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Para todos los públicos Últimas preguntas - Cardenal Newman - ver ahora
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(Música)

Hola, amigos. ¿Qué tal? Muy buenos días.

Bienvenidos una semana más

a "Últimas preguntas. Hoy vamos a hablar de un personaje,

una persona destacada para la Iglesia católica,

yo diría que para la humanidad,

porque vamos a hablar, ni más ni menos, que de la figura

del cardenal John Henry Newman,

que, por cierto, hoy va a ser canonizado.

Vamos a hablar de él con Juan Ramón de la Serna,

que es director del Colegio Internacional

John Henry Newman en Madrid.

Buenos días, Juan Ramón.

Buenos días.

Muchísimas gracias por estar con nosotros.

A vosotros. La primera pregunta

yo creo que es prácticamente obligada:

quién es, y lo pongo en presente a propósito,

quién es el cardenal Newman.

Claro, esto nos da para el programa entero,

también lo sé, pero así, por unas pinceladas,

luego ya profundizamos.

Sí, muy brevemente. Es una figura del siglo XIX

de la cultura anglosajona,

proviene de Inglaterra, él era sacerdote anglicano,

nació en 1801,

vivió casi 90 años

y tiene un itinerario humano apasionante

como buscador de la verdad.

Un gran creador de pensamiento, un gran educador, un gran maestro,

de iniciativas también sociales,

educativas, de una universidad en Irlanda,

obras también caritativas.

Y, fruto de este itinerario tan leal

con la experiencia humana, llegó un momento, estoy abreviando,

casi a la mitad de su vida, en la década de los 40,

en que, fruto de este recorrido,

solicitó el ingreso en la Iglesia católica

porque él verificó que donde estaba

el vínculo con esa verdad de Jesucristo

que él se nutría desde joven

coincidía con la experiencia de la catolicidad de la Iglesia

y solicitó el ingreso en la Iglesia católica

en Littlemore, al lado de Birmingham,

y el resto de su vida, justo la otra mitad,

estuvo vinculado a la Iglesia católica.

Antes de fallecer, en la última década,

fue nombrado cardenal

y toda su obra ha tenido una relevancia cultural y social,

en el ámbito anglosajón principalmente, pero luego

en el resto del mundo,

muy importante. Fue uno de los partícipes

del famoso Movimiento de Oxford,

que luego ha estado vinculado a escritores,

por citar a algunos, C. S. Lewis o Chesterton, Tolkien,

de "El señor de los anillos",

que se han nutrido, han participado de este humus humano

y cultural que engendró,

entre otros, como una figura destacadísima

John Henry Newman.

Ha sido una persona muy respetada y avalada

tanto por el ámbito anglosajón como cuando luego ya se trasladó

en el sentido de ingresó en la Iglesia católica

también por el ámbito católico,

no exento de gran sufrimiento por los dos,

porque cuando pidió el ingreso,

lógicamente fue acusado por los anglicanos

y a la vez había un recelo y una sospecha sobre alguien

que venía de la Iglesia católica

del ámbito anglosajón; mejor dicho, del ámbito anglicano,

después de siglos de una tensión con mártires.

Pero es apasionante, desde luego,

ese, podíamos llamarlo, itinerario espiritual de Newman

que es fruto de una búsqueda.

Es verdad que él tiene una fe por tradición,

en su familia eran cristianos,

anglicanos en este caso, sí que hay una parte de tradición,

pero hay una gran parte de búsqueda,

de búsqueda de la verdad, podemos decir.

Absolutamente.

Es un personaje que no quería demostrar una cosa,

o no quería llevar la razón,

en el sentido de evidenciar el error al otro

o afirmar la pertinencia de sus postulados.

Él era hombre,

podríamos decir, amante de la lealtad con lo humano

y buscaba ser fiel a su conciencia

y por eso todo el desarrollo también

de gran parte de su pensamiento teológico

y antropológico era el valor de la conciencia y de la libertad

vinculado a la razón.

Fruto de esta lealtad, él fue, al estudiar, ser tan leal,

por tanto, con los elementos que todo ser humano tenemos,

que es la razonabilidad de todo,

la argumentación adecuada,

la correspondencia con tus exigencias humanas,

fue verificando que era un gran estudioso de la patrística,

de los santos padres, que los primeros siglos

de la Iglesia católica

había una serie incluso de herejías,

dice que se estaban reproduciendo

en otros ámbitos de la cultura en ese momento del siglo XIX, dice:

"Pero si yo me reconozco en alguno de estos".

Entonces esta lealtad con lo verdadero,

él decía que no había mayor libertad

que ser esclavo, entre comillas, de la verdad,

porque, siguiendo el Evangelio:

"La verdad os hará libres",

no hay otra cosa que tengamos que defender

que aquello que es verdad y que corresponde a lo humano

y por eso esta sinceridad,

esta lealtad, esta honestidad de la conciencia,

le hizo que él, con gran dolor,

pero a la vez con gran paz,

diera el paso de ingreso en la Iglesia católica

y tuvo un numeroso grupo de amigos y seguidores que influyó,

no tanto por, vamos a llamar, seguidismo

del maestro o del intelectual,

que ya tenía un prestigio,

sino por lo verdadero, por lo correspondiente que era

con la experiencia de cualquiera.

Y, en ese sentido, tiene un valor para cualquier época

y para cualquier persona

que se ponga en camino, también hoy, lógicamente.

Eso estaba pensando ahora mismo

y yo creo que es, no sé si decir, un aldabonazo

para los creyentes, da igual el credo,

pero en este caso para los católicos

en el momento actual. Un aldabonazo en el sentido

de él giraba también su pensamiento

en torno a esta idea: un católico no es una persona...

o es una persona que no solo sigue unas doctrinas,

que está bien, sino que las piensa,

mira la realidad y actúa en conciencia.

Claro, esto es una clave que nos vale para hace 2.000 años

y para el momento actual,

sin ninguna duda.

Sí. Si se me permite, si no, corrígeme,

uno de los argumentos o a veces la imagen que da

el pueblo cristiano

es que uno sigue una serie de postulados

porque es la doctrina,

pero es como si a los cristianos nos hubieran cortado la cabeza,

cuando es justo lo contrario.

Si se me permite, ¿cómo empieza el cristianismo?

Ahora voy con Newman.

Pero fueron dos hombres, Juan y Andrés.

Quiero ser como muy popular

o muy cercano a cualquiera, que lo pueda entender cualquiera.

Hubo dos hombres que, indicados por Juan el Bautista,

siguieron a Jesús. Juan el Bautista les dijo:

"Ese es el que esperáis".

Y fueron detrás de Él.

Y le preguntaron: "¿Tú quién eres?" a Jesús.

Y Jesucristo no dijo, permíteme:

"Tomad apuntes. Os voy a dar los elementos esenciales

de quién soy". No, les dijo:

"Venid y veréis. Seguidme".

Y dice el Evangelio de San Juan:

"Fueron, pues, y vieron".

Es decir, siguieron una experiencia

y verificaron,

porque uno sigue las cosas en la vida con la razón,

uno sigue una amistad,

uno sigue a una persona de la que se enamora,

uno sigue un proyecto que ve que está involucrada su persona.

Es decir, la razón es el elemento

que tiene todo ser humano que, a la vez del impacto

con la realidad de los sentidos,

ordena los datos y se pone en camino

para elegir lo que le corresponde

y desechar aquello que no le corresponde.

Entonces la fe es lo más razonable que hay,

absolutamente, y eso lo discuto en todos los ámbitos.

Es como si a un joven o un chaval le dijeran:

"Pero ¿tú estás seguro de que tu madre te quiere?

¿O de que tu novia te quiere?".

Y dice: "Hombre, absolutamente.

-Pues demuéstralo".

Dice: "Lo puedo demostrar,

no en el sentido empírico, pero tengo razones adecuadas".

Si no, sería irracional querer a alguien

o sería irracional implicarse en un proyecto.

"Bueno, es que lo he sentido".

El cristianismo es lo más ajeno al sentimentalismo,

a la pura emotividad, a la instintividad, por tanto,

y lo más ajeno a no usar la razón.

El problema es que cada realidad tiene

el método adecuado. Para saber si quieres a alguien,

no puedes meterlo en un laboratorio.

Para demostrar algo, sí, una composición química.

Ahora, las cosas más importantes de la vida

no se demuestran empíricamente,

se verifican con la razón implicando toda la libertad

y todo el afecto del que uno es capaz

y viendo que corresponde.

¿Con qué corresponde? Newman diría: "Con la conciencia",

es decir, con aquello que es más válido

para lo que yo estoy hecho.

Nosotros podíamos decir,

porque la palabra "conciencia" puede sonar hoy un poco confusa

o ambigua o indeterminada,

con aquellas exigencias que tú en tu naturaleza

reconoces que no puedes arrancarte,

¿no deseamos todos aquello que es verdadero?

¿A alguien le gusta que le engañen? No.

¿No deseamos todos aquello que es justo,

no deseas que te traten justamente,

que es bello, que es bueno?

Es decir, la naturaleza, otros podríamos decir Dios,

lanza la existencia a todo ser humano

con una especie de disco duro inextirpable

por medio del cual tú vas detectando aquello

que no quieres perderte

y toda la vida, el ejemplo de Newman es fascinante,

es la verificación, el recorrido para ver aquello

que te corresponde y que no quieres perderte.

Por tanto, el cumplimiento a la felicidad.

Newman fue un ejemplo de una honestidad

y una lealtad de tal envergadura

que por eso ha sido en estos meses pasados

ya reconocido santo por la Iglesia

y que muestra al mundo que, por menos de esto,

cualquier acción se queda como empobrecida de lo humano.

Tú quieres saber si esta persona te quiere.

Tú quieres saber si esto es verdad.

Y se puso en movimiento,

todo su estudio, toda su maestría, si magisterio,

iba en esta dirección

y, por ello, para cualquiera de nosotros,

podemos decir:

"Yo soy cristiano, yo me dedico a esto,

yo hago esta opción en la vida,

esta vocación, este proyecto, esta aventura,

porque reconozco que me hace más humano,

que no quiero perderlo,

que es un bien que identifico como lo más precioso en la vida".

Pero, para eso, claro, tiene que haber antes

un acercamiento previo,

un deseo de búsqueda,

que no existan prejuicios.

Sí, efectivamente.

Buf, esto es un tema muy interesante.

Es que esto da para mucho.

Sí. No quiero extenderme o hacerlo complicado. Es verdad,

porque tú puedes tener la cosa más fascinante del universo,

que, si tú te das la vuelta,

si te tapas los ojos, si tienes un prejuicio

y no tienes esta apertura de la conciencia, es verdad.

Por tanto, solo lo verdadero germina

o puede ser fecundo

si hay una libertad que le corresponde.

Cierto, pero yo, y lo dejo así,

ya que me das esta oportunidad, María Ángeles,

¿qué despierta, qué pone en movimiento la libertad

si yo estoy herido o estoy por mi historia o por mis decisiones

estoy encogido humanamente?

De nuevo, lo verdadero despierta esto.

No hay nada, digo para que cualquiera

se puede quedar tranquilo y a la vez invitado, dice:

"Es cierto, pero yo ¿cómo me quito este prejuicio

o esta falta de energía o esta sospecha?".

Es que, además, a mí me han pasado estas cosas. ¿Cómo?

Solo la imponencia de la belleza de la verdad,

la verdad es lo que corresponde al hombre,

la belleza es el resplandor de la verdad,

solo la imponencia de la verdad

es capaz de, digamos, resquebrajar, abrir una grieta,

tocar el corazón del hombre y decir:

"Me pongo en movimiento",

es decir, empezar a superar el prejuicio,

pero siempre hay un primer movimiento de la libertad

que nadie puede sustituir,

pero yo digo que lo provoca

la presencia de la belleza, de la verdad;

en última instancia, del misterio de la vida,

de Jesucristo. ¿Qué puso en movimiento

a Juan y a Andres, que me he referido hace un instante?

No que ellos dijeran: "Nos tenemos prejuicios,

somos hombres muy abiertos,

no soy un aventurero, un trotamundos,

que me pego a esta corriente o a esta otra, a esta persona".

Eso estar perdido.

¿Qué los puso en movimiento?

La fascinación por este hombre que era único

y esa primera intuición, fueron leales, la siguieron

y fueron corroborando con el paso del tiempo

que merecía la pena.

Le siguieron, entregaron la vida por Él,

fueron mártires,

y fueron santos, por tanto.

Voy a sacar aquí la faceta, si me permite,

su faceta educativa,

faceta también del cardenal Newman, por cierto.

Esto que estamos comentando llevado, vamos a poner por caso,

al ámbito de los niños, de los adolescentes,

de los jóvenes, principalmente, quizá,

de los adolescentes, de los jóvenes que están

en un periodo de búsqueda, pero también pueden estar perdidos,

pueden estar fascinados por distintas realidades,

¿todo esto cómo se puede traducir

en este mundo? Pensando, por ejemplo,

en familias que ahora nos puedan estar viendo

y que digan: "Sí, sí, muy bien, pero mi hijo,

que yo aquí toda la vida tratando de...,

le bauticé, quise que participase en los sacramentos

y, ahora, que no, que está perdido,

o parece que está perdido".

Voy a ser atrevido, si me permites.

Hombre, es lo que quiero.

Primero, mi consejo como educador y como padre,

no podemos tener ningún proyecto ni ninguna pretensión

con nuestros hijos y nuestros alumnos,

ni que sean cristianos.

Yo sigo a Cristo porque es la verdad,

no porque me toca.

Si hubiera algo que fuera la verdad y no fuera Cristo,

inmediatamente abandonaría a Cristo.

Pero quitando esto; porque siempre tratamos de proyectar

y no permitir el riesgo de la libertad

de nuestros hijos, queremos sustituirlos;

quitando esto, el problema más grave,

porque me has preguntado por los jóvenes, no son los jóvenes,

el problema lo tenemos nosotros.

Nuestros hijos, nuestros alumnos

miran donde nosotros miramos,

aman lo que nosotros amamos.

La coherencia con el ideal es lo que ven en nosotros,

no que fallemos, porque todos somos débiles. Dice:

"Mira mi padre, mira mi profesor,

dice que hay que hacer esto y luego él no lo cumple".

No, no, ellos nunca nos reprocharán que hayamos sido

débiles en el cumplimiento,

le pides perdón a tu propio hijo,

ellos identifican el ideal por el que vivimos

y ven cómo empleas el tiempo libre o el dinero,

ves cómo hablas de tu trabajo, por qué vas al trabajo,

ves cómo eliges el colegio de tus hijos,

ves cómo tratas a los vecinos,

ves cómo eres capaz de pedir perdón,

cómo juzgas algo que ves en la televisión

de la política o del bien común,

ven todo, ven que amas, tú dónde pones el corazón.

El problema de los hijos es,

primero, hay alumnos o hijos grandes

si tienen delante padres o profesores grandes

y entonces ¿cuál es nuestra misión?

No estar mirando de reojo

para que nuestros hijos

hagan lo que queramos,

nuestra misión es no renunciar nosotros a la verdad

y entonces los hijos tendrán alguien a quien seguir.

Todos hemos crecido siguiendo a alguien;

por eso, un hijo huérfano es un hijo perdido.

¿Qué responsabilidad tenemos?

Seguir lo verdadero nosotros, como adultos,

y, con respecto a nuestros hijos o alumnos,

este es el atrevimiento,

no matar el deseo.

El principal recurso educativo

que tenemos es el deseo o la exigencia o el corazón,

no en el sentido sentimental emotivo,

el corazón de exigencia

y cuántas veces, también desde la experiencia cristiana,

hemos matado el deseo,

cuando lo más grande que nos ha puesto Dios en el corazón

es el deseo de ser feliz,

de disfrutar de todo, de no perdernos nada,

de apasionarnos por lo que nos corresponde.

Si tú vives con este ideal,

tus hijos dirán:

"Por menos de esto no me interesa vivir"

y algún día ojalá encuentre lo que has encontrado tú.

No estemos preocupados

por que reproduzcan lo que para nosotros es verdad,

miremos si nosotros vivimos solo por la verdad,

que estamos dispuestos a entregar la vida,

y entonces respetamos, amamos, el deseo, la verdad,

la libertad de nuestros hijos.

Eso siempre es victorioso. Seguro.

No sé si te he respondido.

Me ha respondido, pero es que yo seguiría hablando

de este tema hoy y muchos días más.

Pues sigamos, para eso siempre estoy abierto.

Si Dios quiere, algún día más.

Para dogmas, los teólogos. Para hablar de esto, lo que quieras.

Pues algún día más sí que nos gustaría

que estuviese aquí, en el programa,

pero no me gustaría que terminase esta conversación,

que, al final, al menos a mí me da esa sensación,

siempre se queda corta, siempre se nos hace breve,

sin hablar un poco, y ya que estábamos hablando

de educación, del Colegio Internacional

John Henry Newman que usted dirige.

Tutéame si quieres, por favor.

Pues nos tuteamos, gracias.

La figura, o este ideario, este pensamiento,

esta autenticidad de vida que ahora,

al ser reconocido como santo por la Iglesia católica,

se reconocen esos valores, esas virtudes del cardenal,

me imagino que estarán ahí en letras grandes en el colegio.

Esto es lo que queremos

para nuestros jóvenes, para nuestros alumnos,

para nuestros niños.

Sí, cogimos la figura del cardenal Newman,

ya santo, porque él es el que supo,

yo creo que de una manera ejemplar,

pero a la vez sencilla,

lo que hablábamos hace un momento

de unir la fe y la razón.

¿Cuál es la misión de una escuela

y también de una escuela católica?

No sustituir a los alumnos,

no adoctrinarlos,

sino facilitarles la herramienta

que Dios da a cada uno,

que es la razón, para que su libertad

se vincule a lo que es verdadero.

Por tanto, el objetivo

no es tanto, esto a lo mejor a algunos

les escandaliza, yo pido disculpas,

no es tanto que frecuenten de inmediato los sacramentos,

ojalá encuentren a Cristo,

como Newman, se conviertan a la Iglesia católica, ojalá,

pero la misión de la Iglesia es,

perdón, de la escuela católica es,

sobre todo, ser pertinente a las exigencias de una escuela,

es decir, respetar el método de la educación

y facilitar unas herramientas

por las cuales el alumno pueda descubrir lo que es verdadero

y, por tanto, la sabiduría.

¿Dónde germinaron las universidades?

En la cristiandad.

Tardamos 11 siglos en empezar la primera universidad,

pero ¿qué significa universidad?

Universalidad, "universita",

católico, es lo mismo.

Es decir, la sabiduría es una unidad

y no queremos renunciar a esto.

Por tanto, el facilitar este método implica un vértigo,

pero no hay que temerlo.

Si se me permite,

no sé qué tiempo tenemos, pero yo recuerdo una anécdota

de un exalumno del Newman,

con el que tenía grandes disputas en clase,

yo soy de Filosofía y también le daba Religión en Bachillerato,

y recuerdo que discutíamos muchísimo,

en buen plan, un diálogo muy fecundo,

y se fue, lógicamente, del colegio

y en la universidad, hace unos años, recordarán

muchos de los que nos están viendo,

que hubo una polémica por la invasión de las capillas

en la Universidad Complutense

y querían que no hubiera capillas, etc.,

aparte de algunas escenas más o menos

no pertinentes,

y esta persona, este exalumno escribió

un artículo en la universidad, en las revistas universitarias,

en el blog, etc., defendiendo que hubiera capillas

en la universidad pública o estatal

de Madrid y lo argumentaba. No me extiendo, pero decía:

"Igual que hay campos de "rugby" o de deporte

y no todo el mundo está obligado a hacer deportes,

puede haber un ámbito donde la experiencia

de lo religioso, que es una experiencia del ser humano,

porque lo religioso es preguntarse

por el sentido y el significado de todo:

¿para qué existe la vida?,

¿por qué existo yo?,

¿qué es el mundo?, ¿qué sentido tiene?,

¿vale la pena empeñar la vida si nos vamos a morir?, etc.,

¿las cosas duran?,

¿lo que yo empiezo a amar no se perderá?

Esto es la cuestión religiosa. Dice:

"En la universidad sería una violencia y una irracionalidad

no permitir que esto existiera.

Por tanto, yo defiendo que aquellos que creen

que a través de la propuesta cristiana

pueda vincularse y que haya un ámbito,

como es las capillas de la Iglesia católica,

censurarlo es ir en contra del bien común y de la libertad".

Y terminaba: "Yo soy ateo y no voy a misa".

Este es el resultado de una educación católica

porque la decisión de abrazar la fe

y de vincularse al cristianismo

no está reñido con esta lealtad y ojalá lo encuentre con la razón

y la libertad se implique,

pero el objetivo de una escuela católica

tiene que ser este. No sé si he respondido.

Perfectamente, pero, como decía hace un ratito,

esto nos da para tanto que yo ya le emplazo, te emplazo,

Juan Ramón de la Serna.

Tomo la palabra.

Claro que sí y nos encantará continuar

este u otro diálogo, pero en torno a estos temas

que son, desde luego, apasionantes.

Hoy nos quedamos con la figura del cardenal Newman canonizado

y que eso no se queda como un acontecimiento

o un hecho histórico dentro de la vida de la Iglesia,

sino que se queda como una realidad válida

para el momento actual y los que están por venir.

Juan Ramón de la Serna,

gracias de verdad. Gracias a ti y hasta pronto.

Y con todos ustedes también nos quedamos,

si lo desean, la próxima semana aquí,

en "Últimas preguntas".

Ha sido un gusto, como siempre, compartir este tiempo

en La 2 de Televisión Española. Que tengan una muy buena semana.

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Últimas preguntas - Cardenal Newman

13 oct 2019

Este domingo el Papa Francisco canonizará, junto a otros 4 beatos, al cardenal John Henry Newman. Ordenado sacerdote de la Iglesia Anglicana en 1824, tras una intensa búsqueda de la verdad, se convirtió al catolicismo en 1845.

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