El tema es, obviamente, gravísimo.

Aquí, en nuestro país, en los países nórdicos,

como apuntabas, en México, de donde acabas de venir,

es una auténtica lacra la que ocurre en aquel país

y en lugares, por ejemplo... Es que me gustaría

que viésemos juntos este... Que viésemos juntos el testimonio

de esta mujer. Ella es una mujer nigeriana,

ella es Rebeca Bitrus, una mujer cristiana

que fue secuestrada por Boko Haram. Fue agredida

de diversas maneras, agredida también sexualmente,

y es una forma de violencia tremenda también, en este caso,

cuando se mezclaba el tema de la religión,

que ahora vamos a ver también. Pero me gustaría que viésemos juntos

el testimonio de Rebeca Bitrus.

En la aldea, se escuchó a la gente gritar:

"¡Están llegando los de de Boko Haram!".

Y le dije a mi marido que cogiera a los niños.

Él, con el mayor; yo, con el pequeño. Empezamos a correr.

Veo que los soldados de Boko Haram se acercan a mi marido abriendo fuego

hacia él y le grito: "¡Suelta al niño!".

Porque sé que suelen matar a los varones.

Mi marido soltó al niño y corrió al bosque.

Entonces, los de Boko Haram me dicen: "¿Por qué le dijiste

que se vaya corriendo?". Uno de ellos se acercó a mí

y, con el arma que llevaba en la mano,

me dio en la boca y me arrancó dos dientes.

Me ataron, cogieron a mis dos hijos y a todos los varones mayores

que encontraron en el poblado los mataron a balazos.

Un día, cuando nos estaban enseñando el Corán,

tratando de convertirnos al islam, yo me negué a seguir

lo que me decían. Entonces, uno se enfadó y me dijo:

"Si no quieres hacernos caso, ahora te vamos enseñar

que no estamos aquí para jugar". Me quitó a mi hijo pequeño, Jonathan,

que estaba en mis brazos, y lo arrojó dentro de un lago.

"Ahora, tu niño se va a quedar con Dios y tú te tienes que quedar

aquí a trabajar", me dijo.

En esta situación, se aprovechan de mí y me quedo embarazada.

Y en mi estado, no nos cuidan, no nos da medicamentos...

A mí y a las otras chicas, nos obligan a hacer

todas las tareas de la casa, cocinar, coger agua...

Y todo embarazada. Tras nueve meses y nueve días,

di a luz a Cristóbal. Un día, mientras los de Boko Haram

estaban rezando, alguien salió y dijo:

"¡Salid! ¡Están llegando los soldados!".

Yo aproveché esa situación de pánico, cogí a mis hijos

y corrí en dirección contraria donde iba la gente.

Tras días andando, vi un vehículo de Boko Haram.

Me tumbé con mis dos hijos en la hierba hasta que pasaran.

Tengo la sensación de que me estaban buscando

y, por gracia de Jesús, no me vieron.

Yo nací cristiana, mi familia también.

Y todo lo que tengo es gracias a la fe en Jesucristo.

Estando embarazada, nunca dejé de creer.

Cuando me obligaban a rezar como islámica, dentro de mí,

rezo siempre el rosario. Nunca he tenido problemas con mi fe,

sigo creyendo en Dios. Es esta fe la que me ha ayudado

desde mi nacimiento. Es la que me ha hecho conseguir todo.

Y a la hora de querer a este niño, pues ha sido gracias al apoyo

del obispo, de la ayuda de la gente, que me apoya y me ayuda.

Y al resto de cristianos, que sé que rezan por mí.

He perdonado a esta gente y lo he hecho por mi fe

y por las enseñanzas que he recibido de la fe cristiana.

Al igual que Jesucristo, cuando estaba en la cruz,

tenía a un ladrón al lado que le insultaba;

pero Dios le perdonó. Gracias a esta enseñanza,

yo he perdonado y he podido salir adelante.

Como vemos, Javier, una realidad que se da

en todos los países del mundo de distintas maneras

porque, luego, para esto la mente puede llegar a ser...

Ahí sí que puede tener para mal muchísima creatividad,

por desgracia... Lo importante y por ir resumiendo un poco

o lo fundamental, podríamos decir, prevenir, atajar a tiempo

y tratar en los casos en los que se haya producido.

Exactamente. Prevenir, que es educar desde la más corta edad,

pero realmente prevenir. Sabemos cómo hacerlo,

pero hay que ponerse hacerlo. Dos, dotarnos de medios,

jueces, fiscales, Guardia Civil... Sobre todo, en zonas de riesgo.

Inmigrantes, que vienen de algunas culturas

que son muy machistas y no tienen grupo de apoyo.

Cuidado con el tema de la trata de blancas,

que vienen de África subsahariana y de otras realidades.

Sí, sí. Por lo tanto, tenemos que apoyar

psicológica y jurídicamente a la mujer en cuanto inicia

el proceso de separación porque es una situación de riesgo

para ella y para los hijos. En cuanto a los agresores,

muchos de ellos no quieren cambiar. Y un mensaje a mis colegas,

psiquiatras y psicólogos, ponerse en medio entre la víctima

y el agresor es ponerse del lado del agresor.

Es profundamente injusto. Por lo tanto, mediación nunca.

Terapia de pareja... nunca. Terapia con la víctima,

para ayudarla, y con el agresor. Pero no juntos...

Exacto. Y cuando el agresor cambie cognitivamente, mentalmente,

y gane en la palabra que has empleado tanto, empatía;

entonces, podremos tener un buen pronóstico.

De otra forma no hay nada que hacer. Y visión para detectar los casos.

Imagino... Hay que hacer una visión...

Hay veces que justificamos o malinterpretamos

o no vemos dónde puede haber un caso, ¿no?

Exacto. Ahí hay una cuestión. El 62 % de las mujeres

no denuncia la violencia de género. Y no lo hacen porque dicen,

bueno, pero son casos... Lo que pasa conmigo es muy normal

o no es muy grave... O ya le cambiaré.

O ya le cambiaré. Y genera una gran indefensión aprendida.

Luego, la familia, los hermanos, los cuñados...,

dicen: "Hombre, bueno... Será una cosa..., había bebido.

Vuelve con él". En vez de decir: "Oye, vamos a parar

y vamos a sacar esto que es un problema que va "in crescendo"...

Muchas veces, no se le da la transcendencia que tiene

y, a veces, acabamos con hechos realmente irreversibles.

Javier Urra, como siempre, un gusto que estés con nosotros.

Muchísimas gracias, como siempre. Hasta pronto.

Hasta pronto. Gracias.

(RÍE) Por el momento, nos quedamos con este libro,

"La huella del dolor. Estrategias de prevención

y afrontamiento de la violencia de género".

Javier Urra lo firma. Gracias.

Gracias a todos por el tiempo que nos han dedicado

y, como siempre, un gusto también compartir.

Nos encontramos, si Dios quiere, la próxima semana aquí,

en "Últimas preguntas".

(Música)

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Últimas preguntas - La huella del dolor

12 ago 2018

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  1. Jesús

    Yo soy un padres que acogido a dos niñas y por qué me e divorciado me an quitado a mi hija y ella quieren estar con migo y no me las dejan que las saque los fines de semana ni los días efectivos y ella quieren estar con migo quiero que me ayuden a sacar las del centro por favor se lo pido con todo mi corazón me yamo Jesús y mi hijas una es Mónica y la otra Maricarmen herrerías Villegas

    21 ago 2018