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Estamos recuperando alguna de las conversaciones

compartidas en los últimos meses en el programa.

Este verano es muy propicio para salir por la noche,

tomar unas copas, pasarlo bien con los amigos...

¿Podemos ser santos en esos ambientes?

Esto es lo que nos preguntábamos con el padre José Pedro Manglano

que hoy queremos recordar.

Buenos días José Pedro.

Muchas gracias por estar con nosotros

Gracias por la invitación.

Santos de copas.

Ahora hablamos con irse de copas pero empezamos con lo de ser santo.

Cuantas veces oímos: "No, no... santo no soy".

Es verdad, puede que no...

pero parece que está implícito:

"ni lo soy, no creo lograrlo".

Pues tal vez no sea tan complicado, no lo sé, José Pedro.

Los primeros cristianos entre ellos se llamaban santos.

La terminología influye muchísimo en el modo de pensar.

El modo de hablar nuestro de: "un camino de santidad";

"llegar a ser santos"; "comportarse como un santo"...

es como recorrer un camino

en el que al final yo llegaré a una situación ideal

que es la que llamaríamos "santidad".

Los primeros cristianos entendían que eran santos

desde el momento en el que se abren a la santidad de Dios.

El santo no es el que alcanza una situación ideal,

sino que es el que vive abierto a la santidad de Dios

y se va dejando impregnar por ella.

No tengo que ser distinto a como soy, para ser santo.

Ser santo es compartir mi situación actual

con Dios.

Compartir mi debilidad, compartir mi impotencia,

compartir mi fragilidad, compartir mi pecado,

incluso con Dios.

Lo que es real en mi lo vivo en relación con él,

dejándome sanar, dejándome consolar,

deseando su posesión,

eso es la santidad.

¿Los jóvenes están abiertos a vivir de este modo?

tu tienes una relación especial con los jóvenes,

en las clases, en los grupos que diriges...

Los jóvenes están abiertos a esta forma de ser santos?

Yo creo que la verdad del hombre...

San Juan Pablo II hablaba muchísimo...

él creía en la... en la verdad del hombre.

Los hombres estamos hechos a imagen de Dios,

tenemos sed de Dios,

tenemos sed de infinito, sed de plenitud.

Esa sed, ese impulso, ese anhelo, esa fuerza,

la tenemos todos por ser personas.

Y el joven con mucha más fuerza.

Con un espíritu que está deseando siempre...

... inconformista.

Ese grito que tenemos en el corazón queda como aplastado...

por muchas cosas, por mucho movimiento,

por mucha electrónica, por mucho afán de diversión,

y por tendencias humanas, la pereza...

Pero en cuanto encuentran un ámbito, un ambiente

en el que ellos pueden ser ellos mismos,

en el que pueden escuchar su corazón.

Escuchar su verdad,

entonces aquello coge aire

y el grito ahogado empieza a crecer...

Esta Semana Santa hemos estado en Tanger

un grupo de cien personas,

creyentes, no creyentes, otros que seguían a Cristo...

Pero cuando están un tiempo ayudando a niños en la calle,

personas que van a cruzar en pateras,

en cuanto encuentran un ambiente en el que pueden ser ellos mismos,

van descubriendo esa paz que nunca antes habían tenido.

La paz es la que anuncia que Dios está entrando ahí.

Dios es el Dios de la paz.

Ese "estar en paz"

el ser yo mismo,

eso enseguida sale de cualquier persona...

Y con estos "Santos de copas" ¿a qué te refieres?

Yo creo que es el cristiano que está pidiendo nuestro mundo.

Es una actitud.

La actitud cristiana.

La actitud que Cristo nos enseña y nos quiere transmitir.

El cristiano es alguien que afirma el mundo.

Que afirma la carne, que afirma la diversión,

que afirma las relaciones humanas.

El otro día en una sesión les contaba... los placeres...

Dios nos ha hecho de carne

y nos ha hecho para que podamos saciarnos y tener placeres

con el disfrute del mundo.

Dios nos ha hecho así y disfruta cuando nos ve disfrutar.

Cuando comemos un plátano de invernadero

que ni sabe a plátano

cuando Dios nos ve comer un plátano de esos dice:

"con lo que yo he hecho y lo que él podría disfrutar".

Creo que es bueno recuperar esa relación con el mundo,

con nosotros mismos,

que es puramente cristiana, que es puramente de Cristo,

que es la de amar el mundo, amar nuestra vida,

amar nuestra corporeidad, amar la sociedad,

amar la fiesta, amar las copas,

las copas ...

son un lugar donde poder dar mucha gloria a Dios

con el mismo gusto con el que ...

En las fiestas siempre hay vivos y muertos,

y los muertos consumen, no?

los vivos disfrutan,

el vivo disfruta del alcohol.

No es cambiar de verbo es una aproximación distinta.

Con un alcohol de cualquier calidad con un tubo de plástico

con hielo de pescadería...

y beber, es difícil gustar eso,

pero si que consumo, no?

Sin embargo un buen alcohol con unos buenos hielos

Yo creo que el saber no es cantidad sino calidad.

El saber vivir las cosas,

con toda la plenitud que ellas permiten

y con una relación que es santa.

Disfrutar de los placeres que la vida nos ofrece

en este sentido que nos estás expresando,

muchas personas durante mucho tiempo te hablaría de más de una generación

no han vivido

o no se les ha presentado así el cristianismo,

era todo lo contrario.

Todo es pecado o casi todo es pecado

el disfrutar de los placeres es banalidad,

por no decir pecado, como decíamos antes,

¿algo está mal?

¿O algo ha estado mal en algún momento,

es la sensación que tengo...

¿Dónde está el límite?

Yo creo que más que el límite es cuestión de actitudes.

De saber mirar las cosas con la mirada de Dios.

Y entender

que ser cristiano...

no es someterse a un tipo de acciones,

de ir a misa el domingo, no beber más de tres copas,

o no salir a estas horas...

No está en un prontuario de obligaciones y prohibiciones.

El ser cristiano

es vivir abierto al espíritu de Dios.

Dejar que el Espíritu vaya siendo más nuestro y nosotros más de Él,

dejarnos impregnar y poseer por Él,

y acercarnos al mundo desde esa actitud,

desde esa nueva realidad.

"Haré un hombre nuevo"

el cristiano es el hombre nuevo.

El hombre nuevo bebe una copa, o sale a la fiesta,

no cambia nuestras acciones.

Pero si que las hacemos con una visión,

con una aproximación, con un espíritu nuevo.

Estábamos en la javierada este año,

y una chica que no tenía mucha relación con la Iglesia

ni con la práctica,

tendría 18 o 19 años.

Cuando estábamos en el castillo de Javier

habíamos hecho una paella por la noche...

cuando estábamos allí

al acercarnos al Cristo de las sonrisas,

le pregunto: ¿qué tal estás?

Me dice: "Estoy orgullosa de estar aquí".

Y le dije: "Caramba, has dicho todo".

Porque creo que el ser cristiano es el que tiene consciencia

de estar aquí, de ser parte de este grupo,

de ser parte de este acontecimiento.

De ser parte de la Iglesia.

El ser cristiano es esa consciencia de ser parte

de algo que me transciende, ser parte de la familia de Dios,

y estar en este mundo como familiar de Dios,

y sentir ese orgullo.

No en el sentido peyorativo, de la soberbia...

ese orgullo de ser de la familia de Dios,

de formar parte de algo que me trasciende,

en el que soy querido, soy piedra, una rama de esta vid,

estoy trascendido en mi propio ser.

Me estaba recordando, creo que tiene también que ver,

me parece que es en "La alegría del amor"

cuando el Papa, hablando de la educación de los hijos,

dice que no ese tan importante que los padres estén preocupados

de dónde están físicamente sus hijos

sino de en dónde están espiritualmente.

Si están bien espiritualmente

da igual donde estén

porque van a estar bien espiritualmente

van a saber lo que hay que hacer en cada momento.

Es una forma de decirlo tremendamente expresiva.

¿En qué lugar se encuentra el Espíritu

la actitud de mi hijo?

Porque puede estar en casa y puede estar muy lejos.

Y puede estar muy lejos y puede estar en casa.

La parábola del hijo pródigo.

El hijo estaba muy lejos pero estaba en la casa del padre,

el que está en la casa del padre está con una actitud

que se hace ajeno.

La educación no son unas normas.

La educación cristiana es la liberación.

La liberación que va produciendo Cristo y el Espíritu de Cristo.

En el subtítulo del libro es "escandalosamente libres".

Si es muy interesante.

Lo veo en jóvenes que no han tenido ninguna formación cristiana.

Han tenido una educación más bien laica.

Cuando se acercan a un grupo cristiano,

muchos al acercarse se convierten.

Y tienen la experiencia de que Cristo les ha liberado.

Les ha liberado de esclavitudes, de la oscuridad, del sin sentido,

encontrarse con otros que han tenido una formación

en colegios, en familias...

les ha llegado un cristianismo que les corta alas,

que no les permite hacer algunos deseos que tendrían,

que lo han traducido como imposición de actos

que tienen que realizar,

o prohibiciones de cosas que no están bien,

resulta que algunos cristianos que han crecido

en el ámbito de la Iglesia,

por cómo se lo han transmitido, por cómo ellos lo han recibido,

o por inmadurez...

cada caso es cada caso.

Tienen una idea de Cristo como el que les ha robado la libertad.

Y cuando uno viene de lejos y descubre a Cristo

se da cuenta de que Él es el liberador.

Quienes lo hemos heredado este cristianismo,

transmitido de padres a hijos,

de algún modo hemos podido acostumbrarnos

malacostumbrarnos en ocasiones,

y alguien que lo descubre de nuevo, es otra cosa,

va a la esencia, que nunca teníamos que haber perdido.

Efectivamente, porque lo que es muy fácil transmitir son las formas,

pero las formas pueden dar forma a un espíritu,

y entonces son fantásticas y son ayuda,

o pueden estar desconectadas del Espíritu.

Entonces esas formas ahogan, son un peso,

son algo ajeno a mí que se me impone desde fuera.

En esos casos la esencia cada vez está más lejos.

El cristianismo es vivir con el Espíritu de Dios.

Aunque hay un capítulo dedicado especialmente,

en el libro hablas de ese vaciamiento interior.

¿Es posible hoy en día que estamos enganchados a tantas cosas?

Al teléfono, pendientes de alguna notificación...

¿Es posible ese vaciamiento interior?

En Tanger muchos decían:

hasta en una semana voy a estar desconectado.

Era como una liberación.

Jesucristo vive una gran kenosis

significa vaciamiento interior.

Él se desnuda de su rango divino

y pasa a ser como un hombre cualquiera.

Y lo deja todo.

Es muy interesante.

Y deja todo menos a Su Madre.

No le importa no tener dónde nacer, dónde morir,

la dignidad, los amigos...

deja todo.

A la que hace imprescindible es a María,

o sea, un amor de Madre.

Han hecho una canción ahora de eso

que se titula: Imprescindible.

Ni el mismo Dios quiso prescindir de ti....

Todo ese desnudamiento si que es posible hoy

y yo creo que además hay un gran deseo de él.

Lo que comentabas del teléfono

pero muchas otras cosas

en las que uno se da cuenta que el mundo le está ahogando.

Indudablemente hace falta un esfuerzo

para liberarse de muchas de esas esclavitudes

o de esas relaciones que se me han impuesto

y no me están dejando ser yo.

Hay surgen como diez caminos de kenosis o desnudamiento

que es donde el hombre debe poner el esfuerzo:

en cortar con esclavitudes, en aceptar,

"mi madre es como es" "mi mujer es como es"...

"el trabajo es el que es"...

Aceptación que no resignación...

Es tremenda la diferencia.

La resignación es un: "que se va a hacer..."

pero la aceptación es amar esa situación que es real

y que es como es.

En el libro (que recomiendo su lectura)

hay un capítulo dedicado a la sexualidad

un tema que interesa mucho a los jóvenes,

escribes que si todo el mundo conociese la verdad de la sexualidad

la vida sería mucho más bella.

¿Cuál es esa verdad?

Creo que la sexualidad humana

San Juan Pablo II decía que era un lenguaje,

pero es nada distinto a mi mismo.

Cristo se encarna

y no hay separación entre Su Espíritu y Su carne.

Es una carne divinizada.

Si Crito te toca, te toca Dios.

La sexualidad forma parte del mismo ser de Cristo.

Todos los cristianos entendemos que nuestra sexualidad

no es algo con lo que yo trabajo, con lo que puedo tener, hacer...

no es como mis zapatos o el coche que tengo,

es una dimensión de mi persona.

Y todo lo que tiene que ver con la sexualidad

es manifestación, es lenguaje, es donación.

Cada uno puede tener un espíritu muy carnal

pero también puede tener una carne muy espiritual.

La espiritualización de la sexualidad.

La verdad de la sexualidad es mi verdad,

con la que yo amo,

con la que yo recibo,

con la que yo acepto, con la que me dono,

con la que gozo.

Con la que genero vida,

la sexualidad es preciosa.

Yo muchas veces digo "un oscar a Dios por la sexualidad"

porque es una relidad divino-humana,

espiritual humana.

Que no se trata de desencarnar la sexualidad,

sino de espiritualizar la sexualidad.

Es la tarea de la redención.

Cristo cuando nos redime

esa división que hay en nosotros cuerpo y alma,

que a veces somos un poco platónicos,

pero es volver a darle la integridad

que el cuerpo y el espíritu sean uno.

Y esa el la labor de la redención de Cristo

con su gracia, con los sacramentos,

con la oración, con la vida...

nos la va devolviendo.

Hay personas que te tocan

y notas la misericordia que llega a través de un gesto

o de una mano, o de una mirada.

El cuerpo está poseído por el Espíritu.

No como dos realidades,

están más que fundidos, son lo mismo.

Soy yo en mis dedos.

No se distinguen.

El gran drama es la separación que a veces hacemos

entre la sexualidad y mi persona.

Porque entonces no hay lenguaje, no hay donación, no hay aceptación.

Pero yo creo que...

¿Cuál es la verdad de la sexualidad?

Que es brutal, que es grandiosa,

que soy yo.

Has hablado a lo largo de la conversación

de Jacuna, un grupo musical.

¿Quiénes son?

Ellos fueron componiendo sus canciones

son canciones que recogen mucho todo este espíritu,

y que sirven mucho para la adoración

para dar conciertos, para todo.

Sería mejor que viniesen y comentasen.

Se han ido creando distintos grupos en varias ciudades de España

y acaban de presentar un segundo disco

pero tienen el deseo de transmitir a Dios con alegría

para adorarle y para contagiarlo.

Que venga Jacuna, le escribimos...

y aquí les esperamos

igual que a José Pedro Manglano

siempre que la vida nos de oportunidad

y nos encanta recibirle aquí en el programa.

Muchísimas gracias.

Muchísimas gracias. Un placer, como siempre.

  • Dios en los bares

Últimas preguntas - Dios en los bares

03 sep 2017

Este domingo, José Pedro Manglano, reflexiona sobre la posibilidad de encontrarse con Dios y ser santos y en los más variados ambientes.

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