Últimas preguntas La 2

Últimas preguntas

Domingos a las 10.00 h.

Dirigido por: M. Ángeles Fernández

Últimas Preguntas trata de responder a esas grandes cuestiones que todas las personas nos planteamos, desde la perspectiva del humanismo cristiano, pero siempre en diálogo con los fieles de otras religiones y con quienes, aún no compartiendo una creencia religiosa, buscan la renovación de la humanidad.

El deseo de verdad, interrogarse sobre el por qué y la finalidad de las cosas, pertenece a la naturaleza misma del ser humano.

Últimas Preguntas trata de responder a esas grandes cuestiones que todas las personas nos planteamos, desde la perspectiva del humanismo cristiano, pero siempre en diálogo con los fieles de otras religiones y con quienes, aún no compartiendo una creencia religiosa, buscan la renovación de la humanidad.

En el programa abordamos temas relacionados con la fe desde distintos aspectos, teniendo en cuenta la dimensión social del hombre así como de la perspectiva misionera, social y caritativa de la Iglesia católica. Últimas Preguntas se emite los domingos, a las 10:00 h, en TVE2 y en el Canal Internacional.

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Ana Palacios - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(NIÑOS CANTANDO EN OTRO IDIOMA)

¿Qué ha supuesto para ella estar aquí?

Está contenta.

Sí, no cuenta... Su estancia aquí, está contenta.

Vale, pero no cuenta más, vale.

(NIÑOS CANTANDO EN OTRO IDIOMA)

(Música)

Hola, amigos, buenos días.

Gracias por estar una semana más con nosotros.

Esas imágenes que hemos visto y que merece la pena profundizar

en ellas son de un trabajo magnífico

que está haciendo quien hoy nos acompaña.

Está con nosotros, Ana Palacios, fotoperiodista.

Bienvenida, Ana. Buenos días, muchas gracias.

Encantada de que estés con nosotros

para presentarnos este trabajo más reciente,

pero no solo porque tus trabajos no tiene fecha de caducidad.

Iba a decir que eso está muy bien.

Estaría mejor que sí la tuvieran porque ya había acabado ese problema

que tú denuncias.

Pero, por el momento,

está bien que esa denuncia siga presente y siga viva.

Pero lo más inmediato, o la más reciente,

que es este video que acabamos de ver se llama

"Niños esclavos. La puerta de atrás".

¿Qué cuentas aquí?

Pues cuento la salida y el rescate

de los niños esclavos en el África del Oeste,

que es la zona del mundo con mayor índice

y en números globales, de niños víctimas de trata del mundo.

En 2015, o sea, ha sido el trabajo de tres años,

he documentado más de 50 historias de niños en distintos puntos

de su salida de la esclavitud.

No me he centrado tanto en la esclavitud,

que ese trabajo está ya muy documentado.

Más o menos,

tenemos un imaginario de cómo puede ser la vida de un niño esclavo.

Ya hemos visto en otros reportajes.

Me interesaba mucho cómo era,

cuál era el proceso de esa salida de la esclavitud.

Y quién estaba detrás de esa salida.

Parece que es algo sencillo, les das de comer,

los sacas de su punto de trabajo,

de esta niñera doméstica en Nigeria que se la llevaron,

de este otro que trabajaba en una tienda de ultramarinos,

esta vendía palomitas por la calle o zanahorias.

Bueno, vale, ese punto de partida.

Luego, qué pasa.

No es solo darles comida y un sitio donde dormir, para empezar,

hay que comenzar esa rehabilitación psicológicamente.

Los niños llegan con traumas,

pueden llegar a estar meses sin hablar del problema.

Identificar a esos niños,

muchas veces ni ellos mismos saben de dónde vienen.

Todo el proceso cronológico de esa rehabilitación.

También las revisiones médicas.

Muchas de esas niñas vienen de haber sido abusadas sexualmente,

niños maltratados porque les dan palizas porque no conseguían vender

lo que su dueño les había impuesto vender por el día

y les propinaban palizas o no los alimentaban bien.

Pues toda esa rehabilitación psicológica, médica,

también apoyo jurídico.

Buscar a esos traficantes que han hecho

que esos niños acaben en manos de sus propietarios actuales.

Y también la búsqueda exhaustiva de las familias porque,

la intención última de las ONG,

lo que se pretende es que ese niño crezca en familia

y con su comunidad.

Entonces, también todo el proceso exhaustivo de esta búsqueda.

Y si no es posible porque los padres

tienen una situación de extrema pobreza

y no pueden atender al niño, o lo acusaban de brujo

y no lo quieren de vuelta, eso en esa zona es muy frecuente,

se les da una capacitación profesional

para que puedan ser autónomos y no dependan de un adulto

para desarrollar el resto de su vida.

Entonces, es desde la identificación del niño,

la recuperación del juego, la escolarización,

niños que no han jugado en años, escolarizarlos de nuevo,

que descansen,

que sepan que a las tres de la mañana

no los van a despertar para ir a trabajar.

He documentado toda esa parte,

desde el punto de partida que sería esa situación de esclavitud

hasta que esos niños ya están reinsertados en la sociedad.

Esta es una constante, Ana, en todos tus trabajos.

Luego comentaremos alguno más.

Hay implícita una denuncia de la situación, en este caso,

la esclavitud infantil.

Pero tú quieres poner el foco en lo que va más allá.

En esa esperanzadora misión de tantas ONG

o de congregaciones religiosas de devolver a un niño

lo que nunca se le tenía que haber quitado, su infancia.

Tengo la suerte de elegir los temas

y siempre me interesan temas más de fondo,

esos temas que nunca ocuparán primeras páginas de los periódicos

o que no saldrán en los telediarios,

pero que afectan a millones de personas.

Suelen tener menos gancho informativo,

con lo cual me cuesta muchísimo publicar eso

o publicar libros o hacer exposiciones

porque es difícil enganchar a alguien con algo

que es como sostenido en el tiempo, es una cosa un poco atemporal.

Y como las enfermedades de piel tropicales desatendidas,

1000 millones de personas tienen esas enfermedades,

nadie sabe qué enfermedades son, desde la lepra a...

O el problema de los albinos en Tanzania,

que se les conoce porque los descuartizan

para hacer pócimas de buena suerte con sus cuerpos.

Eso, como sí ha estado en los medios de comunicación,

sí es relativamente conocido, pero, sin embargo,

en realidad el problema más serio

de estas personas es que mueren de cáncer de piel.

Tienen una esperanza de vida mucho más baja que otro tanzano no albino.

Ellos tienen una esperanza de vida de 30 años y los tanzanos,

que es la zona del mundo donde más personas con albinismo hay,

tienen una esperanza de vida de 51 años.

Suelo elegir esos temas más de fondo, más de problemas olvidados,

de posconflicto, de construcción de paz.

Me interesa mucho el África subsahariana

y encontrar esa salida.

Y poner en valor el trabajo de las personas

que apoyan a estas comunidades vulnerables

a salir de esa situación.

Porque, cuando empecé con todo esto,

yo ni conocía el mundo de los misioneros

ni había ido más allá de Tánger, a los 37 años,

que fue cuando comencé con este tipo de trabajos

de fotoperiodismo humanitario.

Descubrí la figura del misionero.

Que tú no conocías.

Yo no lo conocía para nada y fue un grato descubrimiento

y, de hecho, el punto de inflexión para cambiar

de trabajo a esta nueva aventura profesional.

Nadie habla de ellos.

Nadie...

No hay dinero para hacer campañas publicitarias

de muchas ONG más pequeñas o congregaciones.

Y estos son los héroes en la sombra.

Me pareció muy importante contar

lo que hacen ellos para ayudar a estas personas que sufren

y que nadie sabe de unos ni de otros.

Me estimuló mucho el poder contar la labor de los que ayudan.

Porque tú, Ana, vienes de un mundo totalmente distinto.

Aunque todo tiene que ver con la imagen.

El foco lo ponías en un ámbito distinto al que haces ahora.

Sí, yo, desde pequeña, que vi la peli de "E.T.", de Spielberg,

quise ser directora de cine. En casa me dijeron que ni hablar,

que la farándula no me iba a dar de comer.

Finalmente, estudié Periodismo como una carrera

relativamente similar a poder contar historias,

aunque fue una cosa casi accidental.

Como había que estudiar, hice periodismo.

En realidad, yo quería hacer cine, cine, cine.

Cuando acabé la carrera, me fui a Los Angeles a estudiar cine.

He estado 17 años ejerciendo como coordinadora de producción,

que es un poco la logística,

sobre todo en películas internacionales y americanas.

Con Paramount, con Fox, con Milos Forman,

con Jim Jarmusch, con Steven Spielberg.

Grandes producciones de 150 millones de dólares...

Y venía de, efectivamente, satisfacer un poco

las necesidades de cada rodaje.

Sobre todo, hacía la parte de hoteles, viajes y mercancías.

Y, efectivamente, eran a veces peticiones muy particulares.

El "Star system", la industria de cine americana es una industria,

por tanto,

mueve mucho dinero y se les consiente mucho

a los actores y actrices y directores.

Es como parte del sistema.

Entonces, cuando ellos venían a rodar España,

vienen a rodar a España.

Ahora mismo se acaba de terminar de rodar "Terminator" y "Spiderman".

O sea, que vienen grandes producciones aquí,

tienes que estar un poco a la altura de lo que ellos necesitan.

Y han sido 17 años muy emocionantes, muy divertidos,

muchísima adrenalina.

Pero hubo un momento, en el 2010, que dije:

"Mi vida no sirve para nada, esto no tiene sentido,

me voy a ir con unas monjas a hacer un voluntariado".

Entonces, fue cuando rescaté la pluma de periodista,

me compré una cámara un poco mejor y me fui con las Anas,

las hermanas de las Anas,

tres meses por el sur de India documentando doce de sus misiones.

Y cuando volví y empecé a enseñar esas fotos

y contar esas historias, yo veía que eso generaba un cambio.

Y que a las personas a las que les contaba la historia

querían ayudar a los fotografiados.

A esos protagonistas.

Entonces, aquello me giró la cabeza,

como a la niña de "El exorcista", y dije:

"Yo ahora solo quiero hacer esto.

Yo quiero conseguir cambios con mis textos y mis fotos".

Y ahí comenzó mi andadura en 2010 de fotoperiodismo humanitario

que es como, más o menos, me gusta describirlo.

Tuve que combinar cuatro años de seguir haciendo películas

y también fotografía, porque no me podía sostener económicamente.

Y desde hace cuatro años solo hago este tipo de proyectos.

Además, proyectos, si me permites, muy ambiciosos porque,

si la base es la imagen, es la imagen a través de la fotografía,

del video en los documentales.

Lo plasmas en libros tan magníficos como este.

Nos centramos en "Niños esclavos. La puerta de atrás".

Libros con tus fotos, con tus textos, tus historias.

Vienes de tratar de satisfacer las necesidades,

si me permiten,

a veces, un poco excéntricas del mundo de Hollywood,

de esas grandes superproducciones,

a cubrir o tratar de concienciar para cubrir unas necesidades básicas

como es que un niño siga siendo un niño.

Exactamente.

Cuando yo empiezo con esta profesión, tengo 37 años.

Con lo cual,

llevo toda esa trayectoria profesional y ese músculo,

ese ejercicio de la producción.

Y también una visión más amplia de la gestión.

Entonces, no es cuando empiezas con 22 años,

a ver cómo me muevo con la fotografía, cómo puedes hacer.

En ocho años he podido publicar tres libros,

hay varias exposiciones en itinerancia

por ese "know how" previo de gestión

y producción que me ha facilitado el poder encontrar

medios de comunicación extranjeros que quisieran publicar.

Porque sí que creo que los proyectos deben de llegar

a la máxima audiencia posible.

Para eso hay que mostrarlo en distintas plataformas y formatos.

No me vale que lo vea solo el entorno,

la audiencia cautiva del mundo de las ONG,

no me vale que las exposiciones estén

en la antesala de una ONG en la entrada.

Yo quiero llevar este tipo de proyectos humanitarios

a los centros de arte,

a los museos, poder producir libros Este en concreto,

está forrado en tela, tapa dura, está comisariado por Chema Conesa,

prologado por Gervasio Sánchez.

Intento rodearme de todo lo mejor que puede me puedo permitir

para poder hacer productos con la mayor calidad posible

para que llegue a esas otras audiencias

que no necesariamente conozcan el mundo de las ONG

o el mundo de los proyectos de cooperación.

Y acercarlo al arte, a la política internacional.

Que tenga cabida en distintos espacios

para poder llegar a los "millennials",

a los más mayores y que tengan orígenes profesionales diversos

y que no tenga por qué hayan tenido que oír hablar de África nunca

y que, sin embargo, les puede interesar el proyecto.

Un proyecto en el que tú nos estás trasmitiendo, a veces,

con el motivo de unas realidades crudas, duras, tremendas,

esperanzadoras, como decíamos al principio,

en el sentido de que muchas personas

están trabajando por reconstruir esas vidas.

Pero tú siempre, y sigo utilizando la frase, pones el foco la belleza,

ahí hay belleza.

Pues te lo agradezco mucho.

Me ha impresionado eso en tu trabajo.

Es difícil contar los dramas y transmitir esperanza y belleza.

Es difícil.

Lo que tengo claro es que nunca me centro en el dolor porque creo

que existe esa fatiga de haber visto imágenes muy impactantes

en televisión durante tantos años

y creo que estamos demasiado acostumbrados al dolor y que,

incluso nos crea esa inmunidad, ese cambio de canal

o miro hacia otro lado.

Es intentar acercar estos dramas humanitarios de otra manera,

por otra ruta, por la ruta de la esperanza.

Que además, es la ruta que me acerca a mí,

no es que está haciendo una estrategia,

es la única manera en la que puedo abordar estos proyectos.

Yo soy muy blanda y me pongo a llorar enseguida

y todo me afecta mucho.

Y si yo no pensara que existe una solución y una salida

para lo que documento, no sería capaz ha de acercarme a ello.

Entonces, lo más maravilloso ha sido poder apoyarme

en esas ONG que están en terreno

y aquellos grandes desconocidos, los misioneros.

En este caso, el proyecto está hecho con Mensajeros de la Paz,

con Misiones Salesianas y con las Carmelitas Vedruna,

que me han abierto las puertas de sus centros,

de su corazón y de su tiempo, que es tan escaso,

y de sus pocos recursos, para poder enseñarme

cómo es el procedimiento de rehabilitación de estos niños.

Para mí, es muy importante, estén presentes sus logros, sus nombres,

los nombres de sus centros.

También para que haya una continuidad después del libro y la exposición,

quien quiera interesarse por el proyecto

o a quien le suscite curiosidad, sepa dónde dirigirse.

Sepa que Misiones Salesianas lleva 20 años

atendiendo a estos niños en Togo o en Benín o en Gabón,

que son los países donde he centrado la investigación

y que pueden ayudar de la manera que quieran.

O bien yéndose de voluntariado el profesor de manualidades

o haciendo donaciones.

Hay muchas maneras de empatizar y de poder colaborar.

Me interesa despertar esa otra parte.

Yo era esa persona que nunca había oído hablar de solidaridad

y de cooperación hasta bastante madura.

Y de repente, me tocó, me pinchó y me sedujo mucho

el mundo de la solidaridad y de la cooperación.

Por eso creo que hay muchas personas que todavía no han tenido ese clic

porque no se les ha acercado estos temas

de una manera en la que les pueda interesar.

Un clic, por cierto, si me permites, hasta donde tú quieras,

me voy a meter en tu intimidad,

en el sentido de que tu acercamiento a estas congregaciones ha sido,

creo, corrígeme si me equivoco, por primera vez en tu vida.

En ese sentido,

tú no estás cercana al ámbito de la Iglesia ni de la fe,

pero has conocido lo que se está haciendo.

Totalmente.

Yo estudié en un colegio religioso y en una universidad religiosa.

Pero, sin embargo, no por...

Llegue al ateísmo por un poco, casi...

Por darle vueltas a las cosas y pensar

que no tenía sentido que existiera Dios.

Sé que es un programa erróneo en el que hablar de esto.

O no. No lo sé.

El caso es que llegué a la conclusión de que no existía Dios.

Esa es la verdad. Y entonces,

no es que tuviera ninguna animadversión

contra la Iglesia en absoluto.

No tengo ningún problema, tengo muchas amigas religiosas,

no religiosas, nunca ha sido ningún baremo para mí en absoluto.

Pero, sin embargo,

cuando llegué a India y vi la entrega desde el corazón

y desde el amor de Dios, como ellas lo describen, al prójimo,

aquello fue para mí,

me rompí mucho por dentro porque vi el amor con mayúsculas.

Que es quizá una expresión muy manida.

Pero yo vi cómo estás religiosas y religiosos se daban a los demás

de una manera que no lo hacemos los laicos o los cooperantes.

Son los que se quedan junto a ellos, los que están 10, 20, 30 años allí.

Los cooperantes en general, rotan, les tocan otros destinos, países.

Sin embargo, ellos están siempre en el mismo sitio

junto a esos pobres entre los pobres.

Y aquello me impactó mucho y siempre digo que soy "queriente",

que no soy creyente pero que soy "queriente".

Porque me encantaría creer.

Me encantaría encontrar esa esperanza que ellos transmiten a quien ayudan.

Y como mínimo,

servir de hilo trasmisor de lo que hacen y un poco de altavoz

para que se conozca, si no la parte religiosa,

desde luego, la labor que ellos hacen allí.

Yo te agradezco, Ana, de verdad, que hayas venido para contárnoslo,

por supuesto, pero que entregues,

que hayas dado ese cambio radical a tu vida precisamente

por dar a conocer ese amor con mayúsculas,

a través de lo que mejor sabes hacer, la imagen,

es digno de admiración y digno de agradecimiento.

Para las personas que nos está siguiendo,

nos hemos centrado en el tema de los niños esclavos,

no nos ha dado tiempo de hablar de tus otros trabajos,

pero están por ahí, itinerando.

No tiene fin. No tienen fecha de caducidad.

Y, a través de tu página web,

podemos estar informados de exposiciones,

de presentaciones del documental y tal.

ana-palacios.com

Vamos a poner también el rótulo para que dé tiempo.

Ahí están todas las itinerancias de los distintos proyectos sociales

en los que estoy trabajando. Muchas gracias.

Me encantaría que vinieses más veces

porque de estos temas hay que seguir hablando.

Así que esta es tu casa y siempre serás bienvenida.

Nos vamos a despedir con imágenes de este trabajo,

de los niños esclavos,

que podemos ver en distintas proyecciones del documental

que se van a seguir mostrando a lo largo de las próximas semanas.

Ana, muchas gracias. Gracias a vosotros.

Y a todos ustedes, amigos,

gracias por este tiempo que nos han dedicado.

Nos encontramos, si lo desean, la próxima semana.

(NIÑO CANTANDO)

Últimas preguntas - Ana Palacios

23 sep 2018

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