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No recomendado para menores de 12 años Traición - Capítulo 7: Si golpean a uno, golpean a todos - ver ahora
Transcripción completa

¿Te gusta? Pagué mucho por ese cuadro.

Él es Javier Suárez, inspector jefe de la brigada

de investigación de patrimonio histórico,

es mi superior y respondo ante él.

Llevamos años tras una organización criminal

que quiere robarlo, hice que me contrataran para hacerlo,

creen que soy un ladrón. -¿Cuándo lo harás?

-Esta semana. ¿Te acuerdas el reloj de oro

que me dejé en casa, se lo diste a Julián?

Claro. No sé qué le hiciste creer,

pero no le has engañado. -¿A qué has venido?

-A ayudarte a detenerlo. -Hay que atrapar al intermediario.

Sofía de Souza, llevamos años tras ella,

tiene varios teléfonos y ese número solo lo tiene Julia.

La policía está detrás de mí, mi socio me la jugó,

el cuadro está casi listo,

podremos adelantar la fecha de entrega.

Carlos, estás despedido. Me da que nos seguiremos viendo.

Sé por qué papá no quiso la fusión

y es por una de las empresas del despacho, Lupey.

Creemos que usa los contenedores para sacar dinero del país.

¿Paraísos fiscales? Efectivamente.

¿Qué cojones queréis? Las cuentas de papá,

¿y el dinero que falta? Claudia está cada vez más cerca.

¿Tienen pruebas? No, tienen algo... con Míriam.

Estamos aquí para poner un precio a esas fotos.

La familia Fuentes es accionista del periódico "El Universal",

he hablado con su director

y está dispuesto a ofrecerte el puesto de jefe de nacional.

Tienes que publicar la foto de mi hermano.

Me las robaron, me abrieron

el coche y se lo llevaron todo, lo siento, chicos.

Mentí, la noche que falleció Julio Fuentes, mi marido,

Roberto Fuentes no pasó la noche conmigo.

Si averiguan que Roberto pasó conmigo la noche que mataron

a su padre, se plan se termina. -Tú tienes todo el dinero

de Roberto en su cuenta. -¿No te fías de mí?

Roberto Fuentes. Sí, soy yo, ¿qué pasa?

Tenemos una orden de detención contra usted.

¿De qué se le acusa? Del asesinato de Julio Fuentes.

Puedes hundirme, pero si caigo, tú vas detrás de mí

y detrás va Beatriz también,

¿o crees que no sé que es un plan entre las dos para quitármelo todo?

Eso es lo que más te jode, ¿verdad?

Roberto tiene que recuperar su dinero.

Legalmente es de Míriam.

Por eso mismo solo hay una manera de que se lo devuelva.

Convenciéndola.

Con esas fotos estoy dispuesta a acabar con Miriam para siempre.

Te hundirá si no les devuelves el dinero, hazlo y conseguiré

que Roberto me dé la parte que me corresponde.

¿Y por qué conformarme con la mitad

si puedo hacer que se pudra 20 años en la cárcel?

Mañana puedo ordenar el registro de su domicilio,

tal vez aparezcan unos guantes con restos de talio.

Pensemos en cómo deshacernos de un cuerpo, no sé, ideas.

-Esto es el fin, hombre, por favor, yo ya no puedo más.

De esta no vamos a salir. -Huyamos del país.

-¿Qué? Tengo dos hijos, no sé si te acuerdas,

¿y dejamos a Víctor con todo esto? -El que debe de pagar es él.

-Lo siento, pero te relevamos de tu posición.

-Hace unos días descubrí un error en la contabilidad

de un millón y medio imagino que ese es el problema.

-¿Tienes algo que decir?

-Está resuelto. -¿De dónde sacaste el dinero?

-A ti qué coño te importa. -Lo has recuperado,

así que Jaime murió por nada.

Igual por aquí.

(Timbre)

Hola. -Hola.

-Estoy buscando a mi padre, Jaime.

No teníamos suficiente con la policía

con los periodistas en la puerta que ahora viene la hija de Jaime.

-Ya, ya lo sé, ya, yo no sé hasta cuándo

vamos a poder engañarla a la muchacha.

-Pues más te vale inventarte algo. -¿Yo?

-¿Sabes a cuántos años te condenan por asesinato?

-25, lo han dicho en las noticias hablando de lo de tu hermano.

-Ya lo sé, Víctor, era una pregunta retórica.

-Parecía literal. -Y a mi hermano no le meterán

25 años en la cárcel porque él no mató a nadie y nosotros tampoco.

¡Niños, niños!

No, huy, ¿ya estáis aquí? Venga, que llegáis tarde, vamos.

Te hemos despertado, si ya te dije que era mejor

que te quedaras en una habitación.

Ay.

¿Has podido descansar algo?

-Bueno, un poco.

-Tu padre no contesta, ¿no? -No.

-Y a nosotros tampoco, ¿verdad? -No.

No, y mira que siempre responde a todas las llamadas,

pero, no, esta vez, no.

-Bueno, ya verás que tiene una explicación

y que cuando llame al final nos vamos a reír, eh.

-Me he despertado mucho por la noche, intenté llamarle

y salta el contestador todo el rato.

-Bueno, a lo mejor se dejó el móvil en un taxi que pasa mucho.

O a lo mejor se lo robaron.

Nada, contestador.

Pues déjale otro mensaje, Víctor. -Sí, Jaime, soy yo, otra vez,

mira, es que estamos aquí con tu hija

que ya te vale que tienes una hija y no me dijiste nada,

da igual, el caso es que vino ayer preguntando por ti,

charlamos, se hizo tarde y se quedó a dormir.

Que está muy preocupada por ti, porque parece que se te tragara

la tierra, o sea, que llama cuando escuches el mensaje.

Bueno, pues me voy, aquí ya no pinto nada.

-¿No vas a desayunar? -No, de verdad, no tengo hambre.

Además, tengo que empezar a llamar a la policía

y a todos los hospitales que es lo que debí hacer hace horas.

-Ya lo hicimos nosotros desde las 7 de la mañana,

¿verdad? No te queríamos despertar.

-¿Y? -Nada.

Pero es buena señal, eh.

No te preocupes que ya verás que aparecerá

y se quedará todo en una tontería.

-Si da señales de vida, o sea, que... te llamamos.

-Sí, por favor.

Y muchas gracias por todo, de verdad.

-Lo que necesites, te acompaño.

Se va a quedar todo en una tontería,

me parece fatal que le demos a la muchacha

falsas esperanzas, de verdad. -Ni te voy a escuchar,

hay que hablar con Rafa.

Más nos vale tener un plan

para cuando la policía venga a preguntar.

Llevaré a los niños al colegio, pero luego iré a la oficina,

así que piensa, Víctor.

(HABLA EN INGLÉS)

Vamos.

Piensa. -Sí, pienso, pienso, pienso.

Pienso o existo, no te jode.

(TV) Pocos datos nuevos en la investigación

de la muerte de Julio Fuentes,

ya que la jueza decretó secreto de sumario.

Solo se sabe que no se espera la libertad provisional

Roberto Fuentes, en las próximas...

Son peores que hienas, están dispuestos a lo que sea

por conseguir la noticia más podrida.

¿Y tú, a qué has venido?

Porque no creo que sea para decirme que la jueza

puso una fianza para tu hermano. La jueza no quiso recibirme,

pero he hablado con Roberto

y creo que tiene muchas cosas que aclararme.

No creo que sea el momento de aclarar nada.

Pero yo sí, mamá.

Y sé que a ti también te interesa.

A ver, qué es eso tan horroroso que debería saber de mi hijo.

Las cuentas de papá están canceladas.

Ya lo sé.

¿Cómo que ya lo sabes? Que papá las canceló

antes de morir, ¿qué tiene de raro eso?

Mamá, es que el dinero no está.

Ese dinero lo tengo yo porque es mío

y porque es lo que tu padre quiso.

¿Qué pasa? Ah, claro, que pensabas que lo tenía Roberto

y eso sería motivo suficiente para haber matado a tu padre.

No lo sé, porque no sé en qué está metido Roberto.

¿Por qué siempre tienes que sospechar de tu familia,

Claudia, por qué no confías en nosotros por una sola vez?

Quizá porque nunca me contáis la verdad, mamá.

Es que no hay ninguna verdad que contar.

¿Sabes lo que creo? Que alguien está siendo

una mala influencia sobre ti. Otra vez.

Sabes que eso no es cierto. Claro que lo es

y tú no te quieres dar cuenta.

Ese chico quiere que seamos culpables.

Y tú te estás dejando manipular.

Y, mira, ahora, si no te importa,

tengo que ocuparme de sacar a tu hermano de la cárcel.

La jueza no cambiará de opinión.

Otra cosa en la que no estamos de acuerdo.

Algo me dice que esa jueza hoy estará más razonable que ayer.

Acaba de llegar un escrito, la familia Fuentes solicita

una vista para acordar

la libertad provisional de Roberto Fuentes.

-No pensará concedérsela, este hombre puede salir del país.

Es la persona con más motivos para asesinar a su padre.

-No voy a hacerlo. -Muy bien.

Entonces, ¿qué pasos va a dar?

Ordenaré el registro de su domicilio,

si hay alguna prueba

que lo inculpe del asesinato, pienso encontrarla.

Creemos, firmemente, en la inocencia de Roberto Fuentes,

no podemos dar información que está bajo sumario,

pero afirmamos que no hay ninguna prueba en su contra.

En cuanto se solucione este mal entendido

haremos las declaraciones pertinentes, por ahora

entienda que no es posible.

Muchas gracias.

Toma, aquí tienes el comunicado revisado

para la prensa. -Tienes visita.

-Que pase.

-Gracias.

¿Alguna noticia de tu hermano?

-Esperamos que la jueza

conceda la libertad provisional, pero no dijo nada.

Dime. -Haremos lo del cuadro

en cinco días. -¿Cinco?

-Sí, ese día el servicio tiene libre y tu madre

no estará en casa, estará en la fundación.

-Conoces su agenda mejor que yo.

Te ha cundido todo este tiempo entre nosotros, eh.

-Es mi trabajo, Almudena. -Te olvidas de mi hijo,

está en casa de mi madre, también.

-No, no me olvido, de él te encargas tú.

De él y de dejarme un juego de llaves.

-Así que en cinco días

eres libre.

-Libre.

Cuando te digo que te quiero te digo la verdad, Almudena.

-Tengo que seguir trabajando.

Vale, entonces el robo será dentro de cinco días.

¿Qué hay de la entrega?

Eso no me lo ha dicho.

-Bueno, tenemos teléfonos pinchados y bajo vigilancia.

Un último favor,

encuentra sus pasaportes falsos, hazle fotos.

-¿Qué pasaportes?

-Se habrá deshecho de los que le di y necesitamos

los nuevos para la unidad central de fronteras por si sale del país.

Ni se te ocurra hablarme así nunca más.

-Si yo... -¡Nunca más!

Me voy.

¿Qué haces? -Pararlo.

Si no se encasquilla la pistola, si no se le encasquilla la pistola,

escucha, mírame, si no se encasquilla

ahora yo sería la comida para los peces del pantano.

Piénsalo, este brazo, tócalo, tócalo.

Este brazo tendría la epidermis sin más, habría truchas

arrancando trozos de carne... -Calla, calla, calla.

Pobre Jaime. -¿Pobre Jaime?

¿De verdad, Isabel?

-Sí, de verdad, de verdad, estás aquí, ¿no?

Te puedo tocar, pues eso es lo importante.

Bueno, no, más importante es que nos ayudes

a deshacernos de Adriana, esa chica irá a la policía

y de ahí a que lleguen a nosotros hay un paso.

-No sé, quizás haya una manera de...

-¿De qué? -No sé, de hacer que...

Que parezca que Jaime haya desaparecido

con el dinero de Víctor, así dejarán de buscarle.

-¿Eso se puede hacer? -Sí, si Víctor tiene

todas las claves, yo podría hacerlo.

56, 32,

10, 13...

74...

¿Estáis seguros de que esto es lo que tenemos que hacer?

Es la única forma de salir de esto. ¿Te lo explico otra vez?

A ver. Eh, eh. No me tomes por gilipollas.

Ya sé lo que es una sociedad pantalla.

Lo que no sé, es si debo... Si debemos fiarnos de ti.

¿Tienes otra alternativa mejor?

86...

14...

¿Ahora qué?

-Voy contigo. -¿Adónde?

-A retirar el efectivo. -¿Eso por qué?

Porque sí. Por si acaso.

¿Qué? A mí me parece normal, Rafa. Entiéndelo.

-Vamos a parecer ridículos. -Bueno, mira, de verdad.

Hacer el ridículo es el menor de nuestros problemas.

Tira.

98, 009.

Y ya.

Y, entonces, ¿qué?

¿Te quedas mucho en Madrid?

Me enteré que habías vuelto, pero por mi madre.

No lo sé. Espero que sí.

Bueno, me alegro. A ver si repetimos

esas partiditas de dardos, eh. (RÍE)

-A ver si es verdad. -Bueno.

Oye, Bosco, quería pedirte otro favor.

-Sí. Lo que necesites. -De todo esto, me gustaría

que a mis padres no les dijeras... Bueno, quiero decir.

No es por nada, pero ya sabes cómo son. Me da pereza.

A ver, tranquilo, que soy yo.

No me tienes que dar explicaciones.

Ya sabes que yo por ti, lo que sea, cuando sea, como sea.

Pues muchas gracias. A ver si esos dardos es pronto.

Eso es. Eso es lo importante.

No perder las buenas costumbres.

Bueno.

Señores, me tengo que marchar, que tengo una reunión.

Quedaos lo que necesitéis. Un placer.

-Encantada. Soy... -Cuídate.

Hablamos.

Bueno, pues ya que hemos llegado hasta aquí...

Creo que sería...

Bueno, podríamos llegar un poco más lejos.

¿Qué quieres decir?

Pues que sería una buenísima idea que pareciera

que Jaime ha abandonado el país.

Buenísima. ¿Pero cómo hacemos eso?

Conozco a unas personas que organizan

ese tipo de asuntos. -Es lo que queríais hacer

conmigo, ¿no? -¿Qué? ¿Pero qué...?

¿Pero qué dices? ¿De qué estás hablando?

-Llámalos ya. -Que sí.

Qué paranoia, de verdad.

Sí. Sí, sí.

Mi madre dice que mi padre canceló las cuentas

y le dio el dinero. Tú te lo has creído.

¿Te enseñó las cuentas? No.

Si le faltase ese dinero, no estaría tan tranquila.

A no ser que esté metida.

Ya no solo tengo que sospechar

que mi hermano mató a mi padre, sino de mi madre.

No he dicho eso. ¿Qué quieres decir?

Hemos llegado hasta aquí los dos. Nadie te ha obligado.

Sé más objetivo con mi familia.

Con tus amigos no lo eres. ¿A qué viene eso?

No me puedo creer que no te des cuenta

la casualidad que es que necesitamos

las fotos de David y se las roban.

Es como mi hermano y pongo la mano en el fuego por él.

Yo también ponía la mano en el fuego por mi familia.

Espero que no te pase lo mismo. Muchísimas gracias.

Si tu familia está sacando dinero del país,

saldremos de dudas ahora. Este tipo lo sabe.

Saúl, tiene visita.

¿Te has vuelto a perder? ¿O es que el otro día

no te dieron bien fuerte

en la cabeza? La tengo muy dura.

Me quedé con ganas de hablar contigo.

Me supo a poco la conversación. ¿Sí?

No creas que tengo más cosas que decirte.

O hablas con nosotros, o con la policía.

¿Y qué pinta aquí la policía? No sé.

Igual les interesa saber lo que tienes en tus contenedores.

Todo lo que transporto es legal.

Todos mis papeles están en regla.

Si no me creéis, preguntadles a mis abogados, los conocéis.

Llevan diez años trabajando para mí.

¿Diez años? Si no me equivoco, estuviste cinco en la cárcel

por evasión de capitales. Los delincuentes suelen reincidir.

Ya. Supongamos que sí, que en mis contenedores van

maletines llenos de dinero. ¿Y?

¿Cuál es el delincuente?

¿El que lo transporta o el dueño del dinero?

Depende de dónde salga ese dinero. Ah.

Y depende adónde vaya.

Aunque supongo que no nos costará nada averiguar

cuál es el destino de estos contenedores.

Estáis apuntando demasiado bajo.

Quizás, deberíais mirar a vuestro lado.

Hay gente que os podría contar más cosas.

Dios los cría y ellos se juntan. Este gilipollas es como tu hermano.

Diez años. Llevamos diez años trabajando con Lupey.

Sí. Qué casualidad. Justo el tiempo que tu hermano

lleva dirigiendo el despacho.

En el primer año frente al despacho,

el número de ingresos y clientes descienden considerablemente.

Me acuerdo. Estaba en la facultad. Mi hermano lo pasó fatal.

Mi padre se planteó volver a la dirección.

Sí. Pero a partir del segundo año, ingresos y clientes aumentan.

Porque empezamos a ganar casos importantes.

Como el de la petrolera o el de las autopistas.

Sí. El de la farmacéutica. Sí.

Nos convertimos en un bufete de moda.

Mi hermano supo darle la vuelta a la situación.

Ni con tu padre se llegaron a estas cifras.

El bufete empezó a ganar muchísimo dinero.

Gran parte, seguramente, dinero negro.

Y de alguna forma hay que blanquearlo.

Vaya, qué casualidad. Y fue entonces

cuando empezasteis a trabajar con Lupey.

Eso se hace en muchos despachos, Carlos.

Hay clientes que pagan una parte en negro.

¿Por qué mi padre le iba a dar tanta importancia a eso?

Susana, necesito esta documentación.

Son los dosieres de algunos de los casos que hemos llevado.

Claro. Te lo llevo a tu despacho. Gracias.

Almu, necesito hablar contigo.

(SUSPIRA)

Es otra vez sobre Lupey. Por favor, necesito

que me escuches. Claudia, por favor.

¿Qué estás buscando? No es lo que busco,

es lo que he descubierto.

Dime.

Lupei es una tapadera que se utiliza

para lavar dinero negro. Se está sacando dinero

de este despacho en esos contenedores.

Claudia, lo que dices es un delito. Necesitamos pruebas.

Te lo demostraré. Te enseñaré pruebas.

Roberto está detrás de todo esto.

No.

¿No qué?

Soy yo la que está detrás de todo esto.

Es mi firma la que está

(Vibración un móvil) en los documentos.

Dime, mamá.

La policía va a registrar la casa de Roberto.

Os quiero a todas aquí.

Ya. Vale. Ahora vamos para allá.

Es mamá, que dice que vayamos a casa.

Esa jueza se ha propuesto humillarnos.

Primero, detiene a Roberto. Ahora, el registro.

¿Qué quieres que hagamos nosotras, mamá?

No sé. Algo se podrá hacer.

Mandar un comunicado a nombre del despacho apoyándole.

Hablar con los directores de los periódicos.

No digas que no se puede hacer nada.

La abuela tiene razón. Tienes que hacer algo

porque nunca haces nada. -Mira.

Lleva un día contigo y habla igual que tú.

A mí no hace falta que nadie me diga...

No os preocupéis. He hablado con los periodistas

y les he dicho que mi hermano es un santo

incapaz de romper un plato.

Hija, no intentes ser irónica.

Hace falta mucha inteligencia para eso.

¿Por qué está aquí Sergio? -Eso no es asunto tuyo.

¿Podéis dejar de discutir un segundo, por favor? Almudena.

He hablado esta mañana con la jueza

y no está dispuesta a poner una fianza.

Hombre, que Roberto no se hubiera liado con ella,

ayudaría bastante, mamá.

¿Que el tío Roberto se ha liado con la jueza?

Sí, cariño. Recuerda este consejo de tu abuela.

Mantén la cremallera subida. Te evitará muchos problemas.

Hombre, mamá. Todo el mundo ha tenido

o tiene sus aventuras. ¿No?

¿No, Isa? -No sé. Pero decir "todo el mundo",

me parece exagerar, Almudena. Mamá, no nos preocupemos.

Yo creo que Roberto no está ocultando nada en su casa.

No. En esta familia, nadie tiene nada que ocultar.

Y sí, mamá, estoy siendo irónica.

Ya, ya. Sigue practicando. Bueno, ya está bien.

Vamos a esperar al registro,

porque si la jueza no encuentra nada,

no tiene ningún motivo para negar la fianza.

¿Alguna ha hablado con su mujer? ¿Sabéis algo de ella?

No, mamá. ¿Por qué? Por nada.

Me voy a casa de Roberto. Quiero llegar antes de la jueza.

Dile que no está solo ni por un segundo.

Mamá, yo también me voy a ir.

Los niños están a punto de llegar. Sí. Vete.

Aquí tampoco eres de mucha ayuda. Bueno.

Mantenedme al tanto, por favor.

-Déjanos solas. -¿Pero por qué?

Ahora.

¿Qué se supone que te pasa?

¿Necesitas una tila? ¿Un Trankimazin?

Mi hermano se dedica a blanquear

dinero a través de una empresa y tú lo sabías todo.

Desde el principio, mamá.

¿Acaso importa quién sabía...?

¡Mi firma está en todos los papeles!

Soy la primera sospechosa. La primera.

Sí.

Por eso te lo pedimos.

Porque en caso de que descubrieran a alguien,

siempre era mejor que esa persona fueras tú.

No podíamos permitirnos que cayera Roberto.

¿A ti te da igual lo que me pase a mí?

¡Ay, hija, por Dios! No seas tan dramática.

No, no. No es dramatismo.

Cuando la jueza me consideró sospechosa, no moviste un dedo.

No hiciste nada por mí. Pero por mi hermano...

¿Por qué? ¿Qué te he hecho yo? Almudena, es normal

que en todas las familias haya preferencias.

¡Que me van a investigar! Que me pueden acusar.

¿Estáis locos? ¿Cuál es vuestro plan?

¿Qué queréis? ¿Que me detengan? No hagas nada.

Ya lo hago yo, como siempre.

No te preocupes. No puedo más, eh, mamá.

Te lo advierto. No puedo más. No puedo más.

Pero no pienso ir a la cárcel por ti, eh.

Ya contaba con eso.

¿Quieres saber por qué prefiero a tu hermano antes que a ti?

Ahí lo tienes.

Él no dudaría en sacrificarse por la familia.

Por favor, tengan un poquito de cuidado,

que ahí hay cosas muy delicadas. ¿Qué coño pasa?

Señor Fuentes, no se lo volveré a repetir.

Colabore. No voy a colaborar con este circo.

Por cierto, ¿cuándo salen los leones?

Los payasos no tienen ni puta gracia.

Rober, por favor. Su señoría, hemos registrado

las habitaciones y el garaje. No hemos encontrado nada.

¡¿Alguien me va a explicar qué están buscando?!

Cálmate y deja que hagan su trabajo.

Ya se darán cuenta que pierden el tiempo.

¿Por qué estaba mirando esas flores?

¿Qué flores? No estoy mirando las flores.

Esas las compro mi mujer. Son de plástico.

Yo odio el plástico. Es hortera. Rober, calla.

Agente, por favor. Mire el florero.

¿Eso qué coño es? Es lo que me gustaría saber a mí.

Explíqueme las razones por las que guarda

una botella de agua dentro de un jarrón vacío,

a menos que lo que haya dentro, no sea agua.

No me mires así, Claudia.

Yo no tengo nada que ver. Agente, por favor.

Parece tóxico.

¡Hija de puta! Que conste en acta

el insulto del sospechoso.

Es talio. La misma sustancia

con la que envenenaron a Julio Fuentes.

Tener matarratas no es ningún delito.

¿Conoce a alguien que lo esconda en su despacho?

Roberto Fuentes jamás utilizaría matarratas.

Lo haría su jardinero o alguien del servicio.

Sin embargo, sus huellas están en toda la botella.

¿Por qué meter el veneno en un botellín de agua mineral?

Tenía que trasladarlo a casa de su padre

para echarlo en el coñac.

¿Quién iba a sospechar de una botella de agua?

Las pruebas son concluyentes.

Ahora sí que podemos acusar de asesinato a Roberto Fuentes.

¡Yo no sabía siquiera lo que es el talio!

¿Cómo iba a guardar una botella en mi casa?

¿Quién podría ser tan gilipollas para eso?

A ver. Que ni por un momento se te pase por la cabeza

que yo o alguna de tus hermanas dudamos de tu inocencia.

Lo que no se me pasaba por la cabeza,

es que Miriam pudiese llegar tan lejos.

Esto es surrealista, joder. Es una puta pesadilla.

Todavía no has escuchado lo peor.

¿Pero qué puede haber peor que esto?

Han filtrado a la prensa que escondías

el talio en tu despacho.

Y ha sido desde el juzgado. ¡Hija de puta!

Ahí fuera ya te han juzgado. Para ellos, eres culpable

de asesinar a tu padre. No esperarán a juicio.

Mamá, para que no haya ninguna duda.

Te juro por lo más sagrado

que yo no he matado a papá. Ya.

Por eso quiero que seas más fuerte que nunca, Roberto.

Prométemelo. Sácame de aquí, mamá.

Por favor, sácame de aquí.

Confía en mí.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Que aproveche.

Gracias.

Imagino que estás celebrando

tu nuevo puesto de trabajo, ¿no?

Y me imagino que estás aquí para mostrarme tus objeciones.

No, la verdad que no.

Puedes hacer lo que te salga de los huevos.

Yo no soy quién para juzgarte.

¿Juzgarme?

Guau.

¿Por qué?

¿Por qué?

Tú sabes perfectamente quién

controla el periódico para el que trabajas.

Así que no me hagas creer que no tiene que ver

con las fotos que supuestamente te robaron.

¿De qué me estás acusando?

¿De venderme el dinero de los Fuentes?

Un poco cínico por tu parte. ¿A quién me he vendido yo?

Yo no me he vendido a nadie. No, no, claro.

Perdona, qué estoy diciendo.

Mira dónde estás trabajando ahora.

Mira quiénes son tus clientes.

Me han despedido. Pero sigues siendo accionista.

Si entré en Fuentes es para saber

quién está detrás de la muerte de mi padre.

Y aceptaste la herencia. Si tan sucio te parecía

el dinero podías haberla rechazado.

Ese dinero me pertenecía desde siempre, y lo sabes.

Así que no tengo por qué avergonzarme de él.

Ni yo tampoco. Sólo he aceptado un trabajo.

Punto.

Se me ha quitado el hambre ya y todo.

Veo que sigues sin elegir el bando correcto.

Si lo que pretendes es que Roberto

siga en la cárcel, bravo.

Bravo, lo estás haciendo muy bien.

Pero ten seguro que voy a hundirte, Beatriz.

Antes de hundirme a lo mejor te interesaría

escuchar esta grabación.

Pilar, yo sólo quiero ayudar a Roberto.

Explícate.

Miriam ha caído en su propia trampa.

Los Fuentes tienen mucho poder, eso sí es verdad.

Pero yo puedo hacer que se les vuelva en su contra.

Y si tengo que poner un botella de veneno

en el despacho de Roberto

para que se pudra en la cárcel, lo haré.

Hola, buenas tardes.

Él antes era el objetivo. ¿Dónde está su amigo?

¿Que yo era qué? -Vamos a ver, por favor,

esto no viene a cuento ahora. Vamos al tema.

Mi amigo está durmiendo con los peces.

Usted no me gusta.

Creo que no debería hacer negocios con usted. Vámonos.

Espere, podemos pagarles muy bien.

Sabemos que pueden hacer

que parezca que una persona ha salido del país.

Usted era el objetivo.

Insisto, eso no viene a cuento ahora.

Víctor, ya hablaremos de esto.

A ver, las cosas han cambiado.

Entiendo que no se fíen de él porque es un miserable.

Pero yo sí soy de fiar y puedo pagarles muy bien.

¿Cuánto cobrarían por simular la huida de una persona?

¿No hay que matar a nadie?

No, esta vez no hace falta matar a nadie.

Usted se calla. (ASIENTE)

No hay que matar a nadie.

Pero es muy urgente.

¿Cómo de urgente? -Urgentísimo.

Necesitamos una foto para el pasaporte.

Espera, que...

Toma.

Toma.

Considerando la relevancia social

y el poder adquisitivo del sujeto

la tarifa que le corresponde es la premium.

Serán 100.000 euros. -¿Pero qué me estás contando?

Si matando era 60.000, por favor.

Perdón.

Hoy mismo puedo dejar un rastro

falso de salida del sujeto del país.

Perfecto, perfecto. Pues entonces ya está.

Pago por adelantado.

A mí me parece un robo. -Víctor, ya.

Si hay denuncia por desaparición

hoy mismo saltará en la policía que esta persona

ha entrado en Marruecos.

¿En Marruecos?

¿Y por qué Marruecos? ¿No está muy cerca?

¿No es mejor México?

Yo siempre veo México en las películas de huidas.

Es por la urgencia.

A estas horas lo más rápido para dejar constancia

de la huida fuera de Europa es Marruecos.

Marruecos está bien.

Está bien. -Sí, nos encanta.

De hecho nosotros fuimos el año pasado a celebrar

su cumpleaños a Casablanca. Y muy bien.

Sí, la comida con mucha especia un poco picante.

Pero por lo demás bien. -¿Alguna pregunta más?

No, no, no. Muchas gracias.

Cuidado con este, cambia de amigos demasiado fácil.

De verdad, qué carácter.

¿Qué hacemos con esto?

Yo creo que deberíamos esconderlo durante un tiempo.

Ahora mismo este dinero nos relaciona

con la desaparición de Jaime.

No sé, quizá...

quizá deberíamos quemarlo.

No, hombre no. Por favor.

Tal y como está el mundo no podemos quemarlo.

Este dinero es legal, el negocio era limpio.

Primero, es parte del agujero que hiciste

en las cuentas de Fuentes.

Así que casi todo este dinero no sería para ti.

Eso es verdad. -Y has sacado el dinero

de una cuenta común usando las claves de tu socio.

Sí, sí. -Así que la mayor parte

de este dinero es robado.

Eh, baja un cambio, ¿eh? Baja un cambio.

Yo lo único que he dicho es que este dinero

que no hay que quemarlo. Que me parece exagerado.

Así que no me tomes por gilipollas, ¿eh?

(SUSPIRA)

¿Y si lo enterramos?

Pues eso.

Eso suena bien.

(Timbre de la puerta)

Por favor, es que en esta casa es que de verdad...

Adri, cielo, ¿cómo estás?

Pues bien. Bueno, tengo buenas y malas noticias.

Eh... ¿quién es él?

¿Él? Es Rafael.

Un compañero de...

Ella es Adriana, la hija de Jaime,

mi socio y amigo.

Encantado, Adriana. -Encantada.

Cuéntanos, cariño, primero las buenas.

Mi padre está vivo.

Hombre. -Qué bien, ¿no?

Sí. Bueno, las malas...

No, malas no. Ya no.

En la vida lo más importante es la salud.

Y si tu padre está vivo y bien pues ya está,

todo lo demás tiene arreglo.

Sí. ¿Cuáles son las malas?

A ver, mi padre está en Marruecos.

En Marruecos. -Anda.

No sé por qué, pero está en Marruecos.

El muy cabrón ha debido de liar

alguna de las suyas otra vez supongo.

No llames a tu padre el muy cabrón, ¿eh?

Distraído.

Bueno, yo solamente quería venir a pediros perdón

por las molestias que haya podido causar.

Nada, tu reacción ha sido la lógica y la natural.

Claro que sí, cariño.

Nosotros estamos sufriendo

porque tengas que pasar por esto.

Sí.

Bueno, sí.

¿Quieres un té?

¿Té?

Insisto en que se trata de una visita de pura cortesía,

para nada protocolaria.

Supongo que aparte del café habrá alguna otra razón

por la que has acudido tan rápido a mi llamada.

¿Qué quiere?

Negociar.

Para negociar hay que poner algo sobre la mesa primero.

Y no sé qué tiene usted para ofrecerme.

(GRABACIÓN) Los Fuentes tienen mucho poder. Eso sí es verdad.

Pero yo puedo hacer que se les vuelva en su contra.

Y si tengo que poner una botella de veneno

en el despacho de Roberto

para que se pudra en la cárcel, lo haré.

No hace falta que le pregunte

de dónde ha sacado esa grabación.

Esto no es una grabación, querida.

Esto es la evidencia de la manipulación de pruebas

por parte de una jueza.

Tú.

Esto son años de cárcel.

Está bien.

Negociemos.

Tuviste tu oportunidad.

Ahora soy yo la que exige.

Estos son los bienes que mi hijo puso a tu nombre.

Firma.

Ya ves, han tenido que cambiar algunas cosas

para que todo siga igual.

¿Qué garantías tengo de que no va a usar

esa grabación en mi contra?

Ninguna, pero no te queda más remedio.

Aún no hemos terminado de negociar.

Quiero la libertad de mi hijo.

Eso no es posible.

Qué mona eres.

Seguro que lo será si pones de tu parte.

Qué pena que no nos hayamos conocido

en otras circunstancias, estoy segura de que podríamos

haber llegado a ser buenas amigas.

Aunque la verdad, a mí nunca me ha gustado

relacionarme con zorras que se entrometen

en los matrimonios ajenos.

Me grabaste a traición.

¿Pero cómo pudiste ser tan miserable?

Intenté pararte. Lo intenté.

Claro, ahora tengo yo la culpa.

¿Tú crees que hubiéramos conseguido llegar muy lejos?

Tarde o temprano Roberto

nos hubiera hecho la vida imposible.

Podíamos haberle ganado las dos. ¡Las dos juntas!

Pero tú has preferido jugar a dos bandas.

Eso no era lo que habíamos planeado, Bea.

¿De verdad te piensas que los Fuentes

van a perdonarte y permitir que vuelvas con ellos?

Te están utilizando.

Y en cuanto dejes de serles útil te van a dejar tirada.

A ver, ¿qué coño crees que va a pasar contigo?

Me gustaría mucho estar ahora mismo en Brasil

gastándome el dinero de Roberto.

Pero yo sí puedo empezar de cero.

Voy a pedir el traslado a otro juzgado.

Roberto no se va a quedar con los brazos cruzados.

He negociado con ellos

porque yo sí tengo algo que ofrecerles.

No como tú, que no tienes dónde caerte muerta.

(Llaman a la puerta)

Pasa.

Hola, ¿eh?

¿Me llamas a las dos de la madrugada

y me recibes así? ¿Se puede saber qué es todo esto?

Me va a estallar la cabeza.

Todos estos son los casos más importantes que ha ganado

el bufete durante los últimos años.

Hay algo que tienen en común.

Los mismos jueces:

Antúnez, Barrios y Ojeda.

Fíjate, se repite. Incluso hay un caso

en el que nombraron a otro juez y el bufete presionó

para que fuese sustituido por uno de ellos.

Carlos, esos jueces son prestigiosos.

Es normal que juzguen este tipo de casos.

Hace 10 años no lo eran, estaban empezando.

Ganaron prestigio por estos casos, Claudia.

¿No te das cuenta? Todo está conectado.

Lupé y el despacho, los jueces.

Adivina quién estudió con ellos en la misma promoción.

Tu hermano Roberto.

¿Qué coño estás insinuando?

Sé que es una locura y que no tengo pruebas.

Pero creo que el bufete tiene comprados a estos jueces

y que llevan ganando juicios de forma fraudulenta

durante años. Y por eso el dinero negro, Claudia.

Se te está yendo de las manos.

No tiene ningún sentido, y es muy grave.

Escúchame, si yo tuviera que comprar un juez,

no una vez, sino durante 10 años,

no iría a su despacho y le ofrecería un sobre

debajo de la mesa. No, cogería un maletín con dinero,

me lo llevaría a otro país y lo ingresaría

en una cuenta clandestina, sin testigos.

Es que eso es imposible porque él ya se habría

dado cuenta durante todos estos años.

No, si eres capaz de controlarlo todo:

los jueces, los testigos. Todo, nadie hablaría.

Revisa los casos, repasa las sentencias.

No tienen sentido.

Esto fue lo que tu padre quiso parar.

Y esto fue lo que le mató.

Tres años entonces.

Desde hoy. -Desde hoy, claro.

Tres años, sí.

Y si antes saca el dinero alguien pues...

-Carga con la culpa. -Eso.

Entonces, no firmamos nada.

-No, no me fío de los contratos de papel, soy más de palabra.

-Ah... es verdad, al y al cabo, los papeles, al final...

Se pierden, se mojan, se rompen, se los lleva el viento...

-Ya y los apretones de manos son sagrados, ¿no?

-Un poco sí. -No me hace falta, con decirlo.

-No, no, no, no. Creo que está bien, sí.

Un apretón, cuidado, cuidado, ¿eh? Es un apretón y hay que estar ahí.

-Pues venga, ¿a qué esperáis? -Venga... venga.

Cariño, tú también, ¿no?

-Los tres estamos en esto, dale. -Sí.

Me alegro de que me hayas llamado, dudaba de que lo hicieras.

Te he llamado porque creo que me puedes ayudar.

Claro, si está en mi mano, cuenta con ello.

¿Qué sabes de Antúnez, Barrios y Ojeda?

¿Los jueces? Ajá.

Creo que les dabas clase a los tres.

-Eh, sí... sí... Fueron alumnos míos

y los tres se han convertido en grandes profesionales.

He estado viendo los expedientes y no era los mejores de su clase.

Sí, cierto, hubo gente más brillante que ellos

pero, a veces, se necesita suerte y ellos la tuvieron.

O estar en el lugar correcto en el momento adecuado.

Sí, también.

¿Qué quieres saber de ellos?

Joaquín...

Creo que el despacho los ha sobornado.

Eso es un disparate.

¿Tienes pruebas de eso? No, no tengo pruebas.

Creo que mi padre lo descubrió, no lo hubiera permitido algo así.

Debería haber parado esto hace tiempo,

cuesta más enfrentarse a Julio ahora que está muerto.

Julio lo averiguo todo poco antes de morir

y ahora es Claudia quien se acerca a la verdad.

La verdad nos implica a todos.

No lo he olvidado, por eso estoy aquí.

Tenemos que encontrar una solución.

¿Qué propones?

Que se lo contéis todo.

Pero ¿cómo vamos a hacer eso? Bueno, bueno, es que...

A veces, dejas que el corazón te domine

y eso te llevará al borde del precipicio.

No me importa.

Mientras nadie me empuje al vacío...

Entre que te empujen y tengas un accidente hay un paso pequeño.

Ínfimo.

(Teléfono)

¡Hijo... ¿dónde estás?!

En la calle, estoy en la calle.

Te dije que te sacaría y recuperaría todo tu dinero.

No sé cómo lo has hecho, pero gracias.

En la vida hay que negociarlo todo, incluso el odio y la venganza.

Hasta ahora, cariño.

¡Bien! Creo que ya lo hemos hablado todo, ¿verdad?

Entonces, no vas a contarle nada a Claudia.

Joaquín, no dejé que Julio manejase esta familia

y no te voy a dejar hacerlo a ti.

Son mis hijos y yo decido lo que es bueno para ellos

y cuándo lo es.

(Música de la radio)

Esta mañana ha aparecido el cuerpo de un varón en el pantano,

aunque no se tiene mucha información fuentes oficiales

aseguran que todo apunta a una muerte violenta,

ya que llevaba una mochila con piedras a cuesta.

El Partido Socialista ha encabezado...

-¡No ataste bien la mochila! -Eh...

-Que no ataste bien la mochila. Un pescador encontró un cuerpo.

Desde que te conozco no has hecho nada bien. No voy a pagar.

-No, pero, oye... pero, Rafa... ¡Eh, pero...!

¡Dios!

-No tenemos más remedio que inculpar a Víctor por el asesinato.

-¿Perdona? -No hay otra salida

que inculpar a Víctor.

Van a ir a por nosotros, perderás todo.

Piensa en tus hijos.

-No... -Isabel... Isabel, escucha.

-¿Qué haces? ¿Estás loco? ¿No ves que nos pueden ver?

-Yo... yo...

Yo te quiero, Isabel. -¡No! Ay, no, Rafa, no.

Tenemos que mantener la cabeza fría.

-Eso es, eso es.

-Empezó cuando Víctor robó un millón y medio de vuestra familia

y como le pillé acabó conspirando para matarme.

-No.

No fue porque le pillaras, más bien fue porque nos pilló.

-No, no, no, no, no, no. ¿Qué más da?

¿Es legal matar a alguien que se acuesta con tu mujer?

¿Quieres estar con un hombre capaz de eso?

Si pasó lo que pasó entre nosotros, fue porque...

Porque tu matrimonio no estaba bien,

si no, no te hubieras acostado con otro.

-Yo es que no sé cómo pasó. -Ya, pero pasó.

Y terminó en un lugar que yo... No pensé que podría acabar ahí...

Ninguno queríamos esto, pero sucedió.

Y no queremos ir a la cárcel, ¿verdad?

Que no puedas ver a tus hijos. -No.

-Ni a tu familia. -No.

-Y la realidad es que...

Es justo que Víctor pague por lo que ha hecho, ¿lo sabes?

-Sí, lo sé.

(PULSA EL BOTÓN)

Ay, hijo.

He convocado una rueda de prensa para dentro de dos horas,

vamos a limpiar el nombre de los Fuentes.

Gracias, hija, has demostrado que te importa esta familia.

Siempre me ha importado.

Me marcho. No, no te vayas.

Hay algo que tenemos que contarte.

El primer año en el despacho fue...

Fue, realmente, muy duro.

Casi la mitad de los clientes decidieron marcharse.

La gente es muy desagradecida,

en cuanto pueden te apuñalan por la espalda.

Tú estabas en la universidad, no sé si te acuerdas.

Yo trabajaba al orden de qué sé... ¿Veinte horas al día?

Tú no sabes lo que es sentir la presencia de papá a cada paso

y saber que te va a juzgar hagas lo que hagas, siempre.

Tu padre no se lo puso fácil. A ninguno, mamá.

Papá era muy exigente con todos.

Bueno, el hecho es que...

Papá empezó a plantearse cerrar el despacho, ¿te imaginas?

Lo que hubiese supuesto para la familia, piénsalo.

Claudia, piénsalo.

Hubiese sido terrible.

Por eso se hizo necesario pensar en alguna manera...

De salvar aquella situación.

Y la idea fue mía.

O sea, que es verdad.

Es verdad todo lo que sospechaba.

¿Habéis sobornado a los jueces? No, no.

Todos hemos sobornado, todos.

También hemos comprado casos tuyos.

No... No me podéis echar la culpa porque no sabía nada,

si hubiera sabido algo no lo hubiera permitido.

Solo lo sabíamos tu hermano y yo, era una manera de protegeros.

Si, en algún momento, alguien descubría algo

era mejor que no lo supieseis.

Papá no sabía nada, no lo hubiese permitido.

¿Qué coño es Lupey? Oh, por favor.

Roberto, ¿qué coño es Lupey?

Basta ya, ¿qué obsesión es esa de saberlo todo?

Que me expliques qué coño es Lupey.

Metemos dinero en un maletín y lo enviamos en los contenedores,

alguien lo recoge en Suiza, abre el maletín

y hace un ingreso. Es limpio, seguro,

nadie se enteraría de nada, ¿qué problema hay?

¿Quién los recoge? Claudia...

Mamá, ¿quién recoge los maletines? Joaquín.

Fue quien nos puso en contacto con los jueces.

Y todo esto a espaldas de papá.

Ahora entiendo por qué quería parar la fusión.

Porque lo descubrió, ¿verdad? A ver, Claudia.

La fusión no se podía parar, era una locura,

el mundo ha cambiado. Entiendo sus prejuicios,

pero el mundo ha cambiado, las cosas son distintas.

«Las cosas importantes no cambian nunca,

esas permanecen siempre.

Siempre»

Eso fue lo último que me dijo papá antes de morir.

Y en eso tu padre tenía razón.

No hay nada más importante que la familia.

¿Estás de broma, mamá?

¿La familia?

¡Todo esto es una mentira!

Todos nosotros, esta casa, nuestro trabajo, ¡todo es mentira!

¡Escúchame, Claudia!

No estoy orgulloso de lo que hice,

pero gracias a todo eso esta familia ha llegado hasta aquí.

¡Toda la familia unida hemos llegado!

Te aseguro que todo eso se va a acabar.

Con la fusión con los ingleses toda esa mierda se va a acabar,

no va a ser necesario que sobornemos a los jueces.

Por eso era necesario que firmásemos.

Piénsalo... piénsalo.

Después de todos estos años de esfuerzo, de trabajo,

nuestra firma, ahora, empieza a jugar en la liga

de los mejores despachos del mundo.

Claudia, si esto sale a la luz sería el fin.

Hundiría el despacho, nuestra familia; te hundiría a ti.

No podrías volver a ejercer.

¿Mataste a papá? Por favor...

Roberto... No, ¡¿cómo puedes pensar eso?!

La jueza ha manipulado las pruebas.

Te juro por lo mucho que yo te quiero,

que no tengo nada que ver con la muerte de papá.

Es más, vamos a concentrar nuestras energías en averiguarlo

y no pararemos hasta descubrir quién fue.

Todas las familias tienen sus pecados,

nosotros también, Claudia.

Y tendremos que aprender a vivir con ello,

pero la verdad nos destruiría.

¿Estarías dispuesta a eso?

¿Qué haces aquí?

Solo quería saber cómo estabas.

Enseguida me marcho.

Ha sido un infierno, para qué te voy a engañar.

Sé que has ayudado a sacarme de la cárcel.

Una cosa era quedarme con tu dinero

y otra, muy distinta, ver cómo te pudres en la cárcel.

Lo has hecho por pena, entonces. No.

Me casé enamorada.

Hace muchísimo tiempo ya de eso.

Sí...

Bueno, supongo que quieres descansar.

En unos días vendré a firmarte los papeles del divorcio, ¿eh?

Siento mucho lo que ha pasado, Roberto.

Suerte.

Bea.

¿Tienes adónde ir?

-¿Puedo pasar? -¿Puedo decir que no?

-Yo creo que te va a interesar.

Tengo una buena noticia.

Se ha quedado un puesto libre en Londres,

¿te sigue interesando?

-Sí... sí, claro que sí.

-Háblalo con tu marido e hijo, necesito una respuesta mañana.

-No, no tengo... No tengo que hablarlo con nadie.

Diles que sí, que cuenten conmigo.

-Al final, tienes más arrojo del que creía, Almudena.

Me gusta... me gusta.

(Llaman a la puerta)

Has vuelto... Sí, claro.

Acabo de hablar con Manuela, me acaba de ofrecer el puesto

de Londres, ¿te acuerdas? Antes de lo de papá.

Sí. Me voy.

Qué bien, ¿no?

Es... lo que querías, te has esforzado mucho.

Sí, pero no sé si es lo que quería,

pero necesito irme, Claudia.

Y qué haces que no lo estás celebrando.

Con la familia desastre que somos, no me extraña que te quieras ir.

La única que se puede quejar es mamá, ya sabes cómo es.

Igual se alegra mamá. Cómo se va a alegrar mamá.

Mamá jamás se alegraría de que te fueras, Almudena.

Claro que se va a alegrar...

Claro que se va a alegrar.

Claro que se va a alegrar la muy hija...

Almu...

Quiero que recopiles toda la información de la empresa.

-Ha sido mi madre, ¿verdad?

-Perdona un momento.

-¿Es mi madre la que ha pedido que me den el traslado?

-Y qué más da, si siempre es lo que has querido.

Disfruta de la vida,

cuando las cosas salen

como uno quiere hay que aprovecharlo.

No des más problemas, por favor. -Una cosa es que me quiera ir

y otra que me echen. Gracias, pero no cojo el trabajo.

Almudena, llevo llamándote dos horas.

¿Dónde estabas? Estaba ocupada.

No sé si te habrán dicho algo, pero daremos una rueda de prensa.

¿No te cambias? No.

-¿Qué haces aquí, mamá? -Vengo a hacer algo

que tenía que haber hecho hace mucho.

No toques ese cuadro.

¿Qué vas a hacer con él? Me he dado cuenta

que es lo único que te importa.

Las dos sabemos que no tienes el valor

suficiente para dañarlo.

¿Ah, no? No.

¿Dónde vas? ¿Qué pasa, abuela?

¡Almudena!

¡¡¡Almudena!!!

No lo vas a hacer. ¿Qué no voy a hacer?

No te vas a atrever, sabes perfectamente

lo que significa. Qué significa.

Ese cuadro vale... Cinco millones, ya lo sé.

Vamos, Almudena... no hagas tonterías.

¡Julián! ¡Julián! ¡Ven, por favor!

-¿Qué pasa? -No sé, mamá se ha vuelto loca

y se ha puesto a discutir con la abuela, están gritando.

-Cinco millones, cinco millones que es

lo único que te interesa. Almudena, por favor...

¿Que no haga tonterías? No hagas tonterías.

¿Que no haga qué? No me das ningún miedo.

¿No...? No, no me das ningún miedo.

Lo rajo... puto cuadro.

(Pasos)

¡Es la última vez que pisas esta casa!

Para mí ya no eres hija mía.

Espera, abuela...

-¿Qué has hecho Almudena?

¿Te das cuenta de lo que has hecho?

Te van a meter en la cárcel, a ti y al imbécil

de tu marido, te puedo asegurar

que ni vuestro puto bufete podrá salvaros.

-Enajenación mental transitoria.

-¿Qué...?

-Si alego enajenación mental transitoria no me acusarán de nada.

-Los cojones... sabes que ningún psiquiatra te lo diagnosticaría.

-No subestimes a mi familia, no conoces a mi madre.

-No... pero estamos hablando de un cuadro

de Patrimonio Artístico, por no hablar de cargarte

una operación policial de varios años.

-Denúnciame. -Puedes contar con ello.

Nos veremos en el juicio.

-Pasa...

-Hola. -¿Qué?

¿Cómo ha ido todo? -Mal.

Ya puedes dejar de pintar el cuadro.

-¿Qué cuadro?

-¿Cómo que qué cuadro? -Se lo he dado a tu mujer.

-¿Qué coño dices? ¿Cómo que se lo diste a mi mujer?

-Me dijo que tú no podías venir porque te seguían

y que se lo habías pedido tú.

Y que no te podía llamar porque tenías el teléfono pinchado.

(Llaman a la puerta)

Para que luego digas, hoy las pongo yo.

Anda, pasa.

Supongo que te has enterado ya.

Han soltado a Roberto Fuentes.

Sí... lo he visto en las noticias.

Un poco raro, ¿no te parece? No... lo raro fue su dentención.

La jueza ha manipulado las pruebas. ¿Cómo lo sabes?

Sale publicado en una hora. Te repito...

¿Cómo lo sabes? Oh...

Vale,

veo que tienes contacto directo. Es parte de mi trabajo.

Nunca publicaría una noticia

sin contrastarla antes, eso también es mi trabajo.

Te pido disculpas por lo que te dije ayer.

Tienes derecho a aceptar el trabajo que quieras.

Mira, sé perfectamente dónde me he metido.

Pero eso no significa que me haya vendido.

¿Y si tuvieras que publicar una noticia contra los Fuentes?

El simple hecho de que preguntes ya me ofende.

Vale... porque es lo que quería oír.

No sé qué...

No sé qué te habrá ofrecido él...

-No sé de qué me hablas, Víctor. -Respétame... Isabel.

Te lo pido por favor,

respétame un poco, solo un poco, ¿eh?

-¿Sí...? Gracias. -Sí.

-Va a haber una investigación porque han encontrado

el cadáver de Jaime, así que...

Buscan a un culpable.

No sé...

Cuál es la oferta que Rafa te ha hecho

para culparme a mí, lo que sí sé

es que por tu actitud, al menos, te lo estás pensando.

Estás en un cruce de caminos...

Creo que, también, no has elegido qué camino tomar

si el suyo o... el mío. ¿Me equivoco?

A veces la vida...

nos pone dilemas difíciles de solucionar.

-La vida es una mierda. -No, no...

No hables así, yo... te voy a ayudar.

-Es que no puedes. -Sí puedo.

-Víctor, la policía está investigando...

-Me vas a elegir a mí...

-¿Perdona...? -Sí, escúchame, por favor.

-Víctor, es que no sé... -Escúchame, por favor.

Es que no hay otra...

Tienes que elegirme a mí.

-¿Por qué estás tan seguro?

-Me hubiera gustado no tener que decir esto, pero...

¿Recuerdas cuando discutí con tu padre? Yo...

Yo estaba muy nervioso porque quería parar la fusión

y yo necesitaba el dinero, así que puse a la defensiva.

En un momento dado me contó que...

Que tú le habías dicho

que yo estaba como nervioso, distante, distraído...

Entonces yo le pregunté que cuándo te había visto.

Y él me dijo que "hace un rato".

También me dijo que le habías regalado...

Una botella de su coñac favorito.

Bueno, el caso es que yo subí el tono,

él también... subió el tono

y discutimos, ya sabes. El carácter que tenía tu padre,

fue una discusión estúpida y... bochornosa.

Claro, el detalle del coñac pues...

Me pasó desapercibido...

Hasta dos días después. -Eh...

-Cuando recibimos...

Los resultados de la autopsia y nos dijeron que tu padre...

Había muerto asesinado por algo que había en el coñac.

-No, no... -Chis...

Mi amor...

¿Qué hacemos, eh, cariño?

¿Qué hacemos... con Rafa?

¿Llamamos a la policía y le decimos que...?

¿Tenemos al culpable, eh?

(Pasos)

-Es el original. -Vámonos, Julián.

Con lo que cuesta ese cuadro podemos ir donde queramos...

Y no volver nunca más.

-¿Cuánto sabes de mí?

-Sé que te quiero...

No necesito saber mucho más.

(RÍEN)

Claudia, es la hora, vamos. Ahora voy, mamá.

(Conversaciones de los convocados)

Eh... por favor.

Vamos a empezar.

Lo primero quiero darles las gracias a todos ustedes

y a los medios que representan por haber venido.

Les he citado aquí

porque este es el despacho del bufete que fundó Julio Fuentes.

Mi padre...

En los últimos años, mis hermanas y yo

hemos trabajado desde aquí con profesionalidad

y sin apartarnos ni un ápice

de la filosofía que él nos inculcó: no hay justicia sin verdad.

Pero el sentido de esta comparecencia

es defender públicamente mi inocencia.

Como ustedes saben,

porque así lo han publicado, he sido víctima

de la maniobra y manipulación de una magsitrada

que abusando de su poder

me ha privado, injustamente, de libertad.

Como también ha publicado un periódico

la confirmación de la irregular instrucción de la causa

demuestran las auténticas motivaciones

de la jueza Míriam Márquez

que no han sido otras que la difamación...

Y mi descrédito.

Pero les aseguro que no hay nadie más interesado

en resolver el asesinato de Julio Fuentes que su familia:

mi madre...

Mis hermanas y yo mismo.

Por eso recibimos con alegría y optimismo

la noticia de que será el Ilmo. Sr. Santiago Ojeda

el nuevo instructor para esta causa.

Desde aquí trasmitir nuestra confianza,

nuestro firme propósito de llegar al fondo de la verdad.

Y, ahora, si alguno quiere hacer

alguna pregunta, estoy aquí para responderles.

Sí... Adelante.

Durante el tiempo que estuvo privado de libertad,

¿ha sentido el apoyo de su familia?

Así es, en todo momento.

Mire usted, en mi casa, cuando golpean a uno...

Golpean a todos.

Quiero lo que me corresponde, quiero mi cuadro

y tú me lo vas a conseguir.

Haz lo que te pido y, quizá, ganemos los tres.

Imposible. Si ganas tú, pierde Almudena.

Me da igual que seas delincuente.

-¿Quieres seguir? Podemos ir a la cárcel.

-Llevo en la cárcel 20 años.

-Es el último momento para echarnos atrás.

-Si sale mal, estamos juntos.

-Es él.

-¿No habéis visto la noticia de un cuerpo hallado en un pantano?

Creo que es mi padre. Voy a la policía a ver el cuerpo.

-Se van a poner a investigar y darán con el dinero,

de una manera u otra darán conmigo.

Esa pistola es nuestra salvación, pon la pistola en el coche de Rafa.

-Subinspector Velarde, policía.

-La policía ha estado en el despacho,

saben que estuvimos cerca del pantano. Lo saben todo.

-Isabel, basta con una llamada anónima.

Todos a la cárcel y nosotros libres de hacer lo que queramos.

-O les llevas el dinero

o te arrepentirás de haberme conocido.

-¡De rodillas!

El juez que se encargará del caso de papá es de los que habéis sobornado.

Para saber quién lo mató, lo tiene que llevar un juez de confianza.

Hoy hemos dado una imagen

de unidad a todo el mundo que no podemos perder.

Según los análisis no hay talio en la sangre de D. Julio Fuentes.

¿Cómo es posible?

Carlos, si alguien entró en mi casa puede que aparezca.

El asesino puede estar por aquí.

Yo no tengo nada que perder. -¿Qué quieres, Míriam?

-Todavía puedo hacer que los Fuentes caigan conmigo.

Sé quién mató a su padre.

Traición - Capítulo 7: Si golpean a uno, golpean a todos

16 ene 2018

Una prueba concluyente encontrada en el piso de Roberto lo relaciona directamente con el asesinato de su padre. Además, Carlos y Claudia están cada vez más cerca de la verdad, mientras Pilar hace lo posible para que las actividades poco éticas del bufete de la familia Fuentes no salgan a la luz.

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  1. Sole Romero

    Pedro Alonso es lo mas hermoso que hay ¿¿¿¿

    08 mar 2018
  2. Embarazada y Embara

    lo bueno, bueno es...... que bueno !

    25 feb 2018
  3. Mile

    Oooh por favor, no se como voy a esperar al próximo capítulo. Me encanta!

    17 ene 2018