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Para todos los públicos Torres en la cocina - Miel - Ver ahora
Transcripción completa

-¡Chicos, llegamos tarde! ¡Buenos días!

Paramos en el mercado. ¡Venga, tirad!

Tira, tira, tira. Vale.

Ah... Vale.

Venga, vamos allá. Corre.

Nos hemos retrasado un poco. Un poquito sí.

Bueno, venid con nosotros

que hoy tenemos un programa muy dulce.

Valdrá la pena. Os esperamos.

Hola a todos, bienvenidos otra vez,

gracias por estar ahí y gracias por estar aquí,

en nuestra casa, vuestra casa.

Y, nada, hoy un producto muy dulce, la miel.

Bueno, ya decían los antiguos romanos

que alimento de los dioses,

tiene una cantidad de propiedades increíbles

para la salud, para el organismo y...

Es el único producto de un insecto que lo consume el hombre,

o sea, que la miel... Sí, sí, es verdad,

realizado por un insecto. Es alucinante.

Realizado no, hecho por un insecto.

Hecho, trabajan para nosotros.

Yo voy a hacer una torrija a nuestra manera, manera Torres,

con miel y una crema de vainilla.

Eso me trae recuerdos de infancia. A mí también.

Yo lo que voy a hacer es un costillar, un costillar de cerdo

con miel y membrillo.

Fácil y buenísima receta,

que también me trae recuerdos de infancia, nos trae.

Sí, bueno, yo, sobre todo, la torrija por la abuela.

Vamos a conocer un poco más sobre la miel.

Agricultura, no, apicultura ecológica.

Exactamente. En León.

Y nos vamos a la casa de las abejas.

-Estamos situados en la explotación apícola

de miel ecológica de Urzapa

que está en el pueblo de Sueros de Cepeda,

al norte de Astorga, en la provincia de León

y, bueno, la comunidad de Castilla y León.

Pues el proceso comienza instalando colmenas en el campo,

su ciclo natural comienza por la primavera,

con la temperatura y la introducción por las flores

del néctar y de polen, las reina empieza a poner huevos

para tener una población más grande de obreras,

que son las que liban el néctar y el polen de las flores,

para tener reservas para pasar el invierno.

A partir de ahí, los apicultores, entre comillas,

"robamos" la miel para elaborarlos en el obrador

y empezaríamos de nuevo otra vez el ciclo.

Hay que ir protegido y es un fundamental el ahumador,

es una máquina que produce humo.

Hay muchas abejas guardianas que no te van a picar

porque se van a ir al almacén de la colmena para llenar su buche

porque quizás se marchen a otros sitios.

Y otros que son menos flexibles porque tienen el buche lleno

y, al ser menos flexibles, el aguijón que está en el abdomen

pues se introduce mucho menos en el cuerpo del apicultor.

El proceso es sacar cuadros de la colmena

cuando está la miel madura y ese panal se lleva al obrador

para su elaboración que, primero, el desoperculado,

quitado del tapón de cera,

extracción de esa miel del panal, filtrado y, posteriormente,

envasado y venta o comer la miel.

La desaparición de las abejas es un problema que nos tendría

que preocupar a toda la ciudadanía. Hay menos abejas que antes

en las colmenas, se mueren con más porcentaje que antes

y las teorías que apuntan a que esto ocurra

pues hablan de enfermedades que están poco erradicadas,

por otro lado, los pesticidas, herbicidas y demás

y, por otro lado, el cambio climático.

Y esperamos que los que tienen que poner orden en el asunto

sean investigadores que puedan ayudarnos en esta historia.

Bueno, impresionante, impresionante reportaje.

Es verdad que hay que cuidar muchísimo a las abejas

porque están desapareciendo y sin ellas no podemos vivir.

Es verdad, ¿eh? Eso seguro.

Es verdad. Bueno, aquí tenemos, eh...

Esta receta, esta fantástica receta

que, aparte de ser económica, muy económica, es fácil.

Y es supersabrosa. Tenemos...

Es un costillar de cerdo con miel y membrillo.

Ingredientes: Costillar de cerdo,

chalota o cebolla,

patata, membrillo, miel y un poquito de vino rancio.

Con esto vamos a hacer un recetón.

Venga, muy bien.

Y yo que te voy a ayudar. Vale.

Tú, de momento, me vas a cortar la patata, patata gorda.

Perfecto. Y yo voy a preparar el costillar.

Este costillar, fijaos qué bonito es,

hemos ido esta mañana al mercado a comprarlo.

Señor costillar.

Que no deja de ser, es un costillar de cerdo,

pero que, según cómo lo elaboremos,

pues nos va a dar mucho, muchísimo juego.

Lo que más me sorprende, Javier, es que, por ejemplo,

que la miel la tenemos asociada normalmente a los postres.

Sí. Y... Y no.

Para una carne va perfecto,

bacalao con miel es maravilloso, es una receta ancestral.

O sea, que da mucho juego la miel,

recordad que fue el primer edulcorante alimentario

que tuvimos en la humanidad. Sí.

¿Hay posibilidad de hablar y trabajar?

Puede ser, puede ser, pero... Pero vamos a ver.

Así avanzamos.

Bueno, lo que hacemos con el costillar es...

Tiene esta parte que es la parte del final de la costilla,

que es un poco más de ternilla que, con un cuchillo,

perfectamente la podemos cortar y dejarlo bien rectangular.

No nos cuesta nada, ¿eh?

Aparte de lo que decimos,

que estéticamente queda mucho más bonito.

Cortamos las puntas, ¿y qué vamos a hacer con ellas?

Como siempre, cocina de aprovechamiento,

vamos a hacer una salsa,

una salsa rápida y buena para acompañar.

Sí, un jugo para acompañarlo. Yo estoy cortando las patatas,

mirad el tamaño de las patatas, es grosso modo total,

porque aquí encima vamos a poner el costillar pero es que

luego las patatas las vamos a aprovechar también.

Vale, sal, pimienta...

Un poquito de sal, pimienta aquí en el costillar.

Como es de largo, pongo una fila más, ¿no?

Sí. Has cortado un...

Sí, una más.

Y, ahora, os vamos a enseñar un secreto

que lo hemos aprendido en Castilla.

¿Cómo hacen los asados ellos? Pues tienen una técnica

que nos permite que la carne quede superjugosa

y crujiente por encima.

¿Cuál es? Ahora lo veréis.

Bueno, esto es muy fácil de hacer, ¿eh?

Vamos, mediodía, por la noche, a la hora que sea.

Le ponemos a la patata también. Es que, además,

lo pones en el horno y, prácticamente, se hace solo.

Podemos el costillar encima.

Fijaos en esta cama fantástica de patata.

Que la vamos a aprovechar.

Y el secreto viene ahora, que más sencillo imposible.

Ponemos agua,

pero abundante agua. ¿Qué pasará?

Que el vapor del agua va a hidratar por debajo la carne

y por encima va a quedar crujiente,

porque lo vamos a pintar con miel, vino rancio y ya está.

Y nada más. ¿Qué va a hacer la miel?

Primero, darle un toque, eh, bueno, pues de una costra

que va a quedar crujiente, que queda buenísima

y, luego, también lo que va a hacer es hidratar.

Fijaos qué miel.

Aquí tenemos una miel de romero,

que podría ser una miel, vamos, de...

Vino rancio.

Sí, bueno, romero porque también le va bien aquí con las hierbas.

El romero, el tomillo...

Cerdo, asado, patata...

De lo que queramos porque, para gustos, las flores.

Las flores, los colores. ¿Lo has pillado?

No. (RÍE)

Dicen "para gustos, los colores", pues no, para gustos, las flores.

Porque es verdad que hay muchos tipos de miel diferentes.

Bueno, aquí tenemos esta solución y pintamos.

Bueno, y haríamos... Hoy vamos a hacer dos recetas,

una de primero y la otra de postre.

Esto sería para sentarse y, luego, con esta tenemos

un ingrediente sorpresa que vamos a enseñaros más tarde,

pero al final. ¿Y tú cómo lo sabes?

Porque me lo has dicho tú. No, no, yo no te he dicho nada.

Ah, pues me lo ha dicho Regina, vale, no pasa nada.

¡Mecachis! Ya lo tenemos,

el agua hidratará la carne.

Y esto lo hacen mucho en Castilla, debajo agua, el calor por encima

y queda superjugosa la carne.

Al horno.

Lo dejamos al horno durante una hora y media aproximadamente.

¿O una hora? Una hora, vamos a ver cómo está en una hora.

Importante, id pintándolo de vez en cuando

Ahora, cocina de aprovechamiento, ¿qué decimos?

Pues, ahora, con todo lo que le ha sobrado a Javier,

eh, pues todas las... Ha recortado un poco la costilla,

¿y con esto qué vamos a hacer?

Esto para mil millones de cosas nos puede servir.

Eh...

En este caso, lo que vamos a hacer es un poco de jugo.

Iba a decir que podemos hacer un arroz o unos fideos a la cazuela

o para hacer un sofrito con verdura.

En este caso, lo vamos a aprovechar,

como son las puntas que tiene un poco de cartílago, de hueso,

lo que vamos a hacer es un jugo de carne.

Pero muy fácil, ¿eh? Vamos a hacerlo muy sencillo.

Ya veréis. Déjame el ajo de ahí, Javi.

Un segundo.

Luego, ¿qué decir del membrillo? El membrillo, bueno,

siempre lo conocemos, es más habitual comerlo en dulce,

pero el membrillo en fresco es supercítrico,

es muy fresco y veremos después cómo lo vamos a hacer.

Bueno, fácil, fácil, fácil.

Mirad, vamos a hacer una salsa, pero...

Sergio decía: "Piña, vamos a hacerlo con piña".

No dije nunca piña, es mentira.

Dijiste piña. Dije que pusieras membrillo,

que quede claro.

Yo he dicho membrillo y tú decías piña.

Bueno... Bueno, no me acuerdo.

Ajo, he cogido una cabeza de ajos entera

y la pongo entera, o sea, en camisa como decimos.

Con los dientes vamos a poner la carne

y todas las... las puntas de la costilla.

Unos granos de pimienta. Huy, se me ha escapado uno.

Un poco de sal, muy poquita. Un poco de sal.

Bueno, vamos a rehogar, vamos a dorar.

Unas chalotas cortadas, finas, normal, mal cortadas.

Vamos allá. Y tú ve rehogando ahí,

que coja un poquito de color pero, bueno, no hace falta tampoco...

Cuidado, voy. Vale.

Ahí está. Pues, nada, ya tenemos aquí.

Rehogar un poquito, ¿veis que empieza a coger color?

Y el olor, que yo ya me lo comería así, ya está.

Bueno, ponemos un poquito también de vino rancio.

Dejamos evaporar un... Nada, un minuto.

Y agua.

Ahí está. Perfecto.

Ahora, dejamos cocinar lentamente para que suelte toda la sustancia.

Desengrasar, desengrasar, desengrasar.

Ahí, ahí, ahí. Y en el horno tenemos el costillar,

que no le falte agua porque le da la humedad por debajo

y, de vez en cuando, ir mimando, ir pintando.

Y, en un rato, volvemos.

Ha pasado casi, casi una hora.

Fijaos.

Fijaos qué espectáculo.

¿Qué? Vaya pinta, ¿no? ¡Buah! Brutal.

Hay un poco de jugo, son los que ha soltado la carne,

la miel, la patata absorbe toda la esencia.

Y mirad qué bonito.

Hemos ido pintando de vez en cuando

para darle este color brillante,

este color lacado que va cogiendo solo.

Además, luego queda muy bien hidratado, es lo importante.

Vale, y vamos a hacer la guarnición, Sergio.

El membrillo. Al ataque.

Venga. Increíble.

Bueno, el membrillo, esta guarnición es de temporada,

sabéis que, bueno, a nosotros un...

Pues es una fruta que nos gusta mucho también trabajarla,

eh, que no sea ya en dulce, sino en fresco,

también tiene un toque de acidez muy bueno.

Y tanto. Solo tengo que recordar una cosa,

he ido poniendo agua porque el agua es lo que hidrata.

De vez en cuando poned agua, que no se quede seco.

Es importante para que nos quede muy jugoso.

Si quieres ir haciendo gajos. Vale.

Toma.

El membrillo, como decía Sergio,

tiene un punto de acidez muy importante

que nos va a desengrasar el cerdo,

porque el cerdo tiene bastante grasa.

Y bueno... es superbueno.

Lo que pasa es que se oxida mucho, se oxida muy rápido,

por eso aquí tenemos un poco de agua.

Le voy a poner limón o lima.

Y lo que hacemos es...

Y ya cortamos, como si fuera una manzana.

Cortamos en gajos.

Cuidado que está un poco dura por el centro.

Y hacemos gajos.

Esto de aquí es como si fuera una manzana,

esto de aquí dentro, el interior, hay que sacarlo.

Es duro. Porque esto es bastante duro,

es un poco madera.

Y aquí tenemos el gajo finito para que se nos cocine antes,

pero es buenísimo.

Pues si pones aceite, Sergio. Si me los das ya, los pongo ya,

no los paso ni por limón porque, si es tan rápido,

los cocemos hasta sin pasar por el agua.

Bueno, ya que lo tengo.

¿Cuántos hacemos? Pues...

El membrillo, ¿no? Sí.

¿Medio? Sí.

No, dámelo, que así no salpicará.

Dámelo directo, si no se pone negro.

Vale, aquí lo tenemos.

Ahora es la época estupenda del membrillo también

y, como siempre, nosotros nos movemos mucho...

Temporadas. Por las temporadas.

Sí, sí, ya está, ya.

Un poco más de aceite. Bien.

Y ya casi lo tenemos, Sergio. Yo la salsa también la tengo.

Bueno, mirad el detalle de la salsa

mientras se va dorando el membrillo.

Mirad cómo ha quedado.

Es que está increíble. Mirad qué jugo.

Lo hemos reducido bastante

porque lo que nos interesa, sobre todo, es la concentración.

Y, ahora, ya ha espesado, lo hemos tenido tanto rato

como ha tenido Javier el costillar en el horno.

Y ahora lo que voy a hacer es colar.

No, está... Ya la he probado, está brutal.

Está buenísima. Además, eso... Muy buena.

El costillar ya está hidratado pero le va a dar mucho sabor.

Entonces, ahora la cuelo.

Bueno, aquí vamos dorando poco a poco, que se vaya cocinando.

Y veis que no hemos utilizado para nada azúcar.

Tanto en la pastelería como en la cocina,

sustituid la miel por el azúcar. Mucho más sano.

Sano, energético, que aporta felicidad,

yo creo que te aporta felicidad la miel.

Natural y, bueno, recordad también otro dato curioso, para hacer...

Para hacer un kilo de miel,

hacen falta cuatro millones de flores.

Tienen que polinizar las abejas cuatro millones de flores

para un kilo de miel. No sabía eso.

Mira, yo es que me lo he empollado.

Bueno, mirad el jugo cómo ha quedado, está brillante,

tiene ese toque de ajo que le hemos dado,

el ajo, la chalota,

bien dorada la costilla,

le hemos puesto el agua a reducir, desengrasar.

Aquí tenemos todas las impurezas que nos ha sacado,

todo esto es grasa, que no es para nada bueno.

El costillar yo lo sacaría ya. Ya está.

Vamos a emplatar. Venga.

Esto tiene que estar bien cocinado, hay que esperar dos minutos.

Vete tú a por el costillar. Venga.

Vale, mirad el jugo, también está ya a punto.

Mira, aún te voy a dar un poco más de jugo yo, Sergio,

ven a cerrar el horno. Si me das algo de ahí

para poner aquí, todavía refuerzo.

Espectáculo, esto es un espectáculo.

Fijaos, bien. Hombre, tiene una pinta eso...

En qué poco tiempo y, luego, de precio, y de aquí comemos...

Unos cuantos. Bueno, todos no sé, pero...

Recupérame, ¿queda jugo ahí o no? Sí.

Si no me da igual, ¿eh? También está bien.

No, a ver si hay un poco de jugo que eso...

Voy a coger el costillar y lo voy a cortar.

Fijaos qué bonito es, qué brillo, qué color.

La patata ha cogido absolutamente toda la esencia.

¿Veis que tiene jugo? Por eso digo que no quede seco.

Ese jugo, Sergio, te lo voy a dar. Dame, dame.

Espera. Espera, que lo vamos a colar.

Ya he colado la salsa.

Ese jugo es magia también. Dale.

Los jugos, la esencia.

Ahí está. Vale. Suficiente.

Ahora, vamos a recuperar algo de la patata.

Porque esta patata... No.

La patata está mantecosa. Está muy bien también.

Por eso decimos "cocina de aprovechamiento".

Nos ayuda a que pueda hidratar.

Que no toque directamente el costillar la bandeja.

Y nos la comemos después.

Bueno, esa patata está buenísima.

Tiene todo el jugo de la costilla.

Increíble. Se deshace. Voy a poner una salsera.

Hoy no lo vamos a salsear.

No.

Vale. Ponemos la patata aquí.

Esto me lo llevo aquí.

Y ahora, cortamos el costillar.

Veréis que es muy fácil, porque aquí se ve la costilla.

Dónde está el hueso.

Y entre costilla y costilla, cortamos.

¿Cuántos somos? Unos cuantos.

Con esto no llegamos, eh, Javi.

Con este, no llegamos. Se corta absolutamente solo.

Corto uno más.

Y uno más. Está jugoso.

Yo voy a ir poniendo aquí este costillar.

¿Membrillo vas a poner ahí? Sí, sí, sí.

Esto está increíble. Perfecto.

Fijaos qué bonito, además.

Le voy a dar un toque de pimienta.

Al membrillo.

Ahí está. Toma ya.

Bueno, aquí tenemos polen.

Es un polen que hacen las abejas.

Esto es muy bueno para los niños pequeños.

Y da una marcha que no veas. Para la gente mayor.

Para todo el mundo. Para los medianos.

Pero, bueno, es a modo decorativo y también tiene sabor.

Vale. Aquí ponemos el membrillo.

Venga. Ya está. Yo quería que fuera una sorpresa.

Bueno, y ha sido una sorpresa, Javier.

No ha sido, porque me hicisteis boicot.

Y alguien te lo dijo. Para mí, era una sorpresa.

Yo tengo aquí la salsa. El jugo que habéis visto.

Membrillo. Suficiente, Javier.

No. Uno más. Cómo quema.

Venga, perfecto.

Y aquí lo tenemos. Espera. Falta el toque especial.

Vale, vale.

Y aquí ponemos el toque especial.

Poquito, poquito. ¡Toma ya!

Pura miel. Aquí tenemos este fantástico costillar de cerdo

con miel, patatas y membrillo.

Y superjugo de carne. Buen provecho. Y probadlo.

-Cojo vino. O vino negro, o solera.

Y después, las paso por el vino.

Y después, directamente, las llevo al huevo batido.

Y después, las frío.

Les voy dando la vuelta, hasta que ya estén doraditas.

Cuando están doraditas, las voy poniendo en un recipiente.

Y después, las dejo que se enfríen un poquito.

Y la miel la cojo y la hago con un poquito de agua.

Para que no se ponga tan espesa.

Cuando esté el agua caliente con la miel,

se la voy echando por lo alto.

Y se las beben la gente.

-El vino para mí, por lo menos, el sabor que te deja,

es como a alguien que le gusta tomarse una copita.

Es un saborcito. Es vez de tomar el alcohol bebido,

comértelo de un bocado.

-La paso por leche y canela.

Un poco de canela le pongo a la leche.

Se pasa. Nada.

La cojo y, de momento, al aceite, que está caliente.

Las fríes, las pasas por el huevo batido.

La pongo en la bandeja.

Y después le pones la miel con un poco de canela.

Y las dejas que se enfríen.

Y eso está, vamos, que te comes cuatro o cinco y te entran más.

Qué recuerdos, eh. Ya te digo.

Pues eso nos lleva directamente a la infancia.

Y os entendemos perfectamente.

Porque antes, ¿quién no se comía una buena torrija de Santa Teresa

con pan duro?

Bueno, cocina de aprovechamiento.

La nuestra va a ser bastante más moderna.

Bueno, vamos a hacer otra versión de la torrija.

Vamos a ir introduciendo, como os hemos dicho, recetas dulces.

Salado, dulce. El costillar estaba de infarto.

Estaba buenísimo.

Fantástico. Ahora, lo que haremos, es una torrija.

Una torrija al estilo Torres.

¿Qué necesitamos? Un pan de molde.

Está un poco duro. Todavía mejor, porque se nos había olvidado.

Lo vamos a recuperar. Hacen falta huevos.

Limón, miel, leche, nata y vainilla.

Opcionalmente, ahora que es la temporada

y nos movemos con los productos de temporada, frutos rojos.

Además, dan una energía brutal.

Alguna flor. Pero los ingredientes principales...

De nuestro huerto. Exactamente.

Aquí tenemos los ingredientes.

Vamos a empezar. Vamos a hacer dos elaboraciones.

Primero, una será la de la torrija.

Y vamos a hacer otra: una crema de vainilla montada con miel.

Toda la receta la haremos con miel.

Tanto la torrija, como la crema.

Sustituimos azúcar por la miel.

Venga, vamos allá. Empiezo yo.

Venga, dale. Sí, sí. Yo voy a cortar el pan.

Vas a hacer el... Explicaremos bien para no liarnos.

Yo explico. Venga.

Voy a hacer donde vamos a mojar el pan.

O, en este caso, este pan de molde.

Para eso, necesitamos leche.

Ponemos leche.

Vale.

Canela. Si puede ser, en rama.

Si tenemos en polvo, polvo. Si puede ser en rama, mejor.

Que la rama a nosotros nos gusta más.

La rompemos un poco.

Ahí. Piel de limón.

Hacemos dos ralladuras de piel de limón.

Qué bien huele.

Y, evidentemente, miel.

En este caso, yo voy a utilizar una miel.

Que esta es una miel de mil flores, que se llama.

Que es donde las abejas tienen diferentes tipos de flores.

Y esta nos va a ir muy bien para la crema.

Fijaos qué bonita. Javier está haciendo la solución,

o la leche con la cual vamos a mojar este lingote.

¡Hala! Este lingote de pan.

Vaya lingote. Hombre, una torrija, Javi.

Qué menos, ¿no? Fijaos.

Como este pan, que es un pan mucho más aireado.

Ya lo tenemos. Está un poco duro.

Nos va bien, porque lo vamos a empapar

cuando la leche esté fría.

Y nos va a crecer un poco. Y lo vamos a dorar.

Esta sería la primera elaboración.

Vale. Lo pongo a calentar, pero ligeramente.

¿Para qué? Para que me coja el sabor a la piel de limón,

a la canela y a la miel.

Y ahí tenemos un bol con hielo y agua.

Que nos va a ayudar a acelerar que se enfríe.

Tenemos agua fría, hielo y un bol dentro.

En cuanto empiece a hervir, dentro y hasta que esté fría.

Eso es porque la queremos ya. La haremos y nos la comeremos.

Eso es...

Yo no dejo de olvidar, y, seguramente, que tú tampoco,

cuando llegábamos a casa y nuestra abuela nos hacía

esas torrijas que estaban superempapadas en leche.

Qué olor. Con el caramelo por encima.

Las freía. Y luego, le ponía miel.

Brutal. Venga, vamos a ir con la crema.

Ahora otra elaboración opcional.

Vamos a hacer una crema de vainilla con miel,

que se puede montar.

Y, bueno, para cualquier elaboración es brutal.

Bueno, vamos a empezar con las yemas. Toma, Javier.

A mí esta, en especial, me vuelve loco.

Sí, es muy buena.

Yemas. Aquí tienes el bol. Y la miel. Toma.

Vale. Y mientras Javier pone los ingredientes ahí,

yo voy a calentar esta nata.

Que es nata líquida. Crema de leche.

Que voy a poner con vainilla.

Y la voy a calentar. Para hacer una buena infusión.

Ahí está. Aquí tengo la vainilla.

Déjame esta maderita.

Vale. Yo lo que hago, es que pongo las yemas.

Bueno, recordad. De la vainilla lo único que cogemos es la semilla.

Lo que más se aprovecha.

Y otro lo recuperaremos para hacer una azúcar de vainilla.

¿Veis? Esta es la vaina de vainilla.

Y la semilla.

Que está aquí. Todo esto es la semilla.

Qué bonita. Preciosa.

Tiene millones de semillas.

Bueno, lo pongo aquí y ahora lo cocemos. Hervimos.

Simplemente, levantar. Tengo las yemas.

Y voy a ponerle la miel.

Fijaos qué bonita.

Otra buena cucharada. Cantidades las tenéis en la web.

Ahí está.

Bueno, esto vendría a ser una crema inglesa.

Lo que pasa es que, en vez de sustituir,

en vez de poner azúcar, le ponemos miel.

Voy a sacar la leche para que vaya enfriando, Javi.

Vale. Esta es la que ha puesto Javier

con canela y piel de limón.

Lo que vamos a hacer, es ya ponerla aquí y enfriar.

Aquí mezclamos bien, bien batido,

lo que es la yema de huevo y la miel.

Esto ya lo tengo, porque lo he puesto a tope.

Y en cuando da un hervor, vamos a poner donde lo tiene Javier.

Y la pondremos en la nevera.

Es una crema que necesita reposo.

Necesita enfriarse. Importante.

(AMBOS) ¿Qué?

Bueno, pues, entonces, como necesita enfriar, hemos hecho una.

Pero, bueno, ahora la pongo aquí. Con cuidado.

Vamos allá. Dale ahí.

Es importante también lo que dice Sergio.

Que la leche esté hirviendo.

Para que al ponerlo en contacto con la yema, se cocine.

Como tenemos prisa y lo tenemos que hacer ya, ¿qué hacemos?

Bueno, por lo menos, en casa.

Tengo una hoja y media de gelatina.

Si queremos acelerar el proceso, es opcional.

Si no, montaría igual. Qué bien huele.

Ahora que está caliente, ponemos la gelatina.

Es truquillo para, si queremos,

bueno, acelerar el proceso. Que se enfríe rápido.

Que se cuaje rápido.

Nosotros tenemos una preparada en la nevera,

que la traerá Javier. La dejemos dos horas reposando.

Sí. Dos, dos y media. Se ha cuajado por la gelatina.

A la nevera.

Y tráete la otra, que la vamos a montar ya.

Aquí tenemos la otra, que esta es donde vamos a bañar la torrija.

Fijaos cómo queda. Exactamente. Eso es.

Es como un flan. Sí, sí

Pero es que es muy curiosa esta crema.

Además, está muy bien, porque ahora la vamos a montar.

Y vamos a hacer una chantilly, una crema montada.

Y queda muy aireada, muy esponjosa, muy cremosa.

Queda muy buena. Va bien para la torrija.

Le doy a dar. Empiezo. Dale, dale.

Igual, te hace falta un pelín de crema de leche.

Sí. Una puntita. Para aclararla.

Ya está. Venga. Súper.

Bueno, yo voy a empapar la torrija.

Ya tenemos esta leche fría.

Mientras Javier va montando... ¡Uf!

Tenemos aquí la torrija.

¿Te echo una mano? No. Voy ya.

Y la vamos a mojar. Pero lo bueno de hacerlo así,

es que podemos, claro, ver cuánto la queremos mojar.

Es importante que esté bien mojada.

Pero que esté bien empapada.

Pero también nos interesa que nos quede muy estética.

Que nos quede bien.

Se empapa enseguida, porque es un pan de molde

que enseguida absorbe. Bueno, ya veis que está...

Si lo toco, pues ya veis cómo está.

Perfecto. ¿Sabes qué necesitaría?

¿Qué? Un plato. Voy a buscar.

Y yo, que le des un poco. Vale.

Venga. Pues ve dorando la torrija.

Vale. Dale tú y nos vamos turnando.

Venga. Tienes la miel. Tienes todo.

Sí. Venga.

Yo estoy más fuerte que tú.

Vale. Sí, está bien mojada, ¿no?

No. Está bien. Está superempapada.

Miel.

Un poquito más.

Y la dejamos aquí, porque aún vamos a utilizar más.

Dejamos que caliente un poco. No mucho.

Vale. Pongo la torrija. Ahí está.

Dale caña ahí. Ahora sí. Le doy un poco de caña.

Se junta la leche, con la vainilla, con la miel.

Y vamos dorando por los cuatro costados. Poco a poco.

Bueno, poco a poco, no. Leche con la canela.

Leche, canela y limón.

Es verdad. La vainilla la tenemos aquí.

Muy delicado, eh.

Voy a darle la vuelta. Si lo sé, sacamos el robot.

Mira. Ay, ay, ay. ¡Ay, qué emoción!

Dale, dale. Ponle un poco más de miel.

Ve poniéndole miel. Tranqui, tranqui.

Bueno, ya casi está esto.

Relevo.

Ahí vamos dorando. Perfecto.

Bueno, yo creo que ya está.

Que ya nos ha montado bastante bien.

Y para poner en la base del plato, nos quedará espectacular.

Huy, huy, huy. Tiene una pinta...

Se está inflando. Está explotando eso.

Hay que darle buen dorado. Un buen dorado.

Vale. Voy a coger el plato.

¿Qué decir de la miel? Es medicina natural.

Va bien para la garganta.

Para muchísimas, muchísimas enfermedades.

Dicen que si te tomas una cucharada de miel al día,

no te resfrías en todo el año.

Es verdad. Y yo me lo creo.

Es más, yo la tomo. Yo sí que la tomo.

¿Cada día? Todos los días. De verdad.

Verídico. Zumo de naranja y cucharada de miel.

Es la primera noticia que tengo. Es verdad.

Ya está. Bueno, la crema.

¿Veis? Que se ven los puntos de vainilla.

Que se ve ya un poco montada.

Es espesa. Huy, buenísima.

Perfecto.

Evidentemente, soy generoso, porque esta nos gusta.

Estiramos un poco en el plato.

Ahí está. Una espátula me iría perfecta.

Muy bien. Venga. Vamos allá.

Ahora, vaya cacho torrija, eh. Bueno, es que esto es aire.

Esto es aire. No tiene nada.

Impresionante. ¡Oh!

Espera, espera, espera.

Ahí está.

¡Hum! Vale.

Aquí tenemos unos frutos rojos.

Que son opcionales. Lo importante es la torrija.

Y yo creo que es con lo que nos tenemos que quedar.

Que hay tiempo para hacer la crema, hacemos la crema.

Que no, sola. O con un buen helado de vainilla.

Compramos un helado de vainilla. O algún tipo de helado.

También le podemos poner.

Y el fruto rojo es una fuente de energía brutal.

Bueno, estamos en temporada.

Arándanos, grosellas, frambuesas.

Supersano.

Ya está. No pongas más. Ya está. Nada más.

Bueno, torrija. Recuerdo de la abuela...

Torrija Torres.

Cocinar con la memoria. Es cocina de memoria.

Que no lo podemos olvidar. De memoria, de ilusión, de pasión,

de recuerdos, de familia...

Es que, bueno, emociona. Y, sobre todo, de miel.

Bueno, recuperemos el placer de cocinar en casa.

Con miel y con recuerdos, sobre todo.

Nos vemos muy pronto.

  • Miel

Torres en la cocina - Miel

20 oct 2015

La primera receta de los hermanos será un costillar al horno con miel. Como segundo plato, apelarán a la cocina de recuerdos para cocinar las torrijas con miel que la abuela Catalina les hacía de pequeños.

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