'Traición' habla de las complicadas relaciones de una familia propietaria de un bufete de abogados, compuesta por unos padres que gobiernan la empresa con mano de hierro, Don Julio Fuentes y Doña Pilar, y cuatro hijos, hasta el momento siempre obedientes y aparentemente bien avenidos.

Los problemas se desencaden cuando Don Julio reúne a toda su familia para comunicarles que tiene una enfermedad terminal y está a punto de morir. El patriarca quiere realizar algunos cambios en la empresa y les desvela un importante secreto que afectará a todos.

Ana Belén y Helio Pedregal dan vida a Pilar y Julio, los patriarcas de la saga familiar. Nathalie Poza, Pedro Alonso, Manuela Velasco y Natalia Rodríguez interpretan a sus cuatro hijos. Completan el reparto Carlos Bardem, Begoña Maestre, Israel Elejalde, Antonio Velázquez, Gaby del Castillo, Susana Córdoba y Eloy Azorín.

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No recomendado para menores de 12 años Traición - Capítulo 9: Una última verdad - ver ahora
Transcripción completa

Este cuadro se subastó hace siete años

(Música)

en cinco millones. Lo vendemos por cuatro y medio.

¿Cuántos intermediarios llevamos? No conseguimos nada.

No es fácil. Hay que tener paciencia.

Acabo de ver el cuadro en casa de mi madre.

¿Cómo? No lo entiendo, pero ahí está.

¿Todavía quieres a Almudena?

Quiero darle una lección y tú me vas a ayudar.

Si lo prefieres, hablo con la Policía y se lo explicas.

Tengo un comprador. He quedado con él a las seis.

Dame el puta maletín, antes de que te saque del coche

y te reviente la cabeza.

¿No me vas a decir que no hable

con mi madre? -¿Me harías caso?

Necesito ver su cara cuando pierde.

Sergio vio el cuadro y vino a contármelo.

A su abuela. Y Julián, pues es un sinvergüenza.

Pero es un hombre que sabe perfectamente lo que le conviene.

Te odio, mamá. Te odio con todas mis fuerzas.

(LEE) Tenemos a vuestro amigo.

Nadie sabrá nunca nada. Si no pagáis, acabaréis como él.

¿Pero cómo tienen el cuerpo?

Cuando mi padre me pidió el contacto de los portugueses,

sabía que estaba en líos. Haremos algo.

Vosotros iréis a por el dinero.

Tú y yo adonde te han dicho por teléfono.

Por mí, mi padre se fue a Marruecos

y le perdí la pista. Esa será la versión oficial.

Y el cadáver del pantano desaparecerá para siempre.

Bien. Lo dejamos aquí. Cada uno por su lado.

¿Conoce usted a esa gente? -No.

Estos dos individuos son los que han sustraído

el cadáver del depósito. Creemos que, a lo mejor,

usted puede conocer al fallecido, al señor Aguado.

¿Aguado? ¿Jaime? Jaime está en Marruecos.

Eso mismo creo yo. Pero mis jefes se han empeñado

en que investigue. Fíjate.

Puedes evitar que alguien muy querido acabe también

a este lado de la mesa. No me toques los cojones.

Las imágenes no mienten. ¿Qué hay en esas imágenes?

Alguien las cortó y las pasó a un DVD de seguridad.

Primero, me sacáis de aquí. Y luego, os doy el DVD.

Son los DVD de seguridad de tu casa.

Nos lo llevamos todo. ¿Cómo nos vamos a llevar todo?

Aquí hay más de 100 horas. Si alguien entró en mi casa,

puede que aparezca. El asesino puede estar aquí.

No te fijes en la imagen. Mira el marcador. ¿Ves?

Salta. Alguien ha cortado tres minutos.

Los minutos que faltan, ¿dónde están?

Alguien manipuló esas grabaciones.

Ha llegado un burofax del juzgado.

Libertad bajo fianza. Unos minutos más

y habríamos terminado la conversación.

Aquí mismo os pregunté uno a uno

si habíais asesinado a vuestro padre.

Pero uno de vosotros me esquivó la mirada.

Iba a destrozar a la familia.

Mamá, tú nos enseñaste que hay que proteger a la familia.

Alguien tenía que hacerlo y lo hice yo.

Safe Eyes, una empresa de vigilancia.

Tienen cámaras de seguridad hasta en casa de los Fuentes.

Tienen copia de seguridad.

¿Claudia y tú?

¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!

He cumplido. Aquí tienes un billete de avión

y un pasaporte. ¿Te lo ha dado?

Sí. Lo tengo. Destrúyelo.

¿Roberto?

(Música)

(LLAMA AL TIMBRE INSISTENTEMENTE)

¡Isabel!

¡Abre la puerta!

(LLAMA AL TIMBRE INSISTENTEMENTE)

¡Isabel, abre de una puta vez!

¿Pero...? ¡Eh, cuidado! ¡No, no, no!

¡No! ¿Qué es lo que quieres?

¿Qué voy a querer, imbécil? ¡Pasar!

Que no me faltes el respeto. ¡Tú estás borracho, coño!

Estoy borracho como una cuba. Cálmate.

Estoy harto de esta familia. ¡Y estoy muy enfadado!

¡No! ¡Sé que estás enfadado! ¡Roberto!

¡Isabel! ¿Por qué lo dejas pasar?

¿Qué crees que intento, coño? ¡Isabel!

¿Qué pasa? -Rober, para, para.

Párate. Roberto, tranquilízate.

Te lo pido por favor. Basta ya.

Roberto... ¡No, no, no! ¡Cállate!

Roberto, por favor, no puedes ponerte así. No.

-¡No! -¡Eh! ¡Basta ya! ¡No!

¡No! ¡Basta ya! ¡No puedes entrar así en mi casa! ¡Fuera!

¿Tu casa? ¿Tu casa? Sí. En mi casa.

Eh, la bata. Suelta la bata.

Tú eres un muerto de hambre. ¡Eres un mierda!

¡Nada de lo que hay aquí es tuyo! ¡Basta!

¡Ah! -¡Roberto!

¡Ay!

¡Roberto! ¡Roberto! Roberto, por favor.

¡Roberto! Tranquilízate. Para, Roberto.

(Suenan golpes y gritos)

Esto es en casa de Isabel. Voy a ver qué pasa.

-Voy contigo. -No. Es mi familia. Voy sola.

-Mejor que te acompañe. -No quiero que me acompañes

ni que me hables. No quiero que estés aquí.

¡Almudena! Todo lo que he hecho, todo,

lo he hecho por ti.

Si no le devuelvo el cuadro a tu madre, acabamos en la cárcel.

Si quieres hacer algo por mí, no estés aquí cuando vuelva.

¡No! ¡Ah!

(GRITA)

No, Roberto... ¿Qué pasa?

(GRITA) -¡No, no, no! ¡Para!

Suelta a mi mujer. ¡Roberto! ¡Suéltala! ¡Suéltala!

¡Suelta a mi mujer, hijo de puta!

(GRITAN) ¡Ah!

(ISABEL TOSE) -Mamá, ¿qué pasa?

Idos a la cama. ¡Niños, idos a la cama!

A la cama, venga. ¿No escucháis a vuestra madre?

¿Qué os enseñan en el colegio?

¡Marchaos a la cama de una puta vez!

¡Llévatela! ¡Llévatela ya!

Tranquilízate. Roberto, por favor, basta ya. Por favor.

(TOSE)

No me puedo ir, Claudia. Están mis hijos.

Me ha intentado matar. Sabemos que fuiste tú.

Mataste a papá. Por favor.

Mataste a papá.

Mataste a papá, Isabel. Claudia, déjame...

¿Por qué?

¿Por qué tú?

Necesito, por favor, que me lo expliques, Isabel.

¿Por qué tú?

¿Prefieres explicárselo a la Policía?

Se han oído gritos en toda la urbanización. ¿Qué está pasando?

Isabel mató a papá.

Esto no debe salir de aquí. ¿Entendido?

¿Cómo?

Papá estaba enfermo. Iba a morir de cualquier modo.

No es verdad.

Dime que no es verdad.

Yo hice lo que todos estábamos pensando, Almudena.

Por favor, si todos queríamos evitar

que papá impidiera la fusión. ¿O no?

Claudia, no me mires así, por favor.

Alguien tenía que hacerlo.

Todas las cosas que nos dijo y el hijo ese que tenía.

Yo vine aquí a hablar con él. Intenté que me entendiera,

pero... vi que no...

Vi en sus ojos que papá ya no estaba,

que no entendía que no... No le importábamos.

No seáis hipócritas, por favor.

¿Y lo envenenaste? Nadie debe saber la verdad.

Porque la verdad no es útil. Exactamente.

¿Y tú lo sabías todo desde el principio?

No podéis denunciarme.

Por favor, pensad en mis hijos.

No te voy a denunciar. Tranquila.

Por fin piensas en tu familia.

Tú convenciste a papá para que le diera

la dirección del bufete a Roberto.

Cuando me correspondía a mí.

Bueno, pues la quiero ahora.

¿Qué dices? A cambio de mi silencio, mamá.

La quiero ahora. No sabes lo que estás pidiendo.

(SUSPIRA) Tú decides.

¿Dónde vas, Claudia?

A la Policía. No, Claudia.

Claudia.

¡Claudia!

El bufete no te dará esa felicidad que tanto buscas.

Eso lo decido yo, mamá.

¿Qué vamos a hacer ahora, mamá?

¿Qué vamos a hacer?

Sofía, escúchame, por favor. ¿Cómo se te ocurre?

Que yo no he querido vender el cuadro por mi cuenta.

Que el cuadro está donde siempre.

No. Escúchame.

Escúchame, por favor.

Que yo no he querido engañarte, Sofía, por Dios.

Claro que sé cómo funcionan las cosas.

¿Qué?

Pero yo no tengo ese dinero.

Tienes que darme tiempo.

Sofía, tienes que darme tiempo.

Sofía.

Sofía.

¿Ahora te has pasado a las joyas?

¿O me dirás que te gusta cómo te quedan?

¿A ti no te han enseñado a llamar a las puertas?

¿Qué haces aquí? -Mi abuela me pidió que viniera.

Tenía que discutir algo que no podía escuchar.

Pero esto sí. Esto sí que lo van a escuchar.

Sergio, esto no es un juego. Te viene grande, de verdad.

Y no le vas a contar nada a nadie,

porque sabes lo que te conviene. Te acuerdas de la piscina, ¿no?

Dejas las joyas, pero te llevas el dinero.

Te crees que soy gilipollas. -¿Quieres que te conteste a eso?

Apártate.

No quiero hacerte daño.

Pero no me toques los cojones.

Si le dices algo a tu madre, vuelvo y te reviento.

¿Entiendes?

¡Hijo de puta!

¿Qué te he dicho?

Sí. Quieto, quieto. Quieto.

Eso es. Quieto.

No te has ido. -Eh... Tenía muchas cosas.

Muchas cosas. Y aún tendré que volver.

Cosas pendientes. -Haz lo que te dé la gana.

Procura que no tenga que volver a verte.

Almu. Que pase lo que pase, yo estaré para ayudarte.

¿Para ayudarme? ¿Cómo piensas ayudarme?

¿Como me ayudaste con el cuadro?

Entiendo que estés enfadada, que hice muchas cosas mal.

Cometí errores. Pero no quieres que me vaya.

Yo te quiero y tú me quieres.

Que me da igual, Julián. No se puede confiar en ti.

Almu, Almu, Almu.

Que yo estaré ahí para lo que sea, ¿eh?

Que yo soy tu marido.

¿Diga? ¿Carlos?

Disculpe, ¿quién es usted? Estoy buscando a Carlos Santos.

Carlos Santos ha ingresado esta noche

en el Hospital Provincial. Ha tenido un accidente.

Te dije que no vieras el vídeo.

Te pedí que lo destruyeras.

¿Me estás diciendo que es mejor vivir en la ignorancia?

¿Es eso?

¿Qué es mejor no saber nada?

(SUSPIRA)

Te estoy diciendo que es mejor no saber nada

si no sabes manejar la verdad,

cuestión que en este caso es más que evidente.

Aún así, aún sabiendo que lo sabes,

espero contar contigo.

Tú sabes que puedes contar

conmigo para lo que quieras, mamá.

¿Pero qué pasa con mis hermanas?

Bueno, de Isabel y Almudena me ocupo yo.

Pero Claudia...

Claudia no sabe nada.

El único que tiene pruebas aquí soy yo.

Si ponemos en marcha la maquinaria del despacho

estará todo controlado.

No le costará encontrar esas pruebas.

Además, hemos fallado.

Carlos sigue vivo.

Ese bastardo está dando más guerra de la que esperaba.

Será que al fin y al cabo sí lleva la sangre de tu padre.

Ni muerto nos deja vivir en paz.

A Claudia sola podríamos controlarla.

Pero a los dos juntos va a ser más complicado.

Pues es evidente lo que hay que hacer.

Divide y vencerás.

Claudia no lo va a dejar pasar.

Ella no es tonta, sabe que algo así no puede ser casual.

Entonces habrá que llegar a un acuerdo con ella.

Somos su familia,

no va a hacer nada contra nosotros.

¿Y si lo hace?

Entonces habrá que defenderse, Roberto.

No voy a dejar que nadie destruya esta familia.

Carlos. Carlos.

Está sedado.

Tiene dos costillas rotas

y contusiones por todo el cuerpo.

Pero bueno, él ha tenido más suerte.

¿Más suerte que quién?

Ingresó junto con otro chico. ¿Qué otro chico?

David creo que se llama.

¿Pero qué ha pasado?

Un coche les atropelló a los dos.

Y ahora le están operando.

¿Y es grave?

Sí.

Bueno, lo sabremos con certeza cuando se despierte.

Es muy tarde.

Tenía mucho trabajo.

Estabas en casa de tu madre.

Se oían los gritos.

Sé que está pasando algo, Roberto.

Si realmente quieres ayudarme tráeme una aspirina

y no digas nada.

¿Tiene algo que ver

con lo que te dijo Miriam en la cárcel?

Ella sabe quién es el asesino.

Y tiene alguna prueba, me dijo algo de que...

Ha sido uno de vosotros, ¿verdad?

Has conseguido volver a esta casa.

Por ahora.

Pero hay una línea que no...

debes traspasar.

Y es la de mi familia.

Irás a los cumpleaños,

te sonreirán,

te tratarán bien,

te protegerán. Pero esa línea...

...no la traspases.

Nunca.

De verdad, es que... ¿qué vas a hacer?

¿Te vas a llevar a los niños también?

No, vale, ¿qué voy a hacer, dejar aquí a mis hijos?

-No, no, vamos a ver, cariño...

Es que esto es una locura, si es que no nos podemos ir.

Ahora es una locura.

Cuando tú querías irte no y ahora sí.

¿Para eso tanto insistir en que te eligiera

si no eres capaz de hacer nada? -Por favor, Isabel.

Me he callado todo lo que sabía

y te estoy compartiendo con otro hombre.

Está bastante claro de que no tengo ninguna gana

de que vayas a la cárcel. -Calla.

No me voy a callar. -¿Sí?

Ay, gracias, mamá.

Hombre, tranquilizarme no me voy a tranquilizar mucho.

Vale.

Sí, sí.

Vale. Adiós, adiós.

Bueno, pues Claudia no ha ido a la policía.

Gracias a Dios.

Está en el hospital.

Al parecer Carlos ha tenido un accidente.

Ah, Carlos...

Bueno, ya sabía yo que no iba a ir.

Pero cómo va a ir, que es tu hermana, por favor.

No te equivoques, Víctor.

Precisamente es mi hermana, la conozco. Esto no ha acabado.

Bueno, muy bien, entonces habrá que hacer algo.

¿No? ¿Qué hacemos? -Sí, ha dicho...

ha dicho mi madre que se encargaba ella.

Buenas. ¿Qué tal ha pasado la noche?

Tranquilo.

Muy bien.

¿Por qué no baja a desayunar algo?

Sí, voy a tomarme un café.

¿Quién es usted?

¿Qué coño está haciendo?

¿Qué coño...? ¡Hijo de puta!

¡Socorro! ¡Llame a la policía! ¡Llame a la policía, por favor!

¡Carlos!

Carlos, ¿estás bien?

Carlos.

(GIME)

¿Dónde está David?

Está en la UVI, pero tranquilo.

¿Qué? No ha sido un accidente.

Escucha, David consiguió

que me dieran una copia de la grabación.

(GIME) Ya, ya, no hables más.

Un coche se nos echó encima.

Es que... ¡Dios!

¡Ah! Carlos.

La puerta. -Vale.

La policía. Vienen a por mí. -Tranquila.

No dejes que me lleven. -Tranquila, Isabel.

No voy a dejar que te detengan.

Si es necesario me culpo yo.

A mí tu padre tampoco me caía muy bien. Tranquila.

Buenos días. -Buenos días.

Perdonen que me presente así, ¿eh?

¿En... en qué podemos ayudarle?

Miren, esta nos la trajo su hija

el día que vino a denunciar su desaparición.

Sí, es Jaime. Sí.

Es Jaime.

Su socio. -Sí.

Mi socio y mi amigo.

Mi socio y amigo, sí.

Su socio y amigo.

Pues mire, aquí tengo otra de su socio y amigo

un poquito más deteriorado

el día que lo sacaron del pantano.

Por favor, un poquito de delicadeza por su parte

no estaría mal.

Podría ser peor, señora.

Se lo aseguro, los he visto después de servir

como bufet a los pececitos.

Este por lo menos, mire, conserva los ojos.

Y ahora que sabemos que su socio y amigo

no está en Marruecos a lo mejor podemos empezar

a hablar de otras cosas. ¿No les parece?

Pues no. No sé de qué otras cosas quiere hablar.

Pues por ejemplo de la cuenta corriente que su marido

de usted y el fallecido compartían.

Recibieron una suma importante de dinero.

Y ese dinero salió tal como entró.

(TOSE NERVIOSO)

Me lo pidió ella.

¿Ella?

No, ella no. Adriana, la hija de Jaime.

Ah.

Vino una noche a casa.

Su padre había desaparecido

porque no respondía a las llamadas.

Y se quedó a dormir. Estaba muy nerviosa, ¿verdad?

Sí, estaba atacada.

¿Y cuándo se lo pidió?

Pues ese mismo día después de denunciar la desaparición.

Nos dijo que su padre estaba secuestrado

y que pedían un rescate. Y nos pidió el dinero.

Ya. ¿Y por qué no llamó a la policía?

Porque estaba amenazado. Nos dijeron que le iban a matar

si llamábamos a la policía. De hecho fue lo que sucedió.

O sea, que el dinero lo tiene ella, Adriana.

Sí. Claro, ella debe tenerlo.

Le pertenece a ella, es el dinero de su padre, ¿no?

Bueno, pues eso es todo.

Por hoy.

Muchas gracias por su atención.

Se va a poner bien, ¿verdad?

Le hemos operado para reducir el hematoma.

Las próximas horas son vitales.

Sólo podemos esperar.

Gracias. De nada.

¿Sabes lo que hizo?

Vio venir el coche y me apartó.

Carlos, tienes razón en una cosa.

Esto no ha sido un accidente.

He visto la grabación.

Entera.

La tenía Roberto, que se la dio la jueza Márquez.

Isabel mató a mi padre.

¿Isabel?

No... no entiendo.

¿Y qué quieres entender?

Mi padre tenía razón, somos gente sin escrúpulos.

Tú no eres como ellos.

¿No?

Lo tenía delante y no lo he visto.

¿Y qué vas a hacer ahora?

Lo que me pidió mi padre.

Voy a acabar con ellos.

Y yo a tu lado.

Hermano.

Aguanta, David.

(ALMUDENA) Soy yo, mamá.

¿Está Sergio por ahí?

No, creo que se fue a tu casa.

Ay, pero mira, tengo demasiados problemas en este momento

como para además ser la mamá de tu hijo.

No lo encuentro, mamá.

Y tampoco coge el teléfono.

Se habrá ido lo más lejos de ti.

Es lo que hacen los hijos cuando su madre les necesita.

Te lo digo por experiencia.

Mamá, no te he llamado para discutir.

Ni yo tampoco. Ya.

Si le ves le dices que le estoy buscando.

A lo mejor está con su padre.

Su padre está en Mallorca.

No, está aquí.

Ayer hablé con él y me contó cosas

muy curiosas sobre Julián.

Gonzalo...

Te ayudó él con lo del cuadro, ¿verdad?

Hizo lo que yo le pedí que hiciera.

Ya.

Gracias por todo, mamá.

Gonzalo, Sergio está contigo, ¿verdad?

(TOSE)

¿Hola?

¿Hola?

¡Hola!

¡Ayuda, por favor, ayuda!

Eh, ¿hay alguien?

Estoy aquí, por favor.

¡Eh!

Sergio, Sergio, Sergio.

¿Te gusta tu cuarto nuevo? -Eres un cabrón.

-Te traigo comida y agua, pero necesito saber

que al abrir esa puerta no harás ninguna tontería.

¿Sergio?

-Puedes hacerlo.

-Apártate de la puerta y que te vea las manos.

Apártate de la puerta.

-¡Ah!

-Eres un coñazo, tío, ¿lo sabes, no?

¿Te encuentras bien?

No tienes muy buena cara.

Es que no estoy bien, Rafa.

No estoy bien, ¿sabes por qué?

Porque mira donde mire, ¿sabes lo que veo?

A la policía.

Isabel, está todo arreglado. -Es que no está todo arreglado,

la policía sabe que Jaime murió y que nosotros sacamos

el dinero de su cuenta. Ha venido un policía

a mi casa esta mañana.

Yo ya no puedo más, te lo juro. -Vale, vale, ¿y qué vamos a hacer?

-Pues Víctor le ha dicho

que habían secuestrado a Jaime y que nosotros sacamos

el dinero para dárselo a su hija y que pagara el rescate.

-¿Eso se le ocurrió a Víctor?

-Sí, ¿por? -No sé, porque es una buena idea.

-Hemos quedado esta tarde con Adriana para contárselo.

-La chica tendrá que apoyar la historia.

-¿Tú te sientes culpable?

-¿Por qué? -Por haber matado a Jaime.

-Fue en defensa propia.

-Ya.

Uno no sabe lo que es capaz de hacer

hasta que lo hace. ¿Sabes por qué no dejo

a mi marido por ti, Rafa?

Porque ha visto lo peor de mí, mi peor cara

y aún así me sigue queriendo.

-Yo también haría lo mismo,

te querría hicieses lo que hicieses.

-¿Sí? -Sí.

-Sí. -Sí.

¿Te he engañado alguna vez?

Hola, perdona, ¿Rafael Sotomayor?

-¿Rafa? -Sí.

-Sí, ¿pero qué necesitas de él?

-Quería darle una sorpresa, no le digas nada.

-Perdona, ¿quién eres? -Soy su novia, Laura.

-Su novia Laura. -Sí.

-Laura.

Laura, la novia de Rafa, eh. -Eso es, sí.

-Qué maravilla.

Estoy encantado de conocerte,

Laura, su novia, pero qué guapa eres, por favor.

(Llaman a la puerta)

¿Podemos hablar un momento?

¿De qué coño quieres hablar, Roberto?

¿De cómo habéis intentado matar a Carlos y a David?

Por el amor de Dios,

¿qué dices, por quién nos tomas? Basta ya.

Espera,

si tan malos somos,

¿por qué todavía no nos has denunciado, Claudia?

Quizás, encontremos una solución a todo esto.

Cállate y dime una cosa,

si Isabel mató a papá,

¿cómo es posible que un juez

dijera que no había veneno en su sangre, cómo es posible?

Porque seguís mintiendo, comprando jueces

y pretendes que haga como si nada.

Sé lo difícil que esto está siendo para ti,

no deberíamos haber llegado a este punto, sé lo complicado

que esto es, he hablado con Manuela, he hablado con ella.

¿Qué coño tiene que ver Manuela con todo esto?

Quizá, estaría bien que te marchases

a Londres, a Nueva York, ellos pueden darte

una ocupación, un puesto en condiciones y así

tendrías tiempo para pensar y reflexionar.

Quieres quitarme de en medio, Roberto, es lo que quieres.

Roberto, no pienso irme,

no pienso huir y se lo puedes decir a mamá

si te da la gana.

Y a lo mejor hablo yo también con Manuela.

Si le cuento que Isabel ha matado a papá,

mandará vuestra fusión a tomar por el culo.

Tienes tú las grabaciones. Claro que sí.

La cogiste de mi ordenador.

No te las daré, ¡sal de mi despacho de una puta vez!

Dios santo, ¿qué vas a hacer?

¿Vas a mandar a Isabel a la cárcel, a mí?

Somos tus hermanos. Si vais a la cárcel

es por lo que hicisteis, es vuestra puta responsabilidad.

Sal de mi despacho. Papá se moría.

Papá te jodía el negocio y era lo único que te preocupaba.

Mírate, ¿en qué momento te convertiste en esto?

(Llaman a la puerta) Perdón,

Claudia, tienes una visita en la sala de reuniones.

Gracias, Susana, dile que ahora voy.

A mí ya no me tienes que dar ninguna explicación.

Eso tendrás que hacerlo ante un juez.

Joaquín. Claudia.

Podíamos habernos citado en otra parte.

No tengo ni la más mínima intención

de citarme contigo en ningún otro lugar.

¿Por qué, qué pasa?

El despacho lleva años sobornando sus jueces.

Ya te dije que eso era un disparate.

Pero no lo es y tú lo sabes.

Eres tú quién viaja a Suiza para hacer los ingresos

en sus cuentas. Un momento, Claudia.

Esa información irá a un juzgado

y si me das los números de cuenta

diré que colaboraste con la investigación.

¿Traicionarás así a tu familia?

Son ellos los que traicionaron a mi padre

igual que tú. Te ruego

que no lo hagas, por favor, Claudia,

aunque solo sea por lo que nos une.

Joaquín, a ti y a mí no nos une ni nos unirá nada jamás.

Julio Fuentes era mi padre y tú para mí no eres nadie.

Tú sabrás lo que te conviene hacer.

Llamé a todos sus amigos, no está con ninguno

y tiene el teléfono apagado.

-¿Y Julián, sabe si ha hablado con él?

-¿Julián, por qué Julián?

-No sé, ese tío está lleno de sorpresas,

venga, llámale. -No puedo hablar con él,

las cosas no salieron como yo quería, pero ya está.

Hemos tenido una conversación y se marchó de casa.

-No pierdes nada llamándole, igual sabe algo, llama.

(Móvil)

Puta madre.

Dime. -Julián, ¿sabes algo de Sergio?

-¿De Sergio, yo? -Sí, ¿por qué, qué pasa?

-Que me sorprende, como si tuviéramos

él y yo una buena relación.

Nunca he sabido nada de Sergio porque él no ha querido

y ahora tampoco sé nada. -Muy bien.

-¿Pero qué pasa, pasa algo? -Que no sé dónde está.

-Bueno, estará enfadado, últimamente no fuiste

una madre muy sincera, ¿no?

-No es momento de reprocharnos nada ahora.

-Sí, tienes razón, perdóname, ¿quieres que vaya?

-No, no hace falta.

-¿Qué, eh, nada?

¿Pero por qué me metisteis en esto? -Me pareció una buena idea,

a todos nos pareció una buena idea, ¿verdad?

Vamos a ver, a tu padre lo secuestran, piden un rescate,

nosotros intentamos pagarlo,

pero al final sale todo mal y muere, es muy lógico.

-Sí, claro, todo perfecto, a no ser por un pequeño detalle.

-¿Cuál? -Sacasteis el dinero

antes que mi padre desapareciera.

-Sí, eso sí, claro. -Ah.

-Joder, Víctor. -¿Cómo que joder, Víctor,

qué joder, Víctor, ni qué leches?

Estábamos de acuerdo hasta que habló ella.

-Cállate, Víctor, ¿y qué hacemos?

-Eso es, porque una solución hay que buscar, por favor.

Bueno, a mí solo se me ocurre una cosa, pero vendrás conmigo

-¿Ahora? -No, luego te llamo

y te digo la hora y el lugar.

Pero no podéis decir nada de esto a nadie.

Prometido.

Esto no va a salir bien, no va a salir bien.

-Cariño, por favor, a ver, estábamos acorralados,

¿qué querías que hiciera? Estabas también tú conmigo.

-¿Que qué quería que hicieras? ¿Qué tal decir la verdad igual

desde el principio? Piénsalo.

Decir la verdad, asumir que toda esta mierda es culpa tuya,

pero eso no, ¿no, Víctor? Eso no, eso ni se te ocurre.

-A ver, Isabel que no eres la más indicada

para pedirme que cuente la verdad.

No, no, cariño, lo siento.

Estoy muy nervioso, no quería decir eso.

-No, nunca quieres decir nada ni nunca quieres hacer nada.

-Isabel, por favor, Isabel.

Muy bien, Víctor, muy bien, vale.

Ganando puntos para que se vaya contigo.

Tranquilo, que contigo tampoco se va a ir.

Cuando llegues al despacho dirás a tu jefa que te traslade.

-¿Sí, y eso por qué?

-Porque si no lo haces, se lo contaré todo a tu novia.

-¿A qué novia? -A Laura.

Vino a darte una sorpresa.

Ay, qué pena

que te la he estropeado la sorpresa.

Cómo soy, qué metepatas, ¿verdad?

Ánimo, chaval.

Apenas me dejó hablar con ella, después se reunió con Joaquín.

Lo sé, le estoy llamando, pero no me coge el teléfono.

Ese cobarde colaborará con ella. Mamá, Claudia tiene la grabación.

La cogió de mi ordenador.

Ay, hijo.

A veces, me cuesta creer

cómo has llegado a dónde has llegado.

¿Pero cómo me puedes decir eso?

Todo lo hemos... Todo lo hemos decidido juntos,

¡tú me empujaste!

Quizás si...

Si, ¿qué?

Si Isabel se entregase a la policía, podríamos alegar

enajenación y podrían... No voy a sacrificar a Isabel.

Mamá, es una opción

que deberíamos contemplar muy seriamente.

¡No es una opción!

Además, Claudia no se conformaría con eso.

Bueno, ¡¿y entonces, qué hacemos?!

(MANDA BAJAR LA VOZ) Calmarte.

Deberíamos empezar a destruir información.

Eliminar cualquier rastro.

Hay testigos, mamá.

Y a esos no podemos eliminarlos.

Hola. -¿Qué haces aquí?

-¿Y tú?

¿Sabes algo de Sergio? -Aún no.

-¿Cómo estás? -Mal.

Entiendo que esté enfadado, pero que no coja el teléfono.

Tú seguro que no sabes nada, ¿no?

Seguro.

-Ya, claro.

No me fío un pelo de él. -Ya está bien,

ahora, no, por favor.

-Almudena, te llamo luego.

Voy a dar una vuelta por la zona a ver si le veo.

Y no entiendo por qué cojones este sujeto aún

tiene llaves de tu casa, eso no lo entiendo.

Almu, Almu, escucha,

con todo lo que está pasando, estamos todos un poco nerviosos.

Otras veces Sergio también estuvo fuera horas

y no te preocupaste tanto.

Ojalá tengas razón.

Oye, tú no... ¿tú no creerás que si yo supiera algo

de Sergio no te lo diría, verdad?

No, claro que no.

Ya, bueno, mira, tengo cosas que hacer,

en cuanto sepas algo me avisas, ¿vale?

Sí.

Y tranquila.

¿Estarás bien? Sí, por favor, vete.

Debería volver a la cama, no puede estar aquí.

No, quiero quedarme.

El médico ha dicho... Sé lo que...

(Pitidos) ¿Qué pasa?

Está entrando en parada. ¡Reanimación!

(Pitidos) ¿Qué pasa?

Ayúdenle. Salga, por favor.

Salga, por favor, por favor.

No tengo tiempo, Claudia, no encuentro a Sergio.

Anoche intentaron atropellar a Carlos y a David.

Carlos está bien, tranquila,

pero David está bastante grave.

Esta mañana han intentado asesinar a Carlos en el hospital

y van a conseguir pruebas contra Isabel.

No voy a denuncia a Isabel.

Ya, ya lo sé. Sé que has conseguido la dirección del despacho

y supongo que sabrás para qué sirve el dinero de Lupei.

Para sobornar jueces.

Tú, yo; todos los casos que hemos ganado,

los hemos ganado porque se han comprado los jueces.

¿Desde cuándo pasa esto?

Desde que Roberto se hizo cargo del despacho.

Hijo de puta...

Cómo me ha estado utilizando todo el tiempo.

Almudena, escúchame, aún podemos demostrar que no sabíamos nada.

¡No podemos seguir ocultando todo esto!

Hay que dejarlo estar.

Es lo mejor.

Recógelo todo, como si no hubieras estado aquí.

-¿Puedo despedirme de Isabel?

-¿Cómo eres tan cerdo?

Me dan unas ganas de contárselo todo a tu novia,

esa chica no se merece alguien así.

-¿Cómo es alguien así? -Sí.

-¿Alguien que miente, estafa, roba?

En el fondo no somos tan diferentes,

pero tú has tenido la suerte de casarte con Isabel.

Tiene razón Roberto,

eres un muerto de hambre.

-«Muerto de hambre...»

(Teléfono)

Adriana.

Sí, en una hora estoy allí.

Ok.

Lo de llamar a la puerta no va con la familia.

Supongo que te lo ha dicho mamá.

A partir de ahora, dirijo yo el bufete.

¿Cómo vas a hacerlo?

Mírate, se te quiebra hasta la voz.

A lo mejor, me puedes ayudar.

¿A qué jueces hay que comprar?

¿Cuánto dinero hay que pagarles?

No te permito que me hables así.

¡Puta hipócrita! ¡Puta hipócrita de mierda!

No te has quejado cuando te han entrado los millones.

¿Qué millones? Me has ocultado que comprabas a jueces

para agarrarte a un puesto que debería haber sido mío.

Ahora vienes con el discurso de la dignidad, ¡denúnciame!

Pero no, te vas a callar como una puta, ¿por qué?

¡¿Por qué?! Porque quieres mi puesto.

Eres un enfermo. Has estado viviendo mi vida,

¡eres un embustero! ¡Hijo de puta!

¡Eres un hijo de puta! ¿Qué coño haces?

¡Este hijo de puta ha matado a David!

Por favor. Te vas a pudrir en la cárcel.

Vas a sufrir por todo lo que has hecho.

¡Lárgate de aquí!

Te voy a matar, te voy a matar.

Hijo de puta... Muy bien.

¿Venías a eso, no? A hundir a mi familia.

Basta, basta. Lo has conseguido.

Dios...

Escucha.

¡Roberto, ¿me escuchas?! Claro que te escucho.

No quiero que digas nada, no quiero que hagas nada.

¿Alguna vez te he fallado? No, nunca.

Te dije que teníamos que estar dispuestos a todo

y te dije que no estaba dispuesta a sacrificar a Isabel.

Mamá...

Claudia...

Lo que vamos a hacer es por el bien de la familia. No lo olvides.

Claudia...

Roselis, James y tú tomaos la tarde libre.

Gracias, señora.

Sus padres están viniendo.

¿Por qué no puedo dejar de sentirme culpable?

David nunca hubiese querido que te sintieras así.

Si pudiera arrasaría con todo.

No dejaría nada.

Carlos. Carlos...

Voy a acabar con todo esto.

No hace falta que lo hagas todo,

lo voy a hacer yo.

Eso no cambiaría las cosas.

Sigo siendo yo quien les está traicionando.

(Teléfono)

¿Mamá?

Tú y yo no tenemos nada que hablar.

Voy para allá.

(Ruido)

Aguanta, hijo, voy a sacarte.

(SERGIO GRITA)

Pero tú ¿con quién cojones crees que estás jugando, a ver?

¿Te creías que no me daría cuenta de que me seguías?

-Va, deja que de vaya.

-Sí, claro, para que vaya a la Policía corriendo.

Tu hijo estará bien, vas a estar con él.

Sois igualitos.

Te espero aquí.

¿De qué estás hablando?

No hemos matado a nadie.

No me mientas.

Anoche atropellaron a Carlos y a David.

Pero ¿cómo te atreves?

Hemos cometido errores, pero un asesinato...

Tú también cometes errores.

Humillar a tu familia puede ser el peor.

Tengo que hacerlo.

¿Puedo pedirte, por última vez, que lo pienses?

Lo siento.

Lo siento.

Mamá...

Me mareo.

Túmbate, túmbate.

Túmbate aquí.

¿Qué me has echado?

¿De verdad creías que te lo iba a permitir?

Dime. Ya está, hijo.

¿Estás segura?

No hay otra salida.

(Timbre)

¡Claudia!

¡Claudia!

¡Claudia!

Claudia...

Eh, eh, Claudia.

Estás bien.

Hola.

¿Te vas a alguna parte?

-Me vuelvo a Londres.

-Te vuelves a Londres. -Sí.

-¿No pensabas despedirte?

-Es mejor así, no me gustan las despedidas.

Además, has preferido quedarte con Víctor, ¿no?

-Sí.

¡Pero ya no! -¿Ah, no?

-No. -¿Y eso?

-Lo que quiero es irme contigo. Vámonos ahora, tú y yo solos.

-¿Y tus hijos? -Mis hijos...

Van a estar mejor con Víctor, ahora es mejor que yo.

-¿Y ese cambio a qué se debe? -¿Qué más da?

-¿No es lo que querías? Vámonos solos.

-Sí, claro. -¿Qué? ¿Entonces?

-Vale, voy a despedirme y ahora vuelvo, espérame aquí.

(Pasos) -¿Ya?

-Hola, estoy buscando a Rafael Sotomayor.

Llevo todo el día buscándole. Es su despacho, ¿no?

-Sí, sí, sí, ahora viene.

¿Usted es? -Laura Sainz, su prometida.

He llegado y quería darle una sorpresa, pero se esconde.

Entonces, está por aquí.

-Sí. Sí, sí, mira, está ahí.

-Ese no es Rafa.

-¿Cómo?

-Que no, que ese no es Rafael Sotomayor.

Llevamos seis años de novios y no es Rafa.

-Entonces, ¿ese quién es? -No sé.

No estoy entendiendo nada. -No estoy yo entendiendo nada.

A ver, mi prometido me ha estado escribiendo.

Me mandó fotos de este despacho... -Discúlpame.

-Víctor... ven.

Perdona, es que estábamos

ultimando unos detalles. -Ya... me imagino, sí.

-Bueno, creo que tenemos el plan perfecto.

-¿Sí, Adriana? Qué bien, gracias.

Moito obrigado... -No soporto...

-Es verdad... sí. -Lo primero de todo el dinero

Bueno, está en el maletero si quieres cogerlo tú.

-Sí... lo cojo yo.

Sí...

Lo habéis puesto ahí, al fondo... eh... pues nada.

(GRITANDO) ¡Eh, eh, ah! ¡No, por favor!

Tengo familia... ¡No, no, no! ¡No, Adriana!

(Gritos de Víctor) ¡¡¡Adriana!!!

¡Soy amigo de tu padre! ¡Joder!

(DESDE EL MALETERO) ¡Adriana!

Almudena...

-¿Qué haces aquí?

-Escucha, no te asustes.

-¿Sergio...? ¿Qué pasa?

-Lo han secuestrado.

-¿Quién? -La gente para la que trabajaba,

se enteraron de que quisimos vender el cuadro y quieren su parte.

-Si no has vendido ningún cuadro. -Eso les da igual.

Quieren lo que les correspondía, se han llevado a Sergio.

-¿Cuánto les debes? Cuánto tienes que pagarles.

-Un millón de euros. -Eh...

No puedo conseguir ese dinero. -Almu, tienes que conseguirlo

y pronto. -Puedo sacarlo del despacho.

Como le pase algo a Sergio, te mato.

(SERGIO INTENTA LLAMAR A SU PADRE)

(SERGIO INTENTA HABLAR)

(HABLA AMORDAZADO)

(AMBOS GIMEN INTENTANDO HABLAR)

-¿Estás bien? -Sí, ¿y tú?

-¿Por dónde vamos a salir? -No sé...

Por ahí... no sé cómo, pero por ahí.

(Llaman a la puerta)

-Adelante.

-Señoría, Pilar del Riego Vda. de Fuentes quiere verlo.

-Que pase.

Doña Pilar, pase, por favor.

Le agradezco que me reciba.

Siéntese, por favor.

Bueno, ¿en qué puedo ayudarla?

He venido a hacer una declaración

de culpabilidad. ¿Cómo dice?

Yo maté a mi marido.

Estaba muy enfermo y no podía resistir más verlo así.

Sé que no está bien lo que hice, pero no me arrepiento.

Es duro ver sufrir a alguien a quien amas.

Señora Fuentes, ¿es usted consciente

del alcance de lo que está confesando?

Absolutamente.

Estoy dispuesta a asumir la responsabilidad.

Bien... tendré que tomarle declaración.

Hay... hay algo más.

Roberto Fuentes. Sí, soy yo, estaba esperándolos.

Queda usted detenido,

se le acusa de soborno y extorsión continuada.

Puede permanecer en silencio,

cualquier cosa que diga podrá ser usada en su contra.

Tiene derecho a un abogado, si no puede costearlo,

se le asignará uno de oficio.

-Necesito la firma de Rober para sacar el dinero.

Ahora estás al frente, Almudena, no dejes el despacho.

Le voy a pedir que desalojen la oficina,

traemos una orden de registro y las cuentas

del despacho están bloqueadas.

-Pero... ¿se han vuelto locos? -Ahí está la orden.

Cualquier cosa que quiera discutir, hágalo con el juez.

-No...

-No hace falta que te lo diga, ¿no?

-¿Qué? -La fusión, Almudena... se acabó.

-Tu madre acaba de confesar el asesinato de tu padre.

-¿Mi madre?

-Sí, tu madre, y era lo acordado en el contrato.

-Así que creo que lo de ir a Londres...

Como no sea a hacer turismo, no sé yo.

-Debo llamar a la policía. -No, no... no puedes llamarla.

Matarían a Sergio, los conozco. -Si los conocoes,

¿por qué metes a mi hijo en todo esto?

-Yo solo quería ayudarte a librarte de tu madre de una vez.

Lo he hecho por ti, por ti...

Ahora, yo también me he puesto en peligro.

Dame media hora, media hora y te traigo a Sergio.

-Media hora...

(LLORA)

¿Estás mejor?

¿Cuánto tiempo he estado dormida? No sé qué mierda te echaron ahí,

pero no había forma de despertarte.

No lo entiendo... ¿y mi madre dónde está?

Ni idea, la vi salir con el coche.

Mi hermana...

Dime, Almudena.

¿Cómo? Pon la tele.

Vale...

(TELEVISIÓN) A última hora de la tarde se presentó

en los juzgados Pilar del Riego

y ha confesado el asesinato de su marido, según informaciones,

la Sra. Fuentes también ha denunciado una trama

de sobornos y extorsión a varios jueces

que ha llevado a cabo el despacho familiar

del que es director, su hijo, Roberto Fuentes

que también ha sido detenido.

-¡Su puta madre!

Almu... -Dime, Julián.

-No te preocupes, está todo bien, Sergio va para casa.

-No hace falta que digas nada, ya me lo han contado ellos todo.

Hasta nunca, Julián.

Espero que tengas lo que te mereces.

Almu... ¡Almudena!

-Imagino que cuando te escondes aquí es porque no tienes el dinero.

-Tienes que darme más tiempo, Sofía.

-Mi tiempo y mi paciencia se han acabado, Julián.

Sabes cómo funciona esto, me has hecho perder mucho dinero.

Julián, entiende que de nada sirve rogar.

-Sofía, llevamos muchos años trabajando juntos.

-Nada dura para siempre.

-Sofía...

¡Sofía!

-Date la vuelta.

De rodillas...

(Voces y conversaciones)

Ay, qué tontería.

No sé qué llevarme.

-Mamá, no tienes por qué hacer esto.

Ya está hecho, hija.

Han precintado el despacho.

Los clientes se están marchando,

no sé cómo saldremos de esta. Más fuertes que nunca.

Los Fuentes siempre nos levantamos

y esta vez no será diferente.

Vuestro padre debe estar descorchando

una botella de Champagne en el infierno.

Hijo... estoy muy orgullosa de ti.

Nos veremos pronto.

(Clics de cámaras de fotos)

Claudia, Claudia... vámonos.

¿Qué más quieres hacer? Solo quiero verlos.

Por favor, no traten de acercarse.

Soy Claudia Fuentes y vivo en esta casa. Déjeme pasar.

Mamá...

¿Por qué lo has hecho? Oh...

Si me haces esa pregunta, es que no has entendido nada.

No sé cuándo volveré a casa, pero cuando lo haga...

No quiero verte aquí.

Traición - Capítulo 9: Una última verdad

30 ene 2018

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