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Para todos los públicos Torres en la cocina - Carrilleras con ajo negro. Mousse de chocolate blanco - ver ahora
Transcripción completa

Hola a todos, bienvenidos a "Torres en la cocina",

hoy tenemos un productazo, el ajo como protagonista.

Exactamente, y tenemos el blanco y el negro, hablaremos sobre el ajo

y haremos dos platazos en homenaje al ajo.

El primero serán unas carrilleras y después algo insólito,

algo inédito, vamos a hacer

un postre con chocolate blanco y ajo negro.

Sí, pero primero las carrilleras.

Fijaos, tenemos unas carrilleras fantásticas de cordero.

Es, de verdad, una de las carnes más elegantes, están bien

de precio además y son muy buenas.

O sea, brutales diría yo.

Es un manjar, es delicioso y está muy bien de precio.

Hemos hecho de cerdo, pero no de cordero.

Normalmente, las encontramos así

que tienen esta piel, pero se le puede decir

que te las limpie un poco el carnicero y te las limpian.

Es muy delicada. Esto es impresionante,

productazo total y como el programa va en homenaje al ajo,

pues, evidentemente, pelaré unos ajos morados de Las Pedroñeras

que luego ha venido una persona que nos explicará

unas curiosidades sobre elajo.

Tenemos buenos amigos hoy. A ver, vamos a empezar

por la carrillera que sabéis que es la parte

del moflete, es una parte muy tierna, muy jugosa,

tiene buena infiltración de grasa buena, grasa buena.

Y lo primero que hacemos es dorarla, sal, pimienta

y darle un golpe en la sartén para dorar que quede bien doradita.

Ya ves que son una monada, son pequeñitas, son preciosas.

Vamos allá.

Ponemos un poquito de aceite.

Y dorar fuerte la carrillera, que coja color.

Nos va a dar bastante sabor, veis que ya empieza a humear,

pues, venga, adentro.

Es un plato, ya veréis, lo vamos a hacer, evidentemente,

como todo, a tiempo real y veréis que es muy rápido de hacer.

Muy fácil. Qué bueno es el ajo,

qué sano es, qué maravilla, yo recuerdo nuestra abuela

se comía, era de las que se comía un ajo todas las mañanas en crudo.

Y así estaba la mujer. Claro, vamos,

no había quien la parara.

Vale, la vuelta, ¿veis? Está bien doradita

que coge ese color tan fantástico.

Y aparte de que nos deja los jugos

en la sartén, que eso nos interesa mucho.

Yo creo que hoy en día no se puede cocinar

un sofrito sin ajo, difícil. Cualquier elaboración que hacemos

en nuestra cocina, casi todo lleva ajo.

Es uno de los productos que yo creo más indispensables

que tenemos en la cocina.

Y encima es pura salud,

bueno, veis, dorado, ya lo sacamos

porque es dorar, vuelta y vuelta, son muy tiernas.

Las ponemos en una sartén y ahora voy a poner el ajo.

Vale, pues toma este ajo que lo he cortado en tiras

como si fueran pequeños dientes de ajo, fijaos.

Ahí está y que lleve ajo, es una receta que lleve ajo.

Y va a llevar ajo blanco y también negro, que el negro

os explicaremos porque, ¿tienes ajo negro ahí?

Tiene muchísimas propiedades.

Qué cosa tan interesante y tan bonita.

Después hablaremos de él y os explicaremos cómo se hace

que es más fácil de lo que nos imaginamos.

Vale, Sergio, ahora ve a por la chalota, a picar chalota.

Chalota, yo voy a por el higo porque le vamos a poner

un poquito de higo, un poquito, le va muy bien

y tenemos estos higos tan chulos.

Bueno, la escalonia se conoce como, bueno, chalota es escalonia.

Tachán. Es una ciudad que hay en Israel

que se llama Escalón y de allí sale la escalonia.

Exactamente. Sí.

Curioso, y es un tipo de cebolla que es un pelín más dulce

y es muy elegante para hacer este tipo de platos

que podría ser cebolla, perfectamente,

ya lo sabéis.

Bueno, a este plato le vamos a poner también

ya veréis que va a coger matices muy interesantes

porque le pondremos un poco de piel de naranja y de limón

y si queremos también un poco de zumo.

Y después tenemos un vino muy especial, muy bueno.

Maravilloso. Oporto.

Oporto. Tiene ese toque dulce,

un toque dulzón, pero es muy bueno,

es del Valle del Douro, en Portugal.

Hay que decir que estuvimos hace no mucho tiempo, hace...

Un mes. Un mes estuvimos en Douro,

nos encantó, pisamos la uva

de Oporto, nos encantó, fascinante, increíble.

Bueno, veis que aquí ya retiro porque esto

nos servirá de guarnición también el ajo.

Vale, yo con esta chalota ya va.

¿Más chalota? ¿Chalota?

Espera, te iba a picar un poco más. Vale.

En el s.XVII ya se producía vino de Oporto, imaginaos

lo antiguo que es. Superantiguo.

Superantiguo y fantástico.

Pues estuvimos pisando, bueno, increíble.

Pisando la uva. Toda la uva.

Vale, ponemos piel. Donde estuvimos

solo se podía llegar en barca,

o sea, en barca llegas allí a las bodegas, bueno, idílico.

Piel de naranja, piel de limón.

Eso le da el toque ese cítrico,

fresco y le voy a poner un poquito de zumo de naranja.

Y ya está.

Y también le vamos a poner un higo.

Un higo machacado que le da un aroma

con piel y todo. O machacado o mal cortado.

Pero a la salsa le da un sabor tremendo.

Últimos higos de la temporada ya.

Tenemos esto, ponemos un poco de zumo de naranja.

Esto le va a ir muy bien también.

Perfecto y ahora ponemos el Oporto, el vino de Oporto.

Pon vino, eh.

Ponle vino.

Ya está, ¿no? Sí, sí.

Dejamos reducir, evaporar el alcohol, un poquito.

Y queda buenísimo, un poco de caldo de ave,

que le vamos a poner.

Y ahora vamos a dejar que reduzca la salsa, que cocine, lentamente,

y que nos espese.

Luego la vamos a colar y luego ya lo vamos a cocinar

un poquito porque esta carne ya está casi cocinada,

será darle un toque final. Pon un poco más de caldo.

Que suelten los aromas, las pieles de naranja, de limón,

el higo, la chalota, ya tenemos el aroma del ajo

y el de las carrilleras de cordero

que sabemos que el cordero es más de primavera.

Normalmente, tenemos ya de cara a primavera, pero

se puede encontrar todo el año

y este es magnífico. Bueno, aquí tenemos

una buena amiga, Dolores. Bienvenida.

¿Qué tal? Muy bien, bien hallada.

Muy bien, bien hallada.

Gracias por venir, nos has traído una ristra de ajos.

Nos ha traído alegría, ajos. Ajo morado de Las Pedroñeras,

el mejor ajo del mundo. Estamos de acuerdo

y hemos estado allí, incluso, recuerdo una vez

que estuvimos plantando los ajos, o sea, hemos estado

plantando ajos allí que es un trabajo dificilísimo

porque la espalda te quedas hecho polvo,

pero es un trabajo muy bonito.

Actualmente, es mecanizado, pero fue un trabajo duro

y lo sigue siendo. Pues nos hicieron plantarlo a mano.

Además, en campo grande, muy grande.

Estamos muy felices de que estés aquí

porque nos hicieron embajadores del ajo de Las Pedroñeras

que estamos, es un honor, un orgullo, de verdad,

y vamos a hacer, vamos, una responsabilidad

preciosa porque vamos a hacer

que este ajo se conozca más, se consuma más porque es de aquí

y es el mejor del mundo, sin duda.

Desde la IGP os agradecemos vuestro apoyo, el orgullo

es nuestro por tener estos grandes embajadores

y, nada, esperamos seguir contando con vuestro apoyo.

Gracias, os lo enseño aquí. ¿Qué hace tan especial este ajo?

Pues el ajo morado de Las Pedroñeras

es una variedad autóctona que lleva cultivándose

hace más de dos siglos y se reconoce y diferencia

por tener un sabor y un aroma

más potente que el de otras variedades.

En vez de enranciar, tiene un picor fresco, suave.

Yo recuerdo una cosa que me pareció alucinante

en Las Pedroñeras, cuando te vas a casa de alguien

y tú le pides ajo, se regala, entre ellos intercambian

el ajo, es una cosa que no se cobra.

La verdad, es inconcebible cobrar el ajo porque todos tienen.

Me pareció alucinante, hicimos la prueba,

nos fuimos a casa, a tres puertas de gente diferente

y picamos: ¿Tiene usted una cabeza?

-Sí, claro. Te daban el ajo.

¿Le debo algo? -No, hombre.

Fascinación por este ajo,

el ajo negro, háblanos un poquito de él.

El ajo negro es una transformación,

lo encontramos en el mercado tanto de importación

como nacional y el ajo negro ya se hace en Pedroñeras

desde hace cuatro o cinco años. La gran ventaja de este ajo

es que mantiene la vida social.

No repite, no deja mal aliento, fácil de digerir.

Tiene muchas propiedades, cinco veces más que el ajo...

No es cierto que sea mejor que el fresco, el fresco

tiene licina y en el negro no la encontraremos,

aunque tenga capacidades antibióticas,

pero, por ejemplo, los antioxidantes

se multiplican por cinco, el contenido en fibra por tres,

tiene matices ya dulces. A regaliz, a mí me tira

mucho a regaliz que me parece increíble.

Por eso haremos una mousse de chocolate blanco

con ajo negro que eso es la leche. Combinan superbién.

Se presta a otras elaboraciones

que con el fresco sería más difícil.

Más difícil, oye, muchísimas gracias.

Y un honor, de verdad, un honor, Gracias, gracias.

Pedroñeras, ahí.

Viva Cuenca, fantástico.

(Aplausos)

Aquí el caldo, venga esto ya está reduciendo,

fíjate qué textura está cogiendo esta salsa.

Yo ya lo colaría.

Venga, pues vamos a colarlo.

Qué bien, qué buen rollo

cuando te hacen embajador de algo así como el ajo

que es un producto de lujo.

Un simple ajo es para nosotros un producto increíble.

Porque hay mucha gente detrás;

producto, productor, gente que lo hace.

Fijaos, pasamos la salsa...

Porque ya hemos recuperado el sabor de lo que queríamos,

ya lo tenemos aquí, en la salsa.

Ahora, dejamos reducir un poco más.

Vamos a probar. Vamos a poner ahora...

Y siempre probar, hay que probar de sal, de pimienta...

Porque es la hora, tengo un hambre que me desmayo.

Ya está cogiendo...

La forma, ya está cogiendo el sabor, ahí.

Tengo aquí unos higos que voy a ir cortando a cuartos, también.

Como decíamos, son los últimos, por eso mismo, hemos dicho, hagamos...

Algo ya, o sea, algo...

Importante, que reduzca la salsa, porque lo que vamos a hacer

es lacar luego las carrilleras.

Que queden bien lacadas, bien bonitas, bien doraditas.

Además, tiene la misma forma del ajo, como una pera, una perilla.

Voy a poner una nuez de mantequilla que nos va a ayudar a espesar

la salsa y que nos quede más brillante.

Otra curiosidad, hay más de...

Bueno, hay como 700 tipos de higos diferentes.

¡700! O sea, no nos quedemos solo con las brevas y los higos,

si no, que hay un montón. Hay blancos, colorados, negros...

Hay, vamos, de todos los colores. La verdad es que...

Que es apasionante. Ponemos un poco de mantequilla.

Esto nos va a ayudar a ligar, fijaos el color que deja el Oporto.

Ahora va reduciendo y se va quedando más brillante.

¿Has probado? ¿Está bien de sal, de todo?

Me voy a esperar con la sal, porque, a veces...

Hay que tener cuidado. Lo pruebas al principio, está soso.

Pones sal, reduce, queda salado.

Siempre es mejor al final.

Y no abusar de la sal. Falta un poco de sal.

Bueno...

Como salga salado, te doy.

Ahora, Sergio, vas a cortar unos daditos de ajo negro.

Venga, muy bien. Aquí tenemos el ajo negro,

si me equivoco, me lo dices, ¿eh?

Tú ahí me rectificas.

Lo que sé del ajo negro es que fermenta durante 60 días

a 60 grados, más o menos. Más o menos.

El origen, ¿de dónde es? De Así. Es asiático, ¿no?

Sí, la primera vez que se hizo el ajo negro fue en Japón.

Japón. Se buscaba mantener

las propiedades sin el inconveniente del olor.

Ajá. A mí la historia que me han contado

era porque un emperador no le gustaba el ajo,

pero como tenía tantas propiedades saludables, a alguien

muy iluminado, se le ocurrió fermentar el ajo.

Entonces, le pareció buenísimo y, a partir de ahí,

existe el ajo negro.

Ya veis que cuando yo limpio la piel del ajo, el ajo sale negro

y, lo primero que me recuerda es al regaliz.

Porque tiene los dulces,

tiene unos toques dulces maravillosos, es increíble.

Ya veis qué color, es "increíbla", increíble, parece de mentira,

o sea, dices: "Esto... pero esto ¿qué es?".

Es delicioso, buenísimo, lo podéis encontrar en el mercado.

Oye, quiero ajo negro, pues toma. Probadlo.

Mirad, cómo va espesando la salsa.

Va cogiendo esa textura...

Tan bonita, que empieza a lacar.

Entonces, vamos mimando, lacando.

Ahora pondremos el higo, también.

Pero, esto ya está empezando a coger... forma.

Dolores, a ti no te pregunto porque lo habrás probado, pero...

Me da curiosidad que lo probéis.

Alguien que no lo haya probado.

¿Quién no ha probado el ajo negro? ¿Quién no?

¿Quién no? Yo lo he probado.

¿Tú no? Sí, pero si quieres...

¿Tú has probado el ajo negro? No.

Pruébalo.

Y luego nos dices qué te parece. Como un caramelo.

Sí, sí. La Coca-Cola también es negra.

Eso, eso.

Aquí tenéis. Gracias.

¿Sí? Bueno, mira oye.

No es fácil, ¿eh? No es fácil que... ¿Y tú?

Está bueno. ¿Sí?

Pero...

Está bien. Diferente, ¿no?

Diferente. Sí.

¿Y te da toque a qué? No sé.

Es que, es verdad que descoloca un poco, porque...

Es un producto que...

Cuesta de identificar, no tenemos registro en nuestra memoria.

La primera vez es un sabor y textura diferentes.

Lo que los japoneses llaman umami. Umami.

Sí, sí, es verdad, de ahí viene. Muy bien, muy bien.

Vale, ahora veis. Mirad la salsa qué rollo está cogiendo, que...

Qué buena, qué gelatinosa, qué bonita.

Y ya podemos empezar a lacar, perfectamente,

vamos a ponerlos higos dentro, para que cocinen ligeramente.

Estos higos que se nos van.

Pero bueno, aún tenemos.

Y esto ya está, está perfecto.

Voy a cortar unos dados para ponerle encima.

Este ajo... Vamos a ir a emplatar.

Aquí tenemos un poco de rúcula.

Y, luego, otra cosa, Dolores,

¿cómo distingues un ajo morado de... un ajo normal?

Lo que induce mucho al consumidor al error es el tema

de las capas exteriores del bulbo.

El ajo morado predomina el blanco, es, prácticamente, blanco por fuera

y donde vemos el morado es en la piel del diente.

Además, tiene diferente vetas, diferentes tonos...

E intensidades. Pero sí que se identifica

muchas veces incorrectamente el ajo violeta,

que puede ser importado o... cultivado aquí,

pero no tiene nada que ver con el morado.

Pero como lo vemos violeta por fuera, induce al error.

El ajo morado es blanco por fuera y el morado va por dentro.

El tallo, también, es más duro, es casi madera,

no se puede flexionar. Incluso, cuando es negro,

hay por ahí cosas que no son lo que dicen ser.

En el negro sigue manteniendo esa firmeza y el bulbo cierra entero.

Cuando vemos un ajo que parece aplastado con dientes abiertos,

ese ajo es prim o chino. (LOS DOS) Exactamente.

El morado cierra totalmente, es redondo, no tiene forma chata.

Ah, muy bien. El ajo de aquí es mejor.

Es que... no es porque sea de aquí, es mejor.

Es más bueno. De sabor mejor.

Vamos a emplatar. Vamos poniendo las carrilleras, qué maravilla.

Esto es un manjar. La rúcula, ni la voy a sazonar

ni nada, ¿no? La dejo así. Sí.

Un poco de aceite, quizá.

Es, os lo digo, un manjar. No la toco.

Es muy tierna, es muy sabrosa.

Y es una de las carnes más buenas que hay.

Y diferente. Y diferente, claro.

Ya sabéis que siempre buscamos cosas...

Pero que podáis hacer, que podáis disfrutar

y sorprender a vuestros...

A los vuestros.

Una más. Esta aquí y ya está.

Vale y ahora... vamos a lacar.

Tenemos la... los higos...

La salsa y el ajo.

Pues, vamos intercalando aquí.

Fijaos que la salsa está bien espesa, ¿eh?

Vamos a lacar las carrilleras.

Tiene una pinta esto, ahora mismo...

Tengo el estómago que... (HACE RUIDOS)

Creo que todos. Pero, vamos.

Tengo un hambre animal.

Venga, ahí, mirad qué bonito.

Vale, voy a poner este ajo negro que tengo,

porque le va a dar un toque totalmente diferente.

Venga, ya está. Fijaos, voy a poner...

Nada, unos daditos de ajo, ajo negro.

Bueno, ajo morado habría que decir.

Exacto. El ajo negro sale del ajo morado.

Ajo morado-negro, sería correcto. De las Pedroñeras.

Vale, perfecto, luego le ponemos unas hojas de rúcula por ahí.

Sí, está bien, está bien, es un platazo...

Le da color. De alta cocina, para comer en casa.

Y fácil, habéis visto que lo hemos hecho al momento.

Solo hay que tener caldo de ave, como siempre y ya está.

Ay, Dios mío, qué platazo.

Perfecto. Primer plato. Vamos con el postre

que os habíamos anunciado y, es brutal,

porque es una mousse de chocolate blanco con ajo negro.

(LOS DOS) ¡Ooh!

Fantástico, vamos allá. Primero:

Gelatina, ponerla en remojo en agua fría para que no se disuelva.

Aquí tenemos... Hemos puesto un poco de hielo.

Dejarla en remojo. Exactamente. Haremos una mousse.

Lo que necesitamos para que nos

coagule, para que cuaje, es la gelatina.

Vale. Vamos con el crumble.

Un crumble que vamos a hacer muy fácil y muy bueno.

El crumble es un tipo de elaboración inglesa,

que, además, es muy otoñal, otoño-invierno.

Es como una arena, quiere decir

tierra, arena, vamos a hacer una arena

muy crujiente, que os puede servir para esta elaboración

o para otras. Quiere decir, la verdad,

crumble, la traducción quiere decir: desmigado.

Exactamente, eso es. Desmigado.

Es muy fácil. Corta la mantequilla un pelín,

para que lo podamos hacer... Mezclar todo y... y ya está.

Es una galleta, pero hecha como migas. Ya veréis.

Tenemos la mantequilla, la hemos sacado de la nevera,

azúcar moreno, harina de trigo y harina de almendra.

En Inglaterra se usa mucho para hacer pasteles.

Fijaos qué fácil es, ¿eh?

Ponemos el azúcar. Exacto.

La harina... La harina de almendra.

Mezclar. Y ya está.

Bueno, hay que mezclar. Bueno, pero vaya que...

Mezclamos así y ahora lo pondremos en una bandeja de horno.

Esto, incluso, con las manos hacéis así un poco...

Y, enseguida, lo tenéis listo. Eso es.

Que si os lo digo a vosotros lo hace él,

si se lo digo a él, no lo va a hacer.

Importante que la mantequilla esté fría, de nevera.

Veis que la hemos sacado de la nevera.

Y ya está. Ponemos así. Venga, perfecto.

Ya luego le daremos un...

Lo moveremos y ya veréis cómo se va convirtiendo

en esa tierra, que le decimos nosotros, fantástica.

Vale. Lo pongo. 180 grados durante 12 minutos.

A los seis minutos, moveremos y dejamos seis más.

Perfecto. La gelatina que tenemos en remojo.

Y ahora vamos a ir con la mousse propiamente.

Javier, sácate la crema de leche.

Vale. Fijaos qué tenemos.

Lo vamos a hacer con chocolate blanco.

Que nosotros decimos chocolate.

Ya sabéis que, realmente, no es un chocolate.

Pero a nosotros nos encanta. Y fijaos ahora en este punto.

Bueno, para deshacer antes el chocolate,

lo que voy a hacer, es romperlo.

Pon la leche a calentar.

Se hace con la manteca de cacao. Con manteca de cacao.

Vale. A calentar la leche.

Bueno, crema de leche, perdón. Tenemos crema de leche.

Y la mitad la ponemos a calentar para deshacer la gelatina.

Y la otra mitad la montaremos después. Y ahora, fijaos.

Momento delicado.

Importantísimo. Importantísimo.

Ponemos bastante ajo negro. Nosotros hemos puesto.

Tenéis los ingredientes, como siempre, en la web.

¿Qué le va a dar? Sabor, color.

Va a quedar preciosa. Este es un toque Torres.

Toque Towers, de estos buenos que os gustan a vosotros

y que son increíbles. Es un toque de regaliz.

Ese toque tan bueno de regaliz.

Hay que probarlo. Aparte de que es sano.

Bueno, ya veis que la gelatina está totalmente hidratada.

Desde agua fría siempre.

Y es una gelatina neutra. Es totalmente neutra de sabor.

Y, bueno, ya sabéis que se hace a partir del colágeno

de algunos animales que tienen el colágeno.

La pongo ya. ¡Patapám! Esperamos a que hierva.

Simplemente, con la leche bien caliente

y la gelatina que hemos desecho, desharemos este chocolate.

Perfecto.

¡Ostras! Es de esas cosas que te dan y dices: ¿Qué lleva?

No sé qué lleva, pero lleva algo que me recuerda a...

No sabes exactamente qué es.

Ya veis que el chocolate enseguida se deshace

solo con el efecto del calor de la leche.

Esto es para sorprender. Tenéis unos amigos en casa,

lo sacáis de postre y... "A ver. ¿Qué es? ¿Qué lleva?"

Yo digo que es difícil que...

A no ser que conozcan el producto,

es difícil. Pero sorpresa se llevan seguro.

Fijaos el color cómo tiñe. Ahora lo vamos a triturar.

Porque el ajo negro no se deshace.

Ahora dará más color. Ya veréis.

Magnífico. Ya lo tenemos triturado. Esto ya es... Lo voy a probar

porque no me puedo aguantar. Ya. Yo también.

Buenísimo. ¡Oh!

Es de esas recetas que te llevan al extremo,

al límite de decir: ¿Esto qué es?

Vale. Ahora aquí tenemos la base.

Ahora le vamos a dar volumen. Exactamente. La vamos a airear.

Toma. Tú la tuya y yo la mía. Vale.

Y tú vas a montar tus claras

y yo voy a montar mi crema de leche.

Vale. Claras a punto de nieve.

Y la crema de leche, simplemente, montada.

Yo claras. Voy a coger mi truco para no manchar.

Que es un poquito de film. Dame un poco,

que yo también le voy a poner para no montar aquí el...

Así. Se montan un poquito las claras

y luego se pone el azúcar para que aguanten bien.

Entonces, primero empezamos a montar.

Espera, espera. Vamos juntos. ¿Qué?

Uno, dos y tres. Va. Vamos allá.

Ponemos el azúcar.

Y seguimos montando.

Vamos allá.

Yo ya lo tengo, eh. Y yo también.

Venga, va. Muy bien. Más o menos, hemos tardado lo mismo.

Porque fijaos que ahora aguanta muy bien.

El azúcar también nos ayuda.

Y ahora está bien montada. Nos va a dar mucho oxígeno.

Superpostre. Este va a marcar un hito, un antes y un después.

Ahora, lo que vamos a hacer, es mezclar un poco.

La base que tenemos, mezclar primero un poco de clara.

Es, simplemente, para hacer una primera mezcla

para que luego no nos baje ni las claras.

Importante ahora, Sergio... Darle aire.

Démosle, para que no pierda. De abajo hacia arriba.

De abajo hacia arriba. Y así envolverlo

para que nos quede bien oxigenada.

Vale. Y el crumble ahora que tenemos en el horno,

voy a mover un poquito. A ver cómo lo tenemos.

Mirad. A ver.

Veis que lo único que voy a hacer, es moverlo un poquito.

Pero romperlo un poquito.

Y mirad qué textura está cogiendo más bonita.

Mezclar bien, porque tiene la mantequilla, la almendra.

De aquí, de aquí. Muy bien. Y ya está.

Estirarlo un poco para que se cueza bien, uniforme.

Seis minutos más, aproximadamente.

Y ya lo tendremos. Exactamente. Fantástico.

Bueno, ahora yo tengo ya esta mezcla.

Que ya hemos hecho la primera mezclada.

Entonces, lo voy a poner junto con las claras.

Ahora sí. Ya no hay peligro de que se baje.

Y vamos a poner la crema de leche también.

Ahora veréis. Queda brutal, eh.

Espectacular. Diferente.

Vale. Bien movido. Y os vamos a enseñar un truco

para ponerlo en la manga. Sabéis que a veces es complicado

tener la manga pastelera para ponerla dentro. Yo hago esto.

Cojo la manga.

La pongo aquí. Y así puedo utilizar

las dos manos para rellenar.

¿No es más cómodo? ¿No es mejor? Más práctico.

Mucho más. Vale.

Veis el color que coge. La textura que coge es increíble.

Es buenísimo. Y veis que está aireada.

Vamos, que es mousse. Es mousse.

Recordad que ahora la ves un poco líquida,

pero luego la gelatina actúa. Exacto.

Nosotros tenemos unas dentro ya.

Porque ya las tenemos reposadas. Vale. Mitad.

Ahí está. Y ahora...

Lo que hacemos, es ponerla en el frío

para que actúe la gelatina. Aquí tenemos unas.

Ahí está. Tenemos nosotros una hecha aquí

y también tenemos un crumble frío ya

para poder montar sin perder...

Porque el crumble tiene que estar frío.

A la hora de ponerlo, no puede estar caliente.

Si no, bajaría la mousse. Exacto.

Entonces, nos falta... ¿Qué? Nos faltan cuatro minutos.

Pero luego hay que dejarlo reposar.

Y te quedan como rocas. Esto. Te queda esto.

Como una tierra, unas migas. Exactamente.

Por eso, desmigado.

Crumble. Vale. Vamos a montar aquí

en estos vasos.

Para que se vea bien el toque de crumble,

que lo vamos a poner debajo. Y hay que poner, eh.

Seamos generosos. Sí, sí.

Es como una galleta muy buena.

Y lleva la almendra. En realidad, es

una masa de galleta. Sí.

Vale. Tampoco... Hombre, sí, Sergio.

Tiene que llevar.

Ahí va, la base. Incluso pondría un pelín más.

Venga, fantástico. Lo reparto.

Y ahora, la mousse encima, generosamente.

Y también le vamos a poner unos daditos de ajo negro encima,

de decoración. Eso es para rizar el rizo.

Diréis: "Qué combinación, eh".

Pues brutal. Combina superbién.

Aquí tenemos ajo. Pon un poquito más, eh, Sergio.

Si no tengo más. Pues dame más.

Parece de café, eh. Algo generoso.

Pero para nada. Toma.

Vale. Vamos a sacar un poco y lo cortamos en dados.

Tampoco hay que abusar porque ya lleva bastante dentro,

pero solo unos daditos para contraste de color y de sabor.

Y de textura.

Ahí va. Y luego, también le podríamos poner

un poquito de verde, un poquito de menta.

Sí. Hierbabuena, que le va muy bien.

Perfecto. Lo tengo.

Ajo por un lado. Venga. Llenamos bien.

Este es un postre que es muy amable.

Y ahí vemos ya el crumble debajo. Sí. Bien plano.

Ahí está. Venga, perfecto.

Qué bueno. Fantástico, fantástico.

Vale. Los daditos de ajo.

Revolucionario, eh. Estoy por ponerle aceite de oliva.

Fíjate lo que te digo. ¡Hala!

Una gota. No le va mal.

Es que no le va mal.

Y una gota de hierbabuena. La tengo ahí.

Venga. Aquí.

Pongo.

¡Eh, eh, eh! Bueno, aquí innovando.

Ahí está. Perfecto. Vaya dos platazos

que hemos hecho hoy. Carrilleras con ajo blanco y negro.

Y una mousse de chocolate blanco con ajo negro.

Siempre hay un buen motivo para cocinar.

Gracias por estar ahí. Adiós.

Que cada día somos más. ¡Bien!

  • Carrilleras con ajo negro. Mousse de chocolate blanco

Torres en la cocina - Carrilleras con ajo negro. Mousse de chocolate blanco

20 nov 2017

Hoy el ajo negro en dos recetas muy diferentes, unas carrilleras con ajo negro y una mousse de chocolate blanco. Además, algunas de las propiedades del ajo.

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