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Para todos los públicos Torres en la cocina - Aves de caza - ver ahora
Transcripción completa

(Sonido imitando piadas)

¡Hola a todos! ¿Qué tal? Muy buenas.

¿Sabéis qué es esto? Esto es un silbato,

un silbato que imita el sonido de la perdiz,

el reclamo de la perdiz. ¿Y por qué?

Pues porque hoy vamos a hacer una perdiz con aceitunas y anchoas.

Hoy vamos a hacer aves de caza, vamos a cocinar aves de caza.

Sergio va a hacer la perdiz y yo voy a hacer un pato,

un pato Coll Vert, cuello verde en francés.

Y son dos recetas muy interesantes y fáciles de hacer.

Vamos allá, vamos con la primera que es la perdiz.

Que no es una perdiz cualquiera, es una perdiz de pata roja.

¿Qué quiere decir? La perdiz de pata roja

es una que tiene el pico rojo y esta parte de aquí,

la pata también roja. ¿Qué necesitamos?

Perdices, anchoas... (AMBOS) ¡Oh!

Anchoas. Mantequilla, unas hierbas que hemos cogido,

eh, aceituna gordal... ¡Oh!

Eh, chalota y pasta de anchoa.

Nada más. Nada más.

Ya decimos, es fácil y diferente

porque aunque digamos: "Oh, con la anchoa y la aceituna",

combinan muy bien. La aceituna es más normal,

pero la anchoa... Pues combina muy, muy bien.

Ese toque salino que también le da característica,

bueno, pues a...

A este tipo de aves.

Y que le va muy bien, haremos una mantequilla de anchoas.

Vamos a empezar con la... Con el ave.

Primero, lo que vamos a hacer es limpiar el ave.

Vale, quitamos el cuello, que lo guardamos,

porque esto sí que nos va a servir para hacer la salsa también.

Dejamos la piel un poco y yo lo que hago siempre

es quitarle... Tiene como una especie de arco aquí.

Que es que es mejor limpiarlo porque, luego,

a la hora de deshuesarlo pues facilita mucho el trabajo.

Pero, bueno, esto es opcional, ¿eh? Es algo que yo...

Es manía profesional. Bueno.

Está bien explicarlo. Es mejor explicarlo.

Ahora se tira un poco de aquí y se corta.

Y ya está, entonces, ya, veis que es como una especie de...

De arco, como decía. Bueno, pues se quita.

Y, en este caso, pues se tiene preparada,

ya está vacía. Vale, pues venga, Javier.

Y esto y esto me sirve a mí para la salsa.

Bueno, vamos con la mantequilla.

Vamos a hacer una mantequilla de anchoas para el relleno de anchoa.

Aquí cogemos, veis que tenemos una mantequilla que está pomada,

que está...

Bueno, que está... Está a temperatura buena.

Cortamos un poquito de anchoa.

Bien fina.

Vamos a trabajarla, que sea...

Eso, pues como... Como una pomada, como bien dice...

Sería una mantequilla de anchoas. Ponemos la anchoa dentro.

Exactamente, grosso modo.

Esto le va muy bien, no vamos a tener que salpimentar

de ninguna manera por dentro, porque ya tenemos...

Y la vamos a rellenar en el interior, ¿eh?

Muy bien, Sergio. Ahí.

Bueno, hasta aquí vamos bien, ¿eh?

Muy bien. Venga.

Perfecto, ya está. No ponemos más.

Como veis aquí tenemos una perdiz que es una perdiz joven,

que es una perdiz, bueno, es mucho más tierna,

es mucho más sabrosa, la carne es más blanda,

y también es más jugosa.

Vamos a bridarla.

¿Para qué? Para que quede una forma bonita.

Si nosotros la cocinamos así, pues igual nos queda así.

Pero si le damos la forma, así se va a quedar

y estéticamente es mucho más bonita,

aparte de que el relleno no se va a salir.

Enseña un bridado que sea fácil, uno fácil, para no complicar...

Lo primero que hacemos es darle la forma,

una forma bonita, estética. Lo introducimos por un muslo.

Lo sacamos por el otro.

¿Veis?

Dejamos la cuerda aquí.

Ahora, cogemos las patas

y vamos a salir al otro muslo.

Ya las tenemos.

Para cerrarlo bien, que no se salga la mantequilla

y para que coja forma en la sartén, una forma bonita.

Después, aquí tenemos el ala.

Pasamos hasta el otro ala

y lo cogemos.

Y, ahora, ya juntamos.

Después, este bridado lo bueno es que lo cortamos,

estiramos de un hilo y sale completamente entero.

Es bastante fácil.

Lo que pasa es que hay que tener la práctica,

hacerlo, pero, bueno... Vamos.

Venga, perfecto, tenemos aquí ya la perdiz.

Ahora, lo que tenemos que hacer es ir dorando bien la perdiz.

Primero, aceite de oliva.

Sal, pimienta. Preciosa, está hermosa, está...

Superbién, ¿eh? Está increíble.

Es temporada ahora también, aves de caza.

Hay que consumir cuando... Pues cuando toca.

Ahora es importante el dorado, también prestar mucha atención.

Primero, es ir con el aceite,

ir bañando para que la cocción de la pechuga sea uniforme.

Sí, un poco más. Y, luego, ya ir dándole la vuelta poco a poco.

O sea, yo empiezo por la espalda, pero luego ya la giro un poco,

la giro un poco, la giro un poco, la voy girando y,

a medida que la voy girando,

lo que voy haciendo con la cuchara es recuperar la grasa,

el aceite, ir bañándola. Exactamente.

Después, fijaos la aceituna gordal,

este tipo de aceituna que está impresionante.

Es una aceituna gorda, por eso le llaman gordal.

Y normalmente se encuentra vacía y esto, para acompañar la perdiz,

es buenísima. Como es mejor esta aceituna,

como mesa, o sea, para consumir tal cual,

para consumir encurtida, que como aceite de oliva.

No es tan buena para hacer el aceite.

Bueno, fijaos cómo está quedando. Tremenda, ¿eh?

Dorada.

Bueno, ahora ya, lo que vamos a hacer es sacarla.

Porque hemos dicho que las pechugas, en este caso,

nosotros las queremos rosadas. Esto nada, ¿eh?

Esto es la grasa. Fuera.

Vale, sacamos la cuerda, que cortamos por un lado.

Y nada. Y ya estiramos.

Voy cortando un poco de chalota... Y nos sale la cuerda.

Ahora, vamos a sacar las pechugas

y los muslos de la carcasa.

¿Veis? Sale prácticamente solo, ¿eh?

Aquí tendríamos uno

y vamos a por el otro. ¡Qué olor que tiene, Dios mío!

Esto es increíble. Es buenísimo.

Un olor, pero...

Por eso nos gustan estas aves. Es muy elegante.

Estas aves lo que sí tienen es mucha potencia de sabor,

y es un sabor a ave de caza, ave criada en libertad.

O sea, que eso es...

Vale.

Vamos con la salsa. La carcasa, fundamental,

fundamental. Bueno, es lo que nos dará el sabor.

Recordad que tiene dentro la mantequilla, la anchoa...

Buenísimo. La vamos a poner aquí también.

Eso es lo mejor, porque es lo que nos va a dar

un sabor tremendo. A salitre.

Ahora, de momento, guardamos el relleno.

Se lo pondremos al final para ligar la salsa.

Eso es un truco que le da un toque a la salsa genial.

Truco Torres. Cortamos muy pequeña la carcasa,

con ayuda de unas tijeras.

Bien pequeñito, ¿eh?

¿Tú tienes chalota ya? Sí, la tengo, sí, sí.

Vale, vamos para la salsa: Aceite de oliva en un cazo.

Genial.

Ponemos las carcasas que va a poner aquí Javier.

Ahí va.

Vamos a dorar un poco con chalota.

Perfecto, con esto vamos a sacar una salsa increíble.

Nosotros a este tipo de ave lo que solemos hacer también es,

normalmente, dejarlas curar, dejarlas...

Tenemos una cámara, una cámara de aire seco,

que no tiene tanta humedad. Cuando vienen con pluma,

las colgamos y dejamos, por lo menos, una semana y media,

dos semanas, para que curen bien.

Después, quitamos la pluma y dejamos curar un poco más.

O sea, que nos gusta este tipo de ave,

es de un sabor potente, pero tampoco es recomendable

consumirlas muy, muy frescas,

sino cuando ya llevan un tiempo más reposadas en la nevera.

Eso quiere decir "faisandé", quiere decir dejarlas reposar,

dejarlas madurar. Vale, yo de momento dejo la perdiz,

porque luego le daremos el toque final.

Mira, aquí tienes más huesos. Sí.

Los puedes poner dentro. Le pongo, nada,

unas bolas de pimienta negra,

que sabéis que nos gusta.

Le voy a poner ahora, en la salsa, también

unas aceitunas, nada, abiertas por la mitad.

Que eso le da muy buen sabor también.

Esto le va a dar ese toque de acidez, de frescor también,

a la salsa. Uf...

Venga, perfecto, ponemos esta aceituna.

Es que le va muy bien. Perdiz, aceitunas y anchoas,

combinación perfecta.

Pero perfecta. Esto es...

Y al final, la anchoa con la mantequilla.

Exactamente. Eso ya para ligar.

Estupenda esta perdiz. Toque personal.

La aceituna es un toque nuestro.

Y la anchoa. Y la anchoa también, es verdad.

Bueno, más bien, suyo.

Yo lo habría hecho un poco tradicional.

Pero él ha dicho de poner anchoa. Me parece bien.

Porque estas carnes, cuando están bien curadas,

no sé por qué, recuerdan un poco...

Sacan un toque de anchoa. Cogen un toque salino también.

O sea, que combina muy bien.

Tenemos caldo de ave. Yo, en este caso, me va bien.

Recordad. Siempre tenemos en la nevera o en el congelador

nuestro cubito de caldo.

Hay que mojarlo con caldo. Sí, sí.

Estas son salsas que nos van muy bien con caldo.

Mojamos a ras, porque no quiero mucha cantidad de salsa.

Necesito poca y buena.

Ahora, vamos a dejar que reduzca bien.

Y le vamos a poner la mantequilla con anchoas.

Que teníamos aquí, que era el relleno.

Habíamos rellenado esta perdiz.

No lo ponemos antes, porque si no,

con el aceite se podría quemar. Y la anchoa quemada...

Buscamos el frescor de la anchoa con la mantequilla.

Vamos a dejarlo 15 minutos aquí.

Después, lo cuelo y terminamos de reducir.

Perfecto. Mirad el juego de carne cómo ha quedado.

Yo quiero probarlo. Hemos hecho las carcasas

con la chalota, con las bolas de pimienta, el caldo de ave.

Bien dorado el caldo de ave.

Hemos dejado 15 minutos a fuego suave.

Hemos colado, reducido y hemos hecho un fondo.

Le pusimos el interior que tenía la mantequilla de anchoa.

Sale la anchoa. Sale la anchoa.

Está buenísimo. ¿Qué voy a hacer?

Voy a coger aceitunas gordal, en este caso, que son estas.

Les voy a hacer un poco de pié.

Porque esto nos va a servir como guarnición.

Porque la guarnición van a ser aceitunas y anchoas,

como no podía ser de otra manera.

Y alguna hierba que le voy a poner.

Pongo aquí las aceitunas.

Y las cocinamos un poco con este jugo.

Las sacamos un poco. Javier, adelante.

Vale. Yo tengo una sartén caliente. Ya está bien reposada la perdiz.

Y lo pongo por la parte de la piel.

Me interesa que la cocción sea rosada.

Luego, la giraré un segundo. Asustar y fuera.

Sí, porque ya está cocida. Solo para calentar.

Y ahora que está abierta, aprovecho y le pongo pimienta.

Y unas gotitas de sal. Muy poco.

Sabemos que no podemos abusar de la sal.

Con moderación.

Sí, porque, además, lleva la anchoa.

Oye, cómo está la salsa. Ha quedado buenísima la anchoa.

Espectacular. Bueno, es el toque.

Le voy a poner, nada, unos daditos de anchoa en la salsa.

Cortados así regulares.

Y vamos a emplatar. Venga.

Al ataque. Emplatamos, que tengo hambre.

Bueno, hambre no. Yo tengo ya más que hambre.

Es la hora. El plato y vamos allá.

Porque yo la perdiz ya la tengo.

Mira. Vamos a emplatarla aquí. Lo que hemos dicho.

Le doy la vuelta, fijaos qué rápido.

Le doy vuelta, vuelta.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Fuera.

Y ya está. Rápidamente.

Bueno, yo tengo aquí unas hierbas que nos gustan mucho,

que solemos coger en la montaña. Pimpinela, tréboles.

Bueno, hierbas silvestres. ¿Dónde vas a poner las aceitunas?

Emplata. Emplata tú. Déjame un poco de sitio.

Exacto. Más para allá.

Y yo emplato ahí.

Muy bien. Ahí está. Vamos a emplatar una.

Vamos a emplatar dos. Es emocionante este plato.

Emocionante. A mí, este tipo de platos,

pues, bueno, nos gustan mucho.

Tú pones las hierbas y yo termino con salsa.

Ya está. Ya la tengo. Vale.

Vamos a napar bien esta perdiz.

Y la salsa, conviene el toque de anchoa.

Bien reducida. Bueno, este es un plato de fiesta mayor.

De verdad.

Y salsa, que tiene que llevar.

Venga, perfecto.

Uf, vaya lujo.

Vaya lujazo. Venga. Ponemos tres hierbas.

Ya está. Sí, poco.

Que esto es ya para darle... Ese toque más silvestre.

Exactamente. Salvaje.

Ya está. Ya lo tenemos. Bueno, perdiz salvaje de pata roja

con aceitunas y anchoas. Buen provecho.

Platazo. Total.

Vamos con otra ave muy importante. El pato Coll Vert.

Es un pato de caza. De cuello verde.

Maravilloso. En plena temporada.

Y es impresionante. Fijaos cómo está.

Además, las aves, tenemos que decir,

las aves de caza que tienen, prácticamente, casi cero grasa.

Porque son aves que están en continuo movimiento.

Y, bueno, son supersanas.

Ingredientes. Vale.

Tenemos el pato.

Endivias, cebollas tiernas, azúcar moreno,

un poquito de miel y un poquito de vino rancio,

vinagre y lima.

Y lima. Lo vamos a hacer muy sencillo.

Lo vamos a hacer a la brasa.

Y os vamos a enseñar hoy una nueva técnica.

Una técnica que se llama crapaudine.

Que es abrir, deshuesar todo el pato de una manera fácil.

Y que es muy espectacular, la verdad.

Bueno, él va a hacer el pato.

Y yo voy a hacer la guarnición, que serán las endivias

y la salsa con truco Torres. Pero antes, ven conmigo. Vengo.

Dale al soplete un momento.

Y sabemos que a veces tienen...

Claro. Es pluma.

A veces tiene un poco de pluma.

Lo hemos intentado quitar muy bien. Pero siempre está el soplete.

Que si hubiera alguna pluma...

¿Ves? Por aquí hay un poco más. Sí. La quitamos.

Vale. Venga, ya está. Bueno.

Para hacer el crapaudine, ¿qué necesitamos?

Un cuchillo bien afilado.

Y lo que hacemos es, por la espalda...

Sí. Es otra forma muy diferente de abrir las aves.

Pero es aplicable a todo tipo de aves.

Cortamos.

Fijaos que es sencillo. Bueno, hace falta práctica.

Y si no, pedídselo al carnicero.

Aquí.

Con la piel, vamos bajando.

Pero siempre mirando la piel, ¿vale?

Lo importante es conservar toda la piel.

Aquí no hace falta cortar, porque aquí está el cartílago

de lo que es el ala, y la carne.

Es una técnica que no hace falta ni un hacha, ni hacer fuerza. Nada.

Es, simplemente, seguir la piel.

Un cuchillo que corte. Eso sí.

Pero, bueno, que eso... Vamos bajando.

Y aquí tenemos ahora el hueso que sube de la pata.

Pues lo que hacemos, es estirar un poco y sale solo.

Del muslo.

Voy siguiendo la carcasa, lo que son los huesos.

Nada más.

Y veis. Ya estoy en la pechuga, en mitad de la pechuga.

Y no llego hasta el final, evidentemente.

Porque lo que quiero es ahora hacer el otro medio lado.

Vale. Una vez lo tenemos así,

lo que hacemos es que cogemos

de la parte del cuello.

Y estiramos. ¿Veis?

Estirar, estirar, estirar. Sale sola.

Sale estirando con cuidado. Y aquí ya cortamos.

Las carcasas, en este caso, vamos a hacer otro tipo de salsa.

Pero esto para el caldo, impecable.

Ahora le doy la vuelta y fijaos qué ha pasado.

Tenemos un pato entero.

Y, prácticamente, deshuesado.

Sólo tiene este, el del ala a ala, y esto.

Pero muy poco hueso.

Vale. Ahora, lo hacemos un poco, para que quede mejor,

quitarle el exceso de piel.

Si tuviera, eh. Que a veces tiene un poquito.

O que está más mal cortado.

Ya se ve que está curado el pato, que está buenísimo.

No. Tiene una pinta brutal. Y aquí tenemos unas brochetas.

Unas brochetas de hierro.

Es imprescindible para hacer el crapaudine.

Bueno, si queremos que nos quede más estirado, más entero.

Sí, más bonito.

Y ponemos uno.

Aquí lo podemos coger con este.

Dos.

Sólo por la piel, ¿eh?

Nada de carne.

Ahora este. Tres.

Espera, cojo un poco aquí.

Veis que va cogiendo la forma, ¿eh?

Y ya uno más,

que sería el del final.

Hay muchas formas de hacer el pato.

Pero este a la brasa, que veréis que la piel

queda crujiente, queda buenísima

y es muy interesante.

Con esto, digo, se puede hacer desde una perdiz,

una codorniz a un pichón, a un pollo.

A cualquier ave se puede aplicar.

Bueno, ahora ponemos sal-pimienta.

Por las dos partes, ¿eh?

Giramos.

Un poquito de sal-pimienta más.

Y a la brasa. A la brasa. Sí, señor.

Ya tenemos los palos,

que esto nos va muy bien incluso para cogerlo.

Y...

estupendo.

Mientras Javier va terminando este pato.

Este espectáculo. Exactamente.

Pues yo voy a terminar la guarnición.

Venga, perfecto, vamos allá.

Yo tengo unas endivias.

Tengo unas endivias, que es lo que habíamos dicho

que íbamos a hacer, un poco de azúcar moreno.

Y unas cebollas tiernas.

Vamos a utilizar.

Es un poco una guarnición para el pato.

Las endivias no hemos tratado tanto la endivia

en estas recetas que hemos hecho

y queríamos utilizar una guarnición con endivia.

Es buenísima, a mí ese punto

de amargor es fascinante, nos encanta.

Y bueno, pues vamos a hacer unas endivias con cebollas.

Y luego una salsa que ya veréis, muy interesante.

La salsa tiene mucho rollo.

Bueno, ¿qué hacemos con la endivia?

Simplemente las hemos lavado, las partimos por la mitad.

Esta también.

Partimos por la mitad, a lo largo.

Cortamos un poco el tronco.

Vale. Sólo una cosa.

¿Qué? Es importante una brasa

que sea suave, lentamente, no hay prisa.

Y que se vaya dorando por la parte sólo de la piel.

Porque la parte de la piel

es la que tiene más grasa. Eso sí.

Y es la que nos va a hidratar la carne.

Y después ya giraremos, pero será un punto.

El 80% de la cocción tiene que ser

por parte de la piel.

Vale, Javier, te doy las endivias.

Guarnición. Guarnición.

Endivias, anda que no.

Esto es... le va bien. ¿Por qué?

Porque el pato, quieras que no, es una carne fuerte.

Y la endivia desengrasa muchísimo.

¿Cuántas ponemos, cinco? Muchas, ¿no?

Sí, cinco, cinco. Venga, cinco. Cebolla.

Cinco, que hay hambre. Azúcar moreno.

Y yo voy a cortar esto en juliana.

Porque el verde de la cebolla lo vamos a utilizar

para hacer la salsa.

Y vamos a hacer una juliana bien bien fina.

Vale, yo lo que pongo en la endivia

es un poquito de azúcar moreno

para quitarle esa acidez tan fuerte.

Porque cuando se cocina la endivia todavía coge más acidez.

Entonces, un poquito de azúcar moreno.

No mucho tampoco, pero un poquito está bien.

Evidentemente, pimienta,

y un poquito de sal.

Vale, esto lo dejamos por aquí.

Bueno, un poco más del verde de la cebolla,

que esto le va, le da mucho frescor.

Vale, un momento. Vamos a ver cómo va.

Ya lo tenemos aquí, está dorando poco a poco.

Y fijaros cómo está la piel.

Impresionante.

El olor, impresionante.

Y se está haciendo toda la cocción por la parte de la piel.

Ya veréis.

Volvemos.

Vale, cebolla tierna.

El verde, que ya lo voy a guardar en un bol.

Y aquí vamos a hacer la salsa para el pato.

Eso le va a venir superbien.

Vale.

Venga, pues mientras vas terminando ahí yo voy haciendo...

Bueno, pues la salsa. Ahora veréis.

No tiene mucho misterio, ¿eh?

Vamos a poner en este caso la cebolla cortada,

que ya veis, en juliana muy muy fina,

pero es el verde de la cebolla.

Vamos a poner vinagre.

Dos cucharaditas de vinagre,

una cucharada de vino rancio,

un poco de miel.

Sí, la miel le va al pato. Sí, el pato con miel.

También los higos. Si tuviéramos higos

también le iría muy bien el higo fresco.

Le iría perfecto.

Las frutas le van también.

Perfecto, aceite de oliva.

Recordad, por una de vinagre, tres de aceite,

normalmente para una vinagreta,

para que sea bien equilibrada.

Un poco de ralladura de limón, de lima en este caso.

Muy poquito.

Y tres gotitas de zumo de limón que ahora le pondré.

Esto lo vamos a mezclar bien.

Y esto va a ser nuestra salsa. Ya veis, una salsa

totalmente diferente para el pato.

Pero queda buenísima.

Quien quiera ponerle alguna hierba, que tampoco le va mal...

Pero esta la voy a dejar así.

Me faltan las dos gotitas de zumo de limón y estaríamos.

Vale, ¿tienes plato para emplatar, Sergio?

Tengo.

Esta cebolla tierna es muy dulce. O sea, que cocción...

Bueno, hay que darle cocción.

Pero la endivia a mí me gusta que tenga un punto...

un puntito de crocante.

Hay gente que la cocina muchísimo tiempo.

A mí personalmente, a nosotros nos gusta

que no tenga tanta cocción.

Así que poco le falta.

Vale, vamos a probar esta vinagreta.

Bueno, pato, prácticamente ya está cocinado.

Ahora qué tenemos que hacer.

Darle la vuelta, dejarlo tres minutos,

como máximo, y ya lo tendremos.

¡Opa!

¡Perfecto! Brutal, ¿eh?

Yo digo, un pollo entero hecho así es buenísimo.

Con paciencia, ¿eh? Con calma también.

Porque controlas más la cocción de las pechugas.

Normalmente la cocción de las pechugas es muy delicada.

Porque si lo cocinas demasiado queda muy seca.

Y así lo puedes controlar, lo tienes abierto.

¿Qué hacemos si no tenemos brasa? hacerla igual en una sartén

un poco más grande y, lentamente, también.

Que en sartén va muy bien.

También se queda muy crujiente, queda muy bien.

Vale, Sergio, vamos a ir emplatando.

Vale. Esto en un minuto está.

Te pongo esto aquí. ¿Vas a dejarlo en la olla?

Eh, pues como veas.

Hombre, para que se vea lo voy a emplatar, ¿no?

Sí, hay sitio.

Pongo aquí dos endivias y... Vale.

Mira, ya verás.

Ponemos una aquí

y ponemos otra mirando hacia el otro lado.

Ponemos las cebollas.

Qué bueno, fijaros qué guarnición más simple,

pero qué buena.

Este pato se tiene que comer un poquito rosada la carne.

O sea, que ya estaría.

Y fijaros, yo con una cuchara para que veáis...

No se oye, pero bueno, está crujiente.

Está super crujiente la piel.

Ya lo tendríamos.

Vale.

Vale, Javier, dale ahí y pongo la salsa.

Sacamos...

No quema.

Sacamos estas brochetas que nos han ayudado

a conservar como veréis la forma perfecta.

Ponemos aquí. No, ahora ya...

Y queda bien, es como de caza, es camuflaje.

Salsa, un poquito.

No mucha porque la piel es crujiente.

No, vamos a poner más para la endivia.

Vale. Y luego también vamos a poner

aquí alrededor un poco de...

Vale.

Perfecto.

Bueno, un plato que con menos es más.

Pato al natural.

Endivias y cebollas.

Bien, con esta súper perdiz

y este gran pato Coll Vert pues nos despedimos.

Bueno, ya sabéis, no hace falta que os lo recuerde,

pero siempre hay un buen motivo para cocinar.

Nos vemos en el próximo programa. Adiós, que vaya bien.

Bueno, vamos a comernos el pato, ¿no?

Venga, venga. Es lo que va bien ahora.

Está para comérselo. ¡Buah!

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Torres en la cocina - Aves de caza

14 ene 2016

Los hermanos Torres cocinan hoy dos recetas con aves de caza: una perdiz de pata roja con aceitunas y un pato corbert a la crapaudine con endivias.

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