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Últimas preguntas

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Familia al instante - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, amigos. ¿Qué tal? Muy buenos días.

Bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas".

Les propongo que nos vayamos juntos al cine,

vamos a ver una película que se llama "Familia al instante",

bueno, vamos a ver un adelanto,

porque la película se estrena el próximo fin de semana.

Vamos a ver un adelanto en este tráiler y después hablamos.

(Música)

-¿Qué te pasa? -Hay tantos niños

en centros de acogida que se me parte el alma

y he encontrado una agencia de adopción que tienen

unas sesiones de orientación... -No me enseñes eso.

¿Quieres partirme el corazón?

Acabo de llegar de trabajar.

"Si tuviera una familia,

no tendría que cambiar tanto de colegio."

Solo quiere ir a un colegio.

(Aullido)

"Ojalá tuviera una mamá y un papá

para que me dieran un beso cuando me voy a dormir."

Venga ya.

Tenemos la chica perfecta.

La gente no quiere saber

nada de adolescentes.

Toman drogas y miran a gente jugar a videojuegos en YouTube.

-Hola. Para que lo sepáis, os estamos oyendo.

Adiós.

Viene con dos hermanos pequeños,

Juan y Lita. -¿Tres niños? Demasiados.

¿Por qué nos los enseñas?

¿Cómo vamos decir que no ahora?

Entrad, echad un vistazo.

-Estáis en vuestra casa.

No somos unos padres perfectos.

¿Qué, le damos?

Pero creo que tenemos un don para esto.

¡Ay, no!

¿Estás seguro?

(RÍEN)

Tened en cuenta que no va a ser fácil.

El pasatiempo favorito de Lizzy es darnos con la puerta en las narices.

Falsa mamá.

Y Juan no usa la cabeza.

Ay, ay, ay.

Ay, ¿que le ha dado al Porsche?

Y Lita tiene pataletas constantemente.

¡No quiero esto!

¡Ay!

No, cielo, esta noche no.

Dame.

(GRITA)

-(GRITA) -¡Lita, agáchate!

-¡No intentes apagarlo! -¡Para!

-¿Cielo? -Tiene un cuchillo.

-Es el de Bob Esponja. -Pero es un cuchillo.

Esos niños os pondrán a prueba.

-Mamá -Hola, hija.

-Es un rotulador.

-Va a durar como una semana. -Vaya por Dios.

(RÍE)

Pero con organización y amor,

esos niños serán maravillosos.

¿Les damos un beso de buenas noches?

Os lo estáis pensando demasiado.

(RÍE)

(RÍEN)

(GRITA)

(RÍEN)

¡Otro beso!

-(LLORA) -Déjame, yo te lo arreglo.

¿Ves? Ya está.

-Gracias, papi.

-¡Me ha llamado "papi"!

-¡Eres un cerdo, yo también quiero!

¿Puedo ayudarte en algo?

-No.

Buenas noches, gordito.

-Buenas noches, mami.

-(VOZ BAJA) ¿Qué?

¿Qué has dicho?

Juan.

Juan, ¿has dicho algo?

Juan, ¡Juan!

"Familia al instante", este es el título de la película

que se estrena, como decimos, este fin de semana,

el próximo fin de semana,

y que aborda un tema que..., con algunos matices,

porque la película es estadounidense

y, sobre todo, la forma de llegar,

los trámites para llegar al acogimiento familiar

o la adopción, que es el tema central de la película,

es diferente que en España,

pero nos vamos a quedar hoy,

nos vamos a fijar en el tema del acogimiento familiar.

Están con nosotros dos mujeres

que conocen muy bien esta cuestión

porque la viven todos los días en su casa,

son madres por acogimiento familiar.

Pertenecen, además, a la asociación Familias para la Acogida

y están con nosotros.

Les presento a Elena Marigorta.

Bienvenida, buenos días. Buenos días.

Gracias por acompañarnos.

Y también nos acompaña Samantha Pérez. Buenos días.

Hola, buenos días, un placer. Gracias por estar con nosotros.

Además, con dos historias unidas por el hecho del acogimiento,

pero con un matiz importante,

que es la experiencia,

porque Elena ya lleva

bastantes años como madre de acogida

y Samantha está en los primeros meses.

Los primeros meses,

cinco meses. -La luna de miel.

Exacto. En la luna de miel,

y no decimos esto como frase hecha,

porque ahora veremos que realmente existe

una luna de miel. Ahora lo comentamos también.

Pero antes, bueno...

Samantha y yo todavía no hemos visto la película,

estamos esperando al estreno del próximo viernes,

pero Elena sí. Cuéntanos un poquito.

¿Lo que nos vamos a encontrar

refleja lo que realmente es

un acogimiento?

Refleja la situación familiar

realizando el acogimiento,

no el previo,

no tiene nada que ver

la manera de hacer la idoneidad,

que se llama aquí,

con la manera de hacerlo en América

y que se ve en la película perfectamente,

que no deja de ser llamativo y curioso

la diferencia.

Pero una vez esos niños

entran en la familia,

ocurre lo mismo en todas las casas

y en todas las familias.

Entonces igual que te ríes

con las cosas divertidas que ocurren,

que ocurren esas cosas divertidas,

lloras a mares...

(RÍE)

Con los momentos que hay malos,

que los hay. Yo siempre digo:

"Con tus hijos biológicos, los hay;

los acogidos también",

o sea, no dejan de ser normales

y hay esos momentos.

Entonces el resto de la película

es bastante realista,

situaciones en las que tú te ves...

Yo decía:

"Esto nos ha pasado, es que esto sí me ha pasado,

es que esto me ha pasado ayer

antes de ayer, es que no me ha pasado

hace diez años, ¿no?

No, no, me ha pasado hace nada".

Entonces, como familia de acogida, te ves muy identificada

y a la vez ves que se puede plasmar

eso que tú vives, que también, cuando lo cuentas,

al final, casi siempre acaban diciéndote:

"Ay, qué buena".

No, yo no soy buena,

o sea, lo que me aportan a mí

estos niños que están en mi casa

es el doble de lo que les aporto yo.

Es que es así.

Y la amplitud de miras que tengo ahora

no la tenía hace diez años, que empecé a hacerlo.

Estamos aquí asintiendo. Asintiendo.

Porque yo creo que eso...

Es verdad que, bueno,

creo que muchas veces es por el desconocimiento

y también por eso estamos aquí, para contar

lo que es un acogimiento, pero...,

o unos acogimientos, porque hay personas

que llevan muchos hijos acogidos

a lo largo de su vida, de su historia familiar.

Pero es verdad que, para personas

que no lo conocen,

visto desde fuera, como solemos decir,

quizá lo que te suelen decir es:

"Qué generosas sois,

qué buenos sois",

y, claro, a mí me parece que a vosotros eso,

a vosotras eso os choca, ¿no?

¿Por qué habéis llegado a la acogida? Vamos a los orígenes.

Para mí, no es que yo...

Yo no conocía el acogimiento

ni sabía que existía,

y ha sido por ver,

viendo a otros, ver a otros

en el colegio de mis hijos,

ver a algún compañero de clase de mi hijo

y decir: "Ay, pues esto...".

Y al verlo, verlos...

Ver cómo en el mismo patio,

ver cómo decía: "Pues si es que esto...

¿Y por qué nosotros no?".

O sea, ¿por qué cerrar la familia?

Yo tengo dos hijos biológicos

de 11 y 12 años

y decimos:

"Pues ¿por qué cerramos la familia si podemos abrirla?".

Entonces esa apertura

cada vez te va naciendo

también en el corazón esas ganas de abrir la casa,

abrir tu familia, abrir tus amigos

y, como dice ella,

no hay que estar tampoco dándole...

Es verdad que hay que pensarlo,

pero es que lo que ves luego,

la realidad que tienes, cómo va cambiando tu familia,

cómo tu familia realmente se abre,

eso yo creo que ya...

-Aporta tanto. -Te da, aporta tanto que...

Eso. Es un enriquecimiento, ¿no?,

para la familia. Para todos.

Para todos, ya no es solo...,

no es por el niño en sí,

al revés, es que es para la familia.

Es un bien enorme.

Porque vosotras

teníais ya hijos biológicos,

en tu caso, dos, ya mayores;

y en tu caso, dos, que son de edades parecidas.

Parecidas. Digamos, al niño que...

Al niño acogido de nueve años.

¿Y cómo es ese encaje en la familia?

(SUSPIRA) Pues, bueno...

Yo, como hay una diferencia de edad,

tenían 12 y 15 o...,

no me acuerdo exactamente,

llega un niño

y, bueno, es como un regalo,

es como un niño Jesús, es que es así.

(RÍE) Como te llega a tu casa, ¿no?

Al principio, además,

es un bebé que hay que cuidar, alimentar.

Con un bebé

no hubiera habido absolutamente ninguna diferencia

si hubiera estado embarazada

y hubiera nacido en casa.

Pero, con el paso de los años,

en concreto, nuestra segunda hija,

estábamos charlando.

Mi cocina da mucho de sí,

no es grande, pero da de sí muchísimo.

Y dice: "Mamá,

me gusta, a mí esto me gusta".

Digo: "¿Qué es lo que te gusta?".

Dice: "Que antes tú siempre

estabas para servirme a mí,

porque te teníamos siempre a nuestra disposición,

y ahora, como somos más,

soy yo la que te tengo que buscar

y no te mareo con tonterías".

Mira qué bueno. A mí me pare...

Ya era mayor

igual tenía 16, 17,

o sea, no tenía 12,

pero me pareció una reflexión por su parte,

dije: "Olé,

ya ha servido".

También a ellos les ha servido.

Fue muy bonito

ese momento de decir:

"Qué suerte tengo".

O sea, no es lo que me aporta...,

lo que nos aportan a nosotros

los dos hijos acogidos,

sino lo que está ayudando

a sus hermanas, al mundo,

a madurar,

a madurar.

Hay muchos chicos ahora que son

niños siempre, que no maduran.

Claro, es que no queda otra,

o sea, ven la dureza de una vida

en casa.

Claro. Y de la forma más natural

del mundo. Claro.

¿Cómo...?

¿En tu casa cómo lo han integrado

tus hijos mayores?

Estamos viviendo de una forma muy,

de nuevo vuelvo a la palabra, natural.

O sea, ha llegado en julio, finales de julio,

el verano ha sido maravilloso

porque toda la familia de vacaciones,

o sea, ha sido un buen momento,

además, para integrarlo

con otros miembros de la familia.

Sin presiones de la vida cotidiana,

del trabajo, del colegio.

Correcto. Entonces se ha ido haciendo de forma...

Él se ha subido al carro de la familia.

Tenía tal el deseo,

que era muy grande, de tener una familia,

que ha sido...

Puedo decir que ha sido una transición buenísima,

muy muy tranquila,

descubriéndonos,

él nos descubre a nosotros,

nosotros lo descubrimos a él,

mis hijos haciendo un hueco,

él haciéndose un hueco.

Es bonito ver la relación que surge

entre tus hijos y él.

Cada uno a su distinta manera,

cada uno tiene una personalidad.

Entonces esto y ser testigo así, como de segunda,

un poco de segundo,

y viendo cómo está ocurriendo,

de nuevo, es una riqueza.

Es verdad que con el paso del tiempo,

que hace falta tiempo

o sea, el inicio, un...

De nuevo, no es siempre sencillo,

no es que haya entrado y todo...

Bueno, hemos tenido...

Claro, uno de tus hijos puede no estar diciendo:

"Oye, ¿y ahora?

-Pues sí, lo hemos hablado durante mucho tiempo,

ahora está aquí,

ahora toca abrir,

abrir la...".

Sí, porque es necesaria

una preparación

y, en vuestro caso, con hijos biológicos,

también es necesaria una preparación,

no solamente de los padres, sino de...

Tus hijos. Yo diría "de toda la familia",

pero principalmente del núcleo familiar

en el que en este caso están integrados

los hijos que ya estaban, ¿verdad?

Hablarlo. El proceso también hay que...

Lo digo un poco por el título de la película,

es verdad, "Familia al instante",

o sea, llegan un día en el que, como en el caso de la película,

era una pareja solo y de pronto se encuentran

con tres hijos, de pronto, además, son familia numerosa;

pero esa familia al instante,

creo que es importante también que lo comentemos,

no significa que no haya habido una preparación

y que sea necesaria una preparación previa,

porque es un cambio,

eso es evidente, ¿no?

Es muy importante, sobre todo, yo creo,

a ver...

Tú nunca sabes lo que va a suceder.

Claro. Nosotros decimos:

"Está aquí y ahora, es suficiente",

sobre todo al principio,

porque ahora ya lleva 12 años en casa el mayor,

no puede prácticamente ocurrir nada

para que se vaya, ¿no?,

pero podría ocurrir, o sea...

Entonces cuando...

Llegan tus hijas y te dicen:

"Pero ¿le podemos querer

como si se fuera a quedar para siempre?".

Qué difícil es eso, ¿eh?

Y le dices: "Sí,

porque ha entrado en nuestro corazón

y no se va a ir nunca,

nunca, aunque se vaya a vivir a otro sitio,

aunque las circunstancias... No sabemos qué puede ocurrir,

pero está aquí y ahora y es uno más".

Y ser conscientes de eso cambia,

te cambia la manera...

Yo digo que gracias a nuestro primer hijo acogido,

hemos aprendido a relacionarnos mejor

con nuestras hijas biológicas.

Ah, ¿sí? Porque relativizas

muchísimas tonterías en las que te fijabas antes.

Igual era fundamental

que fueran vestidas...

No sé, tonterías,

al final, tonterías,

los detalles de madre, que yo...

Y dices: "Pero es que todo eso es relativo, es que es trivial,

es de segundo plano,

no hay que dar importancia a lo que no la tiene.

La importancia que tiene es que hay gente que vive...

Hay niños que viven estas situaciones

y que están ahí

y que nosotros no somos capaces de abrirnos

y decir: "Adelante".

¿No? ¿Sabes?

Y entonces eso da pasos en la relación

con tus hijas biológicas,

primero porque hablas de cosas que, como ellas dicen:

"Es que los padres de mis amigas

no les dicen esto". Claro, no se hubiera hablado

de eso. Claro.

Has sacado una cuestión

que me gustaría que no se nos escapara,

porque, además, antes de comenzar el programa,

me decía Samantha:

"Tenemos que hablar

de la diferencia entre adopción y acogimiento".

Desde luego que sí,

hay que hablarlo porque son realidades diferentes,

con algunos puntos en común, obviamente;

en muchos casos o en algunos casos,

del acogimiento se pasa a la adopción,

pero hay que tener claro que son cosas diferentes,

son realidades diferentes.

Lo digo porque tú comentabas

esa pregunta que te hacían tus hijas

y que seguro que muchas familias que ahora se estén planteando,

es decir: "¿Cómo se hace para querer

a un niño,

para vincularse afectivamente

a un niño

que a lo mejor, en un momento de su vida,

va a retornar a su familia biológica,

que es lo que puede ocurrir,

y, de hecho, también, no nos engañemos,

para eso ocurre la...

Para eso está la... Para eso existe la figura

del acogimiento,

para que ese niño

pueda retornar a su familia de origen,

que luego puede haber mil circunstancias, ¿no?,

nos daría para 20.000 programas.

Pero ¿cuál es esa diferencia?

Creo que es importante que lo comentemos.

Vamos a ver, la adopción

es cuando un niño abandonado,

abandonado a todos los niveles,

necesita una fami..., unos padres

y entonces se les busca una familia

y ese niño forma parte

con plenos..., de todo,

como un hijo biológico,

con todo, con todo lo que conlleva.

-Jurídicamente... -Jurídicamente...

-Todo lo que es jurídicamente

pasa a parte de los padres.

-Claro, entonces ese niño

se integra en tu familia,

es para siempre,

si Dios quiere, vale.

En cambio, un acogimiento,

en principio, la figura del acogimiento

siempre o, no sé decirte, pero el 90 %

existe una familia biológica detrás

que no ha renunciado a su patria potestad,

aunque los niños

estén tutelados por los Servicios Sociales,

y que hay que mantener,

es decir, si un niño tiene madre,

la madre existe y hay que seguir teniendo,

tiene que seguir teniendo la relación con esa madre

o ese padre o esa abuela o esos hermanos,

porque hay situaciones supervariopintas.

Es que tiene una situación muy bonita

ahora mismo. -Sí.

En el sentido de son...

Él, obviamente...

Claro, para ellos somos dos familias

y él lo tiene muy muy claro:

"Es mi papá y mi mamá

y luego mi Samantha",

o sea, él lo tiene claramente...

Y luego él tiene también relación

con sus hermanos,

que también están en otras dos familias de acogida,

o sea, son tres hermanos

en tres familias.

Entonces, al final, ese...

Que parece complicado

y es complicado cuando uno lo piensa, dice: "Fíjate...".

Pero él lo vive de forma, ahora mismo, natural

y nosotros hablamos de sus padres,

o sea, él habla de sus padres,

ayer mismo tenía...

"Pues mi mamá me enseñó a fregar".

Digo: "Bendito sea que te ha enseñado a fregar,

qué alegría".

Es que la conversación tiene que ser muy natural

de su familia.

Pero para eso hay que estar preparado, porque...

Es por lo que comentábamos antes,

hay una diferencia ahí importante

en el tema de la adopción

y hay que estar preparado en este caso también...

Creo que en ambos casos tienes que integrar

a la otra familia,

aunque en el caso de la adopción

no vaya a retornar a su familia de origen,

pero sí forma parte de su vida,

eso es innegable.

Pero en este caso es que, además,

en el caso del acogimiento,

hay relación. Hay física.

Hay relación física,

efectivamente, con la familia de origen,

y continua,

normalmente continua en el tiempo.

O no continua y es peor.

Y es peor. Desaparece.

Tienes que buscar argumentos para...

Porque no sabes, además,

no sabes por qué desparece

y entonces: "No, pero no te preocupes,

estará trabajando...".

Si le ha pasado algo, nos lo cuentan,

porque para ellos es un sufrimiento.

¡Hombre! Imagínate, claro.

La veo todos los meses o cada dos meses

y de repente y...

Uh, es casi peor.

Claro. Claro.

Está ahí y es estupendo,

pero desparece y dices: "¿Y ahora cómo se lo explico?".

Entonces tienes ahí que hacer un trabajo,

Tutela, los trabajadores soc...

Tus trabajadores sociales asignados

también ayudan.

"Mira, pues lleva seis meses sin venir a la visita,

tráemelo y lo hablamos".

O sea, no puedes dejarle con...

Porque, además, confabulan,

o sea, se montan sus películas,

como yo digo,

y entonces digo: "A ver, no la han secuestrado,

no..., simplemente, en este momento de su vida,

no puede,

se ve imposible,

con una imposibilidad de venir a verte"

o "ha encontrado trabajo en no sé dónde y está trabajando",

es que también existe esto.

"¿No tenías ganas de que trabajara?

-Sí. -Pues está trabajando".

"Y está lejos y no..." "Y está lejos", claro,

"entonces no puede venir todos los meses"

o "le dan permiso".

Mil cosas, ¿no?

Pero es estar ahí como constantemente,

no es resolviendo sus necesidades,

porque necesidades tienen todos,

sino resolviendo emocionalmente,

que, además, es lo que desgasta,

no sé si estás de acuerdo conmigo,

porque es un plato más,

echas un puñado más de lentejas,

vale... Efectivamente,

pero ese no es el problema. Pero ese no es el problema.

Pero emocionalmente

sí que es el ayudarle,

el ayudarles a: "¿Por qué pasa esto?".

Y, claro, son cuestiones

que, con un hijo biológico,

no te planteas nunca.

Claro. O sea...

Incluso a uno de adopción,

en un momento determinado,

puedes decirle: "Mira, a tu mamá le pasó esto",

pero con uno de acogida, no.

Es que o están ahí...

Por ejemplo, yo tengo, de los míos,

uno de ellos tiene hermanos

y el otro...

(RESOPLA) Hasta que ha asimilado que él no,

porque esos hermanos...

Además, el otro aprovecha,

el pequeño:

"No, no, es que son mis hermanos.

Las dos mayores las compartimos,

pero estos son míos solo".

Entonces, hasta que no le ha dejado entrar

en ese círculo sus hermanos,

el mayor no ha parado.

Ahora ya es uno más también,

pero, claro, han sido años de trabajar,

que lo mío es también tuyo y lo tuyo es mío,

y que no es un menos o un más

tener hermanos o tener más.

Claro.

Un ideal. Un encaje de bolillos

en muchas ocasiones. Un encaje de bolillos afectivo,

afectivamente. Sí, sí.

Una cuestión también importante,

creo que es interesante, además,

contando con vosotras hoy aquí, en el programa,

es que tú acogiste a tus niños pequeños

siendo pequeños

y tú has acogido a tu niño pequeño

siendo ya un poco mayorcito.

Con nueve años. Con nueve años.

Ahí también ese matiz es importante, ¿no?,

porque, claro, se hablan las cosas de un modo diferente

y se vive de un modo distinto.

Y él es muy consciente.

Claro, en tu caso, él ha vivido todo el proceso

y sabe todo lo que ha pasado en su vida

sin que nadie se lo cuente,

lo ha vivido, lo recuerda, quiero decir.

Así es.

Y también no solo recuerda, sino que, en un momento dado,

puede...

Él ve a sus papás una vez al mes,

puede, en todo caso, hacer las preguntas

que también vayan surgiendo,

nos las hará a nosotros,

pero también puede ir a sus padres,

o sea, tiene la, vamos a decir...

Nosotros lo acompañamos

en este camino que ha empezado

y solo puedo decir ahora mismo

que él es muy feliz,

o sea, le veo un...

Me decían: "Si le ha cambiado la cara".

Es que está muy contento y nosotros también.

Y luego lo vive todo con una novedad,

todo es novedad. Claro.

Todo lo que le ocurre,

desde pasar la aspiradora

hasta tener las tareas de...

-Claro. -Todo es una novedad.

Entonces es...

Te hace reír y te das cuenta de muchas cosas que...

"Anda, pues claro".

Es que son cosas que a ti te parecen obvias.

Meternos, al principio del todo, según llegó, en un lavado de coches

de un túnel de lavado

y le pareció aquello

como si hubiera ido a Disney World, vamos.

Entonces es una de muchas novedades y...

Claro, ya más mayor

es diferente porque puedes hablar con él.

-Sí.

-El mío primero,

el primero que llegó a casa,

era pequeño, tenía un añito.

En un momento determinado,

cuando era pequeño, tres, cuat...,

tres años, yo creo recordar,

su madre no era muy formal a la hora de las visitas,

y él: "¿Dónde vamos? -Vamos a ver a mamá.

-Ah, vale, vale".

Y contentísimo, siempre ha ido contentísimo.

Entonces llegábamos a la visita

y no se presentaba.

Entonces su reacción es:

"Claro, no la has dejado venir".

Era contra ti, digamos. "No me has dejado verla".

Ya.

Y ya dices: "Buf,

qué problema", no para mí,

que soy adulta y sé perfectamente lo que hago o no hago,

sino qué problema para él aprender a discernir,

con lo pequeño que es,

que yo no yo tengo ni voz ni voto en esta situación,

que es lo que le toca vivir

y es duro,

porque tú vas a ver a tu madre

y que no se presente es duro

y más si tienes tres o cuatro años,

es que era muy pequeño,

hablaba muy bien desde muy pequeño,

y a mí me dejó noqueada,

tanto es...

Lo que decimos:

"Para eso está la asociación".

"Fulanita, es que mira lo que me ha pasado.

-¿Y te agobias por eso?

-Sí. -Buah, ya verás cuando te digan

que no eres su padre,

ya verás...".

O sea, ¿sabes?, que...

Digo: "Ya, pero me agobia...

No me agobia que a mí me eche la culpa,

que no me preocupa, que yo no he hecho nada,

me preocupa que él

empiece a deformar su realidad

hasta el punto de que viva una realidad paralela

y entonces piense que su madre no viene porque yo no quiero,

que no ve a su madre porque yo no la dejo,

que si la habré llamado pa...".

Todo eso,

hay que ayudarle y hay que acompañarle

y eso es duro.

-Sí. -Es duro porque no lo quieren ver.

-Creo que hay que vivirlo de una forma muy realista,

muy muy realista,

y también estar acompañado

porque incluso antes,

cuando te empieza esta idea

en la cabeza y en el corazón,

lo primero que haces es hablar con gente

que ya está

y oye y que...

Porque desconoces, ¿no?

Te surgen tus miedos,

que es normal, o sea, es que los miedos...

Pero luego te das cuenta de que, bueno,

es que tu tía, que es que no...

Y vives sin pretensiones, sin pretender

de este niño

nada, en absoluto, más que viva,

que viva el día a día

de una familia normal.

Creo que eso...

Pero, de nuevo, vivir acompañado

o estar acompañado por gente que ya ha pasado

por ello. Por eso son fundamentales

las asociaciones como esta a la que vosotras

pertenecéis. Familias para la Acogida.

Vamos a poner el rotulito debajo de la asociación, porque igual hay

alguna familia ahora que está viendo el programa y dice:

"Me había rondado el tema, necesito más información".

Quizá es bueno conocer a otras familias

y que seáis vosotras mismas

quienes informéis

y se vea la realidad.

Los Servicios Sociales, desde luego, lo hacen muy bien

y van a aportar,

pero también ese día a día cotidiano,

esas cositas que pueden surgir.

De hecho, hay que remitirlos

a Servicios Sociales, porque son los que tienen que gestionar todo,

pero es verdad que cuando alguien te llama

y te dice: "Estoy pensando...",

no me lo imagino llamando a Tutela y decir: "Estoy pensando...".

Claro. No, no es lo mismo.

La función es otra. Eso, no tiene nada que ver.

Son muchísimas cuestiones,

muchas de ellas salen en la película,

como hemos comentado, en "Familia al instante".

Recomendamos que todo el mundo las vea,

nos hayamos o no nos hayamos plantado acoger,

pero sí es bueno conocer una realidad

que está en nuestras vidas, que puede que estén

con nuestros hijos en el colegio

o que sean los vecinos de en frente

o que simplemente forman parte de nuestra vida

y tenemos que conocerlo.

Me ha encantado conoceros a vosotras,

Elena, Samantha, gracias de verdad

por haber abierto un poquito las puertas de vuestra casa,

de vuestra familia, a nuestro programa.

Gracias. Gracias.

Y a todos ustedes, amigos,

les emplazamos, después de vernos en el cine

viendo esta película, nos encontramos

la próxima semana, si Dios quiere, aquí,

en "Últimas preguntas". Hasta entonces.

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Últimas preguntas - Familia al instante

20 ene 2019

Conversaremos con dos madres de acogida para que nos cuenten en qué consiste la figura del acogimiento, tan necesaria para proporcionar un ambiente familiar a los niños tutelado a por la Administración.

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