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Para todos los públicos Torres en la cocina - Magret de pato y roscos de vino - ver ahora
Transcripción completa

Hola a todos, bienvenidos a "Torres en la cocina",

hoy aquí vamos a librar la batalla del vino.

Guau. Y haremos un magret

al vino tinto espectacular. Y luego, haremos unos rocos,

unas rosquillas de vino tinto épico, será una cosa increíble

y también con recuerdos de la infancia.

Empezamos por ese magret que tiene más que toque Torres.

Mucho más porque en La Rioja, ahí en el pueblo de Haro,

hacen una fiesta del vino que, la verdad, es espectacular.

Exactamente. Y como el vino dentro

de la cocina tiene tantas posibilidades,

pues haremos dos recetones muy buenos.

Ya veréis, como decía Javier, se libra una batalla épica,

magnífica con el sobrante, bueno, es una fiesta

que viene de hace muchos años con el excedente de vino

que sacaban del pueblo, empezaron a tirarse el vino encima

y hoy en día es una fiesta donde se tiran, unos a los otros,

70000 litros de vino

y se ve que es una fiesta increíble

y yo quiero ir, ya lo digo, tenemos que ir.

Vamos a hacer el magret a la sal, será el primer toque.

Ponemos sal.

Bueno, hasta aquí normal, le vamos a dar toque.

Clara de huevo que es para que nos ligue.

Que quede bien compacta. Esto es lo que siempre hacemos.

Y ahora, lo que no hemos hecho hasta ahora y le dará un toque

muy bueno es ponerle a la sal...

harina, lo deja más compacto, lo deja más fuerte

y va muy bien ya sea un pescado o una carne a la sal.

Ponemos la harina. Sí, cuando hicimos una lubina

o un pescado a la sal, poníamos las hierbas,

la sal, la clara y, a lo mejor, a veces, un poco de azúcar

para que no estuviera tan fuerte de sal, pero en este caso,

solo harina y te crea una capa muy compacta.

A la hora de sacarlo, ya veréis, usaremos la piel

del magret para hacer otra elaboración

y sabemos que os gusta el magret porque siempre que tocamos magret

en el programa ha ido superbien, o sea, todos lo habéis visto,

comentado, elaborado después,

o sea, sabemos que el magret os gusta, es algo que trabajáis.

Así que lo haremos, pero diferente.

Vamos a hacerlo, la salsa la haremos

con frutos rojos, pero aquí tenemos los frutos rojos

antioxidantes, supersanos, superbuenos, pero hay algunos

que, a veces, pues en la caja se estropean, son muy delicados

también, y estos que están rotos y no son tan bonitos,

los metemos en la sal

eso es un toque, un toque mío.

Está bien, está bien, va. El magret, ¿qué es?

La pechuga del pato, ni más ni menos.

Bueno, lo tenemos. Mirad qué bonita queda

con el fruto rojo, queda precioso, perfecto.

Bueno, esto es el magret de pato que sería la parte de la pechuga,

sin hueso, sabéis que hay también jamón de pato y, bueno,

nos parece un producto que se puso muy, muy,

pero muy de moda, luego, se abandonó un poco

y ahora vuelve a recuperar. Ahora, sí, al que le gusta

el magret o a quienes nos gusta el magret,

es algo que consumimos, habitualmente.

Ponemos una base de sal, esta base de sal que huele muy bien

porque le puse los frutos rojos rotos

y la verdad, le da un toque total.

Algo le aportará, le irá bien. Evidentemente.

Coge la sal que necesita no coge más, es lo bueno

de la sal y al ponerle la harina, aún todavía más.

Hay que decir que de esta forma... Vale, Sergio, ponlo.

Tiene la cocción perfecta y coge la sal necesaria.

No por cocerlo a la sal coge más sal de la que el producto

necesita porque luego, la sal la quitamos

y hace como una especie de vapor dentro

que se cuece perfecto, no deja evaporar los aromas

y se cuece superbien.

Es una técnica ancestral lo de cocer a la sal

hace años que se utiliza,

pero esta que hemos hecho,

que le enseñé a Javier a hacer, es todavía mejor, está bien,

Ves que ya ni discuto ni nada. No, no.

¿Eh? Te veo muy tranquilo.

Sí, mira, ya no entro en el trapo. ¿No te afecta?

No, porque sé que la gente lo sabe.

Entonces ya te han pillado, Sergio, te pillamos entre todos,

te pillamos. Ya saben la verdad.

Sí. Sabéis la verdad.

Exactamente. Sé que lo sabéis.

Ya no engañas a nadie.

Vale, ponemos aquí bien que veis que es densa

porque la harina, evidentemente, espesa y ahora lo cocinamos

en el horno 200 grados.

25 minutos. 25 minutos, sí, señor.

200 grados, ya veis que subimos un poco la temperatura

por tener una capa gorda de sal, pero dentro de esa capa

actuarán esos 25 minutos.

y nos iremos luego, la salsa de vino tinto

que le pondremos aquí, estamos en la fiesta del vino,

haremos una fiesta como Dios manda, con vino.

Bueno, al horno y después al sacarlo le daremos

otro toque muy bueno. Perfecto, pero aquí,

en este caso, nos falta el vino, Javier.

Sí, vamos con la salsa ahora, haremos una salsa,

evidentemente, salsa de vino. Chalota.

Y, oye, no te he visto moverte desde que empezamos el programa.

¿Sí o no? Está ahí parado, no hace nada.

Bueno, pero estoy... No has hecho nada.

(IMITA) Ahí está la chalota, ahí está tal

y no has hecho nada. Estoy aquí colaborando.

Hola, ¿os interrumpo un momento? Hola, Elizabeth.

¿Qué tal, cómo estás?

Porque os falta algo. (AMBOS) El vino.

¿Aquí dentro está el vino? Sí, que es un sistema

que acabo de descubrir que para mí es nuevo,

pero de toda la vida. ¿Cómo lo hiciste? Es un trapo.

Sí, ahora os lo explico. Hay dos botellas.

Hay dos botellas, bueno, supercómodo,

práctico y bonito además. Y la tela es guapa.

Sí. Es para llevar así.

Claro, como tú quieras.

Hala. Muy cómodo.

Está muy de moda, muy de moda el tema de los trapos bolsos

y todo esto, qué guay, yo lo vi por ahí.

Incorporamos la moda con el vino y es muy sencillo,

cuando lo destapemos veréis cómo lo hice,

pero lo volveré a explicar para que quede más claro.

Deshacemos los nudos por aquí,

vale, pues tenemos un pañuelo cualquiera

de casa, tiene que ser un poquito grande.

Ya lo entiendo. Lo estiramos, ponemos las botellas

así en medio tocando el culo contra el culo de la botella.

Vale. Doblamos que las puntas

tendrían que tocarse. A ver lo pongo aquí.

A ver, ayúdame, sí.

Sí, punta con punta. Punta con punta, vale.

Cuando lo tenemos así, las botellas bien juntas

y empezamos a enrollar en triángulo, enrollamos,

enrollamos hasta la punta.

Vamos enrollando para que quede fuerte.

Muy fácil. Lo ponemos de pie.

Toma ya, claro, ya no se toca.

Y aquí el nudo que ya lo visteis,

ya como queráis, porque como lo usaréis, así lo dejo.

Me encanta. Luego romperemos

un trozo de vidrio. No, una botella, una botella.

Bueno, una botella, un trozo de vidrio

que al final es vidrio, una botella de vidrio,

prácticamente, con la mirada.

Qué fuerte. En tres trozos.

No me lo pierdo. Como si fuera

un taco de mantequilla, lo veréis aquí,

en "Torres en la cocina".

Bricotorres, bricotorres. Gracias.

Me quedo por aquí. Me encanta, de verdad.

Oye, está bien. Está muy chulo,

pero yo tenía un poco de vino en la nevera por si acaso.

¿Pero te llega con lo que tienes ahí?

Sí, tengo. Venga, pues nada.

Yo pico la chalota para que no digas

que no hago nada.

No haces nada, Sergio. Club de los chaloteros,

amigos míos, cómo estáis.

Cuánto tiempo, yo sigo aquí, eh.

No os preocupéis que estamos aquí.

Vale, pues cojo esa.

Cojo esta botella. ¿Pero tienes vino o no?

No tengo vino. Pues no te entendemos, Javi.

Ahora sí, luego no. Ya que tenemos este vino,

lo haremos con este vino.

Oye, es un buen sistema, me encanta, toma.

Está bien para transportarlo. Está genial.

Aquí un vino, lo tenemos.

Y después lo de la botella os encantará porque es más

como espectáculo, pero queda muy bien.

Bueno, esto mirad que es un abridor superprofesional.

Aparte de que, bueno, la maña también.

No te vi cómo lo abriste, pero nunca hay que mover el vino

al abrir la botella porque ahí, trae el descorchador.

Ha sido perfecta, perfecta. Sí, pero hay veces que se hace así

y uno hace así.

Y mueve la botella, no, hay que mover siempre

el sacacorchos, el vino no hay que moverlo

porque si tiene sedimentos que puede ser que, a veces,

quede un poquito de madre del vino aquí abajo,

entonces, se enturbia. Sergio, la chalota, por favor.

Se pone a hablar y no hace nada. Culturilla, culturilla.

En juliana, ¿no? Sí.

Primero, rehogamos la chalota y haremos una salsa

que le vamos a poner caldo de cocido

o caldo de ave, vino tinto, piel de naranja

y piel de limón que va muy bien para aromatizar.

Yo, normalmente, le pongo un poquito

de miel a la salsa de vino porque si no, amarga un poco,

pero tiene que ser muy poco para que no amargue tanto.

Y cocinar con buen vino. Es un vino bueno,

ya se nota ahí, ya se ve.

Venga, no mucho, pero un poco de piel de naranja.

Nos trajeron un vino que está bien, es bueno.

Bueno, es un Rioja.

¿Cómo lo sabes? De Rueda. De Duero.

Claro es de Haro. Claro, de Haro.

Haro. Haro.

Venga, perfecto, ahí lo tenemos.

Rehogar chalota.

Un poquito más de aceite, un poco.

¿Has sacado el limón? Sí, tienes la naranja y el limón.

Sí. No hace falta rehogar mucho porque es una salsa,

que veréis que tiene su toque al final con los frutos rojos.

Hay que decir que los romanos ya cocinaban con vino.

No es algo que hagamos nosotros o que se haya hecho...

Ya los romanos cocinaban con vino;

no se sabe bien qué platos pero hay indicios de que cocinaban con vino.

Sería un vino más basto, más... Menos depurado que el de hoy en día

pero para cocinar, seguramente, porque la acidez del vino

lo que hace es ablandar la carne, por eso se utiliza mucho...

Para marinar. Para marinar.

Cuando pones la carne de caza y la dejas toda la noche

es para que se ablande la carne, para que marine.

Ponemos vino tinto.

Ponemos el caldo de ave.

Un poquito de miel, pero nada, un poquitín, muy poco.

Piel de naranja y de limón; le quito lo blanco que ha dejado.

Suficiente. Ya veis que tengo que estar

aquí detrás de... Javier, para que no...

Ahora, tenemos que dejar cocinar bien.

Primero, cocinamos cinco minutos, retiramos las pieles

de naranja y de limón y dejamos reducir,

porque si no, quedaría demasiado fuerte.

Dejamos que se cocine el magret, que sigue en el horno

y a la vuelta vais a ver qué haremos con la piel y con la salsa.

Y con el emplatado. Y con la carne.

Y con el postre. Con todo.

Mirad cómo ha quedado.

(SUENA DURO)

Complemente crujiente.

Tiene una pinta y un olor tremendos ahora.

Cortamos... esta sal.

Queda, además, en vacío, perfectamente cocinado.

Ahora veréis. Brutal, ¿eh?

Es la primera vez que lo hacemos en el programa.

Novedad. Huele mucho a frutos rojos, la sal.

Ahora, levantamos. Mirad qué bien se levanta la...

¡Oh...! ¡Oh...!

Madre mía, qué locura. Espectáculo.

Siguiente fase, vamos a separar la grasa de la carne.

Aquí abajo se ha quedado toda la grasa, la grasa de la piel.

Vale, esto fuera.

Qué bueno. Y con esta piel lo que vamos a hacer...

Déjalo aquí, que es muy bonito. Lo dejamos aquí decorando.

No se come pero... Sabéis que la piel es más grasa,

lo que pasa es que está muy caliente,

la vamos a sacar, que sale, prácticamente, sola;

la vamos a cortar y vamos a hacer torreznos.

Mola, ¿eh? ¡Oh!

Pero lo dices así muy tranquilamente, ¿no?

Creo que merece más un... ¡Torreznos!

(Risas)

¿No? Parece que lo dices con miedo.

No, hombre. "¡Torreznos!"

Cortamos dados pequeños y salteamos

con la grasa que tiene la piel del magret, que es muy grasa.

¡Mirad, mirad, mirad! Fantástico, toda la piel. Ahora la cortamos.

Qué buena. Cortamos en dados.

Ahora tenemos la carne, por un lado, que es magra;

y, luego, lo que vamos a hacer es quitarle la grasa a la piel,

que la vamos a dorar en la sartén y quedarán unos torreznos.

Dale caña, Sergio. Le doy caña, Javier.

Dale candela. Venga ahí.

Veréis que quedan unos crujientes de pato, que quedan buenísimos

y parece cerdo, pero no, no; es pato.

Ahora, vamos a ir con la salsa.

Habéis visto que ha reducido bien y mirad lo que nos queda.

El jugo queda bien reducido. Huele superbién.

Buenísimo. Ahora, ponemos los frutos rojos,

no nos podemos pasar porque tienen mucha acidez,

pero sí que le vamos a poner.

Ponemos las moras, las frambuesas...

Moras le voy a poner más

y alguna grosella.

La grosella es muy fresca, es muy buena para la salsa.

Solo calentar, ¿eh? Ya veis que es muy rápido.

Y, ahora, a triturar, para que quede más fresco y bueno.

Con la chalota y todo, ¿eh?

Ahora veréis que la salsa queda superfina.

Ahora lo ligaremos con mantequilla, con un poquito de mantequilla.

Sabéis que los frutos rojos tienen una semillas

que molestan bastante, por eso la colamos.

Tenemos toda la esencia

del caldo de ave, del vino, de los frutos rojos...

Y un poco de rúcula que le pondremos en el emplatado.

Hum... huele tan bien, de verdad.

Mirad cómo van quedando los torreznos;

va dorando la piel, va cogiendo ese dorado magnífico,

va soltando toda la grasa, luego los escurriremos.

Lo que tenemos es una piel de pato crujiente.

Mirad esta salsa preciosa de color;

ahora, la vamos a ligar con mantequilla.

Mirad qué bonita; es un color vino tinto precioso.

La mantequilla debe estar bien fría para que ligue bien con la salsa;

estos daditos veréis que dejan la salsa más brillante,

muy cremosa, muy buena.

Es un espectáculo.

Seguiremos con rojo y a lo loco, pero con el tema del postre;

haremos rosquillas de vino tinto brutales, ya veréis.

Recuerdos de la infancia. Sí, totales.

Son recuerdos de la infancia. Sí.

Lo que pasa es que les hemos dado un toque.

Vamos ligando, rectificamos de sal y pimienta.

Ya veis qué salsa más buena.

Fijaos en esto, qué pintaza tiene, qué bueno.

Cuando Javier la tenga, los saco y escurrimos;

los dejamos aquí un momento y quedan crujientes, crujientes.

No les vamos a poner sal, solo les pondremos pimienta.

¿Qué? ¿Sabéis qué pasa?

Voy cortando ¿o qué? Sí, sí.

La acidez del vino y de los frutos rojos

le dan un frescor a la salsa increíble.

Vamos a cortar el magret, sabéis que el magret

se corta, normalmente, a tiras, que es lo que vamos a hacer,

Perfecto, ya lo tenemos; súper.

En la cocción, si puede quedar rosado, mejor;

dependiendo del tiempo en el horno quedará más o menos rosado.

Lo cortamos en bies.

Venga, yo lo colocaré.

Venga, ahí está, cortamos este aquí...

Vale, un poquito. Y este de aquí.

Ahí está. Y para que quede con más volumen,

que queda más bonito, le damos la vuelta.

Ponemos así.

Uf, huele superbién, ¿eh? Uf...

La técnica de la sal es buenísima y, a veces, nos olvidamos.

Mirad que la cocción está...

Saco ya los torreznos.

No hay que cocerlo mucho para que no quede muy seco,

de esta manera, con la sal, queda muy jugoso.

Más vale pecar de menos que de más en el magret.

Aquí tenemos los torreznos que están...

No me como uno porque está ardiendo,

pero están muy, muy crujientes.

Ahí está, un poco de pimienta.

Ahora, salseamos. Mirad qué salsa más bonita.

Una salsa diferente con el fruto rojo,

que ya decimos, que le da un sabor fantástico.

Hay que poner salsa, ¿eh? Vale.

Vale, vale. "Stop". Vale, perfecto, vamos a poner los torreznos,

que, aparte de dar sabor, le da un toque crujiente.

Tenemos unas hojas de verde que siempre refresca.

Perfecto. Le da un toque bueno.

Esto es como nuestro amigo Claude Troisgos,

que es un cocinero francés. Dice que los platos,

él tiene su teoría, cada cocinero tiene su historia,

y dice que tiene que tener una parte crujiente,

una parte tierna ¿y la otra era? Huy, no lo sé.

No me acuerdo, tiene una base. Aquí tiene la crujiente,

tiene la del magret y, también, la de la salsa.

Venga, perfecto.

Ponle algún fruto rojo encima, ya que los tenemos.

Sí, pero poquito, ¿eh? Vamos a poner poquitos.

Solo es para darle aquí el toque de color.

Venga, un poco de aceite de oliva.

Es un plato bello, es un plato bonito, también.

Vamos a seguir, con el postre; vamos a hacer unos roscones

de vino tinto brutales; ya veréis, muy fáciles de hacer.

Seguimos con vino y a lo loco, o sea, con el tinto y a lo loco.

Primer toque... Vale, vamos a hacer roscones.

Primer toque, hemos cogido la harina de trigo normal,

la hemos puesto en una bandeja y al horno.

O en una sartén. O en una sartén.

La vais moviendo y tostando con una cuchara de madera.

¿Qué pasa cuando tostamos la harina?

Primero, coge ese tono avellana, a frutos secos y, luego, te da...

Es como el polvorón, ¿no? Vamos a hacer una rosquilla

que podría parecerse al polvorón pero nada que ver.

La hemos tostado, enfriado y fijaos que cambia el color.

Es más tostada. Más tostada, más oscura.

La hemos enfriado bien. Aquí están los ingredientes:

evidentemente, vino tinto, un buen vino tinto;

el anís tal cual lo tenemos aquí o, también, serviría la semilla.

Vamos a poner, vamos a poner un buen chorro,

que luego se evapora, ¿eh?

El vino, el toque de vino. Vino tinto.

Ahí está. Magnífico.

Vamos a poner azúcar glas.

Sabéis que las cantidades las ponemos en la web.

Sésamo, sésamo tostado, que le da muy buen sabor.

También está tostado, exacto.

Le vamos a poner manteca de cerdo

para que nos queden esponjosos y bien integrado todo.

Y la naranja que es un toque, un toque Torres

porque, normalmente, no lleva naranja.

Es naranja confitada. Dame que la corte.

Se ha de cortar en daditos bien pequeñitos.

Lo cortamos aquí. Voy a coger mejor la piel.

Esta la hemos comprado pero alguna vez las hemos hecho;

sabéis que es coger la piel o las naranjas y confitarlas.

No tiene mayor misterio.

La voy a cortar bien pequeñita y vamos a poner daditos dentro

que, luego, van a dar ese toque a naranja.

Venga, yo voy mezclando. Voy mezclando.

Y luego ya, evidentemente, hay que hacerlo con la mano.

Pero, al principio, lo hago con un tenedor.

Y esperad, que todavía queda el truco de la botella.

Vamos a romper una botella con una cuerda.

Yo no me lo creo. No sé vosotros,

pero yo no me lo creo. Ya lo veréis.

Eso es un brico Torres. Dice que rompe la botella

en tres sin tocarla. Yo no me lo creo.

Bueno, lo vais a ver. Yo no me invento nada.

Exactamente, no es un truco ni es un brico.

Es magia Torres.

Es otro... No. Torres no, Sergio.

Yo no quiero entrar. Bueno, pues Sergio.

Ahora, si me va bien, es solo para mí, eh.

Vale. Vale.

Yo te lo digo. Es tu truco.

Bien. Ahora ya sí amaso.

Voy a amasar con guantes, así.

Como tiene la grasa, no me mancho.

Y el vino tinto. Se parece mucho esta masa

a un mantecado o a un polvorón. Correcto.

Porque lleva la manteca, lleva la harina tostada.

Vale. Y ahora lo vamos a poner a estirar aquí, Javier.

Vamos a hacerlo aquí encima de la tabla.

Ponemos aquí un papel.

Lo estiramos y hacemos unas rosquillas.

Pero lo vamos a hacer con cortapastas.

Normalmente, lo hacemos con la mano.

Pero esta es una masa que es diferente.

Oye, mirad qué color le da el vino, eh.

Mirad qué color más bonito, más mágico.

Queda buenísima esta masa. Estírala ya en la bandeja.

No, porque hay que cortarla.

Venga.

¡Hum! ¡Hum! Qué buen sabor tiene.

Vamos a estirar.

Y ahora sí. Fijaos.

Con otro papel encima, fijaos qué fácil.

Ahora, lo que hay que hacer, es estirar.

Vamos a dejarles un grosor importante.

Yo no le daría más. Un poquito más aquí.

¿Sí? ¿Tú crees? Sí.

Porque luego crece un poquitín.

Algo crece, eh. Bien. Cogemos de la manera fácil.

Normalmente, sabéis que las rosquillas se giran,

se cogen las puntas.

Pero esta vamos a hacerla diferente, con aros.

Los dos aros nos vienen muy bien

porque va a ser estético, mucho más bonito.

Que no tenemos aros, podría ser perfectamente

con vasos, diferentes vasos.

Un vaso de chupito para el centro. Oh, qué bonito.

Qué buena masa, eh. De momento, voy a hacer

lo que me quepa, que creo que son tres.

Mira. Una.

Luego recuperamos la masa que sobra y hacemos el resto.

Dos. Y yo aquí en el centro

le hago la forma de rosquilla.

Tres. ¿Veis? Este es el tema.

Fijaos qué cosa más bonita.

Y se vuelve a amasar. No cuesta nada.

Oh, qué chulo. Ponemos aquí.

Bueno. Pero se ve perfecta, eh.

Y quedan buenísimos. Tiene el toque de anís.

Haz de ahí, a ver si sacamos tres más.

Sí que salen. Amasamos. Y hacemos seis.

Ya veis que es muy fácil de trabajar esta masa.

Y aquí hay que aprovecharlo todo.

Yo te la estiro, que ya sé la medida.

Y ahora sacamos tres más de aquí. Igual, hasta uno más.

Vamos a hacer seis, de momento.

Perfecto. Lo mismo.

Una.

Espero que me salga lo de la botella,

porque si no, voy a quedar... Tienes presión.

Hay que tener en cuenta que las pruebas

que hacemos a veces, los brico Torres,

no siempre tienen por qué salir. A mí me va a salir.

Tranquilos porque va a salir. ¡Huy, huy!

Me va a salir. Noto miedo en tu...

Miedo ninguno. Miedo ninguno porque va a salir.

En tus palabras. No. No te preocupes.

Si no, no me va a llegar.

Venga, perfecto. Ahora este lo vamos a meter

180 grados, 14 minutos.

Es muy rápido de hacer en el horno.

Mételo aquí. Ahí está. Genial.

Los metemos en el horno. Vamos con el brico Torres.

Vamos a prepararnos, Javier.

Porque es una prueba muy peligrosa.

Mientras se cuecen o se cocinan, aquí está.

Vamos allá. Señoras y señores, tengo miedo.

Tengo miedo de lo que pueda pasar.

Es una prueba un tanto peligrosa.

Pero no os preocupéis, que creemos que...

Por si acaso, hay un extintor por ahí. Yo no sé dónde está.

¿Está localizado el extintor?

Ubícalo porque es importante, eh, Javi.

Vamos allá. Vamos a hacer el experimento.

Vais a ver. Es un trucazo increíble para romper la botella,

prácticamente, con la mirada.

Eso es alucinante. Yo no tengo nada que ver con esto.

Bueno, Javier, tú también tienes mucho que ver con esto,

porque eres parte de esto. Ya lo verás.

No hay que tener miedo.

Hay que poner cuerda alrededor de la botella.

Una cuerda normal y corriente.

Sí. Es una cuerda. Cuerda.

Normal.

Y ya veis que la botella no tiene trampa ni cartón.

Es una botella de vidrio normal y corriente.

Aquí le voy a hacer un nudo.

O sea, no es una técnica, sino que es magia.

Es magia, Javier. Es magia. Tú lo has pillado.

Qué fuerte. Por favor, señores,

¿dónde está el extintor, que no lo veo?

Bueno, tú tranquilo. Espérate. A ver.

Ahora tú aguanta la botella. Trae un cacharro.

Vale. ¿Veis? Le hemos hecho una faja, una banda.

Todo bien, ¿no? Corta ahí.

Es igual. Venga, va. Córtalo.

Hombre, sé pulido, Sergio. Venga, va.

Vale. Perfecto. Aguanta la botella.

¿Por qué no la aguantas tú? Tú haz lo que yo te diga.

Aguántala tú. No, porque yo soy

el que hace el truco. No me puedo arriesgar.

Qué morro. Vamos a mojar aquí bien

la cuerda con el alcohol. Dale la vuelta bien.

Bien. Y luego, ahora, importante.

Retirar el alcohol porque esto es inflamable.

Tenemos que tener cuidado con todo lo que sea inflamable.

¿Le puedes pasar un trapito alrededor?

No se lo paso. Yo se lo paso.

No, no, que vas a quitar el alcohol.

No. No tiene que ir alrededor de la botella. Solo en la cuerda.

Ahora le voy a dar con esto y tú aguanta la botella. ¿Oído?

¿No explotará? No. Tú tranquilo.

Venga, va. Ahora está ardiendo.

Ya vemos que está ardiendo.

Está ardiendo. ¿No explotará, no? Dios mío.

No pasa nada. Tranquilo. ¿Y tú por qué te vas detrás?

Tira. ¡Cobarde, cobarde!

No puede petar. Sería muy difícil.

Yo nunca la he visto petar. No porque tiene la salida.

Al salir... Si estuviera caliente, saldría.

Bueno, tú aguanta hasta que yo te diga.

Y cuando yo te diga, la coges y la sumerges completamente

en el agua con el hielo. ¿Y qué pasará?

Ya verás. Ya verás. ¿Y qué pasa?

Que sin tocarla, se va a romper.

Además, perfecta. Se va a romper perfectamente.

Vale. Vamos a dejar que se queme la cuerda.

Esto lo aprendí de un vidriero en el interior de una isla.

Tú tienes un morro que te lo pisas.

Lo podrías hacer tú. Vale. Se está apagando la cuerda

ya prácticamente. ¿Le doy un poco más o no?

Señoras y señores... Dale la vuelta. Métela ya.

Vale. Dentro. Uno, dos y tres. ¡Métela!

Ya se ha roto. Ya está. Sí. Se ha roto.

¿Habéis visto? Se ha llenado la botella.

Mira, mira. Se ha llenado. Ya está. Espera.

Con cuidado, Javier, levanta la botella.

(Aplausos) ¡Bravo!

Bueno, pero dices que... Un momento, un momento.

Un momento. Dice que se ha roto en tres.

Yo no he dicho en tres. No, no.

El tres lo has dicho tú. Uno, dos.

Dos. Vale. Dos.

No tengas miedo, Sergio.

Lo has dicho. Y tres.

Bueno, ahora sí. ¡Tachán!

Un aplauso. ¡Tachán!

(Aplausos) Aquí tenemos un vaso.

Dame la lija. ¡Qué fuerte!

Esto ya, si quisiéramos hacer un vasito,

con la lija le vais pasando con cuidadín.

Que conste que el que ha arriesgado,

he sido yo. Pero el truco es mío.

El truco es mío, el mérito es mío.

Ya he dicho yo que iba a salir.

¡Qué fuerte! Lo lijáis bien y tenéis

un vaso de vidrio o un florero

o lo que queráis para hacer vuestras historias.

¡Prueba superada! Brico Torres. Tomad precauciones en casa.

Es hacer pruebas y, seguramente, puede salir mejor.

Esperamos un momento, que ya casi van a estar cocinados

los roscos y nos los comemos.

Hombre, ya te digo. ¡Bien!

Ya los tenemos. 14 minutos. Tienen una pintorra brutal.

Y huelen muy bien. Huelen muy bien.

El anisito, el vino tinto

que le hemos puesto, va de maravilla.

Ahora ponemos azúcar glass en un colador.

Y un poquito de canela. Las dos cosas van de maravilla.

Son dos cosas...

Y ahora ya, mezclamos un poco y vamos poniendo.

Como está un poco caliente...

Ahora es cuando mejor absorbe.

Te iba a decir que con la puntillita, no veas.

Venga, perfecto.

Muy bien, Javier. Has estado muy valiente.

Hombre, hombre. Me la he jugado yo.

Bueno, pero la idea era mía.

Vale. Ahora ya... Todavía están calientes, eh. ¡Uf!

¡Qué olor más bueno!

Y plantamos encima. Pon tres. Mira. Ya verás. Tres.

¡Ay! No. Cuatro.

Sergio, ¿qué pasa? Y dos. Sí.

Vale. Estupendo, estupendo.

Aquí tenemos estos roscos de vino tinto

que hemos hecho con recuerdos de la infancia,

buenísimos y fáciles de hacer.

Y un magret, que ya habéis visto, a la sal,

hemos recuperado la piel,

hemos hecho esos torreznos buenos, y frutos rojos.

Siempre hay un buen motivo para cocinar.

Gracias por estar ahí. Adiós. Hasta el próximo programa.

  • Magret de pato y roscos de vino

Torres en la cocina - Magret de pato y roscos de vino

29 jun 2018

Los Torres cocinan con vino dos platos: un magret de pato cocinado a la sal con vino y unas rosquillas con vino tinto. Además, Sergio y Javier asumirán un reto: cortar una botella de vidrio limpiamente por la mitad sólo con un cordel.

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