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Para todos los públicos Torres en la cocina - Pasta cuatro quesos con setas y carrillera - ver ahora
Transcripción completa

Bienvenidos a "Torres en la cocina",

hoy tenemos un programa tan grande como este queso.

Haremos una pasta a los cuatro quesos,

pero con muchísimo toque Torres. Y después haremos unas carrilleras

de ternera, espectaculares.

No te lo dije, pensé algo para tu plato,

luego te lo digo. Tranquilo.

Venid conmigo que aquí mando yo.

No empieces. Ya veréis qué dos platazos

que vamos a haceros fáciles. Amantes de la pasta,

queridos amigos y amigas,

no se os va a olvidar esta pasta, jamás.

¿Y qué hemos encontrado en el mercado? Viva el mercado.

Sí, esto es un extra.

Kale, sabéis que cada día se encuentra más,

de propiedades de vitaminas espectaculares.

Y haremos unas chips de kale

que no es la primera vez que la hacemos.

Hierro, calcio, o sea, se ve que es la bomba

como chips, lo vamos a hacer, ven, Javier.

Vamos a hacer, fijaos qué fácil es. Vamos a hacer como a deshidratarla

en el horno que tarda poquísimo.

Es muy rápido. Y luego os sirve como aperitivo

que en casa lo hacemos como aperitivo

y si no, en este caso lo utilizaremos

para darle un toque a la pasta al final.

Toque, eh, toque total porque esta pasta

lo que tiene es que son muchos toques

para que nos quede fácil y sorprendente.

Luego, en realidad, lo que hacemos es una pasta a cuatro quesos.

Mira que es buena la kale. Es una col, no deja de ser una col.

Es una col...

o sea, que sepamos que la col tiene un montón de propiedades

y ahora que se acerca el invierno, pues es un producto

de supertemporada.

¿Qué hacemos? Lo he puesto en un bol

porque tenemos que sazonar

entonces ponemos un poco de aceite de oliva

para hidratarla, o sea, para que luego en el horno

se nos haga bien.

Sal y un poco de pimienta que hay ahí, Javier.

No nos pasemos tampoco porque esto luego...

Un poquito. Sí, un poco.

Venga, pimienta. Y esto de verdad es,

vamos, iba a decir como palomitas, pero es que es verdad,

nosotros la hacemos la peli y pam, pam, vas comiendo

y tiene un toque, ligeramente, amargo que es muy bueno.

Pero muy sutil, eh. Hay quien lo utiliza también,

bueno, como verdura, evidentemente, hervida

y luego como licuado, licuarlo y bebérselo.

Oh. Con zumo de naranja o con cualquier zumo

porque solo, crudo, es un poco punki,

pero es un détox brutal, dice que va superbien para...

Bueno, ya está, no pongas más. Ponemos un poco

y luego ya ponemos más. Exactamente.

Vale, al horno, Javier, 180 grados.

Y lo vamos a tener ocho minutos.

Exactamente, depende de vuestro horno,

hay que ir mirando, controlando,

pero son 10 minutos, aproximadamente.

Horno un poco fuerte y siempre ir controlando

para que no se queme. Lo que necesitamos

es deshidratarla, que nos quede crujiente

y ya está, ya lo tenemos.

O sea, que eso es fácil.

Siguiente paso, vamos a hacer la pasta.

¿Qué tipo de pasta vamos a hacer? Macarrones de toda la vida.

De toda la vida, los que todos comemos siempre,

habitualmente, ni parpadelle ni rigatonne ni... macarrón.

Tal cual. Ya veis que aquí

tiempos y movimiento es importante primero pusimos el kale,

ahora pondremos la pasta que tarda un poco también.

¿Pusiste sal? Eso iba a explicar ahora.

Para cocer la pasta, olla grande, que tenga suficiente agua,

bastante agua, sal, veis, cuando empieza a hervir

ponemos un puñado de sal.

Ponemos la pasta que esté en abundante agua

y luego los fabricantes recomiendan pues cuántos minutos.

Normalmente, en la etiqueta se ve cuántos minutos recomiendan

cocinar la pasta, ¿por qué? Eso es importante.

Porque la pasta nos aporta energía y a partir de ahí

si la cocemos mucho... ¿Puedes hablar y poner la pasta?

Me cuesta un poco. Vale.

Ponemos para una bandeja, ¿no? Ya lo veo.

Vamos con un productazo.

Chan.

El otoño, las setas.

Hemos encontrado algunas setas y vamos a hacer un salteado.

Exactamente. Primero con un poco de cebolla

y aquí tenemos pues ahora es otoño, es esplendor de setas,

tenemos varios tipos de setas en el mercado

y es lo que encontremos

Cebolla, bueno, en este caso fijaos qué cebolla más blanca.

Bueno, cebolla, ya sabéis que aquí nos llegan de todo tipo.

Chantarela, níscalos, que son los, bueno,

unos níscalos, mirad qué bonitos.

Precioso. El níscalo es buenísimo.

Y después, lengua de vaca.

Lo que encontremos en el mercado,

ya sabéis que ahora setas silvestres hay muchas variedades.

Que no tenemos, opcional, ya sabemos que tenemos

champiñón, shiitakes, setas de cultivo que también

nos van de maravilla.

El ajo y ponemos a dorar.

Con un poquito de aceite de oliva cómo no.

Viva el aceite de oliva. Exactamente, también.

Yo creo que el plato más brutal que hay aquí en España

son los macarrones. Quién no se acuerda

de los macarrones de su madre, de su abuela, de su tía,

de su suegra... un platazo.

Macarrones con chorizo, hicimos unos, unos macarrones

que es verdad, que nuestro hermano David,

que no tiene nada que ver con la cocina,

nos hacía en casa, que los hicimos aquí.

Gratinados, el macarrón chiquitito

con chorizo y lo que sobraba de embutido en la nevera.

Vale, la cebolla. La pasta que vino de China,

o sea, es alucinante.

Níscalo.

Es una seta increíble.

Hay que rehogar bien la cebolla y el ajo.

Níscalo de temporada, yo creo que esto en toda España,

una de las setas silvestres que más nos gustan a todos.

Fijaos que tiene un color rojizo,

precioso, eso es de...

Como de sangre. Es de pino, que es bueno,

que tiene sabor por eso nosotros aquí en España,

afortunadamente, es un país de una riqueza

de setas espectaculares.

Vamos a saltear que tú ya lo tienes.

Sí, ya lo tengo, venga.

Las setas que la verdad tienen un salteado...

y a estas setas le vamos a dar un toque que yo aprendí

en un restaurante en Francia que, la verdad, hacíamos

una ensalada de setas y al final

le dábamos un toque de vinagre de Jerez.

En Francia, vinagre de Jerez.

Y el vinagre de Jerez al desgrasar la seta,

potencia el sabor de la seta.

Probadlo tal y como lo vamos a hacer.

Bueno, le vamos a poner

un poco de romero y tomillo. Romillo.

Un poco de romillo, no nos vamos a pasar,

pero a la pasta le va tan bien.

Y ponemos romero y tomillo que esto, va, qué buen rollo.

Le pongo el toque de vinagre.

Vais viendo, siguiendo las elaboraciones.

El kale en el horno, la pasta cocinando,

el sofrito, el sofrito con las setas,

la cebolla, el ajo y las hierbas.

Toque de vinagre, un poquito, eh.

Ahí está.

Ahora esto le da un aroma brutal. Gana mucho.

Le va superbien. Ahora vamos a hacer la salsa.

Tengo aquí una olla y vamos a poner,

vamos a hacer algo que nunca hemos hecho.

Y que es una cosa que, normalmente...

Otra primicia. Otra primicia.

No le damos importancia, vamos a hacer una infusión

con la leche, yo tengo mitad de leche y mitad nata

para hacer un roux, una bechamel.

Pero vamos a hacer una infusión con estas leches.

Con la nata que la pongo a calentar.

Vamos a poner unas bolas de pimienta, pimienta aromática

que le da un aroma tremendo.

Vale, ponemos, bueno, pues unas cinco bolas.

He puesto ocho, no pasa nada.

Una hoja de laurel.

Y un trozo de cebolla. Y un trocito de cebolla

que yo lo que hago es, simplemente, como es cebolla tierna,

el reto la puedo guardar y corto solo un trozo.

Y ya está, le quito la primera capa porque es la que queda más seca.

Aunque no pasa nada para esto y luego ya esto, de verdad,

que luego se nota, esto es un toque.

Vamos a hacer una infusión.

Y yo voy a escurrir la pasta,

le pongo, nada, un poquito de aceite.

No se lo pongas que si no luego no se va a pegar.

No se le pone aceite a la pasta, no le ponemos.

Si fuera para comerla en ensalada o sola, sí,

pero tal como la vamos a hacer si no, luego no se pega.

Importante, fijaos que ahora está bien al dente.

¿Por qué? Porque la pasta

como no la enfriamos lo que queremos

es que nos aguante

el dente de la pasta.

Exactamente, y luego pensad, tenéis que anticiparos

al tiempo de la pasta porque luego se gratina,

o sea, se cocinará un poco más, al dente.

O sea, fuera.

Perfecto, tenemos aquí la infusión

que vamos a dejar que se haga un poco la infusión.

Tenemos aquí las setas

y ahora lo que vamos a hacer es un roux.

Mantequilla.

Ya es otoño. Vale, vamos a poner ahí.

Bueno, no tiene truco porque es una bechamel.

Lo que pasa es que luego le vamos a dar el toque.

Cómo que no tiene truco, claro que lo tiene.

Tiene el truco de la infusión.

Sí, sí.

Y luego tiene otro truco que le vamos a poner queso,

cuatro tipos de queso, eso lo explicarás tú.

Vale. Ya puedes poner, ya.

Sabéis que cocinar la harina es importante.

Sí, porque si no, luego sabe a crudo.

Vale, fijaos, cocinamos bien la harina

para que no tenga sabor a crudo.

Como está el fuego fuerte, ponlo.

Pero en blanco, sin que coja color, es importante.

Ponemos la leche. Exactamente,

y ya lo que hacemos es la bechamel.

Los quesos, Javier.

Aquí tenemos algunos quesos. Evidentemente.

Interesante, tachán.

Quesos, qué tenemos aquí, tenemos un brie,

tenemos un queso azul,

un gruyere, un emmenthal

y el parmesano.

Es lo que teníamos porque fuimos al mercado y hemos dicho:

"Vamos a comprar quesos".

Pero luego podría ser con un solo queso.

El parmesano lo usaremos para gratinar,

los demás los ponemos en la bechamel

y le voy a poner un toque de nuez moscada que me va muy bien.

Vale, lo que hacemos es cortar cuatro quesos, si dices

pasta cuatro quesos, pues es interesante

porque el equilibrio de los cuatro los deja...

Le da mucha más cremosidad que ya le hemos puesto,

fijaos que eso era otro toque que no le hemos,

que pasó casi desapercibido,

pero es mitad de leche y mitad de nata

con lo cual queda más cremosa la bechamel.

Bueno, ya lo veis, queda una cremosidad brutal.

Vale, ahora, retiramos del fuego, sal le voy a poner,

no le pongo pimienta porque aromatizamos la leche.

Sal, cuidado, que están los quesos. Un pelín solo.

Venga, a trozos y luego al gusto, que os gusta más potente,

más queso, menos potente, menos queso.

Vale, esto es, ¿no? El brie

le da una cremosidad tremenda. No te pases que no sea...

No, pero al brie le quito la piel.

Vale, ponemos los quesos aquí y luego, en principio,

se tiene que derretir

porque son quesos de pasta semidura,

o sea, que no son tampoco... Lo bueno es que se deshaga ahora.

Vale, ya está, ya.

¿Miseria? Bueno, yo una tapita me haría ahora

que tengo un hambre que no veas.

Vale, fijaos, deshacemos muy bien los quesos aquí, oye y si dices:

"Ostras, me quedó un trozo", pues cogéis el robot,

el brazo, le metéis una "mixada" y ya está.

Que es bueno que haya...

que haya algún trozo, que se note.

Sí, también. Después, qué tenemos aquí,

qué le va muy bien..

Nueces, le vamos a poner cuatro nueces a la salsa.

La pasta, el queso, las nueces, sabéis que combinan.

Puede ser aquí o puede ser aquí, da igual.

Pero la nuez va muy bien.

Vale, vamos a ir definiendo el tema.

Cuatro nueces.

Que encuentras esa textura tan buena y aparte es muy sana.

El fruto seco que va tan bien,

luego ya ponemos la pasta. Acabamos.

Ahora ya sí, ahora ya ponemos la pasta.

Cuidado el kale, eh.

Menos mal que estoy aquí, si no...

Vale, vamos a poner la pasta.

Le damos aquí una vuelta con las setas.

Y ya veis que enseguida. Está perfecta, perfecta.

Y ahora el tema del aceite era importante no ponerle

porque ahora nos interesa que se adhiera muy bien toda la...

toda esta salsa que tenemos aquí.

Hay que probar. Perfecta.

Chan, chips.

Fantásticas, rápidas de hacer. Y en un momento.

Vale. Huy, qué buena está.

Brutal, eh.

Qué buena, eh. Fijaos cómo queda la bechamel.

Uf, eso es la bomba

porque los quesos... Claro, fíjate.

Mira, mira, eso es. Esto es la leche.

Es que es bueno, se ve sabroso, se ve bueno.

No te pases tampoco, Sergio.

Pero... Es de estas pastas...

Es un platazo. Ricas.

Dices: "Me voy a comer una pasta

que no me voy a olvidar", pues esta.

Puede ser un plato, vamos, un primero y segundo plato.

Porque es un plato contundente.

Vale, mezclamos bien.

Incluso si veis que os queda demasiado

espeso, podéis poner un poco, sabéis siempre, hacemos nosotros

del mismo agua de la pasta que en esta caso nosotros

ya nos gusta que esté así potentorra.

Bien, la pasta bien estirada.

Uf, uf.

¿Qué, qué, mola, eh?

Vale. Y fácil porque no tiene,

ya ves tú lo que hemos hecho, tiene muy poco.

Ahora, el queso parmesano.

Un parmesano que ahora os explicaremos un poco

la historia del queso parmesano que tenemos ahí

porque hemos traído un queso que, vamos.

Se podría gratinar o no, pero el toque de gratinado,

un poco le va superbien.

Hombre, creo que sí. Nada, un toque.

Un toque crujiente, bueno. Opcional, eh.

Yo, mira, te digo que opcional.

Hombre, a mí me gusta más gratinado, vaya.

Vale, Sergio, está bien.

Ahora ya no son cuatro quesos. Ahora son cinco quesos.

Pasta a los cinco quesos. Venga, a gratinar.

Ligeramente. Exactamente.

Abajo.

Perfecto. Estamos aquí con el queso.

¿Cuántos litros de leche crees que hacen falta para este queso?

Y allí también, pensad. Pregunta.

Litros de leche. Litros de leche.

Para hacer este queso. 150.

200.

550 litros.

550 litros.

La mitad. ¿Y cuánto pesa esta pieza?

50 kilos. -45 o por ahí

40. 40 kilos. Bueno, buen ojo.

Bueno, son dos años de curación.

Curiosamente, el banco italiano lo acepta como crédito.

Porque como es una cosa que siempre tiene un valor

y que no... y que es un valor,

se admite como garantía de crédito.

Sí, sí, sí. Eso luego siempre es un valor.

Una forma de proteger a los productores de queso

que nos parece sensacional.

Porque dos años esperando hasta

que se hace el queso, es mucho tiempo.

Bueno, pues este queso... ya veremos qué hacemos.

(Risas) A comer.

La pasta es un gratinado rápido.

Espera, que sacamos de aquí los quesos estos.

Y ahora, ya lo que vamos a hacer, es poner...

Porque no ha acabado.

Tenemos el kale todavía.

Un fundido rápido. El kale, que fijaos.

(Crujidos) Queda crujiente.

Es un minuto hacerlo.

Y es fascinante el sabor que tiene.

Entonces, lo que hacemos es coger el kale.

No pongas mucho. Tranquilo.

Como si fuera una especia, un sazonador.

Lo rompemos un poco. Queda buenísimo, de verdad.

Le da un toque crujiente y de verdura buena. Y es sanísimo.

Puede ser para cualquier plato: pescado, carne.

Vaya pasta, eh. Pedazo de pasta.

Bueno, vamos con el siguiente. Vamos con mi plato.

Este es mi plato. Es un platazo. Y vais a ver.

Le voy a dar un toque. Al final, le daré un toque.

A por la verdura. Yo le daré un toque.

Chaval, obedece. A por la verdura.

Productazo.

Increíble. ¡Tachán!

Tenemos carrillera de ternera.

Espectacular.

Es una carne que está bien de precio, que es tierna.

Que es una de las partes que más nos gusta

de toda la ternera. Imaginaos.

Fijaos. Espectáculo.

¿Qué os parece? Está muy bien porque tiene...

La carrillera es la parte de aquí. El moflete.

Y es una parte muy tierna, muy sabrosa y muy agradecida.

Tiene mucho colágeno. Es muy gelatinosa.

Queda súper. Bien cocinada, como os vamos a enseñar.

Es... Ya veréis.

Y luego, le voy a dar un toque que vais a flipar.

¿Cómo que un toque? Es mi receta. Tranquilo, eh, chaval.

¿Qué toque ni toque?

Eso ya lo veremos. Ya veréis.

Bueno, vamos a salpimentar. Abre tu mente, Javier.

Normalmente, tiene una piel, como una telilla,

que se la hemos quitado. Le decimos al carnicero:

Quítanos la telilla. Límpianos la carrillera.

Y nos queda así. Superlimpia.

Ahora, sal, pimienta

Que este es un plato de los que más me gusta cocinar.

De verdad. Por el resultado. Y a mí comer.

Por el resultado y por todo.

Y ahora, vamos a dorar en aceite. Marcar, sellar.

O sea, que tiene que ser fuego fuerte.

Además, es un plato muy económico,

pero con un resultado espectacular. Queda muy bueno.

Y luego, se me ha ocurrido una cosa.

Perdonad que me repita, pero es que...

le voy a dar el toque importante. ¿Qué es?

No te lo digo. Pues no lo vas a poner.

Ya veremos.

No lo vas a poner. Y tú calla y corta las verduras.

Puerro, zana... Bueno, puerro, ajo.

Ya sabéis que el ajo lo cortamos de esta manera

para que no se nos deshaga. Puerro, cebolla.

Y le vamos a poner tomate también.

El tomate le va a dar color.

Y luego, también llevará guarnición.

(Música de "Tiburón") ¿Qué es?

(Risas) Ya me ha mosqueado.

No te lo voy a decir. Algo tiene preparado.

Bueno. No se lo vas a poner.

Toque Sergio. Ya sabéis.

Toque del bueno.

Bueno, veis que está el fuego fuerte.

Y es vuelta y vuelta. Es solo dorar. ¿Por qué?

Porque luego nos va a dar más sabor.

Cuando hagamos el guiso, nos da mucho más sabor.

Ya veis qué pieza más buena, eh.

Vale. Ya está. Carrillera. Vuelta y vuelta. Ahora...

La dejamos aquí. ¿Para qué?

Para poder rehogar bien las verduras. Ponemos ajo.

El ajo siempre... Ya veis que le cortamos

la parte de arriba y lo doramos.

Que lleve ajo, un ajo entero. Ahí no hay problema.

Perfecto. Las verduras, Sergio.

Sí, sí. Que ponemos todo.

Y te voy a traer un poco de laurel.

Que laurel sí que le va. Le aromatiza muchísimo.

Luego ya, si quieres otra cosa, le pones.

Las podemos poner juntas las verduras.

No hay problema, en este caso. Es un guiso.

Y lo que sí le pondría, un poquito de zanahoria, Sergio.

Que la zanahoria le da un dulzor muy bueno.

Venga, pues zanahoria ahora te traigo.

Aunque luego le pondremos zanahoria y cebollita platillo.

A la guarnición, también un poco de zanahoria le va bien.

Y decir que las verduras, es alucinante,

según el color, tienen unas propiedades u otras.

Zanahoria, para la vista. Hay ahí, ¿no?

Sí. Qué guiso, eh.

Ya veréis qué guiso.

Y ya decimos que es muy fácil de hacer.

Es una carne muy muy agradecida.

Aquí, rehogar bien las verduras.

Luego, como va a guisar, eso sí, necesita tiempo de cocción.

¿De qué te ríes? No me río. Estoy aquí normal.

¿Qué es lo que tienes? Nada, nada.

Un toque. Normalmente, las carrilleras

se harían con vino. ¿Qué vino le pondríais?

Tinto. Pues lo vamos a hacer con blanco.

Un blanco seco, buenísimo. Pero tiene un porqué.

Está en la nevera, en mi puerta. Tiene un porqué.

Porque le va a dar más acidez y más frescor.

Sabéis que es una carne, un guiso importante.

Y eso lo va a dejar más suave, más ligero.

Y curiosamente, por la parte del sur, de Andalucía...

Hola, amigos y amigas del sur.

Se hace, normalmente, los guisos... O, por lo menos,

nos enseñó una señora que hacía el rabo de ternera,

lo hacía con vino blanco y no con vino tinto.

O sea, espectacular. Parecía que llevara vino tinto.

Vale. Ponemos la carrillera en este nido de verduras.

Le va a aportar sabor, ablanda las carnes.

Veis que pim, pam. O sea, no lleva mucha...

Porque hemos hecho muchos guisos. Vino blanco, seco.

O vino rancio podría ser también.

Vino blanco. Y que lleve vino.

Bastante vino. Metedle vino.

Y luego, yo le hubiera puesto agua.

Porque ya con el vino, las verduras y todo...

Pero Javier ya sabéis que es como más rebuscado,

pues le va a poner caldo de ave.

Oye, un caldo de ave, seguramente, ya potencia más.

El sabor queda mucho más bueno.

Y luego, el vino fijaos que lleva bastante cantidad,

pero como va a llevar dos horas de cocción, eso sí,

se va a evaporar todo el alcohol y le va a dar una acidez tremenda.

Yo me voy a quedar aquí limpiando las cebollitas.

Fijaos la guarnición que le vamos a poner,

que son unas cebollitas de platillo.

Que es este tipo de cebolla tan pequeña.

Esto lo encontráis. ¿Y cómo lo hemos limpiado?

Lo ponemos en agua caliente y se pelan enseguida.

O en agua tibia. Y la zanahoria,

que lo único que haré, es este tipo de zanahoria.

Podría ser zanahoria normal.

Pero, bueno, sabéis que hemos ido al mercado

y nos han ofrecido. Lo que hago, es pelarla.

Y prepararlo. Al final, las pondremos en el guiso.

Yo me quedo haciendo esto.

Dos horas de cocción y volvemos.

(Timbre)

El resultado. Hemos reducido dos horas la carrillera.

Hemos colado la salsa con un chino,

apretando bien para sacar todos los jugos.

Colar. O sea, colar la salsa, retirar la carrillera.

Colar la salsa. Fijaos cómo nos queda este jugo.

Increíble. Increíble.

Ahora... ¡Oh! Y tiene un punto de acidez buenísimo por el vino.

Lo que voy a hacer, es poner.

Bueno, tú deshilachar. Exacto.

Pero fijaos cómo ya hay que reducirla

para que nos espese, para que coja esa consistencia melosa, sabrosa.

Hay que reducirla. Vale, Sergio. Pon las verduras.

Yo tengo zanahoria, que es la zanahoria pequeña.

La voy a cortar un poco en bies.

Y luego, cebollitas de platillo. Qué buenas.

Para que se cocinen antes, las corto por la mitad.

Ahí. Y lo ponemos en la salsa. Exactamente.

Podría ser zanahoria normal.

Pero lo ponemos aquí. Que quede un poco crujiente.

Sabéis que nos gusta al dente vegetal.

Y en un guiso, es otro toque.

Que dices: ¡Oh! Es diferente. Sí.

Dices: ¡Oh! ¡Oh!

Vale, perfecto. Y ahora, la carrillera, fijaos.

Como ha cocinado bastante...

El toque te lo voy a dar yo ahora. Verás qué toque.

Pero si esto ya está, chaval.

El toque te lo voy a dar. No hay nada que hacer.

Carrillera. Fijaos. O sea, se deshace.

Es supertierna. Con la mano, se podría hacer.

Se podría hacer con un tenedor.

Lo que vamos a hacer, es romperla

para hidratarla todavía más.

Con la misma salsa, le ponemos un poco dentro del bol

donde tiene Javier la carrillera.

Y se hidrata mucho. Mirad la cantidad de gelatina.

Por eso es tan sabrosa, porque es muy gelatinosa.

¿Qué? Normalmente, se come aquí.

Normalmente, se pone aquí con el caldo y todo.

Y yo digo: Tengo una cosa.

Tengo una cosa que tenía guardada en la nevera.

No se emplata ahí. Espera. ¿Eh?

No vamos a emplatar ahí. Verás. Espera.

Ábrete. Abre tu mente, Javier.

Le vamos a poner hojaldre. La vamos a acabar.

Porque es esa masa que luego se hace todo...

Le robo la receta. ¡Oye! ¡Eh! Tranquilo.

Espérate. Es mi receta. No le hace falta.

Es improvisado. Lo he visto antes en la nevera y he dicho...

Claro. Tú pones todo aquí, en este ramekín,

todo con el jugo, con la verdura, con la carrillera.

Lo vamos a tapar con hojaldre al horno.

Entonces, aquí tenemos la salsa.

Y lo que hacemos es una nuez de mantequilla,

que nos va a ayudar todavía a ligar más la salsa

y darle suavidad.

Fijaos qué salsa. Preciosa.

Brillante, bonita. Bueno, fijaos.

Yo hago con el plato un corte.

Ya veis que el hojaldre ya está. Lo hemos comprado hecho.

Y, simplemente, cojo el hojaldre y ya tengo.

Que esto será para cubrir ahora, cuando Javier emplate.

Sí. Pero ahora. Mirad.

Parte de la salsa. ¡Huy, huy!

Esta carrillera gelatinosa, jugosa, sabrosa.

Espectacular. Esto es un platazo.

Mojamos con la salsa para hidratar.

Esto es un espectáculo. Son de estos platos

que ya se pone uno nervioso, porque con el hambre,

el olor que tiene y todo... Mezclamos.

Yo pintaré con huevo el hojaldre, para que nos quede más bonito.

Venga. Y yo voy a emplatar. Sí. Dale.

Ponemos la carne en el recipiente.

Este espectáculo de carne, porque es un espectáculo.

Es, de verdad, melosa, sabrosa.

Ponemos bien, porque hay hambre.

Es lo que yo decía. Esto lo ponéis en un plato,

las verduras encima, y ya lo tienes.

Ya lo tienes. ¿Para qué más? Qué va, Javier.

Este es el toque que te va a dar el éxito.

Las verduras, que las ponemos encima.

Fijaos qué bonito.

Que podría ser, eso, zanahoria u otro tipo de verdura.

Judías también le iría muy bien, tirabeques.

Vale. Unas setas, que es temporada ahora.

Le va perfecto. Platazo.

¡Oh! Platazo.

Y ahora, lo que hago, es pintar alrededor un poco el hojaldre.

Simplemente, le doy la vuelta.

Pintar con huevo. He cogido huevo.

Y lo vamos a tapar. Vamos a tapar de esta manera.

Tengo el horno precalentado.

Ah, por eso lo habías puesto. ¡Ah, amigo!

Correcto. Tapamos bien para que no se escape nada.

Lo voy a hacer más bonito todavía.

Pintar, que luego sube y queda el huevo precioso.

No me digas que no me lo compras. Bueno, sí. La verdad es que sí.

Has complementado. Has sumado la receta.

Vamos a poner aquí un toque para darle...

Esto ya es decorativo total. Pero la receta es mía.

Y esto es para pasárselo bien. La cocina es diversión, amigos.

Venga. Al horno. Venga, al horno.

Vamos a esperar que se va a suflar, va a subir

y va a quedar brutal.

Esto está perfecto. ¿Cuánto tiempo lo hemos tenido?

Diez, doce minutos.

Y ahora está impecable ya.

Se ha cocinado muy bien el hojaldre.

Os explico ahora cuando llegue.

Es una bomba. Es una bomba.

¡Ahí está! Fijaos qué cosa más maravillosa,

más rica. Porque dentro tiene todas las verduras,

ahora están bien cocinadas, con la carrillera.

Bien jugosa, bien melosa.

Fijaos. Ahora lo cortáis con un cuchillo

y vais cogiendo un trozo de hojaldre con la salsa,

con las verduras, con la carrillera.

Javier, ¿qué decimos siempre?

Que siempre hay un buen motivo para cocinar.

Gracias por estar ahí. Adiós.

Nos vemos pronto. Hasta luego. A cocinar.

Está buenísimo.

  • Pasta cuatro quesos con setas y carrillera

Torres en la cocina - Pasta cuatro quesos con setas y carrillera

04 oct 2017

Hoy una pasta a los cuatro quesos con diferentes tipos de setas y también unas carrilleras de ternera con un sorprendente acabado de hojaldre.

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