Últimas preguntas La 2

Últimas preguntas

Domingos a las 10.00 h.

Dirigido por: M. Ángeles Fernández

Últimas Preguntas trata de responder a esas grandes cuestiones que todas las personas nos planteamos, desde la perspectiva del humanismo cristiano, pero siempre en diálogo con los fieles de otras religiones y con quienes, aún no compartiendo una creencia religiosa, buscan la renovación de la humanidad.

El deseo de verdad, interrogarse sobre el por qué y la finalidad de las cosas, pertenece a la naturaleza misma del ser humano.

Últimas Preguntas trata de responder a esas grandes cuestiones que todas las personas nos planteamos, desde la perspectiva del humanismo cristiano, pero siempre en diálogo con los fieles de otras religiones y con quienes, aún no compartiendo una creencia religiosa, buscan la renovación de la humanidad.

En el programa abordamos temas relacionados con la fe desde distintos aspectos, teniendo en cuenta la dimensión social del hombre así como de la perspectiva misionera, social y caritativa de la Iglesia católica. Últimas Preguntas se emite los domingos, a las 10:00 h, en TVE2 y en el Canal Internacional.

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Para todos los públicos Últimas preguntas - Lo que mis alumnos me enseñaron - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

¿Qué tal, amigos?

Muy buenos días. Bienvenidos una semana más a "Últimas preguntas"

Se van a alegrar cuando vean quién nos acompaña hoy,

porque me consta que cada vez que Carmen Guaita viene al programa

estamos todos a gusto.

Yo creo que pasa al final con todos los invitados,

pero es que Carmen Guaita es muy especial.

Yo sé que para ustedes, espectadores, también.

Carmen, bienvenida. Ya no hacemos más preámbulos.

Qué alegría, nada, muy feliz.

Yo, encantada.

Encantada de que estés aquí con nosotros.

Para hablarnos de muchas cosas. Al final hablamos de muchas cosas.

Pero es que has escrito un libro que has titulado

"Lo que mis alumnos me enseñaron".

Lo has puesto en pasado cuando tú todavía sigues ejerciendo.

Me queda poco tiempo.

A simple vista se nota que por poco tiempo ya.

Igual es poco tiempo ya,

pero ¿es verdad que tus alumnos te han enseñado tantas cosa?

O, déjame darle la vuelta a la pregunta.

¿Tú has aprendido tanto de tus alumnos?

Cuando llevas mucho tiempo en la docencia,

de repente comprendes que el gran tesoro

no ha sido que hayas estado tú en la vida de ellos,

sino que ellos han están tu vida.

Cómo lo han colmado de sentido,

cómo han conseguido que algo que es una profesión

sea también muy personal, sea un compromiso de cuerpo y alma.

Que te despierta por la noche.

Porque los alumnos con dificultades te despiertan. Te quitan el sueño.

Pero no me lo quitan a mí, a todos los profes.

De alguna manera, comprendes que han ensanchado tu vida,

que han llenado tu vida de gente.

De gente que te ha querido, porque la relación de los profes

con los alumnos es una relación de amor.

Qué bonito.

Esto es muy bonito comprenderlo.

Habrá alumnos ahora, que igual mañana tienen un examen y dicen:

"¿Amor mi profesora por mí cuando me castigó en la semana pasada

y ahora nos ha puesto un examen sorpresa?".

Sí, claro.

Tal vez tarden más tiempo en darse cuenta.

Pero es amor.

Ellos pueden decir: "Fue amor".

Qué bonito es eso, que cuando vuelves la vista atrás digas:

"Ahí ha habido una relación intensa".

Y con esos exámenes sorpresa, con esos malos ratos,

pero es que eso es el amor también.

Todo ha sido por algo.

Eso es, todo ha sido por algo, efectivamente.

El ser profesor es por algo.

Te tienen que interesar las personas,

esto es así, la vocación.

Pero al ser una carrera que tiene

un componente muy grande de vocación,

llena mucho de contenido,

hay momentos en los que estás con los alumnos y piensas:

"He nacido para esto".

Y esos momentos, que por supuesto no son siempre.

Porque también es una profesión dura

y también es una profesión de sinsabores.

Pero cuando surge este destello: "Yo he nacido para esto".

De repente, tu interior y tu exterior,

lo que haces y lo que sientes,

van al unísono, y eso es la felicidad.

Cuando esto sucede, eres feliz.

Y tener una profesión que te permite ser feliz desempeñándola

o sentir la felicidad desempeñándola,

es un privilegio enorme.

Fíjate,

precisamente de la vocación han estado hablando

el pasado mes de octubre los obispos en sínodo,

sobre los jóvenes, pero siendo más precisa,

sobre el discernimiento vocacional.

¿Qué es la vocación?

Y te pregunto esto como mujer, que ha tenido una vocación,

como esposa, como madre, como maestra, como escritora,

como hija también, como tantas cosas,

pero que a la vez has estado acompañando a tantos alumnos,

que a lo mejor con sus 12, 8, 10 años

no han sido conscientes.

Pero de algún modo sí que les has estado acompañando

en esa vocación,

no solo profesional, sino personal,

con lo que eso engloba.

¿Qué es la vocación, después de todo este tiempo?

Es difícil contestar.

Pero me gustaría contarte

una anécdota que a lo mejor puede ayudarnos

y que la cuento en el libro.

Sucedió hace poco, justo cuando estaba escribiendo el libro.

Voy andando a trabajar y tengo que subir una calle

que está comunicada por escaleras

con la parte alta del barrio de Hortaleza,

que es donde esta mi colegio, el colegio San Miguel.

Hola, chicos.

Había un niño chiquitín, subiendo delante de mí las escaleras,

iba contando, diciendo: "37,38...", los escalones.

Y, de repente, se paró y se quedó parado, concentrado,

mirando al suelo, apurado y yo pasé por su lado y le dije bajito: "39".

Y entonces él que no me vio, ni percibió mi presencia,

escuchó una voz, posiblemente creyó que era una voz interior,

y continuó felicísimo, iluminado: "40, 41...".

Y me hizo pensar.

Me hizo pensar si la intuición o la conciencia, es decir,

cualquier apelación interior,

cualquier voz que surge desde nuestro interior,

¿no será algo que hemos recibido y está guardado?

Está aguardando esperando el momento oportuno,

como el arpa del poema de Bécquer.

Posiblemente, la vocación, cuando sientes, tú mismo te dices:

"Por aquí".

Posiblemente,

lo que haces es reunir una cantidad de información

que tienes guardada en el alma con respecto a tus aptitudes,

tus potencialidades, tus valores,

la manera como tú te explicas a ti mismo la vida

o el rol que tú quieres jugar en la vida.

Y de repente se unen y escuchas: "Por aquí".

Este niño, con esta voz que él escuchó sin saber de dónde venía,

me ayudó a pensar que tal vez pueda ser así.

Que tal vez la conciencia, la intuición,

sean regalos que hemos recibido y están ahí esperando el momento.

Has puesto como título a este libro, por cierto,

muy bien editado, como siempre, con muchísimo cuidado,

"Lo que mis alumnos me enseñaron".

No paro de pensar que es que, en realidad,

tú has querido aprender de tus alumnos.

Cuántas veces nos pasa en la escuela

pero en la vida, en definitiva,

que nos están enseñando muchas cosas,

pero nosotros no las aprendemos,

no estamos alerta, no estamos atentos,

no estamos con los 5 o los 20 sentidos que haya que poner.

Pero tú si los has tenido.

No puedo no tenerlos.

Es que es así. La interrelación en el aula es muy larga.

Si nos ponemos a pensar qué otra profesión

tiene una relación intensa,

persona a persona, muy intensa, durante mucho tiempo,

posiblemente no encontremos ninguna otra.

Vamos a pensar en relaciones intensas.

Un médico tiene una relación muy intensa, pero breve.

A no ser que sea una enfermedad larga, entonces,

estamos hablando de otro tipo de cosas,

y podría parecerse.

Pero este momento cuando se abre la puerta en septiembre

y entran los alumnos y tú sabes

que vas a estar con ellos hasta junio

y sabes que ellos crecerán y sabes que vas a tener

que dar lo mejor de ti misma, eso solo podrá ser si aprendes.

Si tú también mejoras. Igual que van a mejorar ellos.

Los aprendizajes que se reciben de los niños son extraordinarios.

Yo no sé qué nos pasa a los mayores,

pero los niños comprenden muy bien el sentido del tiempo.

Estoy por decirte que el sentido de la vida.

Precisamente por su necesidad de que sea intensa, de querer,

de ser queridos, de dar, de recibir, de asombrarse...

Por eso dice el Evangelio: "Haceros como niños".

Estas cualidades, ese asombro ante lo que trae cada día.

"Está nevando"; "¿Esto significa esto?".

Hace poco, hace tres o cuatro días,

una niña maravillosa que tengo en clase,

un ángel que tengo en clase, me decía:

"Pero ese sol del que nos está hablando, profe,

¿es el sol de verdad?".

Esta belleza de decir: "¡Cómo aprendo!".

Si fuésemos capaces de conservarla durante el resto de la vida

tendríamos una vida muy plena.

¿En qué momento se nos olvida,

o nos hacemos mayores en ese sentido?

En el momento en el que la lógica invade.

No sé por qué motivo

los seres humanos estamos convencidos

de que somos animales racionales.

Que va, si lo racional es poquísima parte de nuestro cerebro incluso.

Y es donde se aloja.

La mayor parte de nuestro ser

es una amalgama de emociones, de sueños, de deseos,

de cosas inexplicables, de misterio.

Hablas mucho de las emociones,

del misterio, de la trascendencia,

de lo que nos trasciende, de cómo nosotros trascendemos.

Creo que no hay ningún capítulo dedicado exclusivamente a él,

pero está en todos.

La trascendencia es una cualidad de la profesión docente,

no solamente porque lo que nosotros hacemos tiene un resultado

que nunca es a corto plazo, siempre es a medio y largo plazo,

sino también porque somos muy significativos

en la biografía de otras personas

y posiblemente, quién sabe,

si en la biografía de sus hijos y de sus nietos.

Entonces, es una profesión muy trascendente,

muy, muy imbricada con lo eterno, con lo absoluto.

Nosotros también trabajamos con lo absoluto

en una sociedad de relativos.

Nosotros trabajamos con lo absoluto,

con lo absoluto del conocimiento.

Mientras no surja otro Pitágoras, que puede ser un alumno mío,

quién sabe,

el teorema de Pitágoras es absoluto en estos momentos,

nadie lo ha mejorado.

Pero para mejorarlo, habrá que conocerlo.

Estos un ejemplo.

Es para decir que en una sociedad tan relativa,

la escuela trabaja con absolutos.

Los absolutos de la relación con los demás, la convivencia,

lo que está bien y lo que está mal, los valores, la ética.

En ese sentido, es muy transcendente.

Hablas mucho de universalidad, de convivencia,

valores que se nos llena la boca cuando hablamos de ellos,

nos encanta decirlos,

pero el día a día luego puede resultar complicado,

el realmente creer en esa universalidad,

en esa convivencia, en esos valores al fin y al cabo.

Así es.

De hecho, no me gustaría que nadie pensara:

"Esta maestra vive en Jauja".

No. A mí me quitan el sueño los problemas de mis alumnos.

Pero la escuela no es simplemente

el reflejo de la sociedad en la que vivimos,

aunque también refleja.

Sobre todo, refleja los enormes problemas

y carencias de la familia.

Los enormes dolores que se causan a los niños ahora

por las dificultades de las familias,

por el desamor.

Pero también la escuela es el laboratorio

donde se está gestando lo que nosotros seremos.

Lo que será España, lo que será Europa,

lo que será el mundo.

En ese sentido,

cómo no va a tener una vocación de universalidad y de mejorar,

de hacer el mundo mejor.

Es una profesión cuya naturaleza es que el mundo sea mejor.

Pero, ¿lo vemos así todos, Carmen?

Quiero decir... No.

¿Las familias realmente tenemos esa...?

Tú has estado, creo que han sido unos 13 años,

defendiendo al maestro,

defendiendo la escuela desde el sindicato ANPE.

¿Las familias lo vemos así?

¿Los políticos lo ven así?

No.

De hecho, hay que decirlo alto y claro.

Cuántos de los síntomas y de los problemas

que nosotros tenemos ahora decimos: "Esto con educación...

Es un tema de educación...". Lo decimos constantemente.

Sin embargo, lo decimos y seguimos adelante.

Hay muy poca gente que realmente entienda

que sí son temas de educación,

que la educación es prácticamente omnipotente

en la vida de una persona.

No totalmente omnipotente,

pero sí puede reconducir problemas.

Sí puede llenar de contenido donde no lo hay.

La educación global.

No estoy hablando de la escuela,

estoy hablando de la educación en los ámbitos de la familia,

también la escuela y también la sociedad.

Si fuésemos capaces de lograr un compromiso,

ya no te digo un pacto,

ya tema de la política lo hemos dejado por imposible.

Ya la escuela,

yo creo que se está sacando las castañas del fuego

mirando para el otro lado respecto al interés

que pueda tener la política.

Pero los padres, los profesores,

los mensajes que la sociedad manda,

los modelos de comportamiento,

si fuésemos capaces de comprender que siempre hay un niño mirando,

tal vez fuésemos capaces de arreglarlo.

Dicen que si fuésemos capaces de educar bien

a una sola generación de la humanidad,

solo a una generación, el mundo cambiaría a mejor, claro,

para siempre.

Si te pones a pensarlo, es verdad.

Carmen, has aprendido muchas cosas,

muchas las has contado en este libro, muchas más,

no ha habido ni espacio ni tiempo,

y se tendrán que quedar

para la intimidad de uno, obviamente.

Pero si yo te dijera, dime algo que digas:

"Ha merecido la pena estar todos los días con alumnos por esto".

¿Por qué sería?

Es que sucede todos los días.

Es la mirada, la mirada de los niños.

Esa mirada, esa confianza.

Todavía, a día de hoy,

a mí me sobrecoge que se crean completamente todo lo que yo digo.

Nunca ningún alumno

ha puesto en cuestión que 2 x 4 son 8.

Les enseño a leer, a multiplicar, porque soy maestra de primaria.

Esa confianza absoluta es un milagro.

A mí me sucede a diario.

La mirada agradecida, o asombrada

o la mirada amorosa,

sucede a diario.

La sonrisa. Es muy bello.

Me gustaría muchísimo animar a los profes

que están viendo el programa, que son muchos, me consta,

que tienes muchos seguidores en los colegios.

Los profes trabajamos en cuerpo y alma.

Cuando algo sale mal, que salen mal 8000 cosas cada día,

nos duele en el cuerpo y el alma,

y normalmente nos lo llevamos a casa.

Nos cuesta mucho llevarnos a casa el momento milagro.

El momento milagro también sucede 8000 veces cada día,

igual que el momento disgusto.

Deberíamos de ser capaces de llevárnoslo, de distinguirlo,

de decir: "Yo estaba delante cuando esto sucedió".

Nuestra profesión necesita nuestra propia autoestima

y nuestro propio decir:

"Bueno, yo estaba allí, lo prendieron y yo estaba allí,

yo soy quien será enseñó,

aunque no me recuerden cuando sean mayores".

Eso te iba decir.

Damos la vuelta a la pregunta.

Cualquiera de tus alumnos,

con los que te hayas encontrado a lo largo de tu vida profesional,

que al menos,

no sé si se acordará de mi nombre o de mi cara

pero que esto le haya servido para su vida.

¿Qué te gustaría, Carmen?

Es que tengo la certeza de que hay muchas cosas

que les han servido para su vida.

Suena muy presuntuoso.

Cuando enseñas a leer,

es que no es necesario que te recuerden ni que te nombren,

eso está.

Me da igual que me recuerden por algo en concreto.

Los momentos que hemos vivido están,

los aprendizajes que he tenido el inmenso honor de trasmitir

están en sus vidas.

Qué más da que no me recuerden,

yo no recuerdo cómo se llamaba la maestra

que me enseñó los nombres de los planetas.

Pero, ¿a que recuerda a la que te enseñó a leer?

Sí. Yo creo que la recordemos todos.

Sí, además me castigaba por charlatana.

Hermana Concepción, si usted está viendo este programa,

puede ver que sigo siendo charlatana.

(RIEN)

Pero que sé leer y escribir muy bien.

Pero ella me enseñó.

Es que yo creo que a la persona, a la maestra, el maestro,

que nos enseña a leer, yo creo que todos nos acordamos.

No sé, es una idea que yo tengo. Sí, pero realmente, ¿qué importa?

Estuviste allí, ¿qué importa?

Pues Carmen Guaita, ya se nos ha pasado el tiempo.

Siempre terminamos igual: "¿y por qué tan poco tiempo?".

Pero bueno, nos quedarán ocasiones, si Dios quiere, muchas,

para seguir hablando de esta o de otras historias.

Como siempre es un gusto, Carmen. Gracias, María Ángeles.

Y nosotros ahora nos quedamos también con otras historias.

"Nuestra parroquia es mucho más

que una administradora de sacramentos,

es una gran familia contigo,

como dice el lema del Día de la Iglesia diocesana,

que se celebra este domingo en España.

Una jornada con la que la Iglesia anima

a los fieles a contribuir con nuestro tiempo,

bienes, dones y oraciones,

al crecimiento de nuestras parroquias,

para así llegar más y mejor a los alejados, pero también,

como nos cuentan Guillermo, Mónica o Rodrigo,

porque esta es la respuesta natural

de un corazón que se siente amado por Dios y agradecido".

Yo creo que si experimentas al Señor de verdad,

y ves todo lo que hace en tu vida,

muchas veces es muy difícil no darlo.

O sea,

yo creo que tienes que ser una persona muy tacaña

como para no dar todo lo que ha recibido.

Vengo de una familia estructurada,

nunca me hablaron de Dios cuando era pequeña,

y descubrirlo con mi matrimonio, cuando me casé,

ya hace muchos años, hace este año 25 años, y formar una familia,

para mí ha sido un regalo.

Y no simplemente formar una familia cerrada, hermética,

en nuestra vida confortable,

sino que eso tenga un sentido

y eso solo lo ha podido dar mi fe en Dios,

que es gratuita, y no sé cómo me ha venido,

pero me gustaría poderla transmitir

y compartir con todo el que se me acerque,

no necesariamente mi familia.

La primera actividad de parroquia así grande

fue la JMJ de Madrid de 2011.

Para mí fue un encuentro con el Señor.

Entonces, al recibir eso,

que es como el amor más grande que puede recibir una persona,

para mí fue muy importante.

Entonces,

me ayudaron mucho los catequistas que tuve,

porque para mí fueron un ejemplo,

y a día de hoy yo los considero mis amigos.

Y es lo que me ha hecho a mí quedarme aquí.

"Una vida parroquial que crece con cada uno de sus miembros,

que está llamada a enriquecer a todo el vecindario,

ofreciendo no solo el encuentro con Cristo,

también asistencia de tipo social, ocio o formación".

Pues en principio,

nuestra dedicación es hacia el grupo de matrimonios, es decir,

las personas que vienen aquí con intención de celebrar matrimonio,

con intención de acogerlos, orientarles, y si es posible,

de formarles.

La motivación ha sido intentar devolver

algo de lo que hemos recibido durante años de la Iglesia.

Y tener la sensación de que puedes dar algo a los demás.

Y luego también ha sido muy gratificante

la convivencia con otras personas de la parroquia,

que te hace conocer gente

que realmente te estimula mucho en tu fe.

La vida de mi matrimonio, de mi marido, mía y de mis hijos,

ha sido muy itinerante, hemos vivido en muchos sitios de España.

Al llegar aquí, que llevamos un año,

nos dimos cuenta de que teníamos que hacer algo más,

no solamente asistir a misa, que está muy bien, los domingos,

sino que veíamos que era necesario.

Y coincidió también en un momento

en que en esta parroquia se vivía un momento de intentar pedirnos

que participásemos más, y de ese "somos todos",

y que en ese sentido, no solamente los sacerdotes,

sino todos los que formamos la comunidad, y en este caso,

esta pequeña iglesia.

Fue llegar a San Germán y meternos en un grupo de confirmación

para prepararnos para ese sacramento.

Y la verdad es que yo flipé, en el buen sentido,

me impresionó muchísimo llegar a esta parroquia

y ver a tanta gente joven que desde el minuto uno te acogió

como si fueras de su familia.

A día de hoy digo que somos como una piña.

y un poco lo que le pasa a muchos en esta parroquia,

que tú has recibido algo tan grande

que lo que quieres es darlo a los demás.

Como lo que has recibido gratis, darlo gratis.

Entonces, empecé a dar catequesis.

Llevo cuatro años, este es mi cuarto.

"En grupos de matrimonios, en acogida parroquial,

dando catequesis,

ellos tienen claro cómo ayudar en sus parroquias,

¿y tú?".

Bien, pues así nos despedimos.

Les recordamos el libro con el que hoy comenzamos el programa,

"Lo que mis alumnos me enseñaron", firmado por nuestra amiga,

ya lo puedo decir en plural, yo creo, Carmen Guaita.

Muchísimas gracias por haber participado de esa conversación

y por haber participado de este encuentro.

Nos encontramos, si me permiten, la próxima semana. Hasta entonces.

Últimas preguntas - Lo que mis alumnos me enseñaron

11 nov 2018

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