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Para todos los públicos Torres en la cocina - Se acerca la Navidad - ver ahora
Transcripción completa

¡Hola a todos! Bienvenidos a la Navidad,

aquí, a vuestra cocina. Bueno, hoy un especial de Navidad.

Hoy es el primer día que empezamos el especial,

pero vamos a hacer, durante todas las Navidades,

recetas superbuenas que os van a solucionar, eh,

bueno, pues las Navidades. Ya digo.

Mirad el plató, mirad qué plató más bonito tenemos hoy,

porque está súper, supernavideño.

Y realmente lo vamos a dar todo.

Todo en el sentido de que vamos a hacer platazos

para que podáis disfrutar, eso, estas fiestas.

Alta gastronomía pero que podéis hacer en casa,

como siempre, son recetas que podréis hacer,

pero con el toque Torres. Y bien de precio.

Vale, eh...

Primera receta que vamos a hacer,

va a ser una liebre a la manera Torres.

Nos encanta la liebre, tiene muy poca grasa,

es superbuena, es sana y vamos a hacer una receta muy navideña.

¿Y tú qué vas a hacer? Yo voy a hacer los polvorones.

Es muy fácil hacer un polvorón y lo vamos a hacer también

de un ingrediente que después os desvelo.

Muy interesante. ¿No dices nada?

No, no digo nada, ¿qué voy a decir? Bueno, para esta liebre,

esta superliebre que, de verdad, vale mucho la pena

y tiene un resultado brutal, necesitamos:

Liebre, verduras, grasa de cerdo,

un poco de armañac o coñac, que sea bueno,

sangre, después entraremos, es caza, profundidad.

Un poco de cacao, eh, enebro,

clavo, azúcar, vino tinto

y la crepina, que también explicaremos lo que es.

Con esto vamos a hacer un platazo, porque es un platazo, de verdad.

Es de estos platos de ahora, de fiestas, de Navidades,

que apetece, apetece comer. De nuestros preferidos, sin duda.

Sergio, empieza con las verduras. Vale, voy a hacer una bresa,

bresa de verduras, ¿de qué? La voy a hacer de raíz de apio,

que sabéis que nos gusta, ajo, cebolla,

eh, zanahoria y puerro. Es lo que voy a hacer grosso modo.

Lo voy a cortar y rehogar con aceite de oliva.

Entonces, lo vamos a cortar aquí. Bueno, tú, mientras vas con eso

que no tiene... No tiene secreto ninguno, ¿no?

Hombre, todo lo que yo hago tiene secreto.

Todo. Bueno, vamos allá.

La crepina, ¿qué es la crepina? Eh...

Esto es lo que envuelve el estómago, en este caso de cerdo,

y la verdad es que nos va a ayudar como una...

Como si fuera una tela, ¿no?

¿Veis? Se puede encontrar perfectamente en las carnicerías

y, si no, se puede encargar y es muy útil.

¿Muy útil para qué?

Pues para hidratar, ¿cómo la hidratamos?

Aquí tenemos la grasa de cerdo, que es una buena grasa de cerdo.

Aunque parezca que ahora tiene mucha grasa,

después es un plato que vamos a ir puliendo,

puliendo, puliendo y tendrá cero, cero grasa.

Ya veréis por qué. Entonces, cogemos un poco de grasa,

lo ponemos en la crepina

o el redaño, también se llama, ¿eh? Ajá.

Pero, ¿veis? Estiramos la grasa bien,

porque lo que estamos buscando

es hidratar la liebre

para que nos quede más melosa y más jugosa.

Esto, de verdad, es un truco superbueno para la caza.

Sea jabalí, sea liebre o el corzo, según qué partes,

son mucho más secas y, entonces, lo que luego hacemos es,

ponemos la liebre.

¿Veis?

Ponemos tres, no mucho tampoco.

¿Vale? Y un poco de...

Evidentemente, de sal y pimienta.

Bueno, voy rehogando la verdura.

Y, ahora, ya...

Sacamos un poco, que no haya mucha tela tampoco.

Pero esto nos va a aguantar, nos va a ayudar

a que la grasa se cocine dentro de esta crepina con...

Con la liebre, y quede muy sabroso, muy jugosa.

Ya veréis, es espectacular.

Entonces, hacemos aquí unos paquetes.

Muy bien.

Ya tengo uno.

Y voy haciendo más. La preparación en estos casos,

hacer una previsión buena el día de antes,

es genial porque después, el día que toque hacer

el festival este con la familia,

pues ya lo tienes más o menos preparado

y ya no es tanto trabajo y tanto levantarte,

sino que tenemos que hacer una previsión.

Pongo la verdura, he puesto el ajo,

ponemos las verduras cortadas, repito otra vez:

Raíz de apio, zanahoria, puerro, cebolla y rehogamos.

Cortadas en bresa, cortadas irregulares, ya lo veis.

Y rehogar. Y, después, Sergio,

las especias también, ¿eh? Sí.

Importante.

Voy a hacer dos más y ya está. La liebre está muy bien de precio.

Sí, eso sí. Sabemos que es oscura,

fijaos el color que tiene, ¿por qué? Porque es salvaje.

Es de caza. Tiene muy poca grasa,

tiene mucha menos grasa que el conejo.

Vale, le pongo el enebro, cinco granitos de enebro.

Le voy a poner dos clavos de olor

y unas bolas de pimienta negra.

Pimienta negra, sí, que nos gusta, que lo sabéis.

Entonces a esto le vamos a poner, sin miedo.

Ahí está.

Fíjate, las espaldas a mí es lo que más me gusta, ¿eh?

Las espalditas, decimos que son las paletillas,

es la parte delantera del... De la liebre.

Y son las que más nos gustan. Esto es una receta

que se puede hacer o con liebre o con conejo de monte.

De ahí para abajo ya no va, tiene que ser...

Que tenga sabor. Vale, voy a hacer uno más y ya.

Sergio, estás reduciendo el vino. Sí.

Ponle una cucharada de azúcar. ¿Para qué?

Para sacar la acidez al vino. Exactamente.

Porque cuando reduce coge mucha acidez

y, como siempre decimos, si el vino es bueno,

el fondo es bueno, si no, nos puede estropear la salsa.

O sea, que cuidado. Nada, una cucharada al vino.

Y es, como decía Javier, pues, eso, para estos guisos

es importante poner un buen vino.

Decir que la liebre es, bueno, pues carne roja,

tiene una carne muy... Bastante roja y potente de sabor.

Aun siendo caza menor, tiene muchísimo sabor.

Y es un sabor... Pero muy elegante también.

Id encargando la liebre ya al carnicero.

Siempre tenemos una parada donde tienen algo de caza,

pues liebre hay que tener.

Vale, lo tengo. Ya que vais a hacer,

tenéis que hacer cantidad, ¿eh? Sí, eso sí.

Ahora, esto yo te digo que

Sergio y yo nos lo comemos en una sentada.

Esto fuera ya, ¿no? Pero según la cantidad

que vayamos a hacer... Bueno, todos estos días, Javier,

son días para cocinar para la gente.

Seguramente, todos los que cocinamos en casa estos días,

nosotros hacemos liebre, hacemos canelones,

hacemos sopa de galets, que es una sopa que haremos

para que veáis cómo la hacemos también en estos días.

Bueno, ¿veis? Las verduras ya están rehogadas,

el vino está reduciendo, que teníamos un poquito de azúcar.

Y ahora ya lo que hacemos es poner,

fijaos, la liebre abajo,

como si fuera una cama.

Aquí ponemos, superplano.

Ya tenemos el vino reducido

y, evidentemente, aún evaporará más porque,

como tiene mucha cocción la liebre...

Ponemos vino.

Ponemos caldo de ave.

Ponemos...

Hasta cubrir, ¿eh? Hay que cubrir bien.

Porque aquí sí que vamos a dar bastante cocción.

Vale, aquí tenemos un papel.

Papel de horno.

Y esto es opcional, nosotros enseñamos truquillos

para que el resultado quede mejor.

Pero, bueno, es opcional. Toque Torres.

Yo mido así.

Vale, aquí tengo... O sea, al centro de la olla,

esto tiene que ir al centro de la olla.

Exacto. Aquí corto la punta.

Y hago así.

Abro.

Tengo como una tapadera de papel, ¿no?

Con un agujero en el medio.

Lo que hacemos es ponerlo.

Y una tapa más pequeña encima.

¿Para qué? Porque la liebre tiende a subir.

Y si le da todo el calor directo lo que pasaría es

que se nos resecaría demasiado. De esa manera, va a estar

todo el rato en el fondo

y va a quedar con la grasa superhidratada.

Después la grasa va a subir y ya veréis que desgrasaremos.

Esto lo vamos a poner tres horas al horno,

eso sí, paciencia,

a 140 grados. Veréis el resultado.

Brutal. Preparando las Navidades.

Vamos allá.

Vamos a dar un repaso rápido.

Han pasado tres horas en el horno a 140 grados.

Después, lo hemos cogido, dejad que esté un poco tibio,

y a la nevera. Si es de un día para otro, mejor,

nos coge mucha más potencia, mucha más fuerza.

Ahora, lo hemos sacado de la nevera y el resultado es este.

¡Chan! Si lo dejáis reposar

de un día para el otro, como dice Javier, mejor.

Ahora toda esta grasa lo que hay que hacer es desengrasar.

Desengrasar y quitar, esta grasa no nos interesa.

Todo esto lo vamos a tirar

y mirad qué forma más fácil de quitarle la grasa.

La grasa, recordemos, que solo es para hidratar la liebre,

para que quede bien sabrosa y no quede seca.

Venga, perfecto, mira cómo está. Saca un poquito más.

Brutal, ¿eh? ¿Veis? Aquí tenemos el papel,

que lo sacamos.

Toda esta grasa ya no la vamos a utilizar,

no la necesitamos.

Fijaos aquí que lo que nos queda es pura gelatina.

Salsa brillante, bonita de color, porque le ha dado el vino tinto.

Gelatinosa, tiene todo el colágeno, la gelatina de la liebre también.

Buah. Bueno, calentamos ahora

y esperamos un momento que esté caliente,

sacamos y, entonces, ya tenemos que deshuesar.

Ahora todos... Quitar todos los huesos

y separar la carne de la liebre.

Vale, ya lo tenemos. Vale, dame liebre que yo voy...

Y no os perdáis el emplatado final,

que ahí está el truco de todo este plato, y la magia.

Porque es donde está la sorpresa.

Fijaos, la liebre está que se deshace.

No, está brutal. Tiene todas las verduras,

está bien hidratada, aunque ya hemos sacado la grasa.

Lo que hacemos es, en una olla, quitarle los huesos

y, mirad, suele venir con algún perdigón,

a veces tiene premio. Sí, sí.

Y hay que mirarlo bien. Aquí están las verduras.

Ya está, Javi. Sí, sí.

Toda la bresa, todas las verduras.

Entonces, aquí ya tengo una olla caliente.

Y tenemos la opción de una estameña, un trapo,

para que sea bien, bien fino,

o colador.

Bueno, yo voy a utilizar doble colador

para que me quede bien filtrada, bien limpia.

Colamos.

Muy bien.

Bueno, además se ha hidratado bien, porque hemos puesto toda la grasa,

hemos puesto también la crepina,

esta especie de tela que recubre el estómago,

que normalmente suele ser de cerdo o de cordero.

O de ternera también.

Bueno, después recuperemos más.

Ahora, le damos a esta salsa un poquito para que reduzca.

O sea, le damos fuego fuerte

y probamos de sal y pimienta.

Bueno, aquí para hacer un emplatado de momento ya nos llega, ¿eh?

Eh... Voy a hacer un poco más.

Muy buena.

¿Veis? Reducimos. Toda esa espuma que hace alrededor,

importante, sacarla, ¿por qué?

Porque todo eso es algo de grasa que todavía nos queda.

Entonces, con cuidado, espumar.

Serían las impurezas también. Esto lo quito ya.

Lo que conseguiremos sacando todo esto

es que luego nos quede una salsa brillante y superbonita.

O sea, que por eso decía que, si nos quedaba algo de grasa,

ahora la podíamos quitar. Bueno, aquí tenemos la liebre.

Esto sería... Claro, así, ahora la tenemos que hidratar,

porque esta así está buena ya, ¿eh? Pero...

Uhm...

Le hace falta hidratar, entonces, Javier está reduciendo la salsa

y, después, hidratamos la liebre. Vale.

Yo, mientras tanto, voy haciendo el pan, ¿eh?

Muy bien. Y, ahora, interviene el truco.

¿Qué es? Sangre.

Lo que pasa es que sangre de liebre es difícil de conseguir

y, entonces, hemos conseguido sangre de cerdo.

Se puede conseguir la sangre de cerdo y, os digo,

que para ligar salsas, para aromatizar, para dar sabor,

al final, vais a ver el resultado. Es increíble.

Se utiliza mucho en la matanza pero en las cocinas de casa

no se suele utilizar mucho y, de verdad,

que un toque es buenísimo.

Vamos a ver cómo lo utilizamos.

Brioche, eh, en este caso, hemos hecho de calabaza,

¿os acordáis? Os dimos la receta, la tenéis en la web.

Hicimos esta misma receta de pan

y, bueno, es la que vamos a usar para...

Como soporte para poner la liebre, el emplatado es 10.

Voy a tostar, nada, he hecho dos rectángulos de pan,

lo que voy a hacer con este pan es, eh, bueno, pues ponerlo

en el horno, dorarlo para que coja un poco de costra y ya está.

Un brioche que puede ser también, eh, un trozo de pan.

¿Sabéis estos panes de...?

Panes grandes... Se puede utilizar una base,

pero una base de pan es importante. ¿Vas a poner este?

Este o este, me da igual. Este, este, este.

Uno grande, bueno que, además, luego absorbe la salsa

y es buenísimo. Vale.

Aquí tenemos la sangre,

y lo que hacemos con la sangre es ponerla en un bol.

Y un truco para que no nos cuaje.

Porque si la ponemos y está muy caliente, pueden quedar grumos.

Para que eso no pase, ponemos un poco de crema de leche.

Fijaos qué color. Es increíble.

Es magia.

Y ahora, mezclamos. Es una receta llena de sorpresas,

de trucos, porque son de estas recetas que,

como decía antes, nos gusta cocinar.

Y luego, sobre todo, dar a comer,

con esto quedas, no bien, lo siguiente.

Vale. Voy a poner... Vamos a emplatar aquí.

Veis que es importante que cuando nosotros la tenemos,

empieza a coger una textura, empieza a espesar.

Ya tiene una consistencia.

No puede ser muy aguada. Tiene que ser una salsa.

Y ahora, ya sí le vamos a poner la sangre.

Como veis, desmenuzo la liebre, eh.

Está bien que esté deshilachada

para que se hidrate bien con la salsa.

Vale. Esto ya está. A ver el pan, que no se queme.

Si tú lo tienes, voy con la salsa. Ya lo tengo. Mira.

Voy a sacar. Pues venga.

¿Veis? Ahora sí que bajo un poco el fuego.

La sangre con un poco de crema de leche.

Y mover. Ir poniéndola. ¿Veis? Antes de ponerla.

Veréis que nos va a espesar y nos quedará como un chocolate.

Impresionante el cambio que hace la salsa.

Vamos allá. Vale. Esto ya está.

Ya está. Fijaos.

Nos cambia de color. Nos queda negra.

Nos queda brillante y nos queda una salsa preciosa.

Sergio, tú puedes coger para hidratar.

Bueno, yo cojo de aquí un cucharón. Y mirad lo que hago.

Ahora, con esta salsa, es importante hidratar bien la liebre.

Hidratarla, ponerla a punto de sal, a punta de pimienta.

Eso sí, le hace falta un toque de pimienta.

De sal estaba bien. Increíble. Este es un platazo.

Mientras más sangre le pongamos...

Le voy a poner un pelín más, que la admite.

Más ligada nos quedará.

Bueno, mirad la hidratación que coge esta liebre.

Ahora está hidratada.

Está cremosa. Tiene sabor.

Hemos ligado con la sangre, con la salsa.

Vale. Pues vamos a emplatar, Sergio.

Sí. Dame una gota de armañac, que le voy a poner.

Pero una gota. Muy poquito.

Al final. Toma.

Es justo para aromatizar. Muy poquito.

Dos gotas aquí y dos gotas a la salsa. Punto.

Que eso le va a realzar el sabor.

Fijaos la salsa que es puro chocolate.

Parece chocolate. Ponemos dos, ¿no?

Sí. No. Yo pondría una.

¿Una? Sí. Para emplatar, sí.

Vale. Haz una buena quenelle, eh, Sergio.

Sí. Tan grande como puedo.

Muy bien, muy bien. Lo que sí que tiene,

es una elaboración que es un poquito larga.

Pero es que luego el resultado, para sorprender, cunde muchísimo.

Porque es... Con poca cantidad, luego te sale mucha.

Que no hay excusa. Que estamos en Navidad.

Aquí lo que hay que hacer... Muy bien, Sergio.

Superquenelle. Ahí está.

Ahora, bien de salsa. Importante la salsa.

Que la salsa es lo que nos va a dar...

Fijaos. Qué bonita la salsa.

Ya está. Un poco de grué de cacao.

Esto es opcional, que son los granitos de cacao

que a veces encontramos en los chocolates

que son con más cacao.

Aquí tengo un poco de cebollino. Venga. Y una gotita de aceite.

Que le da una textura crujiente el cacao.

Y luego, amarga también. Es bueno.

Toma, una gotita. Una gotita de aceite.

Sin miedo, Sergio. Un cordón.

Feliz Navidad. Feliz Navidad.

¡Vaya liebre! O sea, buenísima.

Y, además, tiene algunos pasos, pero fácil de hacer.

Os recomiendo esa superreceta.

Y ahora, Sergio, cómo no, para terminar.

Bueno, vamos con un postre que no puede faltar

en ninguna mesa en Navidad.

Es muy fácil de hacer en casa.

Y esta vez, lo vamos a hacer con toque Torres,

como no podía ser de otra manera.

Vamos a hacer unos polvorones.

¡Toma! Que dices: "¡Ostras, unos polvorones!"

Es superfácil de hacer.

Y encima, eso, le vamos a dar un toque Torres,

que después lo podéis adaptar, como siempre, como queráis.

Exactamente. Vamos a hacer unos polvorones de este producto.

Esto, seguramente, muchos de vosotros lo conocéis.

A lo mejor, hay alguien que no lo conoce.

Que puede ser también. Algarroba. Lo vamos a hacer de algarroba.

La algarroba después de la posguerra se utilizó

como el chocolate de los pobres.

Después, se ha utilizado mucho como alimento

para caballos y para los cerdos.

Y nosotros queremos hacer una receta.

Enaltecer este gran producto, que es la algarroba.

Vamos con los ingredientes. Vamos a poner, primero,

tengo parte de la harina, es harina de trigo normal,

pero parte de harina tostada, ahora os explicaré,

y parte de harina normal sin tostar.

Azúcar glas, harina de algarroba,

manteca de cerdo, mantequilla, un poco de anís y canela.

Ya está. ¿Qué hacemos nosotros?

Vamos a poner mitad de manteca de cerdo

y mitad de mantequilla, porque queremos que sean

unos polvorones más suaves, más aireados.

Vamos a poner primero las harinas.

Que sería harina de trigo.

Hemos hecho mitad tostada y mitad sin tostar.

Os vamos a dar los ingredientes aquí abajo para que los tengáis.

Fijaos el color, la diferencia.

¿Cuánto lo hemos tenido? Bueno, lo hemos puesto en el horno

hasta que hemos visto que cogía un color un poco tostado.

Ir moviéndola es importante.

Que no quede negra, que quede tostada.

Es fácil, eh.

Ponemos harina tostada.

La harina normal.

La harina de algarroba.

El azúcar glas, que es este azúcar.

El azúcar glas no es más

que un azúcar más triturada, más refinada.

Mezclamos primero todas las harinas y el azúcar glas.

Ponemos una cucharada de canela.

En polvo, claro, para que se disuelva bien.

Ya tiene un color bonito esto.

Además, eso es natural total.

Y esto es bonito hacerlo con los niños.

Ya que están en casa, juguemos con ellos.

Vamos a hacer polvorones.

Y vamos a hacer polvorones de lo que queramos.

Teniendo la harina que más guste, puede hacer unos polvorones.

Fijaos lo que vamos a tardar.

En cinco minutos, tenemos polvorones.

Los tradicionales son de almendra, limón, canela.

Lo que pasa es que cada día hay de más sabores.

Pongo un toque de anís. Nada, un poquito solo.

Siempre le va.

Y ahora... Lima.

Lima rallada o limón.

No ha caído nada, Sergio. Yo he rallado, eh.

Sí que cae. Sí. Ahora. Vale.

Perfecto. Lima rallada. Y ahora, lo que vamos a poner,

es la mantequilla. Que, normalmente,

los mantecados, los polvorones se hacen solo con manteca de cerdo.

Nosotros vamos a hacer mitad y mitad.

Sí. Van a quedar mucho más ligeros

y, bueno, más esponjosos también.

Ahora con la mano ya, Javi. Vale. Menos mal.

Dale con la mano.

Y ahora ya... Ahora se trata de amasar.

Hacer una masa homogénea.

Ya veréis. No necesita reposo,

porque no lleva huevo. Qué bien huele.

No va a coger elasticidad.

Venga, muy bien, Javier. Ahora veis que empieza a cuajar.

A mezclarse.

Es importante que nos quede una masa bien ligada.

Pero como veis... Se rompe.

Exactamente. Eso es bueno, porque, luego,

este polvorón nos va a quedar muy suelto.

Nos va a quedar de esos polvorones que muerdes

y desaparecen un poco en la boca.

Vale. Voy a por los cortapastas que tenemos.

Vamos a hacer de dos formas. Esto es un cortapastas.

Bueno, hay que darle algún tipo de forma.

Lo podéis hacer manual, pero nosotros, en este caso,

lo vamos a hacer con un poquito de cenefa y unos lisos también.

Vale. Ya está. Muy bien, Javier.

Pues nada.

¿Cómo queremos los polvorones?

Ponle harina debajo para que no se pegue.

Mirad qué color más bonito.

Yo he visto polvorones de muchas cosas,

pero de algarroba la verdad es que no he visto en mi vida.

Vamos ahora a estirar esta masa.

Vamos a hacer un grosor que sea el que cada uno quiera.

Luego, ya el grosor a mí me gustan...

Pues yo creo que ahí está bien.

No lo voy a hacer más fino. No. Vamos a ir haciendo.

Pues cortar los moldes.

Uno. Fijaos qué sencillo, eh.

Y esto con los niños, bueno, ahora alucinan.

Esto es...

Vale. Yo quiero hacer también, eh. Toma. Con este.

Hacemos seis cada uno. Vale.

Oh, qué bien me ha quedado la masa.

Diez. Dos, cuatro, seis, siete. Once. Yo hago doce.

Y venga, a la bandeja. Son muy delicados,

así que hay que ir con supercuidado.

Diez, once y doce. Qué bonitos son.

Bueno, y hemos sustituido esa parte de manteca por...

Toque Torres. Hay muchos sitios en España

donde se consumen los mantecados

y los polvorones y no sólo en Navidad,

sino a lo largo de todo el año.

Hay sitios donde es típico durante todo el año.

Bueno, los vamos a poner al horno 15 minutos a 140 grados.

Pim, pam. Es muy rápido, porque esta masas se cuece pronto.

Y después, le damos el toque final.

Que todavía no hemos acabado. Me falta uno.

Para que quede todo superbonito.

Vale. Venga, perfecto.

Ya está. Voy a poner un toque, nada, muy poquito, azúcar glas.

Un poquito. Ahí.

Darle un toque de nieve así navideño.

Al horno. 140, 15 minutos.

Pim, pam. Muy rápido.

Ya los tenemos. Los hemos sacado del horno.

Bueno, están enfriándose. No están fríos del todo todavía.

El azúcar glas se ha disuelto, se ha fundido.

Y le vamos a poner un poco más.

Recordad también. Cuando sobran esas vainas de vainilla,

que decimos, guardadlas, secadlas encima del horno.

Por ejemplo, aquí ahora nos iría muy bien

para este azúcar, hacer un azúcar de vainilla.

Entonces, ahora le voy a poner más.

Y huele muy bien. Son unos polvorones diferentes.

Y luego, usad la imaginación.

Como presentación, tenemos aquí unos papeles.

Es un papel de seda. Exactamente.

Y se pueden envolver de diferentes colores,

darle un poco de magia. Un toque personal.

Se hace así. Con cuidado.

Que son superdelicados. Mira, se hace de lado. Así.

Porque ahora se coge así.

Son delicados porque a estos les falta enfriar un poco.

Vamos a hacer como si fuera un caramelo.

Yo ya lo tengo.

Mira. Toma ya.

Vale. Envolvemos algunos. Y los otros normal, ¿no?

Sí, sí. Pon ahí al lado y yo pongo aquí.

Espérate.

Tiene una pinta espectacular. Tiene que estar buenísimos.

Y es que son más tiernos.

Tenéis que tener más cuidado al manipularlos,

porque son más ligeros que los normales.

Sobre todo, hechos en casa, hechos por nosotros

y por vosotros, que es lo bueno. Es muy fácil.

Y tiene mucho más mérito que comprado.

Y es de estas cosas que os vais a marcar un gol.

Es que los polvorones este año los he hecho yo.

Y los he hecho de...

Con mi toque. Ya está.

Es lo más.

Vale. Pon uno más blanco y ya está.

Mira, este por aquí.

Por aquí. Y ya está, ¿no?

Sí. Ya está. Yo creo que con estos tenemos.

Súper, súper. Bueno.

Prometíamos Navidad. Os prometíamos platos

y trucos sencillos para hacer estas navidades.

Aquí tenemos otro. Polvorones de algarroba.

Son días para compartir en familia.

Hemos querido montar esta mesa con vosotros, para vosotros.

Os vamos a seguir dando unas recetas navideñas brutales.

Y recordad que siempre hay un buen motivo para cocinar.

Feliz Navidad. Y nos vemos en el próximo programa.

  • Se acerca la Navidad

Torres en la cocina - Se acerca la Navidad

21 dic 2015

Los Torres se proponen que estas navidades sean inolvidables con platos muy especiales. Hoy será una liebre Torres y unos polvorones de algarroba.

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  1. Ale

    A mi también me falta,porfavor ponedla porque me gustaría mucho hacerlos con mis niños.

    22 dic 2015
  2. Chari

    He descubierto la harina de algarroba recientemente y estoy deseando hacer estos polvorones, PERO ME FALTA LA CANTIDAD DE MANTEQUILLA Y MANTECA... por favor !!!!

    22 dic 2015