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Para todos los públicos Últimas preguntas - La fuerza de la vocación - ver ahora
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(Música)

Saludos amigos, bienvenidos una semana más

a "Últimas Preguntas".

En un programa en el que hoy nos vamos a detener

en hablar de la vida consagrada,

si que hablamos con frecuencia porque personas consagradas

vienen con frecuencia a nuestro programa,

pero hoy nos vamos a detener específicamente

en la vida consagrada,

y más cuando ayer se celebró la jornada para la vida consagrada.

Está con nosotros Fernando Prado, él es religioso claretiano,

y autor de un libro muy especial,

se llama "La fuerza de la vocación. La vida consagrada hoy",

y es ni más ni menos que una conversación

con el Papa Francisco hablando de este tema.

Fernando, buenos días. Muy buenos días,

gracias por invitarme al programa. Muchas gracias a usted,

por estar aquí con nosotros.

Claro, entrevistar y tener una conversación nosotros,

para hablar de una conversación con el Papa Francisco, nada menos.

Nada menos, sí.

¿Cómo fue el llegar al Papa Francisco

para hablar de vida consagrada, además?

Bueno, pues llegó todo como de una manera muy espontánea,

yo tuve la suerte de conocer al Papa Francisco antes,

porque nosotros habíamos publicado

en la editorial Publicaciones Claretianas, de Madrid,

habíamos publicado todos los escritos que él había escrito

cuando él era arzobispo cardenal en Buenos Aires,

y entonces, tuvimos la suerte de poder editar sus libros

al principio de su Pontificado.

Y con motivos de visita que yo hice a Roma,

para enseñárselos,

pues fue surgiendo cierta, podríamos decir, confianza,

entonces, un día me aventuré y digo:

¿Por qué no le voy a pedir al Papa una entrevista

sobre el tema de la vida consagrada?"

que es el tema específico que tratamos de trabajar

en nuestra editorial, y entonces, pues me decidí,

se lo pedí y en 48 horas me respondió satisfactoriamente,

así que yo encantado de la vida.

Y han hablado, además, a fondo

de la vida consagrada sin dejar ningún tema fuera,

el Papa con toda la libertad,

ha contestado a estas preguntas.

Pero así, por situar un poquito,

¿cuál es el panorama, cómo ve el Papa Francisco

el momento actual de la vida consagrada?

Bueno, yo diría que el Papa conoce bien

la vida consagrada, porque él es un consagrado,

él es un religioso jesuita,

antes de ser arzobispo él fue maestro de novicios,

en la provincia suya de Argentina,

fue también el provincial de los jesuitas de Argentina,

después fue obispo, arzobispo, cardenal,

y él conoce bien la vida religiosa por dentro,

entonces, la conversación que tuvimos, que fue bastante larga,

pues salieron muchos temas, yo los había preparado más o menos,

y al hilo de la conversación fueron saliendo otros,

pero sí, básicamente, trata de muchos de los temas

actuales e importantes de la vida consagrada.

Yo diría que el Papa Francisco,

ve la vida consagrada, primero desde dentro, queriéndola,

pero a la vez también,

creo que a los religiosos nos exige,

se nota en las respuestas que el Papa es exigente,

o sea, no se conforma con que la vida consagrada

sea una vida mediocre, si no que él quiere

que la vida consagrada responda a su naturaleza

y a lo que tiene que ser.

Y entonces, yo por ahí veo que él no está preocupado

especialmente, ¿verdad? sí ciertamente,

nosotros estamos viviendo aquí en Europa y en el mundo occidental,

quizá una crisis de envejecimiento, de falta de vocaciones,

pero a él lo que le preocupa de verdad no es tanto eso,

si no la calidad de la vida consagrada,

que los religiosos y las religiosas seamos lo que tenemos que ser.

Entonces, creo que él ve la vida consagrada con mucho realismo,

pero también con mucha esperanza.

De hecho, a mí, efectivamente, como lectora de este libro,

si me tuviese que quedar con esa nube de palabras

que se hace muchas veces, por ejemplo, en las redes sociales,

quizá una de las que más destacaría de todo lo que dice el Papa,

es la autenticidad, él insiste mucho

en volver a los orígenes,

como replantearse, o más que replantearse,

hacer un buen examen de lo que es el carisma

de cada una de las vocaciones, esa autenticidad, ¿no?

Sí, yo creo que es un poco el mensaje que él tiene

desde el comienzo de su Pontificado y que ya lo vivía antes él

cuando era arzobispo cardenal en Buenos Aires,

o sea, el Papa Francisco, tiene muy claro

que si nuestra fe puede ser algo en el mundo de hoy,

puede dialogar con el mundo de hoy,

lo va a hacer desde el testimonio,

entonces, por esa vía del testimonio,

también habla mucho de ella en la "Evagelii Gaudium",

en otra de las exhortaciones que ha escrito,

y esa vía del testimonio es importante,

entonces, la vida religiosa en la iglesia y para el mundo,

mucho más que lo que hace, porque hace muchas cosas,

la importancia está en lo que es, en lo que significa,

y claro, si la vida de los religiosos no es un testimonio

de aquello hacia lo que apunta,

pues se cortocircuita el mensaje, ¿no?

Entonces, de alguna manera, él cree

que esto tiene que ser así, no solo para los religiosos,

también la vida cristiana común sin la vía del testimonio,

los cristianos estamos llamados a ser testigos

de la alegría del Evangelio en el mundo en el que vivimos.

Por eso los religiosos, específicamente,

nos piden que seamos testigos de nuestra propia consagración,

y que vivamos con alegría, viviendo felices en nuestra propia piel,

y como religiosos.

En el programa hablamos en muchas ocasiones del tema de la educación,

también os detuvisteis,

te voy a tratar de tú, porque no está de más, compañero,

os detuvisteis en el tema de ese carisma,

de ese volver al carisma fundacional,

de ese repensar el carisma, especialmente también en colegios.

En muchas ocasiones estamos viendo, aquí en nuestro país, por ejemplo,

como colegios que han estado bajo una titularidad

de alguna congregación religiosa, están pasando a fundaciones

gestionadas por laicos, ¿esto cómo lo ve el Papa?

Esto no es algo nuevo o novedoso en la historia de la iglesia,

o de la vida religiosa,

desde siempre han existido las terceras órdenes

en las congregaciones, y en la vida religiosa,

el espíritu de los fundadores siempre ha ido más allá

de lo que eran simplemente las congregaciones

o las primeras fundaciones que hicieron los Santos fundadores.

Entonces, hoy a esto lo llamamos Misión compartida,

o lo llamamos Misión en familia carismática, ¿no?

Y es que muchos laicos que trabajan con los religiosos y religiosas,

o bien en sus colegios o en hospitales,

o en otro tipo de obras que han surgido quizá inicialmente

desde el espíritu del fundador, de mano de religiosos o religiosas,

pues hoy se extiende también a los laicos,

entonces, trabajamos por convicción en común,

porque hoy parece que el espíritu nos está llamando a trabajar juntos,

aunque quizá, a veces, uno se pregunta también

si no pueda ser que la necesidad ha hecho crear la virtud,

pero ciertamente, estamos descubriendo que es algo importante,

y que es algo bueno, porque, en definitiva lo que importa

es que aquello que fundaron los fundadores,

que sigue siendo válido para el mundo de hoy,

pues que sea alentado e impulsado, bien por laicos

o por consagrados trabajando juntos en esta misión.

De hecho, existe ya la experiencia en algunas comunidades,

comunidades de religiosos, religiosas y laicos,

viviendo en comunidad, ¿no?

Bueno, viviendo en comunidad no es muy normal,

hay nuevas formas de vida consagrada que van un poco en esa línea,

pero bueno, eso todavía la iglesia también lo está clarificando,

Claro, porque es un tema complejo.

Es un tema complejo, normalmente, se decía antiguamente:

"Entre Santa y Santo, pared de cal y canto".

Es decir, la vida religiosa masculina tiene su modo de vivir,

la vida religiosa femenina el suyo, y el laicado el suyo,

es su propia vocación.

Entonces, sí que hay experiencias que llamamos nuevas formas de vida,

que están impulsándose,

porque el espíritu sopla donde quiere y cuando quiere,

y la iglesia tiene que discernir todo esto a dónde va,

y a ver, hay que darle un tiempo a ver cómo va cuajando todo eso

en esos carismas, a ver si se hacen realidad,

o simplemente, es algo pasajero, habrá que ver, ¿no?

El Papa lo que dice, en el libro precisamente,

sobre estas nuevas realidades,

es que la iglesia las tiene que acompañar para ver

cómo van cuajando y cómo se van situando de cara

a la misión de la iglesia, porque todo colabora en lo mismo.

Estamos hablando de vida consagrada en general,

y es tan difícil, porque habría tantos matices,

por ejemplo, el matiz geográfico,

muchas veces estamos preocupados por el tema

de la falta de vocaciones,

o del envejecimiento de las congregaciones,

y dices, bueno, vamos a mirar otros continentes y quizá,

nos demos cuenta de que la realidad es totalmente diferente, ¿no?

Sí, tendemos un poco a creernos el centro del universo,

entonces, en la iglesia nos pasa lo mismo,

y la iglesia ha sido muy europea,

digamos en los últimos años,

y la iglesia también tiene su expansión misionera,

y lo que en unos lugares, el espíritu en un momento dado,

hizo brotar, ahora lo está haciendo brotar en otros lugares.

Si miramos, por ejemplo, a Asia o países de África,

vemos la vida consagrada, la vida religiosa muy viva,

y muy floreciente,

en países, por ejemplo, como Indonesia,

son países que ahora están en un auge grandísimo de vocaciones,

y además de buenas vocaciones,

porque la gente piensa que..., no, el espíritu sopla donde quiere,

y cuando quiere, y ahora en Europa, pues ciertamente,

estamos viviendo una crisis de vocaciones,

pero que es una crisis de iglesia, en general,

yo creo que eso también lo hablábamos el Papa y yo,

es decir, el problema de la crisis de vocaciones en Occidente,

no es un problema solo de la vida religiosa,

si no que es un problema de toda la iglesia,

de hecho, basta con ir a cualquiera de nuestras parroquias de España,

para que veamos que el público está envejecido, ¿verdad?

porque las generaciones más jóvenes, no acaban de conectar,

o no somos capaces de transmitirles mejor la fe,

entonces, es una crisis de secularización muy fuerte

que se vive en el mundo occidental, y que nos afecta a todos,

también a la vida consagrada, en esta se nota más,

pero es la misma secularización que nos afecta a la sociedad.

Eso es lo que tenemos que mirar, un poco todo el conjunto,

y la iglesia en su conjunto,

es decir, no hay que empezar a llorar las penas,

porque ahora no hay vocaciones, bueno pues Dios sabrá

lo que nos está deparando y lo que será nuestro futuro,

lo importante es estar abiertos al futuro

y vivir siendo lo que tenemos que ser en el momento presente.

Preocupados, sí, peor no sobrepreocupados.

Hablábamos antes de que quizá una de las claves

del pensamiento del Papa Francisco, con respecto a la vida consagrada,

es el tema de la autenticidad,

y muy en relación el tema del discernimiento,

ahora que hablamos de vocaciones,

el tema del discernimiento, él quizá también por ese pasado

como formador de novicios

en su congregación con lo jesuitas,

es ese tema de: ¿por qué y para qué estamos aquí?

Bueno, el tema del discernimiento a él le viene

de la matriz Ignaciana que él tiene como jesuita, evidentemente,

pero ciertamente, yo me acuerdo

que cuando él habla del discernimiento

en la entrevista que yo le hago,

fue a raíz de que yo le pregunto,

si hoy es más difícil ser religioso que antiguamente, ¿no?

Entonces, él dice que él cree que sí, porque antiguamente,

sucedía un poco lo siguiente, es una caricatura, ¿verdad?

como toda caricatura, exagera un poco los rasgos,

pero podría haber algo de esto de verdad, ¿no?

es decir, antiguamente vivíamos en una vida consagrada,

en una vida religiosa, todo muy regulado,

había demasiadas reglas,

¿en qué consistía ser un buen religioso?

pues en obedecer las normas, las reglas, las constituciones,

y con eso ya era suficiente, cumplir con los rezos,

y ser puntual en la vida, digamos, litúrgica,

y ser, digamos, exquisito con la regla

o con las constituciones.

Y él dice que eso era más fácil, porque te montabas en el carro

y, a veces, incluso sin tener una gran vocación,

una gran pasión, uno pasaba adelante,

simplemente, cumpliendo con lo que estaba establecido.

Y hoy hemos descubierto mucho más el valor de la libertad,

y cuando la libertad y la responsabilidad entran en juego,

pues lo importante es vivir haciendo lo que quieres,

pero desde lo que debes.

Entonces, combinar la libertad y la responsabilidad,

hace falta una madurez humana,

que viene del discernimiento,

de lo que tú ante el Señor, dices: "Señor, qué quieres que yo haga".

Y lo vas pensando, lo vas valorando,

que es lo mejor para la iglesia, lo mejor para tu vida,

lo mejor para tu comunidad, y en ese discernimiento

pues vamos viviendo la vida religiosa de una manera más libre,

pero a la vez con mucha responsabilidad.

Entonces, las reglas ahí están y las constituciones ahí están,

hay que cumplirlas, evidentemente,

pero quizá, pudiera parecer algo parecido a lo que sucedía

en tiempos de Jesús con las leyes de los judíos,

que los fariseos, claro Jesús veía que el hombre no es para la ley,

si no que la ley es para el hombre.

Entonces, algo de esto pasaba también en la vida religiosa,

es decir, hoy hemos descubierto el valor de la responsabilidad

y de la libertad en conjunción,

de manera que el discernimiento es clave,

porque es un signo de madurez,

o sea, un religioso tiene que vivir en constante discernimiento,

porque es una persona libre, y a la vez responsable con lo que es

Es un poco por ahí la idea del discernimiento,

cuando el Papa habla sobre el discernimiento y la vida religiosa.

Una vida religiosa que en su gran mayoría,

el 75 por ciento, así de modo aproximado,

son mujeres.

Un poco más, creo que es. Más todavía.

De este tema también hablaron. Sí, hablamos.

Nosotros publicamos hace un año prácticamente,

un libro: "Las 10 cosas que el Papa Francisco dice a las mujeres".

Hablamos de ese libro aquí en el programa.

Bueno, pues él también en ese libro, hace el prólogo

y se ve la preocupación que el Papa tiene por el tema de la igualdad,

pero ciertamente, todo esto tiene que estar en un discernimiento,

porque cuando hablamos del feminismo en general,

y del feminismo en general, es un movimiento digamos, social,

que, evidentemente, es bueno,

la lucha por la igualdad de la mujer y del hombre son buenas,

pero igual que el machismo puede ser malo,

pues cierto feminismo también,

y hay feminismos y feminismos,

no todos los feminismos son iguales,

y hay movimiento feministas,

yo que sé, por ponerte un ejemplo, que son abortistas,

pues eso la iglesia no puede estar de acuerdo con ello nunca,

entonces, el feminismo en general es bueno,

pero hay que ver.

Entonces, cuando hablamos del tema de la mujer en la iglesia,

pues ciertamente, la mujer

tiene que ocupar su espacio, tiene que ocupar su lugar,

si es que no lo ha ocupado bien,

y tendrá que evolucionar hacia, ya iremos viendo, ¿no?

también al hilo de lo que va evolucionando en nuestra sociedad.

Pero ciertamente, el Papa está preocupado porque en la iglesia

y en el mundo y en nuestras sociedades todavía sigue habiendo

machismo, sigue habiendo desigualdad,

y todo lo que sea igualdad,

la iglesia está queriéndolo acompañar,

acertará más o acertará menos, pero ahí está,

yo creo que poco a poco se irán dando más pasos

en la incorporación de mujeres en cargos más importantes

en la estructura, digamos, humana,

que también tiene la propia curia y la propia iglesia

digamos, como ente social.

Pero bueno, el tiempo lo irá haciendo ver,

e iremos avanzando en todo esto un poco más.

Después de esta conversación, de esta reflexión profunda,

que ha dado lugar a esta conversación con el Papa Francisco,

así a modo de resumen final, podríamos decir,

de esta conversación que estamos manteniendo,

¿cuáles serían los retos

de la vida consagrada así en pleno siglo XXI?

Bueno, pues es el mismo reto de siempre,

volver a los orígenes y vivir con autenticidad,

como has dicho antes, descubrir en nuestros fundadores

lo mejor que tienen, y lo que es perenne, perpetuo,

y volviendo a los orígenes, adaptarnos a los tiempos,

y los retos estén en no dejar de ser lo que siempre hemos sido,

pero serlo en el mundo que nos toca vivir hoy.

No es lo mismo ser religioso en el siglo XXI,

que en el siglo XIX, o que en el año 1960,

o en el año 2018, 19, como ya estamos.

Entonces, yo creo que ese es el gran reto

de la renovación constante de la iglesia,

volver siempre al fundamento, a la raíz,

y adaptarnos a los tiempos.

Y ahí están los retos, ¿cuáles son? los que nos depare la sociedad,

lo que nos depara el momento presente,

si ahora estamos viendo que en nuestra sociedad

hay algo que nos llama la atención especialmente,

no sé, por ejemplo, la soledad,

en Inglaterra han hecho un ministerio para la soledad,

pues la iglesia tendrá que estar ahí y habrá congregaciones religiosas,

que siempre han estado en la vanguardia de la evangelización,

y en la vanguardia de lo que ha sido quizá la acción social,

dando testimonio desde lo que son,

pues en los nuevos desafíos que surgen en nuestras sociedades,

y por otro lado, ser en el mundo un signo

de que hay algo más importante

que lo que vemos de los ojos para abajo,

el testimonio de la trascendencia es lo que apunta la vida religiosa.

Pues todo esto y mucho más en este libro,

ha quedado recogido en este libro, "La fuera de la vocación,

la vida consagrada hoy". Un libro, que yo como lectora,

me atrevería a recomendar a nuestros espectadores,

aunque no tenga nada que ver con la vida consagrada,

quiero decir que no es un libro para los religiosos y religiosas,

creo que es un libro para todos, para que conozcamos un poco más

lo que es la vida consagrada y cómo la ve, en este caso,

el Papa Francisco, que es a quien ha entrevistado

Fernando Prado. Muchísimas gracias, de verdad.

Gracias a ti, María Ángeles, y sobre todo en estos días

que estamos celebrando la jornada de la vida consagrada,

pues es una suerte poder compartir todo esto en este programa.

Y en un programa donde hemos hablado mucho de autenticidad,

tenemos testimonios de esa autenticidad,

que han sido reconocidos también por la iglesia,

en este caso, con la beatificación

de dos religiosas Agustinas Misioneras,

que fueron beatificadas, junto con otros religiosos,

fueron beatificados el pasado mes de diciembre,

vamos a conocer algo más de estas dos religiosas.

(Música)

"En la década de los 90, 18 religiosos

y el obispo de la ciudad de Orán, en Argelia,

fueron asesinados por odio a la fe,

y entre todos ellos, dos Agustinas Misioneras españolas,

Esther Paniagua y Caridad Álvarez,

asesinadas la tarde del 23 de octubre de 1994,

día del Domund.

Estas religiosas españolas junto al resto de agustinas

de la comunidad de Argelia de entonces,

decidieron quedarse a pesar del peligro que corrían,

testigo de esta fidelidad y fortaleza

con la que tomaron la decisión,

fue su provincial de aquel momento, María Jesús Rodríguez."

¿Qué teníamos que discernir? Pues que la muerte estaba ahí,

que era una posibilidad,

pero una posibilidad muy real,

que ya se había dado, que se podía repetir,

y la pregunta era, cada una, personalmente,

y con toda libertad,

decide permanecer en la misión,

pero igual de libre era para venir a España,

o a cualquier otro lugar donde está presente la congregación.

Si el discernimiento es ser fieles,

como decía Piedad,

de esa fidelidad, yo doy testimonio

de que las vi felices, muy felices,

muy alegres, con un sentido del humor increíble.

"El pasado ocho de diciembre, en Orán fueron beatificadas

estas dos religiosas junto al grupo de mártires de Argelia,

un acontecimiento que supone un antes y un después

para esta congregación misionera presente en 16 países del mundo."

Es una gran alegría,

nos motiva a ser

Agustinas Misioneras auténticas.

El ejemplo, el coraje, la valentía,

la fortaleza que ellas nos están dando

y ya lo estamos notando la congregación.

-Esther era una mujer profundamente creyente,

comprometida,

comprometida con la comunidad, comprometida en el hospital,

comprometida en el diálogo islamo cristiano.

y que creía profundamente también,

en la dignidad de la persona,

en la necesidad de cuidar la vida y de hacerla crecer,

aunque expusiera la suya.

Y Caridad era una mujer muy alegre,

servicial, acogedora, detallista,

sabía lo que a ti te agradaba

y no le importaba trasnochar para hacerlo.

Los vecinos acudían a ella en cualquier necesidad,

los niños eran sus mejores amigos allí en el barrio,

y a los ancianos que iban periódicamente a nuestra comunidad,

los escuchaba con tanta atención

e interés, con tanto cariño,

que yo creo que también la vida ahí crecía.

"Dos religiosas que no perdieron la vida,

si no que la entregaron totalmente

por la construcción del Reino de Dios,

y que son para nosotros ejemplo de entrega y amor al enemigo.

Dos mujeres que construyeron su santidad,

en el día a día de la misión,

haciendo presente a Cristo en el mundo musulmán."

(Música)

Así nos vamos a despedir del programa,

será si Dios quiere hasta la próxima semana,

nos encantará que estén al otro lado de la pantalla,

o de la pantalla del ordenador o del teléfono,

si nos siguen a través de internet.

En cualquier caso, gracias por el tiempo que nos han dedicado,

que tengan una semana muy feliz y hasta el próximo domingo.

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Últimas preguntas - La fuerza de la vocación

03 feb 2019

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