Serie documental de seis capítulos en la que se hará un recorrido de gran agilidad visual y precisión descriptiva a través del conjunto de tesoros arquitectónicos custodiados por Patrimonio Nacional.

El orden sucesivo de los capítulos estará argumentalmente regido por un criterio basado en la sucesión temporal monárquica y cada uno de ellos tendrá una conexión particular en su contenido individual; de esta manera, aunque sean episodios autoconclusivos, habrá un hilo conductor genérico de la serie.

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Tesoros de la corona - De los Austrias a los Borbones - ver ahora
Transcripción completa

Los políticos más influyentes de nuestra historia

descansan en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid.

Estos sólidos mausoleos de mármol fueron labrados

por grandes escultores del siglo XIX.

En la Real Basílica de Atocha

hay una imagen de la Virgen en madera negra

rodeada de diamantes y topacios.

El Palacio Real de Madrid, habitado por monarcas

desde Carlos III hasta Alfonso XIII,

es la residencia oficial de los actuales reyes de España,

aunque vivan en un pabellón aledaño

al Palacio de la Zarzuela.

Este palacio, sobrio y céntrico,

es el más grande de Europa Occidental.

Está precedido por los jardines del Campo del Moro

y se hace fuerte vigilando la entrada oriental

del Madrid de los Austrias.

Al lado del parque más famoso de Madrid,

El Retiro,

reposan en un panteón algunos hombres ilustres

de la historia política y militar española.

El Panteón de Hombres Ilustres

es un sorprendente edificio funerario

del siglo XIX.

En el jardín interior, en principio destinado

a ser el claustro de la Basílica de Atocha,

hay un monumento a la libertad.

Está coronado por una singular figura que recuerda

a la Estatua de Libertad y que, curiosamente,

es anterior a ella.

La creación de un panteón nacional

se debe a una ley de 1837

que establecía el traslado de los restos de los españoles

que, 50 años después de su muerte,

las Cortes considerasen dignos de este honor

por su lealtad y heroísmo.

En 1841,

la Real Academia de la Historia propuso una lista

de quienes debían ser enterrados en el panteón,

y en 1869, una comisión de expertos

seleccionó a los moradores de este monumento.

Se buscaron, entre otros,

los restos mortales de Goya, Cervantes, Lope de Vega y Velázquez,

sin éxito.

Pese a todo,

en 1869, se inauguró un panteón

en la Iglesia de San Francisco el Grande,

hasta que la reina María Cristina

convocó un concurso para trasladar ese panteón

a su lugar actual, junto a la Basílica de Atocha.

En España había una gran dificultad

para encontrar restos de personajes ilustres.

La guerra... La... desamortización,

la guerra de Independencia

y la guerra civil

habían hecho que desaparecieran parte de los restos

de los más importantes escritores,

militares y políticos españoles.

Otra de las causas

que hacía casi imposible encontrar restos

era la costumbre de mondar

los osarios de las iglesias,

es decir, de vaciar los lugares

donde se enterraba a la gente para sustituirlos

por nuevos difuntos.

Todo esto hizo

que el intento fracasara,

pero en 1890,

la reina regente, María Cristina,...

sabiendo que había restos de militares ilustres

en la Basílica de Atocha,

en la Virgen de Atocha,

decidió retomar el proyecto

del Panteón de Hombres Ilustres.

Pero en la práctica,

por una serie de circunstancias muy complejas,

ese panteón

se ha convertido casi únicamente en el panteón de políticos ilustres.

La Constitución de 1876

y el talento político

del dirigente del Partido Conservador,

Cánovas del Castillo, hizo posible una alternancia

en el Gobierno de España

con el dirigente del Partido Liberal,

Práxedes Mateo Sagasta.

Esta situación gubernamental

dio al país paz y estabilidad con una aproximación al ejercicio

de la democracia parlamentaria.

En 1893, la crisis económica

causó numerosas huelgas,

y a ello se sumó que los anarquistas extranjeros

introdujeron la mística del atentado en España,

lo que provocó una serie de sucesos cruentos

que le costaron la vida a civiles, militares y políticos.

En el verano de 1897, Cánovas y su esposa,

Joaquina de Osma,

se encontraban en el balneario de Santa Águeda,

próximo a San Sebastián,

donde el político se había entrevistado con la reina regente,

María Cristina de Habsburgo.

La mañana del 8 de agosto,

Cánovas iba con su esposa al comedor,

pero se encontraron con una conocida en la escalera.

Joaquina se entretuvo charlando con ella

y Cánovas se dirigió a la galería donde se sentó a leer

mientras la esperaba.

Dos días antes, el anarquista italiano

Michele Angiolillo

se había registrado

como corresponsal del periódico "Il Popolo",

bajo el nombre

de Emilio Rinaldini.

Aprovechando la ocasión,

se acercó a Cánovas consumando el magnicidio.

Se cuenta que durante una sobremesa del año 1876,

Cánovas comentó que cuando era joven

una gitana le había leído la mano.

La adivina le pronosticó que sería un hombre

con mucho poder,

pero que sus días acabarían con una muerte violenta.

Aquí descansa Antonio Río Rosas

que, tras la caída de la monarquía en 1868,

apoyó a Amadeo de Saboya,

pero terminó decantándose por el republicanismo unitario.

Amadeo de Saboya fue el primer monarca español

elegido por un parlamento,...

pero a pesar de todo,

fue incapaz de ganarse el afecto de la sociedad española.

Los carlistas, los republicanos

y los partidarios de la dinastía de los Borbones

estaban claramente contra él.

Pero, además, a pesar de sus virtudes

y de ser un caballero, tenía enormes defectos.

Fue incapaz de aprender el castellano

y carecía totalmente de don de gentes.

El ser hijo, además,

del rey que había privado a los papas

del poder temporal en Italia,

le hizo que fuera combatido

a sangre y fuego

por los católicos españoles que eran la mayoría de la población.

Por lo tanto, todas estas circunstancias

hicieron de Amadeo de Saboya el rey que no pudo ser.

Los mausoleos de Eduardo Dato, asesinado a principios del siglo XX

durante el reinado de Alfonso XIII,

y el de Sagasta, presidente del Consejo de Ministros

durante la guerra de Cuba, fueron esculpidos por Benlliure.

Algunos mausoleos alcanzan los ocho metros de ancho

y siete de altura.

Y en el de Canalejas, dos hombres y una mujer

llevan el cadáver hacia su sepulcro.

Los Austrias y los Borbones han tenido una estrecha relación

con la actual Basílica de Nuestra Señora de Atocha.

La Virgen de Atocha es una imagen de Virgen negra.

Es una talla hecha en madera,

es una talla de pequeñas dimensiones,

medirá aproximadamente unos 60 centímetros.

La leyenda, en definitiva, da diferentes apreciaciones

de dónde y cuál es la procedencia de la Virgen de Atocha.

Ahí tenemos ya el conflicto desde el punto de vista etimológico

de dónde viene la palabra Atocha.

Atocha viene del lugar donde se encontró la Virgen de Atocha,

la Virgen del Atochar,

porque era la pradera próxima al Alcázar,

una pradera de una planta, que era la "atucha",

un término árabe,

Atocha castellanizado.

Quiere decir que es similar a lo que es el esparto,

una planta parecida al esparto.

Por eso se llamó la Virgen del Atochar.

En el siglo VIII, se recrea una historia

de un personaje que llamaban en Madrid el Alcaide,

que es Gracián Ramírez.

Gracián Ramírez es un cristiano, es un cristiano confeso,

es un cristiano que tiene que combatir contra los moros

y decide, al igual que su esposa,

que antes de ir a combate,

y para que su esposa y sus hijas no fueran ultrajadas, degollarlas.

Van a la lucha, ganan la batalla,

y finalmente, para dar gracias, regresan a la ermita

donde se había aparecido la Virgen de Atocha

para dar gracias.

La sorpresa es que cuando llegan al lugar,

se encuentran a su esposa y a sus hijas sanas y salvas.

El único elemento que era, podríamos decir,

testimonio de aquel martirio

era el cordón rojizo que llevaban las mujeres

sobre el cuello.

Como demostrativo de que se había producido

el milagro de la Virgen de Atocha.

En 1643, se declaró a la Virgen de Atocha

protectora de España, de todo el Nuevo Mundo,

de sus flotas y galeones,

de las armas de la monarquía, y la principal y más antigua

patrona de la Imperial Villa de Madrid.

La Virgen de Atocha ha sido, tradicionalmente,

la Virgen de la corte.

Desde tiempos de Felipe II,

y especialmente desde Felipe IV,

la corte iba a impetrar su protección

antes de salir de viaje.

También era tradicional llevarle el ramo de flores de la novia

cuando se hacía una boda real,

de hecho, Isabel II sufrió el atentado

yendo a cumplir lo prometido a la Basílica de Atocha.

Y también sigue siendo la tradición

de que los herederos, los infantes,

los hijos de los reyes,

sean llevados a pasarlos por la imagen

de la Virgen de Atocha.

La mayor ilusión del primer Borbón que subió al trono de España,

Felipe V, fue levantar el Palacio Real

sobre las cenizas

de un viejo alcázar incendiado en 1734.

El diseño de Juvara no cuajó

y Sachetti continuó el proyecto.

La construcción fue sufragada con los beneficios del tabaco,

que ya era monopolio nacional.

En 1738,

se puso la primera piedra.

Fernando VI continúa la obra y Carlos III, con Sabatini,

remata el palacio.

En una colina del Madrid más antiguo,

muy cerca del río Manzanares

y junto a la Catedral de la Almudena,

se alza el majestuoso Palacio Real.

Las obras del palacio duraron casi 20 años.

De estilo barroco neoclásico,

su planta cuadrada gira en torno a un patio central.

El desnivel del terreno y la gran superficie edificada

planteaba algunos problemas.

El arquitecto Sachetti logra solucionarlos

y se construye este palacio,

que es más grande que el de Versalles

y el doble que el de Buckingham.

Sachetti afianzó su estructura sobre el granito y el ladrillo,

sin usar la madera,

para que el palacio no volviera a incendiarse.

Engalanó las fachadas con 870 ventanas

y 240 balcones.

Siguió el modelo de los castillos medievales

para hacer un edificio orientado a los cuatro puntos cardinales,

rematado con torreones en las esquinas

para transmitir la sensación de fortaleza

de los antiguos alcázares.

En la época del boato dieciochesco,

todo giraba alrededor de este icono real

desde que Carlos III

estableciera en él su residencia definitiva

en el año 1764.

Desde este palacio,

se abordó la modernización urbana de un Madrid

que, 203 años antes,

había sido proclamado capital de la corte

y sede de la monarquía española.

Cuando Sabatini agregó la enorme explanada

de la plaza de la Armería,

el conjunto alcanzó los 135 000 metros cuadrados,

convirtiéndose en el mayor palacio de la Europa Occidental.

Más de 250 años después de su construcción,

el Palacio Real es el monumento histórico

más representativo de nuestro país.

Este palacio fue sede de los Ministerios de Hacienda,

Guerra, Gobernación,

Industria, Gracia y Justicia y Colonias de Ultramar,

y desde sus estancias, se ha gobernado España

hasta que su último ocupante, Alfonso XIII,

abandonara Madrid camino del exilio.

Por el zaguán principal se accede al palacio.

Enfrente de la escalera nos recibe una estatua

del rey Carlos III vestido de senador romano.

El reinado de Carlos III supuso un importante avance

en la modernización de España,

a pesar de que él, personalmente,

era un hombre más interesado por la caza que por el gobierno.

Pero, sin embargo,

supo rodearse de excelentes ministros que hicieron

una obra gigantesca.

Entre ellas, la colonización de Sierra Morena

para abrir el camino real entre Andalucía y Madrid

que no existía con anterioridad.

Pero, probablemente, una de sus obras más fecundas

fue la creación del Banco de San Carlos.

El Banco de San Carlos fue el primer...,

la primera institución

que en España pudo crear papel moneda,

es decir,

unos vales que podían ser intercambiados por oro.

El Banco de San Carlos

es el antecedente, como banco central

y regulador de las finanzas del Estado,

del Banco de San Fernando,

creado en la época de Fernando VII,

y del Banco de España,

cuya función ha llegado hasta nuestros días.

Sabatini modificó el proyecto

de la escalera principal de Sachetti.

En el primer rellano, presidiendo la tribuna,

está la estatua de Carlos IV

como si fuera un emperador romano.

La alegoría central de la bóveda de Giaquinto

representa el triunfo de la religión y de la Iglesia.

En la cornisa del techo se pueden observar

alegorías de la abundancia, la paz, la justicia

y la magnificencia.

Aquí recibió el rey José I

a su hermano Napoleón Bonaparte

que, cuando subía por la escalera,

puso la mano en este león y exclamó: "Ya es mía esta España tan deseada".

Napoleón, al admirar la riqueza y el esplendor del palacio

lo comparó con Versalles,

y bajo esta misma bóveda le dijo a José Bonaparte:

"Hermano,

estáis mejor alojado que yo".

La escalera principal del Palacio Real

también fue el escenario de la defensa a ultranza

que mantuvieron 18 alabarderos

la noche del 7 de octubre de 1841.

Lucharon contra las tropas sublevadas

del primer regimiento de la princesa.

De esta sala de alabarderos,

decorada con molduras de Rusca y frescos de Tiepolo,

salieron con valentía

los hombres de la guardia real

para evitar el secuestro de la reina niña,

Isabel II,

y de su hermana, la infanta Luisa Fernanda.

En la sala de alabarderos quedará expuesto de forma permanente

el retrato titulado:

"La familia de Juan Carlos I", de Antonio López,

conocido como el pintor de la realidad.

La sala de la Corona exhibe los elementos más representativos

de la monarquía española

utilizados en los actos oficiales.

La corona de Carlos III, de plata sobredorada,

y el cetro de Carlos II,

realizado el plata,

cristal de roca, esmaltes y granates,

fueron utilizados en la proclamación del rey Felipe VI.

Esta sala era la cámara de la reina María Cristina.

En esta misma sala podemos contemplar la ley orgánica

mediante la cual se hizo efectiva la abdicación de Juan Carlos I.

El hoy rey emérito firmó su última ley

en este Palacio Real.

El nuevo rey, Felipe VI,

rubricó expresamente un ejemplar

del discurso de proclamación que pronunció en las Cortes

para que se expusiera en esta estancia.

La más alta condecoración que concede la monarquía española

es el Toisón de Oro.

Este se lo impuso Isabel II a la Virgen de la Real Basílica de Atocha

en 1854.

La mesa de las esfinges,

de estilo Imperio francés,

fue adquirida por Carlos IV en 1803.

Esta joya ha protagonizado

varios acontecimientos históricos

como la firma del tratado de adhesión de España

a la Unión Europea

o la abdicación del rey Juan Carlos I

al sancionar la ley orgánica

de 18 de junio de 2014.

La colección de la Real Armería

es una de las más importantes del mundo.

Conserva piezas de los reyes de España

desde el siglo XIII,

las armaduras del emperador Carlos V y Felipe II,

y trofeos militares de batallas tan importantes

como la de Mühlberg.

La batalla de Mühlberg se produjo el 24 de abril de 1548

y significa el fracaso de Carlos V

por llegar a un acuerdo

con los príncipes alemanes que defendían las tesis de Lutero.

Mühlberg es muy interesante

porque es el triunfo de la infantería.

El infante, el arcabucero, es el que vence.

Estratégicamente,

el duque de Alba hace un planteamiento genial.

Se enfrentan en el río Elba

y hay una serie de iniciativas por parte de los infantes.

Cruzan a nado,

destrozan los puentes que tenían los alemanes,

y consiguen atravesar el puente

por medio de un vado.

Ahí, el propio Carlos V,

al frente de un escuadrón de caballería,

consigue atravesar el río y perseguir a los alemanes.

Con un tema

muy interesante,

porque Carlos V utiliza esta batalla con un fin propagandístico.

Es decir, se hacen varios grabados.

El de Vico es una maravilla

o el propio retrato ecuestre de Carlos V, de Tiziano,

que disfrutamos en el Prado, con esa maravillosa armadura.

Es uno de los cuadros ecuestres

más importantes de la historia del arte.

Desde el punto de vista político, fue un gran triunfo.

Carlos V se veía muy reforzado, y sin embargo, ocho años después,

se demostró que no había conseguido nada

y que los protestantes, realmente,

llegaron a poder decidir

cuál era la religión que adoptaban.

Harto, cansado,

y desde luego,

defraudado porque algunos le llegaron a traicionar,

Carlos V, en 1555,

en 1555,

decide ya completamente retirarse

y dar la herencia tanto a su hijo, Felipe II,

como a Fernando, su hermano.

Y muere en 1558.

En la bóveda del salón del trono,

Tiepolo, el mejor pintor italiano del siglo XVIII,

reflejó de forma alegórica la monarquía española.

Cuatro leones de bronce dorado encargados por Velázquez

durante un viaje a Italia

para decorar el salón de los espejos del antiguo Alcázar de Madrid,

escoltan los sillones reales del salón.

Cuando se celebran galas oficiales, la familia real

recibe aquí el saludo protocolario de sus ilustres invitados.

Bajo un fresco de Giaquinto,

la estatua de Carlos V venciendo al Furor

preside el salón de columnas.

Es una sala de usos múltiples,

ya que se utilizó para celebrar bailes y banquetes.

Fue velatorio de Carlos III,

de María de las Mercedes, esposa de Alfonso XII,

y capilla ardiente de Franco en 1975.

Además, en Jueves Santo, los reyes realizaban

el ceremonial de la comida de pobres y el lavatorio de pies,

una costumbre instituida por Fernando III en 1242

y realizada aquí

hasta el reinado de Alfonso XIII.

Hoy en día, el salón de columnas

acoge diversas recepciones y actos culturales

como los conciertos de la colección de Stradivarius Palatinos,

conocidos como Cuarteto Real.

Gasparini decoró este espacio de 150 metros cuadrados,

donde Carlos III se vestía en presencia de la corte.

Fernando VI, desde su juventud,

sintió atracción por la relojería,

y en 1758, adquirió un reloj astronómico único

conocido como el Pastor.

Es una pieza con sonería,

repetición y ecuación del tiempo,

adornado con autómatas.

El salón Gasparini debe su nombre

al arquitecto y pintor de cámara, Matías Gasparini.

Los estucos de la bóveda tienen apariencia de porcelana

y en sus esquinas

hay figuras orientales.

La decoración es rococó, con fantasías chinescas

y adornos de bronce de Ferroni.

El salón tardó 40 años

en finalizarse.

En 1880, un proyecto contemplaba

la comunicación con el comedor,

eliminando el oratorio y el retrete

de Carlos III, pero jamás se realizó

y solo se restauraron las telas.

Fernando VII, 40 años después de la muerte de Carlos III

en esta habitación,

honró la sala con el nombre de su abuelo.

El retrato de Anton Mengs

dignifica al primer morador del palacio

vestido con el manto real y el collar de su propia orden.

Los monarcas españoles siempre han tenido

estrecha relación con la iglesia católica,

aunque a veces ha sido conflictiva.

Carlos III va a tener una relación con la Iglesia

y va a tener una serie de problemas con los jesuitas.

Culminan en 1767

con la Pragmática Sanción,

por la cual expulsa a los jesuitas de España

y de todas las posesiones de ultramar.

Esta...

Esta radical situación

también va a ser muy similar

a los momentos de tensión que tiene

con respecto a la Inquisición.

Todo ello se puede resumir

en el problema de las regalías.

¿Qué quiere decir esto?

Que el rey va a defender su autoridad y su poder

frente al de la Iglesia.

Y como muy bien dice

el ministro Floridablanca,

con el debido respeto a la Santa Sede,

pero sin perder la autoridad real.

La llamada sala amarilla

está decorada con paños de la Real Fábrica de Tapices

y tiene sillas con forma de peineta española

pertenecientes a la reina María Luisa de Parma.

Parece ser que aquí era donde Carlos IV

jugaba a las cartas.

Dicen que además de buen jugador, Carlos IV era un gran gourmet.

Se cuenta que un día, estando el rey de caza,

sintió hambre y apareció por un camino

un choricero conocido como el Tío Rico.

Le ofreció al rey algunas de sus viandas,

y Carlos IV quedó tan satisfecho,

que le nombró proveedor de la casa real.

El fresco del techo pintado por Luis López Piquer

tiene un largo y curioso título:

"Juno montada sobe su carro dorado tirado por pavos reales

se dirige, acompañada por Himeneo, al lugar donde duerme el sueño".

La extensa colección de relojes que tiene el Palacio Real

es una parte importantísima

de las distribuidas entre los demás palacios y monasterios reales

de Patrimonio Nacional.

La realeza española, desde el siglo XVI,

ha sido muy aficionada a coleccionar relojes.

En el antiguo Alcázar,

antes de construirse este palacio sobre sus ruinas,

se guardaban piezas de Felipe II,

el hijo de Carlos I.

La mayoría de los relojes de los Austrias se perdieron

tras el incendio del Alcázar en el siglo XVIII.

Los Borbones

ampliaron la colección

con otros adquiridos tanto en España como en Francia,

Inglaterra o Suiza.

Pero fue Carlos IV quien con su esposa, María Luisa de Parma,

enriqueció la colección real.

El rey dispuso de un taller en palacio

donde le gustaba crear

y reparar sus relojes.

El trío formado por Carlos IV, su esposa María Luisa y Godoy,

ha sido el que más...

munición ha dado a la chismografía histórica

en toda la historia de España, y probablemente,

en toda la historia del mundo.

Ha pasado Carlos IV como un rey bondadoso,

pero inútil,

María Luisa, como una reina frívola

y que tuvo numerosos amantes,...

y muchos hijos de los cuales no fue padre Carlos IV,

y Godoy, como un arribista

que alcanzó el poder gracias a sus manejos con la familia real.

En cambio, para ser justos con ellos,

hay que tener algunas cosas en cuenta.

Primero, el reinado de Carlos IV fue un reinado complicado

porque comenzó el mismo año, 1789,

que estalló la Revolución Francesa.

En segundo lugar,

María Luisa fue siempre, pese a sus aventuras amorosas,

una esposa amante de su marido, Carlos IV.

Y Godoy no fue, precisamente,

uno de los peores primeros ministros que ha tenido España.

Él hizo la primera desamortización

y él hizo una política

bastante coherente dentro de las dificultades que tenía.

Precisamente, en el Palacio de la Granja

firmó un acuerdo con los franceses,

que era una especie de continuación de los Pactos de Familia

que la dinastía borbónica había firmado

entre los reyes de España y de Francia.

Las paredes y el techo de la sala de porcelana

se componen de placas cerámicas de la Fábrica del Buen Retiro,

sujetas por tornillos

y fijadas a un armazón interno de madera.

Las caras de los sátiros y faunos

figuran a modo de careta diseminadas por toda la sala.

Se tardó cinco años en terminarla,

entre 1770

y 1775.

Los motivos decorativos

representan una alegoría del dios Dionisio,

predominando los emparrados y las uvas.

El autor de la sala es desconocido,

pero sí se sabe que la realización costó casi

257 000 reales.

La sala de la banda es de estilo plateresco,

y Alfonso XII la usó como sala de cine.

Actualmente, se exponen dos centros de mesa

llamados "dessert".

Este adorno fue comprado para el futuro Carlos IV

cuando era príncipe de Asturias. Un templete con columnas,

custodiado por leones de bronce, se asienta sobre una base

de piedras duras del Buen Retiro.

Siendo ya rey Carlos IV, se adquirió el otro "dessert"

llamado las Glorias de España.

Se calcula que la población del Palacio Real

pudo ascender a 6000 personas.

Nobles, artesanos, sirvientes y sus familias,

ocupaban, dependiendo de una estricta jerarquía,

los 3400 aposentos palaciegos. Las buhardillas estaban habitadas

por los sirvientes,

y las plantas principales,

por los nobles.

Fernando VII perdió el palacio y el pueblo español lo recuperó.

Fernando VII, caracterizado como el rey Felón,

ha sido el monarca peor tratado por los historiadores.

Y con razón.

Fernando VII luchó y conspiró

contra su padre, Carlos IV, para arrebatarle la corona.

Difamó y pagó coplas injuriosas contra su madre.

Provocó el Motín de Aranjuez

y la abdicación

de su padre, Carlos IV, y su madre, María Luisa.

Y la ida a Bayona para entregar la corona,

en definitiva, a José I, hermano de Napoleón.

Cuando volvió después de la guerra de la Independencia,

en la que había estado en Francia

felicitando a Napoleón por sus triunfos sobre los españoles,

persiguió a los liberales y a los militares

que lucharon por él,

por defender la independencia de España.

Y luego, al final de su vida,

incluso traicionó a sus propios partidarios,

los realistas, que tuvieron que echarse en manos de su hermano Carlos

porque él, claramente,

iba ya camino de dar el poder al Partido Liberal.

Y generó una guerra civil que duró 75 años

durante el siglo XIX.

Aunque Sachetti realizó el primer proyecto de la capilla real,

se ejecutó el de su ayudante, Ventura Rodríguez,

finalizándose la obra a mediados del siglo XVIII.

La cúpula semiesférica pintada por Giaquinto,

con la coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad en gloria

como tema central,

remata la planta elíptica de la real capilla.

El conjunto decorativo es un testimonio

de la condición de monarquía católica

de la casa real española.

En las pechinas de la cúpula

aparecen dos santos madrileños: san Isidro

y santa María de la Cabeza.

Y además, san Hermenegildo y san Leandro.

Sobre el altar mayor está el óleo

de "El arcángel san Miguel triunfando sobre los demonios",

patrón del templo palaciego, pintado por Francisco Bayeu.

En el frontón del altar, dos ángeles protegen la Custodia.

El voluminoso dosel del sitial de los soberanos,

de raso blanco con bordaduras de plata y seda,

es de la época de Fernando VI.

Este órgano

es la obra maestra de la capilla,

realizado en 1778

por el que sería el organista real, Jorge Bosch.

Tiene 3224 tubos

y aún conserva su magnífica sonoridad original.

El órgano se complementa con técnicas en la mecánica del teclado,

de ecos como el diapasón de registro de voz humana a la francesa.

La sala de fumar,

llamada también sala chinesca o japonesa,

es una estancia neobarroca, reflejo de lo extranjero

entendido como lo exótico,

muy de moda en Londres y París en el siglo XIX.

Con ella se pretendió crear

una decoración victoriana

y fue muy utilizada por el hijo de Isabel II.

Isabel II pasó de ser la reina niña, esperanza de los liberales,

a ser vituperada por casi todas las fuerzas políticas que había entonces,

especialmente por los carlistas, los republicanos

y los progresistas.

Las causas de esta pérdida de popularidad

o de estos ataques

fueron su vida privada,

su desgraciado matrimonio,

sus amores con distintos amantes,

y también,

una religiosidad supersticiosa

y una incapacidad de gestión económica.

Nunca supo el valor que tenía realmente el dinero.

Pese a todo,

cuando fue derribada en 1868,

siguió, en parte, conservando el amor del pueblo,

pero no de los políticos.

La losa sobre la corte de Isabel II

la puso el talento literario de Valle Inclán,

que fue capaz

de sacar el concepto "Corte de los Milagros",

que Víctor Hugo había creado para el barrio medieval de París

lleno de ladrones, asesinos y estafadores,

para calificar lo que fue

la corte de Isabel II en el siglo XIX.

El comedor de gala fue inaugurado en 1879

para la boda de Alfonso XII con María Cristina de Habsburgo.

La mantelería de hilo blanco bordada cubre una longitud de 35 metros

y se unen cinco manteles

con alfileres invisibles.

Los cubiertos son de plata sobredorada

de la época de Alfonso XII,

excepto los de pescado, que en aquel tiempo

no se usaban, y los incorporó este monarca

para la celebración de su enlace nupcial.

Las pinturas murales son de Mengs y González Velázquez.

Hoy,

14 lámparas de bronce fernandino con casi 1000 bombillas led

dan luz al comedor de gala del Palacio Real.

La precisión en el montaje de la mesa es milimétrica,

ya que todos los detalles deben reflejar

la mejor imagen de España en los almuerzos y cenas oficiales.

La primera cena de gala

de los reyes don Felipe y doña Leticia

fue en 2014,

con ocasión de la visita de la presidenta de Chile.

Los tapices flamencos

y los jarrones franceses son del siglo XVI.

En la Real Biblioteca, fundada por la Casa de Borbón,

se guardan más de 300 000 obras impresas, grabados,

manuscritos y otros objetos de gran valor.

Desde los tiempos de Alfonso XII,

la mayor preocupación de los bibliotecarios

ha sido catalogar sus fondos

y ponerlos a disposición del estudio

y la investigación científica.

La oficina de farmacia

estaba regida por los boticarios mayores,

que entre alambiques y botámenes de la Granja,

Talavera o el Buen Retiro,

elaboraban medicamentos y fórmulas de gran reputación curativa.

Las cocinas del Palacio Real de Madrid

fueron concebidas por el arquitecto Sachetti en 1737.

La real cocina

es la única entre los palacios reales de las capitales de Europa

que conserva los espacios del siglo XVIII

y el equipamiento del XIX.

Los rumores que circulaban por Madrid

sobre la paternidad de Alfonso XII

tenían su origen, muy probablemente, en estas cocinas.

Yo le tengo simpatía a Alfonso XII. Es un hombre,

además, víctima de su situación.

Hijo de una mujer destronada.

También con problemas,

probablemente de paternidad, de quién es su padre,

probablemente explotados

por el insidioso

cuñado de la reina, Montpensier.

Y lo lleva adelante. Lo lleva adelante

y promete un reinado constitucional.

Y en buena medida, lo hace. ¿En qué lo vemos?

En primer lugar,

se casa con quien le dice el jefe de Gobierno.

Ahora hemos mitificado mucho a Mercedes de Orleans

porque muere enseguida.

Le cantan las coplas en Madrid. "¿Dónde vas, Alfonso XII,

dónde vas, triste de ti?".

Pero fue un matrimonio de familia.

Yo creo que Montpensier,

que está continuamente

diciendo que Alfonso

no es hijo de Francisco de Asís, pues ya dice:

"Si casamos a nuestra hija

con el hijo de Isabel II,

lo que salga, será para ambos".

A partir de 1760,

esta sala y las inmediatas

albergaron el Real Oficio del Ramillete,

hasta que cien años después,

sus funciones se repartieron entre la cocina y la repostería.

Desde entonces, la llamada cocina del Ramillete

fue destinada a la elaboración de dulces y helados.

Las tartas se hacían

en la desaparecida pastelería.

La fuente y el horno, reformados dos veces,

son del siglo XVIII.

Entre los utensilios expuestos

destacan las chocolateras y los moldes para hacer los púdines

o pasteles como los savarín,

un jugoso bizcocho que debe su nombre a un jurista francés

del siglo XVIII,

que escribió "La fisiología del gusto",

considerado como el primer tratado de la gastronomía.

Al jurista Brillat-Savarin se le atribuye la famosa frase:

"Dime lo que comes y te diré lo que eres".

Los vasares de la cocina del Ramillete

son isabelinos.

La encimera que recorre la pared de este taller

servía para terminar las obras de repostería.

En la época alfonsina,

aquí se elaboraban los helados y los huevos de Pascua.

En la segunda mitad del siglo XX,

se trasladó a este taller de repostería

un armario del siglo XIX

para exponer una selección de vajillas de loza

realizadas para Isabel II y Alfonso XII

por la compañía sevillana Pickman,

y otra de Minton e Ibero Tanagra

para Alfonso XIII.

La sala llamada despensa, cava y botillería

era la habitación más grande,

con ventanas a la galería de persianas.

Se conserva este clavero,

un panel de madera con etiquetas

para colgar las llaves de los armarios

donde estaban los vinos españoles y extranjeros.

Denominada en 1924 como el cuartón,

servía para almacenar diferentes utensilios,

entre ellos, 27 arcas

en las que se guardaban las baterías para los viajes

y cacerías.

La botillería no solo administraba los vinos,

sino también el agua de la fuente del Berro

que abastecía a los reyes desde Felipe V a Isabel II.

Durante el reinado de Juan Carlos I, se utilizó este espacio como cava.

En la cocina grande

o sala de fogones

se conserva un conjunto único de grandes piezas

de hierro fundido de inspiración francesa.

Entre la servidumbre de palacio, no cesaron los comentarios

sobre los devaneos amorosos de Alfonso XII.

Y lo que es claro, el segundo matrimonio...

Una vez muerta Mercedes,

de la cual sí llegó a enamorarse Alfonso XII,

era su prima, ¿no?

Una vez muerta, acepta fácilmente,

y probablemente le costaría aceptar,

el que le casaran con esta especie de monja

que era Cristina de Habsburgo.

Era como la real canonesa de Hungría, ¿no?

Los madrileños decían:

"Se casa una monja, y encima, gitana".

Por su condición religiosa.

Fue una gran reina,

una gran reina regente, pero no creo que fuera una mujer

con gran atractivo personal

para un rey que solía buscar el solazamiento

en otros lugares.

Tuvo también una cierta vida paralela,

que no enturbió mucho, diríamos, el poder,

no enturbió el poder,

pero es claro y se sabe

quiénes fueron sus herederos por esa vía bastarda.

En 1885,

pocas horas antes de la muerte de Alfonso XII,

Cánovas y Sagasta

llegaron a un acuerdo sin condición alguna

que se conoce como el Pacto de El Pardo.

Ambos líderes políticos

apoyarían la regencia de María Cristina de Habsburgo,

entonces embarazada del hijo póstumo de Alfonso XII,

que resultó ser un varón.

El Pacto de El Pardo,

quizás porque el propio Sánchez-Albornoz

lo recogió en un libro delicioso

que es su anecdotario histórico político,

aparece siempre

con una expresión muy popular

que es que Alfonso XII

llama en su lecho de muerte

a su viuda, Cristina de Habsburgo, y le dice:

"Cristinita, Cristinita,

guarda el físico

y tendrás que ir

en unos años con Sagasta,

y en otros, con Cánovas".

A las doce en punto, los primeros miércoles de mes,

más de 400 hombres

y 100 caballos ofrecen una representación

del relevo de la guardia real en la plaza de la Armería,

tal y como se hacía en tiempos de Alfonso XII y Alfonso XIII.

La etiqueta que rige la presentación

de los nuevos embajadores acreditados en España

deriva de la época en la que los diplomáticos del siglo XVI

tenían la costumbre de batirse a espada

para ser los primeros en acceder a palacio.

Desde entonces, llegan en carruajes de gala

hasta la escalera principal de Sabatini,

para después entrar en el salón de embajadores.

Lo que fuera campamento de almorávides

en el Madrid cristiano de 1109, coto de caza

para los Trastámara alojados en el Alcázar,

y finca para deleite festivo de los Austrias,

se convirtió en parque

con Isabel II.

A finales del siglo XIX, María Cristina de Habsburgo

lo transformó en jardín romántico.

El arquitecto Repullés creó rincones tan caprichosos

como la Casita de Corcho y el Chalé de la Reina.

La imagen actual del Campo del Moro

se debe al jardinero Ramón Oliva, que plantó más

de 70 especies de árboles en un terreno de 20 hectáreas

embellecido con las fuentes de las conchas

y de los tritones.

El Palacio Real está rodeado por los jardines de Sabatini,

los del Campo del Moro

y los de la plaza de Oriente, donde está la estatua ecuestre

de Felipe IV, de Prietto Tacca,

diseñada por Velázquez y calculada por Galileo Galilei

para asegurar su difícil equilibrio.

Durante 2017, más de 3 millones de personas

visitaron los palacios y monasterios reales

de Patrimonio Nacional.

El Palacio Real, de nuevo,

fue líder con más de un millón y medio de visitantes.

No podemos olvidar

que este palacio madrileño se lo debemos a Felipe V,

nieto del Rey Sol francés,

y que resultó ser más grande que el de su abuelo en Versalles.

Felipe V,

que instauró la Casa de Borbón en España,

fue un rey impulsivo y batallador, pero tuvo momentos

en los que la depresión alteró su ejercicio del poder.

Felipe V, desde joven, tuvo un carácter melancólico

que evolucionó hacia derroteros más negativos.

Actualmente, se ha puesto nombre a su enfermedad.

Ya algunos historiadores hablan de trastorno bipolar,

unos problemas psicológicos importantes y graves.

Por lo tanto,

bueno, es una personalidad que sufrió esto

y que le motivó también

el gran poder que tuvo su segunda mujer

en todo,

porque realmente sufrió una enfermedad grave.

Durante la I Guerra Mundial, el Palacio Real

se convirtió en la oficina de la esperanza.

Miles de europeos escribían al rey Alfonso XIII

para encontrar a sus familiares

desparecidos en el frente.

España se mantuvo neutral en este conflicto,

entre otros motivos, porque Alfonso XIII

tenía lazos familiares con las monarquías

enfrentadas en esta guerra.

Las peticiones de ayuda a la oficina de la guerra europea

se materializaron como ayuda humanitaria

por deseo del rey de España.

Las 400 armaduras del Palacio Real

se encuentran entre las 153 000 obras de arte

catalogadas por Patrimonio Nacional.

Con las ricas telas y tapices de este palacio

se podría hacer una gran alfombra

que llegaría hasta la octava maravilla del mundo,

el Monasterio de El Escorial.

Dicen que en palacio las distancias son tan grandes,

que la comida siempre llega fría

a la mesa.

Los 230 relojes que contabilizan las horas

no lograron detener el tiempo para que Felipe V

pudiera ver terminado este tesoro de la Corona.

Tesoros de la corona - De los Austrias a los Borbones

51:18 08 jul 2018

Abordaremos la época que llegó hasta el reinado de Carlos II quien mostró una preocupación especial por la REAL BASÍLICA DE ATOCHA. Cerca de la Basílica hallaremos el PANTEÓN DE HOMBRES ILUSTRES. Y finalmente, visitaremos el PALACIO REAL DE MADRID. Edificado por el primer monarca Borbón, Felipe V.

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