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Para todos los públicos Torres en la cocina - Ancas guisadas y mató de monja - ver ahora
Transcripción completa

Hola a todos. Bienvenidos a "Torres en la cocina".

Estamos de fiesta, de celebración

porque en estos días es el Día del Libro,

después, las fiestas de Castilla y León,

Aragón también está de fiesta.

Y nosotros, evidentemente, también. También.

Vamos a hacer dos platazos. El primero: unos muslos de ninfa.

Y el segundo: un postre celestial.

¿Qué es eso? ¿De qué va? Es literatura. Lo veremos.

Vamos a ir descubriendo poco a poco.

Pero, primero, vamos a hacer un sofrito

para los muslos de ninfa, que ya veréis qué platazo.

Sabremos la historia de los muslos de ninfa.

¿Qué es esto, esta maravilla? Pues es unto.

Es un tipo de grasa que se utiliza sobre todo

en Galicia y que tiene ese toque rancia tan bueno.

De verdad, le da un toque impresionante.

Entonces, vamos a utilizar para el sofrito esta grasa.

Manteca de cerdo salada, curada, y luego, enranciada un poco,

que le da ese rancio bueno.

Está muy bien. Se utiliza en Galicia para hacer los caldos

y para hacer algunos sofritos. Nosotros hemos querido poner esto,

porque necesitamos un sofrito con mucho sabor

para los muslos de ninfa. Un sofrito muy potente.

Lo que hacemos, es cortar la grasa

en daditos.

Y lo que hacemos, es rehogarla.

Va a soltar la grasa y nos van a quedar

esos dados pequeños. Exacto.

Eso también es buenísimo. Ya que estás con la grasa,

mientras la deshaces, explicaré

lo de los diferentes tipos de grasa.

Vale. Pero antes, tráeme

el chorizo y una cebolla. Venga.

Fijaos qué chorizo, lleva la cuerda roja.

Me llama la atención, me dice "cómeme"

porque es picante. Es bueno.

Bueno, mientras va picando Javier

esto, vamos a la wikitorres, que os voy a enseñar

diferentes tipos de grasa. ¿Cómo estáis? ¿Qué tal?

Bien. Qué público.

Gente joven aquí a tope, que se interesa por la cocina.

Bueno, os digo. El unto es un tipo de grasa

para cocinar también, como vamos a enseñar.

Y luego, tengo tres tipos de grasa más.

Tenemos el aceite de oliva,

ya sabéis, aceite vegetal, grasa saturada.

Bueno, es lo que más utilizamos en la cocina,

tanto crudo, como para cocinar.

Después, otro aceite vegetal: aceite de coco.

Aceite de coco, que va muy bien.

Cuando se enfría, se solidifica

y aguanta muy bien las altas temperaturas y sirve...

Bueno, nosotros para cocinar,

lo único es que da mucho sabor a coco.

Pero es muy bueno también para cocinar, para aliñar.

Lo único es que tiene que ser en caliente,

porque en frío solidifica y se queda como la grasa,

como la mantequilla.

Después ya tenemos la mantequilla, lo típico.

Origen animal.

Ya lo sabemos. Que se solidifica, es grasa saturada.

Tres tipos de grasa. Con cualquiera de estos tres,

podríamos hacer el sofrito.

Nos quedamos con el unto hoy. Vamos allá.

Vale. Y aquí tenemos el chorizo.

Que el chorizo ya lo puedes poner, Sergio, a fundir.

Cómo huele. Esto ya le da un sabor tremendo a...

a este aceite, a esta grasa.

Ponemos chorizo. A este sofrito le va a dar

un toque muy sabroso, muy diferente.

Y dejamos que suelte la grasa también, ¿vale?

Así vamos a hacer una cebolla... bueno, un sofrito impresionante.

Sergio, hay tomate en la nevera, que pelamos.

Voy a hacer un tomate concassé.

Exactamente. Venga.

Voy a cortar bien pequeña, que también...

Bueno, tampoco muy pequeña. Vamos a hacerla en daditos.

En Castilla y León, además,

hay unos chorizos espectaculares, buenísimos.

Superbuenos. ¿Este qué tal? Está buenísimo.

Y, además, tiene un punto bastante picante,

más de lo que yo me pensaba.

Eso le dará un toque, le dará personalidad al sofrito.

Buenísimo. Vale. Mirad. Solo mirad esto.

La grasa cómo queda, que quedan como unos datitos.

Y el chorizo y el aceite, que queda...

Y el olor que tiene es brutal.

Aquí haces un sofrito ya y es la locura.

Entonces, ponemos la cebolla y rehogamos también.

Ya tiene mucho sabor, eh.

Solo con el unto y el chorizo, puntazo.

Hombre, eso ya es un toque. Tomate concassé. ¿Qué es?

Tomates escaldados, pelados.

Quitar las pepitas y cortados a dados, a cubitos.

Eso es lo que es, técnicamente, el tomate concassé.

¿Qué haríamos sin el sofrito? Bueno, yo no lo sé,

porque aquí el sofrito es la base de nuestra cocina.

Luego ya tenemos ahí... Nos encontramos con Óscar López,

que nos explicará de dónde viene el nombre

de los muslos de ninfa

y ese postre tan celestial también,

que, en realidad, se le llama tetilla de monja.

Vamos a ponerle un poco de pimentón.

Ese pimentón ahumado de la Vera tan querido.

Eso le da un toque magnífico. Que te hace viajar.

A mí me apasiona este olor.

Porque entre el toque ese ahumado que tiene...

Ya veréis. De momento, "sofritaco",

porque os digo que el unto ya le da mucho sabor.

Y eso, en la carnicería lo pedís y sin problema.

Y una cosa es que esté rancio de malo

y otra cosa es que se haya enranciado expresamente

y queda increíble. Le da un sabor maravilloso.

Vale. Vale. Yo tengo tomate ya.

Ahora hay que dejar rehogar un poquito la cebolla.

Y este plato, vamos a decir,

es un plato que estamos haciendo ahora, pero que...

Vamos. Sobre todo, los muslos de ninfa

es algo que se ha utilizado mucho en la cocina,

en la nouvelle cuisine, en la cocina gourmet,

en la cocina ostentosa, poderosa de hace años.

Ahora hace un tiempo que se ha perdido,

pero cuando os enseñe, diréis: "¡Oh!"

Los que nos vean de La Bañeza,

fijo que ya sabéis lo que es. Exactamente. De León.

Aquí tenemos... Ahora vamos a ponerle

la cebolla bien rehogada

con toda la sustancia del chorizo,

de esta grasa fantástica. Ponemos un poco de pimentón.

Sergio. Qué bueno es el pimentón.

Unas vueltas y enseguida ponemos el tomate para cortar la cocción.

Así no se nos quema el pimentón y no sabe amargo.

Aquí llega el olor, ¿no?

Aquí hay que hacer algo en las cámaras

para poder trasladaros este aroma a casa.

Desde realización, se está trabajando.

Estamos trabajando en ello.

Vale. Ahora vamos a hacer un aceite, un aceite que sea...

Mientras va rehogando aquí, concentrando el tomate,

ese potente sofrito,

vamos a hacer un aceite muy fresco, muy bueno.

Y es tan fácil como...

Lo vamos a hacer de cebollino.

Aquí tenemos el cebollino.

Que podría ser también el verde de la cebolla tierna.

¿Sabéis que a veces lo cortamos y no sabemos bien lo que hacer?

Pues nos iría genial. Pero ya que tenemos cebollino...

Tengo aquí cebolla tierna. Ah, no.

Está bien, Sergio. Ya que tengo esto...

Bueno, pero sería esto, para enseñarlo,

porque ya lo sabéis. El verde de arriba.

Que esto nos fascina.

En un salteado, un crudo, es superbueno.

Vale. Lo que hacemos, es cortar.

Tiene que llevar, eh. Si queremos que quede

bien bueno, tiene que llevar.

Es un aceite fresco. Lo ponemos en el vaso.

También podría ser otra hierba. Orégano iría muy bien también.

Melisa está muy bien. Melisa, que no se utiliza mucho

y es muy buena. Y es muy buena la melisa

porque tiene un toque cítrico. Cítrico. Es muy fresca.

Pero le voy a dar otro toque, porque aquí tenemos hierbabuena.

Claro. Y la hierbabuena le va a dar

muchísimo frescor. Ponemos unas hojas de hierbabuena.

Frescor a tope.

Aceite. Aceite y triturar.

Y un poquito de sal. Venga.

Que eso va bien.

Venga.

Aceite de oliva. En este caso, un buen aceite de oliva.

Que podría ser un aceite de coco.

No, no. Aquí... Aquí no.

Aquí es aceite de oliva.

Vale. Aquí ya lo colamos.

Y lo que conseguimos, es este aceite verde fresco,

buenísimo, que nos sirve para ensaladas.

Fijaos qué bonito. Precioso.

Esto que estamos haciendo ahora, también era una cosa

que me acuerdo que, antiguamente... Mirad el color.

En los restaurantes se utilizaban

esos aceites de diferentes colores. Era esto.

Es increíble. Y ahora apretamos bien

porque queremos sacar bien...

Bueno, ha llegado el momento, ¿no, Javier?

La esencia. Venga, va. Lo voy a sacar.

Qué nervios.

Espera. ¡Ah!

Que nos lo explique primero

nuestro amigo, ¿vale? Venga.

Los muslos de ninfas son, en realidad, ancas de rana.

Esta receta se le atribuye al gran Escoffier,

que para muchos es el gran padre de la cocina moderna.

Este hombre le cocinó ancas de rana

al Príncipe de Gales, pero no le dijo nada.

Al príncipe le encantaron estas ancas.

¿Sabéis por qué no le dijo nada?

Porque los británicos odian las ranas.

De hecho, antiguamente, a los franceses,

con los que tienen muy mal rollo, les llamaban "comerranas".

Todavía, ¿sabéis cómo les llaman? "Frog", que es rana en inglés.

Hay que ver cómo son, ¿no?

Pues sí, Óscar, tienes razón. Comerranas debería ser

algo bueno porque esto es un manjar, es buenísimo.

Aquí las tenemos. Ancas de rana.

Es una carne muy delicada. Sí.

Es lo más parecido al pollo. Correcto.

Para... hacernos una idea.

Bueno, vamos a prepararlas, porque se pueden hacer

de varias maneras. Si yo la corto...

Si las cortamos así... Quitamos la parte central.

Ahí está. Tendríamos lo que es el anca de rana.

Bueno, sí. El muslito, ¿no?

Lo que pasa es que si queremos que quede una forma bonita...

Esto es ya... bueno, para que quede bonito.

Sabéis que, a veces, a los muslitos de pollo

les damos la vuelta para que queden

como una forma más estética. Lo que hacemos es...

Cogemos el muslo.

¿Veis?

Cortamos aquí abajo, que esta parte tiene

mucho más hueso, que no nos interesa tanto.

Y, entonces, cogemos de aquí arriba.

Y lo que hacemos, es que le damos la vuelta.

Es una opción. Yo la saltearía. Y fijaos qué cosa más bonita.

Bueno, pero solo para verlo. Mirad cómo queda.

Y luego, a la hora de comerla, tú coges del palo y te la comes.

Eh, está bien, ¿no?

Yo tengo ajo tierno, que voy a cortar.

Yo lo que voy a hacer, es así.

Simplemente, quitar esta parte de aquí y ya está.

Ajo tierno, producto de temporada.

La vamos a saltear.

Es verdad que las ancas necesitan potencia.

Se pueden comer rebozadas; se pueden comer fritas;

se pueden comer salteadas, como las haremos;

en guisos, guisadas son muy buenas.

Pero a nosotros nos gusta ponerle algo de potencia, algo de sabor.

Ajo tierno para saltear y, luego, un "sofritaco"

que hemos hecho con el unto, que ya veréis.

Bueno, le va superbién. Superbién.

Ya digo. Luego, cada uno las trabaja a su manera.

Se pueden hacer enteras.

¿Cuántos de vosotros ha comido ancas de rana?

Ah, tú. Mira, alguien. ¡Ah!

Bien, bien. Muy bien. ¿Dónde?

Bueno, en Rumanía. Yo soy de ahí.

Tenía un tío que las pescaba y nos traía la...

Y las comíamos rebozadas.

Qué bueno. También en Rumanía

se comen las ancas de rana.

No lo sabía. Claro. Se comen en todo el mundo,

yo creo. Diría, eh.

Bueno, menos en Inglaterra, claro.

Ahí seguro que no. Venga, Javier. Aceite aquí.

Ayúdame aquí, Sergio. A todo trapo.

Se pone aquí a hacer chupachups y cosas raras.

Porque a mí me gusta hacer las cosas bien.

Yo creo que... un poquito de trabajo para...

Es pulir un poquito más.

Venga, aquí las tenemos. Vale, perfecto.

Ahora vamos a saltearlas.

Primero, limpieza, como siempre. Limpieza, limpieza.

¿Eh, Sergio? ¿Qué?

¿Eh? ¿Eh?

Vale. Y ahora...

Fijaos el color del aceite, que es precioso.

Tenemos aquí el sofrito,

que ya lo tenemos bastante reducido.

Ahora es cuando tiene mucho sabor.

Y ahora, caña a la sartén, que esté bien caliente.

Aceite de oliva, un poquito.

Y es importante saltearlas y que cojan color,

que es cuando quedan buenas. Vivamente.

Y luego, también, las ancas no siempre están en la pescadería.

Se tienen que pedir y vienen limpias ya.

Se encargan y vienen ya limpias, como las que hemos visto aquí.

Congeladas también se encuentran. Congeladas sí.

Que queden bien estéticas, bien bonitas.

¿Veis? Cuando coge ese color dorado, es cuando coge sabor.

Es cómo nos gustan a nosotros.

Evidentemente, la gente...

Hay gente que las hace guisada.

Se cocinan mucho en leche también.

Se dejan en leche. Luego ya se cocinan en leche.

Mucha gente las hace. Es un tipo de rana específica

que hay, que es la que se utiliza para cocinar.

A mí me encanta.

Fijaos qué bonito. Precioso.

Y el sofrito, que tiene una pinta tremenda.

Y encima, si veis...

¿Qué les va a las ancas de rana? El salteado.

Porque como saltan, las salteamos.

No sé si lo habéis pillado o no.

Vale. Tienen que estar bien cocinadas.

Ese es de los de Javi. Pero mola, eh.

Tienen que estar bien cocinadas. Cruda no es buena.

Ajo tierno. Venga.

Ponemos el ajo tierno. Un poco más de aceite

para que saltee bien.

Te ha molado, eh. Bueno.

Estoy empezando a entenderlo.

Vale. Ahora, Sergio, venga. Aceite.

Exacto. Aceite, pero puedes ir poniendo

el sofrito en la base. Voy con el sofrito.

Ahí, que coja bien ese doradito el ajo tierno,

que es cuando tiene mucho sabor.

Bueno, aquí has puesto un aro para poner el...

Y esto ya está. Ahora lo ponemos en un plato.

Es que el sofrito está tremendo.

Y para que nos queden bien aliñadas,

bien sabrosas, bien buenas,

cogemos este aceite y ponemos. Ahí está.

Y ahora lo que hacemos, es... mezclar bien.

Qué maravilla.

Y ahora las tendremos bien jugosas.

Y no veas cómo huele esto. Esto es un manjar.

Este aceite lo guardáis en un bote para ensaladas,

para el cuscús, para pastas también es muy bueno,

para ensaladas de pasta. Va muy bien.

Para pescados. Ponemos las ancas encima.

Ahí. Y alguna hierba le voy a poner.

Bueno, tenemos el aceite de hierbas.

Alguna hierba encima sí que va. Vamos a emperifollarlas.

Vamos a ponerle un poquito de perifollo que tenemos aquí.

Cómo me gusta a mí esta hierba.

El ajo tierno le da un toque brutal.

Ahora ya levantamos. ¡Tachán!

Toma ya.

Ahí está. Un poquito...

El aceite verde. Un poco de aceite verde alrededor.

Y fijaos qué contraste más bonito de color y de sabor.

Bueno, pues aquí estos muslos de ninfa. Fantástico.

Superplato. Primer plato. Ahora vamos por el segundo.

Vamos a hacer lo que se llama

un mató de monja. Que luego ya veréis,

no tiene nada de mató porque no está cuajado.

O una tetilla de monja. O tetilla de monja.

Luego Óscar nos explicará el porqué de todo esto.

Lo primero que vamos a hacer, es el limón.

Vamos a hacer un... acanalar un limón.

Diréis: "¿Qué es acanalar un limón?"

Os lo vamos a explicar. Javier. Es muy fácil.

Esto es un acanalador.

Se puede comprar. Es un gadget. Y lo que hacemos, es...

Si no, con una puntilla y cuchillo.

Cogemos y hacemos así.

Y veis que salen esas pequeñas tiritas tan bonitas.

Y solo... Lo importante es que solo coge

la primera piel del limón.

Entonces, no coge lo blanco y no amarga tanto.

Esto va superbién para estas cosas.

Esto será la base o será el toque Torres

que le vamos a dar nosotros a este mató de monja.

Es un postre típico de Barcelona, del convento de Pedralbes.

Y, bueno, era un postre muy típico,

que iba la gente a buscar. Luego Óscar nos explicará.

Vamos a hacer la base también.

Vale. Hacemos un par de limones. Con esto, está bien. Ahí va.

Y ahora, lo que vamos a hacer, es escaldarlo.

Sabéis que es muy fuerte la piel del limón.

La escaldamos. Y luego, la confitaremos

con un poco de miel y agua.

Y esto tan bonito solo lo consigues con algo así.

Si no, es muy difícil, eh.

Vale. Agua hirviendo. A tope.

Vale, Javier. Para que quede bien claro,

tú explica eso primero. Exacto.

Agua, ponemos.

Y nada, dejamos cinco segundos.

Eso es muy rápido. Tengo el colador ahí encima.

¿Sí? Vale.

Bueno, sabéis que tiene mucha vitamina C,

que, además, se concentra en la piel.

Fuera. El origen de los cítricos

era casi todo piel y muy poco zumo.

Ahora lo volvemos a poner dentro.

Miel. Un poquito de agua.

Nada, solo un poquito.

Y ahora, lo ponemos al fuego. Y miel.

Exactamente. Con miel y una confitura, al minuto aquí.

Eso, en ocho o diez minutos, ya está.

Hervir suavemente.

Perfecto, Sergio. Ahora sí. Vámonos con la crema.

Mientras vamos haciendo la crema, eso se termina.

Tenemos aquí un bol.

Y, además, no tiene gluten esta crema y queda espectacular,

queda buenísima. Harina de arroz.

Harina de arroz, que la pedís tan cual.

Tenemos aquí. Ponemos en un bol.

Y diluimos con un poco, con parte de la leche

que vamos a utilizar para hacer esta cuajada, entre comillas.

Diluimos aquí. Y el resto, Javier, te lo doy a ti.

Yo creo que es el postre más fácil,

de los más fáciles que hay en el mundo.

Que hemos hecho en la vida.

Pero es muy fácil. Ponemos el resto de leche a calentar.

Y le doy un poco de caña.

Sabéis que la harina de arroz tiene más almidón que la de trigo.

Es por eso que es un buen espesante.

Y luego, nos coge una textura muy amable,

muy aterciopelada, diferente.

Es... vamos, algo sensual y todo.

Buenísimo. Y luego, ¿qué tenemos aquí?

Tenemos haba tonka. ¡Oh! Haba tonka. Bueno.

Hay gente que la conocerá, gente que no.

Podría ser canela o vainilla. Exactamente. Es el sustituto.

Nosotros lo sustituimos por vainilla o canela.

Huele tan bien...

Pero el haba tonka, si encontráis, tiene un toque avainillado.

Es muy cremoso, es muy bueno

y la verdad es que vale mucho la pena.

Y es un toque para sorprender también.

Es el haba de un árbol tropical

que está mucho en Brasil, en Perú, en Sudamérica.

Tiene un aroma espectacular. Increíble.

¿Cómo se utiliza? Como si fuera una nuez moscada.

Rallada.

Tiene muchísimo aroma. Y no hay que abusar,

porque es potente. O sea, que...

Hay que poner, pero enseguida coge mucha fuerza.

Qué bien huele ya el limón.

Pues no veas la nuez. También. Tiene un aroma tremendo.

Esto ya es un toque nuestro. Esto es...

Pero si no, se puede hacer con canela.

Perfectamente. Ya está.

Le da un aroma diferente. Le da un buen aroma.

Y le ponemos un poco de azúcar.

Ahora haremos como... Bueno, es una crema pastelera.

Toma. Pon esto dentro. Pero hecha con harina de arroz,

que la tenéis que probar porque queda buenísima.

Y sin huevo, importante. Porque no lleva huevo.

Exactamente. La cuajamos. El cuajo, en este caso,

de este mató es con la harina de arroz.

Ponemos dentro. Mezclamos todo.

Y dentro a la olla. Volvemos a poner en la olla.

Y ahora, hasta que espese. Como si fuera una crema.

Fácil, ¿no?

Tiene un "pintaca" que no veas. Yo voy moviendo aquí.

Esto por un lado. Aquí tenemos los recipientes

donde vamos a poner la cuajada. Ya sabéis que este es

el típico recipiente de cuajada.

Si no, tenéis un vaso, una taza. Donde lo tengáis.

Pero es un postre muy fácil y sorprendente.

Y, además, pondremos una guarnición

muy interesante. Bueno, yo me pregunto.

¿Por qué se llamaba tetilla de monja?

¿No? ¿Por qué? Óscar nos lo explicará ahora.

Cuando pongamos esto en la nevera, le decimos...

Yo intuyo. Intuyo, pero no lo sé.

Bueno, voy a escurrir. Ya tenemos confitadas

las pieles de limón.

Sobre todo, este acanalado.

Que puede ser... Vamos a dejarlo un poco más.

Esto ya está. Yo ya lo tengo. Ya está.

Lo vamos probando. Es tan fino... Si lo hacéis más gordo...

tarda más. Pero como hemos acanalado tan fino, ya lo tenemos.

Y esto, un hervor y fuera. Ya está.

Y ahora, lo que voy a hacer yo, es distribuir

este limón en el fondo de la taza.

Veis cómo ha espesado enseguida. Queda espesa.

Una crema preciosa, la verdad. Y ponedle limón.

Y ponedle naranja, si queréis. Pero ponedle limón

porque este es un toque interesante.

Como ha perdido toda la fuerza...

Yo creo que dos, Sergio, me va a llegar.

Bueno, pon lo que te llegue. Yo pongo tres.

Y luego, le meto todo el limón. Ahí va.

Vale. Y ahora lo que hacemos, es...

Mirad cómo queda.

Queda muy delicado. Fijaos qué crema más buena.

¡Oh! Me encanta.

El toque, ese toque de haba tonka, que es buenísimo también.

Vale. Voy a llenar un poco más

y ya está. Yo hago aquí así ahora.

Le damos unos golpes para que se aposente.

¡Hum! Tiene un rollo tremendo.

Y muy blanca. Igual, se llama tetilla porque queda muy blanca.

¿Y tú qué sabes? Las monjas, que no tomaban el sol.

Yo qué sé. Vamos a ver a Óscar

que nos explique el origen. A ver, Óscar, cuéntanos.

Se le llama mató y es, en el fondo, como una crema dulce

muy parecida a la crema catalana.

Es una receta que se le atribuye a una monja

del monasterio de Pedralbes, en la zona alta de Barcelona.

Por el 1800, cuando llegaba la festividad de San José,

buena parte de la burguesía

subía a comprarlo porque les parecía

que la crema catalana era demasiado popular.

El nombre, originariamente, se le conoce

como "mamella de monja", tetilla de monja,

y se supone que es porque es un postre

que se parecía o se podía parecer al pecho de una monja,

un tamaño discreto, color blanco de la pureza.

Pensaron que era un nombre especial

y se lo cambiaron por mató, que consideran que es

más gastronómico. No lo tengo tan claro.

Qué razón tienes. Lo voy a dejar en la nevera

y saco otros dos que tenemos hechos ya.

Los conventos ymonasterios

han ayudado mucho al tema de la pastelería.

Se han inventado tantos postres, se han hecho muchos

y les debemos mucho. Bueno, ahora vamos a hacer,

Sergio, una garrapiñada de arroz inflado.

Exactamente. Lo tengo aquí. ¡Toma ya!

Mira. Tenemos, primero... Muy fácil.

Las frías, que ya las hemos hecho antes

y las hemos puesto a enfriar. Si destapamos aquí, lo vemos.

Tiene un rollo tremendo, eh.

Tiene muy buena pinta. Garrapiñadas de arroz inflado.

Hemos comprado arroz inflado.

Ya lo veis que es así.

Bueno, el arroz inflado, de desayuno.

Y lo que hacemos, es que lo ponemos.

Espera. Un poquito de azúcar.

Ponemos el azúcar junto con el arroz inflado.

¡Huy! Vale. Vale.

Y ahora, mientras se garrapiña, nunca mejor dicho...

Ya está. Un poquito solo. Os voy a enseñar también,

que esto Óscar no lo sabe,

esto también se llama un mató. Se llama la flor de mató de monja.

Flor de mató de monja.

Que huele... superpotente. O sea, es una cosa...

Y el nombre tiene el mismo nombre

que el mató. No sé si es que, a lo mejor,

en el convento había este tipo de flor también.

Bueno, también se conoce como bola de nieve.

Hay dos nombres: mató de monja o bola de nieve.

Me huele a algo que conozco yo. A ver.

¿Me huele a haba tonka?

¿No? No. No lo sé. A...

¿Cómo no? No huele.

A haba tonka, no. ¿No?

No. Bueno, mirad.

Veis que ya... Muy bonita. Una hoja muy frágil.

Esta es seca, pero la hay fresca.

Es muy aromática, muy buena. Bueno, como curiosidad.

Se va a fundir ahora el azúcar.

Lo que hace, es que se queda un poco garrapiñado lo que es el...

Bueno, este es el toque crujiente, el toque Torres

que le vamos a dar por encima,

que le da un rollo ya así muy interesante.

¿Veis? Ya está. Se puede garrapiñar...

Un plato para estirar.

Lo que queráis, vamos, prácticamente.

Ahora lo ponemos aquí.

Y ahora es cuestión de separarlo en caliente,

si no, luego cuesta mucho. Cualquier fruto seco,

avellanas, nueces, piñones, lo que queráis,

se puede garrapiñar. Las pipas son muy divertidas.

Pipas.

Vale. Ahí está.

Perfecto. Venga, fantástico.

Ahora ya ponemos aquí, emplatamos el...

Ah, pensaba que le ibas a dar la vuelta y todo.

No, no. Esto es para comer así.

Esto se come con el... Le doy con la mano.

Venga, ahí. Claro. Porque en el fondo

está el limón y arriba... Ya, ya.

Tenemos aquí el garrapiñado.

Ahí está. Que tiene ese toque crujiente.

Yo pondría una hojita de menta.

Bueno, ponemos hierbabuena. Sí.

Le voy a poner aquí arroz inflado. Que haya, ¿no?

Bueno, ya que hacemos uno, sí. Arriba, arriba.

Arríbale, arríbale.

Bueno, y aquí tenemos este mató, esta tetilla de monja.

Que es muy fácil y muy buena. De verdad, un postre...

Diez y muy fácil de hacer.

Y luego, también, bueno...

Muslos de ninfa. Exactamente.

Muslos de ninfas. Mató de monja.

Hemos hecho un programa inspirado en la literatura

y para todos vosotros.

Siempre hay un buen motivo para cocinar.

Nos vemos en el próximo programa. Os esperamos.

Adiós. Leed. ¡Viva la cultura!

  • Ancas guisadas y mató de monja

Torres en la cocina - Ancas guisadas y mató de monja

23 abr 2018

Hoy Javier y Sergio preparan unas ancas de rana guisadas sobre cama de tomate y con aceite de cebollino y un postre, mató de monja, con arroz hinchado

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