Testimonio La 2

Testimonio

Domingos a las 10.25 h.

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Para todos los públicos Testimonio - Nada de lo humano nos es ajeno - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Bienvenidos al Colegio Diocesano Pablo VI.

Me llamo Álvaro Fernández Gómez, soy profesor aquí, en este colegio,

coordinador de pastoral

y, entre otras cosas, doy clase de lengua, alemán,

inglés y religión.

En el pequeño pueblo donde nacieron mis padres

estuve de monaguillo, unos 15 años aproximadamente,

donde, sobre todo,

tengo muy de cerca a un sacerdote con el que tengo mucha compañía

y me va dando catequesis y demás.

Marcho a Salamanca,

los primeros años fueron fundamentalmente de fiesta,

de salir, de poco entrar y, básicamente,

de no encontrar esa referencia.

Un amigo un día me dice:

"¿Hacemos un voluntariado?". Y digo:

"Vamos a hacer un voluntariado en inglés para formarme".

Y dice: "En la cárcel". Y digo: "¿En la cárcel?

No habrá otro espacio mejor para hacer un voluntariado".

Pues bueno, era mi mejor amigo así que me animé

y a través del encuentro con cada persona

con la que pudimos hacer diferentes talleres,

la excusa era hacer un taller

para podernos encontrar con la persona,

descubro que al final el rostro de Cristo

está en la otra persona,

en el encuentro con personas de diferentes lugares,

muchos de ellos que me transmitieron muchísima fe.

La experiencia misionera en Bolivia tiene lugar en Cochabamba,

con los Misioneros Seglares Vicentinos,

en una casa de acogida, y dirigíamos tres proyectos.

Un proyecto en la cárcel, de acompañamiento a menores,

y allí dirigimos un proyecto de guardería dentro de la cárcel

y también un taller de adultos

para la preparación de habilidades sociales, para salir,

cuando terminaran su proceso en la cárcel, poder salir,

fomentar la búsqueda de empleo,

y habilidades sociales diferentes a las que,

a lo mejor, les habían llevado a la cárcel.

También un proyecto de chicos en la calle,

que fundamentalmente vivían sin padres, sin estudios,

sin participar en la escuela, malviviendo en las calles,

y dirigimos un proyecto por las tardes

como de refuerzo escolar en una barriada comprometida

de la zona de Cochabamba en Bolivia.

Y un tercer proyecto era

acompañar en las comunidades lejanas,

en los Altos, en las montañas,

nos acercábamos los sábados a hacer una pequeña catequesis,

a acercar un poquito al señor de otra forma

a comunidades que no eran siempre visitadas

ni podían ser siempre visitadas por sacerdotes.

Esa experiencia hace que cuando regreso a Ávila

y entro en los Colegios Diocesanos de Ávila,

hace que retome contacto con otro sacerdote

y un compañero que tuvo una experiencia misionera,

y nos planteemos el por qué no, desde el propio colegio,

lanzar un proyecto misionero que nos pueda hacer

visionar y sensibilizar a nuestros alumnos y familias,

y al propio personal docente y no docente de los colegios,

la realidad del sur,

de pueblos que no cuentan con las mismas oportunidades

que nosotros y que, normalmente,

no han tenido, tal vez, la suerte que hemos tenido nosotros

para, pues bueno, para desarrollar su propia vida.

En ese sentido,

contamos con la experiencia de otro profesor

que había estado anteriormente en Perú,

de ahí que no se cantemos por Perú, con las misioneras...

Las Siervas de María y José fue

la congregación con la que entablamos contacto,

que en Perú y en la propia selva, en la zona de inicio de la selva,

dirigen un proyecto con mujeres que se están preparando

y capacitando para ser líderes comunitarias

en sus propias comunidades.

Siempre ha habido preguntas que me suelen hacer en la cárcel,

también los alumnos en el colegio y amigos míos.

Eso de "por qué le das tanta fuerza en redes sociales",

por qué habló tanto de Dios, de mi encuentro con el otro.

Fundamentalmente,

cuando hablo de la cárcel, porque ellos han tenido

una experiencia que tal vez yo no.

Yo siempre he tenido el apoyo de mi gente, mi familia,

el amor de mis padres,

que en muchos casos ha sostenido lo que es mi propia persona.

Y me preguntaba muchas veces,

formo parte del voluntariado de Cáritas Diocesana en Ávila,

y cuando me preguntan qué es evangelizar con las manos,

siempre respondo por ahí.

Animo a la gente a que forme parte de estas realidades,

a conocer las parroquias,

lo que están haciendo las Cáritas.

A mí me llegó la evangelización por las manos,

tal vez no era tanto de palabras como de hechos,

y el hecho del encuentro con el otro,

ya fuera desde la delegación de misiones,

desde migraciones,

la propia cárcel o en Cáritas, sobre todo forjó lo que soy ahora.

Y ese encuentro con la otra persona

siempre me ha ayudado también a ver algo que es muy importante,

el rostro de Dios en la persona que tenemos enfrente.

(Música)

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Testimonio - Nada de lo humano nos es ajeno

06 ene 2019

Álvaro, profesor de religión en colegios diocesanos de Ávila, nos habla de sus diversos servicios y tareas pastorales al servicio de los que más lo necesitan y de cómo retomó su relación con la Iglesia a raíz de una fuerte experiencia en Pastoral Penitenciaria.

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