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Teresa de Jesús

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Teresa de Jesús - Versión reducida - Capítulo 1º - ver ahora
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Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Esta es la historia de Teresa de Cepeda y Ahumada,

española nacida en Ávila el 1 de octubre de 1515.

El origen de su familia era judío.

Más tarde, conversos. Y fue monja carmelita

durante un periodo crucial de la historia de su país.

A través de sus libros, encontramos un testimonio apasionante

del siglo XVI, en el que entre enormes tensiones,

se fueron creando las bases de la Europa moderna.

Un día, se convertirá en Santa Teresa,

y paradójicamente, después de haber sido procesada

por la temible Inquisición,

terminará siendo proclamada Doctora de la Iglesia.

Sin embargo, en este momento de su vida,

está aún muy lejos de la santidad.

Estamos en el otoño de 1538.

Teresa tiene 23 años.

Su padre, don Alonso, se ve obligado a llevársela

del Monasterio de la Encarnación de Ávila,

donde ha pasado todo un año.

Atormentada por una misteriosa enfermedad

que los médicos no han sabido cómo curar,

se dirige a Becedas para visitar a una famosa curandera

que quizás pueda dar remedio a sus males.

En este viaje, la acompañan dos hermanos suyos,

Lorenzo y Pedro.

Y con ella, van también su hermana María,

esposa de Martín de Guzmán, y Juana Suárez,

su compañera de convento e inseparable amiga.

-Aquello está muy lejos. -Ya ves, es lo que hay.

Este es un mundo pobre y pequeño, Pedro.

-No está aquí lo que yo busco.

Aunque volveré. Volveré con dinero,

sin dinero son honras.

-¡Teresa! Teresa.

¿Qué tal se encuentra? -No se queja,

pero tampoco contesta. Ah.

Se debilita de no comer.

-Nunca tuvo muy buena salud, Juana.

Pero antes de entrar en el convento,

no era tan metida en sí.

-¡María, no os retraséis,

que nos queda mucho camino y nos puede coger la noche!

Tu marido parece enfadado.

Teresa no está en condiciones de llegar hasta Becedas.

La caravana, temiendo el invierno que se aproxima,

se ha detenido en Castellanos de la Cañada

en casa de su cuñado Martín de Guzmán,

a la espera de noticias más concretas de la curandera

para así, proseguir el viaje.

Parece que una gran melancolía se ha apoderado de Teresa

mientras dentro de ella se debate un gran conflicto interno.

No confiesa sus dudas a nadie,

pero estas, la atormentan con frecuencia

provocándole fiebres y desmayos.

Cascabel.

Hoy, diríamos que ha somatizado los conflictos de su mente,

convirtiéndose estos en una enfermedad de su cuerpo.

Trote.

-¡Martín, que ya vuelve Lucas!

-¡Ah!

-Pronto vuelves. -Ah...

-¿Qué te ha dicho? -Que no,

que hasta la primavera no atiende.

Ya se lo decía yo a vuestra merced.

-¿Cómo que no? ¿Pero has hablado con ella?

-Sí, señor, con ella en persona.

-¿Y qué razón te ha dado? -Pues esa,

que ella hasta marzo... no empieza las primeras curas.

Necesita unas hierbas que ahora no crecen.

-Pero ya has dicho que es un caso urgente.

-Sí. -¿Y qué?

-Se encogió de hombros. Gasta pocas palabras.

-Vaya por Dios.

Lo que nos faltaba.

No os preocupéis, me puedo volver a Ávila.

-Eso no.

-Ya se verá, María. Ya se verá.

Lo que diga tu padre. Vamos a consultárselo.

-Que se vayan ellos. Tú de mi casa no te mueves

hasta la primavera. ¿Entendido?

La casa es de tu marido, María.

-Sí, pero tú eres mi hermana.

Estás enferma y te sienta bien esto.

Lo que digáis.

Anda, a ver qué deciden.

Cascabel.

-¿Cómo van esos ánimos? Mucho mejor.

Malo de ser que no dure hasta marzo.

-Ah...

A ver si me acierta esa mujer.

-Seguro. Mi suegro estaba con un pie

en la sepultura, y ya acaba la huerta y todo.

Le dejó como nuevo.

Con que a vuestra merced que es joven, imagínese.

Veremos. Lo que Dios quiera.

Cascabel.

-Con su permiso.

Me voy a llevar el caballo a la cuadra.

-¡Ah!

Cascabel.

Balido.

Trinar de pájaros.

Parece que nos quedamos hasta marzo, ¿sabes?

¿Quiénes? Tú y yo, con María.

Los hombres estaban hablando de volverse a Ávila

esta misma tarde.

¿Mi cuñado también? También.

Tiene que resolver unos negocios allí.

Ya.

Cascabel.

Teresa... ¿Qué?

Cuéntame algo.

Esta enfermedad te ha vuelto muda.

No sé por qué me estoy acordando ahora de una historia

que mi madre me contó muchas veces.

La de Oriana, la hija del rey Lisuarte.

Mi madre hablaba de ella como si la hubiera conocido.

Era tan hermosa, que la llamaban la Sin Par.

¿Sí?

Un día, su madre, la reina, le trajo al Doncel del Mar.

"Hija mía"; le dijo; Este doncel te servirá.

Oriana le miró y respondió inmediatamente:

"Me agrada".

Al doncel se le grabaron tanto estas palabras en el corazón,

que no se le borraron jamás.

Nunca se cansó de servirla

y su corazón estuvo siempre en ella.

Duró tanto este amor como sus vidas,

porque ni una hora dejaron de amarse.

¿Y se amaron para siempre, siempre jamás?

Eternamente.

El amor solo vale cuando es para siempre.

"Para siempre".

Desde la infancia, se repitió a sí misma estas palabras

como si quisiera imprimir el sentido de la eternidad

Guarrido. junto al amor por Dios,

a quien ha entregado toda su vida,

que considera llena de grandes culpas,

pero sobre todo, lo que teme es que su vocación sea incierta.

(RÍEN)

(MURMURAN)

(ORA) -"Mihi autem nimis honorati sunt amici tui, Deus:

nimis confortatus est principatus eorum.

Domine, probasti me et cognovisti me:

tu cognovisti sessionem meam, et resurrectionem meam.

Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto.

Sicut erat in principio et nunc et semper,

et in saecula saeculorum. Amén.

Mihi autem nimis honorati sunt amici tui, Deus:

nimis confortatus est principatus eorum".

Oración cantada en latín.

Oración cantada en latín.

(ENTONA REZO)

¡Amén!

¿Te encuentras mal o es que estás cansada?

Porque algo te pasa, no me digas que no.

No te preocupes por mí, de verdad.

Pero ¿cómo quieres que no me preocupe?

Acuérdate de lo contenta que venías, ¿no te acuerdas?

Algo te ha debido de pasar.

Lo quiero saber, soy tu amiga. Perdóname, Juana,

no puedo contestarte, no sé.

Pero ¿estás enfadada conmigo por algo?

¡Qué disparate!

Son cosas...

Cosas que no se pueden explicar,

que pasan y ya está.

Pero ¿qué cosas?

No entiendo cómo puedes cambiar así.

Yo tampoco, déjalo.

No me hagas más preguntas, por favor.

Ay, Dios mío.

Durante los nueve meses que pasa en Castellanos

Teresa lee un libro que le dio su tío;

"El tercer abecedario", del franciscano Francisco de Osuna,

una preciosa guía sobre el recogimiento.

(LEE) "Tercer abecedario espiritual",

de Francisco de Osuna.

Lo que falta no es el escribir o el hablar

sino el callar y el obrar.

Lo que falta no es el escribir o el hablar

sino el callar y el obrar.

El hablar distrae, y el callar y el obrar recoge

y da fuerza al espíritu.

Para guardar el espíritu no hay más remedio que padecer

y callar y cerrar los sentidos

con uso e inclinación de la soledad

y olvido de toda criatura y de todos los acaecimientos

con que se hunde el mundo.

De cómo es de guardar el corazón a manera de castillo interior.

-Siempre con un libro en la mano,

en eso como su madre.

Ella siempre la recuerda. Dice que era muy buena.

-Sí... Y fantasiosa.

Se entendían bien.

Porque cuando se fue con su hermano apenas la riñó,

y eso que la idea salió de ella.

¿Y tú cómo te llevabas con tu madrastra?

-Fue una madre para mí.

Como después lo tuve que ser yo con Teresa cuando ella faltó.

Dime, María...

¿Tú crees que a Teresa le hubiera ido mejor de casada?

A veces pienso... si no echará de menos otra vida.

-¿Cuál?

¿La que llevo yo? No.

Como te extrañaste tanto cuando se hizo monja.

¿Y es verdad que tuvo un novio? Nunca habla de eso.

-Novio, novio...

Era el primo, que la tenía trastornada.

Por eso mi padre la mandó a las Agustinas

de Santa María de Gracia. Pero ¿por qué?

-Es muy rígido y le preocupa mucho la honra.

Pero si quieres que te diga la verdad

no le veo llevando la vida que llevo yo...

Ni la que llevó su madre.

Ella vuela más alto.

Es distinta.

Sí...

Debe ser eso.

Teresa...

Teresa, ¿estás dormida?

(RESPIRA PROFUNDAMENTE) Teresa...

Contesta, por favor, no me asustes.

¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Señor!

Pero ¿qué te pasa, por Dios?

¿Bajo a llamar a tu hermana? No, no.

Deja, deja...

(SUSPIRA) ¡Ay!

¡Qué fría estás!

¿Qué sientes?

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

¿Has estado leyendo?

No te sienta bien leer ese libro.

Déjalo, por favor.

Déjalo.

Canto de los pájaros.

-¡Vamos! Vámonos.

Mula.

Vamos.

En la primavera de 1539 al caravana se puso en marcha

de nuevo hacia Becedas.

La lectura frecuente del "El tercer abecedario"

ha proporcionado a Teresa una cierta paz interior.

Pero su salud no presenta mejoría alguna.

El estallido de la primavera en los campos

le hace vibrar intensamente y el viaje, a pesar del cansancio,

le ofrece la oportunidad de entrar en contacto

con la naturaleza,

por la que siente una atracción especial.

A ti, reina del deleite,

gran señora

de vasallos...

Gran señora

de vasallos.

Dícenme que tienes callos

en el rostro del afeite...

En el rostro del afeite.

Y que vuestra señoría

tiene tres dientes postizos...

Tiene tres dientes postizos.

Que sabe mucho de hechizos

y estudia

nigromancia...

Y estudia

nigromancia.

Golpes metálicos.

Vocerío.

(LOS NIÑOS RÍEN Y GRITAN)

Bullicio.

-Quitaos de ahí, dejad pasar.

¿Qué tal, hija? Ah...

-¿Cansada?

Procuraremos que se encuentre aquí lo mejor posible.

Murmullo.

(EL BEBÉ LLORA)

(EL BEBÉ LLORA)

Llanto del bebé.

Silencio.

-Lo peor son las convulsiones y los desmayos.

Y que tiene perdidas las ganas de comer.

-En Ávila le hicieron sangrías y le dieron fricciones

con aceite de escorpión, pero nada.

-Y los dolores, ¿dónde los tiene?

-En el corazón.

Dice que siente como dentelladas en el corazón.

-El corazón engaña.

Es muy mañoso.

Que se tome esto.

¿Ahora? -Cuanto antes mejor.

-Anda, bébetelo.

-Le prepararé más.

Tiene que estarlo tomando durante un mes.

Y que se dé buenos paseos.

Que se esparza.

Es cosa del hígado. -¿Se pondrá buena?

-Si no tiene fe en mí, ¿a qué santo este viaje?

Golpes.

(LOS NIÑOS GRITAN) -¡Corre, corre!

-¡Fuera de aquí!

-¡Vamos! -Fuera de aquí, muchachos...

Hala, para abajo. -¡Corre, corre!

(GRITA)

-In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti. Amen.

Su caso es la comidilla del pueblo,

no debías seguir confesándote con él.

Contéstame al encargo que te hice.

¿Has podido informarte sobre esa mujer?

Algo me dijeron

y la he visto ayer en la taberna.

En medio de las bromas me dijo la posadera:

"esa es la manceba del cura".

¿Cómo es?

Ya no muy joven,

con el pelo muy negro,

anda con desafío...

Y dicen que no le importa que la gente murmure.

¿Qué más dicen?

Nada...

Cosas de poca monta.

¿Pero cuáles?

Que le tiene puestos hechizos en un idolillo de cobre

que le ha rogado llevar por amor suyo al cuello,

y que nadie ha sido poderosos para quietárselo.

Seguramente nadie lo ha intentado.

(RESOPLA)

¿Qué ocurre, padre?

¿No me absolvéis?

-No puedo.

¿Tan graves son mis culpas?

-No,

lo son las mías.

Nadie es un miserable a los ojos de Dios.

-¿Y a los de vuestra reverencia?

Ay, señor, qué desatino...

Alzad del suelo.

Decidme lo que sea.

-Se apartará de mí si se lo digo.

No temáis,

no lo haré.

-Hace siete años que vivo

en trato carnal con una mujer

que me tiene enajenada la voluntad.

Es cosa pública

y he perdido la honra.

Sólo vuestra reverencia,

que no lo sabía,

ha sido capaz de mirarme

como nadie me había mirado nunca,

pero ahora ya...

¿Quién os ha dicho que no lo sabía?

-Ego te absolvo a peccatis tuis

in nomine Patris, et Filii,

et Spiritus Sancti...

Amén.

-Ya, digo que tienen que seguir,

no hay más remedio.

-Pero si es que no mejora.

No es que no mejore, es que empeora.

-Siempre igual,

siempre todos tan impacientes.

¿Qué te ha dado?

-Ya he avisado a mi padre.

Tiene que volverse a Ávila.

Es inútil...

Aquí no hacemos nada.

(SE QUEJA)

-Con cuidado.

-Vamos.

¿Cómo vas, hijo?

La silla preparadla.

Cuidado.

Aquí tiene.

-Buen viaje.

Bullicio.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Quiero... -¿Qué dices, hija?

¿Qué quieres?

Quiero... confesión, padre.

-¿Ahora?

Sí...

Ahora mismo.

-Pero si ya no tienes convulsiones...

Si estás mejor...

(SE QUEJA) Vamos, hija,

no pienses en eso ahora.

Duerme.

(JADEA)

-¿Pero cómo lo han dejado para tan tarde?

-Es culpa mía, lo ha pedido muchas veces.

-No creíamos que estuviera tan grave.

-Vamos. -Pase.

-Teresa...

Teresa...

Me parece que no está ya en disposición de recibir

la comunión.

Per istam sanctam Unctionem, et suam piisimam misericordiam

indulgeat tibi Dominus, quidquid per visum deliquisti.

(TODOS) Amén.

Per istam sanctam Unctionem, et suam piisimam misericordiam

indulgeat tibi Dominus, quidquid per gustum et locutionem deliquisti.

(TODOS) Amén.

Per istam sanctam Unctionem, et suam piisimam misericordiam

indulgeat tibi Dominus, quidquid per tactum deliquisti.

(TODOS) Amén.

-Un espejo.

-Está empañado.

-No. La cera será la última prueba.

Si vive, abrirá los ojos.

Llanto.

-Ha muerto. (SOLLOZA)

-No puede ser. ¡No puede ser!

No puede ser.

-¿Qué ocurre? Ha muerto.

Hace una hora. -¿Quién ha muerto?

Doña Teresa de Ahumada.

Campanilla.

-Esperad todavía.

A mí me parece que su pulso late.

-Pero padre, ¿cómo vamos a esperar más de dos días?

-No importa. Nuestra hija no será enterrada.

-Cálmese, padre.

(LLORA)

-Ah...

(LLORA) -Juanita, no llores más.

que nuestra hermana está en el cielo.

Yo no quiero que esté en el cielo, yo quiero que esté de monja.

(LLORA)

-En la Encarnación ya está todo dispuesto.

Acaban de abrirle la sepultura.

-Lo peor es mi padre. ¿Quién se lo dice?

-Iré yo.

Cacareo.

Campanadas.

Pasos.

-¿Qué pasa?

-Es un milagro. Parece que se mueve.

-No es un milagro. Yo lo sabía.

Del... infierno...

no se sale...

Para siempre.

Ah... No...

No era... esta tela...

un paño...

de... debrocado.

No falta mucho tiempo

para...

Soy yo, Teresa.

Agua...

(EXHALA)

Agua...

Agua...

¿Por qué llora...?

-Teresa. Ah...

Teresa volvió al Monasterio de la Encarnación,

como era su deseo.

De todas formas, dos años después de su presunta muerte,

sus males físicos persistían,

y le llevaron a un estado casi de parálisis.

Las razones profundas son siempre las mismas.

Está descontenta consigo misma.

Siente que no está en el camino adecuado,

que su relación con Dios es imperfecta.

Todos en Ávila la consideran santa.

-¿Cómo sigue doña Teresa de Ahumada?

Como siempre, en el banco de la paciencia.

-Dele este escapulario de mi parte. Se lo daré.

-¿Cómo sigue doña Teresa de Ahumada?

Como siempre, en el banco de la paciencia.

-Dos años ya tullida. -Y con ese contento que lo lleva.

-De sus labios no se aleja más murmuración y queja.

¿No es así? Toda Ávila se hace lenguas

de su santidad.

-¿Cómo está doña Teresa de Ahumada? Ahora voy a verla.

-Dios tenga piedad de ella.

-Yo sé por mi familia que en Medina del Campo,

donde les ponían muchas dificultades para fundar,

en tres o cuatro años que llevan, destacan ya

entre todas las órdenes religiosas.

Además, en su colegio enseñan de una manera nueva.

-Desde luego.

Hace poco que Ignacio de Loyola llegó a Roma

como peregrino... hecho un harapo.

Y ya hay jesuitas en toda Europa, y hasta en las Indias.

¿Y vive todavía ese hombre? -Sí, sí,

Ignacio de Loyola vive todavía, ¿verdad?

-Sí. Por cierto,

que el rey quería hacer cardenal a uno de los suyos,

al que fue duque de Gandía, pero el fundador se ha opuesto.

Me gustaría conocerle.

Si me permiten, vuestras mercedes, doña Teresa tiene que descansar.

-Ah. (RÍE) -Bien.

Entonces, nos retiramos.

Le voy a encargar una misa en la capilla de San José,

con 12 velas de cera. Hasta mañana, doña Teresa.

-Id con Dios.

Toma, el escapulario de un devoto.

No te dejan en paz.

Me estorba la oración. Pero qué hemos de hacerle.

Si no los trataras con tanta paciencia...

No sé si es por paciencia, Juana, o por vanidad.

Por gusto de agradar y de que hablen de mí.

Qué cosas dices.

Anda, tómate el caldo.

Es que no puedo seguir así.

No es esto lo que yo quería.

Estoy agotando mi tiempo en menudencias.

Y tenemos tan poco...

No pierdas la paciencia. Quiero levantarme, Juana.

Necesito levantarme.

Así no sirvo de provecho a nadie.

No es verdad. Nos sirves de provecho a todos.

Oración en latín.

(ORAN EN LATÍN)

Oración cantada en latín.

(ORAN EN LATÍN)

Oración cantada en latín.

(ORAN EN LATÍN)

Oración cantada en latín.

(ORAN EN LATÍN)

(MURMURA)

Oración cantada en latín.

Oración cantada en latín.

Ah...

Ah...

-Alabado sea Dios.

Está andando a gatas.

-Ha sido un milagro de San José.

Teresa...

-Ya solo nos queda la marquesa.

¿Está cansada vuestra caridad? Un poco.

-Tenga cuidado, vuestra caridad, que... que se va a mojar el hábito.

(SUSPIRA)

¿Por qué se empeñará la priora en que venga siempre yo

a pedir limosna, si sabe lo que me cuesta?

-Vuestra caridad es un milagro de San José.

Además, habláis bien y ya la gente os quiere.

Tanto arrastrar la sandalia...

Debía bastarnos con el padrenuestro.

"El pan nuestro de cada día, dánosle hoy".

-Ya veis que no basta, que nos morimos de hambre.

De hambre y de oración rezada desde dentro

y no dientes para afuera, de eso es de lo que nos morimos.

-Lo que Dios disponga, hija.

Ahí está la casa de la marquesa.

Un poquito más de labia y terminamos por hoy.

Piano.

(TOCA EL PIANO)

¡Ah!

Ah...

¡Ah!

-Perdone. Ah...

-Vengo a traerle el cuadro que sacamos ayer en la procesión.

Dice la priora que... lo guarde en su oratorio.

¿No exagera su penitencia?

¿Está triste? Peor que eso.

Estoy vacía.

-¿Cómo puede ser, con lo mucho que nos da a todas?

Es mentira, las engaño.

Solo les doy gestos vacíos.

Palabras vacías.

(RESPIRA DIFICULTOSAMENTE)

No creo que salga adelante.

Ni que yo, si se muere, lo pueda resistir.

-Me dijeron que quería hablarme.

Lo estoy pasando mal, padre.

Muy mal. -¿Qué es ello?

Que me tienen atada los pretextos del mundo.

Y... y no puedo seguir la llamada de Dios.

Me encierro a orar... y todo ahí se queda.

Por mi culpa.

Porque encierro conmigo mil vanidades.

Me he dado por vencida.

(SUSPIRA)

Ya no rezo. -Eso no puede ser.

¿Y de qué sirve la oración forzada?

-Hay que tener más humildad, hija mía.

Eso es lo que me falta, humildad verdadera.

Y ayuda, padre. Sobre todo, ayuda.

Teresa de Jesús - Versión reducida - Capítulo 1º

18 abr 2019

Serie de carácter biográfico-religioso que, con gran rigor histórico, sigue la vida de Teresa de Jesús. Descendiente de judeo conversos y monja carmelita emprendió en pleno corazón de Castilla, un movimiento en pro de la liberación del espíritu, dejando en sus escritos uno de los testimonios más apasionantes de aquel tiempo, en que, entre enormes tensiones, se estaban sentando las bases de la modernidad europea. La serie comienza retomando la vida de Teresa a los 23 años, esbozando el marco familiar y social en que se desenvuelve. A lo largo de estos capítulos se sigue la aventura de aquella mujer que se mezcla con el pueblo y frecuenta la nobleza y que, en medio de la más desbordante actividad experimenta las más sublimes vivencias místicas. La que había sido procesada por la inquisición termina por ser la primera doctora de la Iglesia. Ambientada en el siglo XVI, ha sido rodada en escenarios naturales y decorados en ciudades españolas de Castilla, Andalucía y Extremadura.

Histórico de emisiones:
06/04/2012
20/03/2016

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