Tendido cero La 2

Tendido cero

Sábado a las 14.00 horas

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No recomendado para menores de 7 años Tendido Cero - 20/04/19 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Buenas tardes,

bienvenidos en un día siempre especial en el calendario

como es el Sábado Santo, Sábado de Gloria,

víspera del Domingo de Resurrección.

También va a ser especial hoy en nuestro programa Tendido Cero

porque la segunda parte de nuestro espacio

va a ser centrada en un documental que muchos de ustedes

nos han pedido que volvamos a difundir

porque es muy divulgativo y está centrado en ese rey

de la tauromaquia que es el toro de lidia.

Ese documental lleva por título "En la piel del toro",

pero antes tendremos que desglosar también buena parte

de lo que ha sucedido, buenas tardes Javier.

Hola. Buenas tardes. Alrededor del Domingo de Ramos.

Ha habido varias corridas de toros.

Dos de ellas en Cehegín y Toledo respectivamente.

Cehegín el sábado,

una corrida triunfante donde consiguieron

las orejas suficientes para salir a hombros.

Manzanares y Roca Rey.

Roca Rey se presentaba en esa plaza, revoló al público,

además, salió con el suplemento de un rabo.

Y el Toledo,

un torero ya veterano como es Eugenio de Mora

y los noveles también que se presentaban en esa plaza,

Toñete y Ángel Téllez.

Cortaron todos orejas suficientes para salir a hombros,

pero el que hizo el copo fue Ángel Téllez

que cortó las cuatro de sus toros.

En cambio, en la plaza de toros de Las Ventas,

una desigual corrida de Victorino, en todo orden de cosas,

que lidiaron Fernando Robleño, Octavio Chacón y Pepe Moral.

Destacaron Fernando Robleño,

digamos que en la versión más exquisita de su toreo,

y Octavio Chacón porque estuvo seguro

y con mucho oficio.

También vamos a adentrarnos en una procesión

en la que los toreros tienen un papel fundamental,

pero antes, como dice Javier, vamos a centrarnos en parte

de la actualidad de esas plazas en los últimos días.

Se dio la corrida de primavera suspendida por lluvia en Cehegín

el pasado día 31 de marzo.

Volvían los toros a esa localidad murciana

después de que se quedara sin ellos

en la pasada Feria de la Virgen de las Maravillas.

El público llenó la plaza prácticamente

y ese festejo en el que se lidiaron toros de Núñez del Cuvillo,

empezó con 20 minutos de retraso.

Una plaza remozada, remodelada, una plaza con historia,

con una nueva cara.

Iba a cortar solo una oreja Morante de la Puebla

porque falló con la espada en este segundo de su lote

al que toreó con la montera calada.

Al principio, en el otro toro,

en la segunda tanda de muletazos se descalzó

y de forma totalmente contraria,

inició la faena de este cuarto con la montera calada a la antigua,

incluso vistiendo un terno, pues como se llevaba antes,

con faja.

Ahora ya llevan todos un añadido a la taleguilla

que no se ve el fajín por ningún lado.

La torería al buen gusto,

el arte en momentos de inspiración

de Morante de la Puebla quedaron patentes en Cehegín.

Cuatro orejas iba a cortar

José María Manzanares de su lote de Cuvillos.

El primero de los toros fue un toro noble, pronto,

al que le hizo una faena discreta,

Manzanares muy seguro con la espada

y se premió con dos orejas, quizás, de una forma un tanto generosa.

Con este estuvo mejor, con el quinto,

Manzanares ya fue más fiel a su concepto,

hubo buenas tandas de muletazos por ambos pitones

y después no falló con la espada

pues es un estoqueador certero a más no poder.

Manejando la izquierda

francamente bien José María Manzanares,

particularmente lo he dicho en más de una ocasión,

me gusta más Manzanares con la izquierda

que con la derecha.

Infalible con la espada

como es habitual en el torero alicantino.

Y arrollador una vez más iba a estar Roca Rey,

en esta ocasión, cuatro orejas y un rabo, Javier.

Desde que ha empezado la temporada,

no ha salido de ninguna plaza sin que lo hiciera a hombros.

Sí, además está presentándose en muchas, fue el caso de Cehegín

donde no había toreado nunca, era la primera vez, la presentación

y como bien dices,

hizo una presentación muy en lo que es su concepto actual

o su libreto de interpretación actual

con muchos pases variados con el capote

y luego con la muleta, pues ya hemos visto,

arrimándose al toro,

dando serios muletazos por ambos pitones,

estrechándose en las embestidas...

Este es el toro al que le cortó el rabo,

con la luz se ve claramente que ya había anochecido en Cehegín

y aquí ya el público se entregó definitivamente.

Ya venía entregado de la actuación anterior

por lo que se ha podido ver, pero en esta,

con este toro que embestía más lento,

más corto que el anterior,

pero aquí, hacia el final de la faena,

se pegó, lo que se dice, un arrimón, es decir,

a base de pases circulares muy cerca de los pitones,

lo mató por arriba y cortó el rabo.

Los dos toreros, porque Morante no pudo salir,

Manzanares y Roca Rey a hombros de la plaza de Cehegín.

Y buena corrida en general de orgullo.

Vamos a ir hasta tierras castellanomanchegas,

en concreto hasta la plaza de Toledo,

una corrida que ya, Javier, empieza a ser tradicional

porque era la 15 edición.

De ASPAYM.

Una corrida para una asociación

para la gente que tiene problemas medulares

y discapacidades serias.

Este es un clásico en esta corrida, Eugenio de Mora.

Eugenio de Mora que cortó una oreja

a cada uno de los toros del Conde de Mayalde que lidió.

El primero más soso, más flojo, pero lo mató bien.

Y la estocada de por sí vale una oreja,

y este que embistió con algo más de pujanza, no demasiada,

como puede verse, pero algo más que el primero.

Se empleó a fondo Eugenio,

ligó buenas tandas de muletazos y volvió a estoquear por arriba.

Eugenio de Mora que será uno de los toreros

que también esté en la Feria de San Isidro.

Toñete, hay un dato interesante para Toñete

y es que era su primera salida a hombros en España

desde que tomó la alternativa.

La tomó en Nimes el año pasado,

pero tanto en Olivenza donde resultó herido

como en Valencia,

no había podido lograr esa salida en hombros; aquí sí.

Pues sí, también cortó una oreja de cada uno de los toros,

era su presentación en esta plaza de toros

de la ciudad imperial y estuvo variado.

Dos toros que tampoco tuvieron demasiada movilidad,

pero él estuvo muy variado y muy entregado en ambas faenas.

Esta es la fase del quinto toro.

Dejó esa media estocada pero bien situada y, como decía,

cortó una oreja antes al segundo y a este quinto, otra.

La semana pasada veían a Ángel Téllez

tomar esa alternativa en Guadalajara,

lo hizo de manera triunfal y en esta ocasión

volvió a reeditar el éxito porque cortó cuatro orejas.

Le faltó una pizca más de casta

para repetir las embestidas al tercero de la tarde.

Pero a este sexto ya le pudo torear más a gusto

que al tercero Ángel Téllez.

Le cortó dos orejas a aquel y otras dos a este.

La gente muy entregada con él.

Es toledano, es toledano también.

Claro, eso te iba a decir, toledano.

Cuando una corrida empieza a ir con buen son,

la gente se anima y los trofeos se piden con más generosidad

a veces,

vemos ahí al público pidiendo la presidencia,

concediéndolos y Ángel Téllez paseándolos.

Al final, en esta oportunidad, los tres a hombros.

La semana pasada recordarán que subrayamos la importancia

que tiene ese simposio celebrado en el Senado para tratar

la relación de los hombres con los animales

de forma muy específica con el toro de lidia.

Han sido cuatro mesas muy importantes

con especialistas en todos los campos.

Hoy vamos a escuchar parte de lo que se dijo

en esa segunda mesa

que hablaba de un aspecto fundamental

y es la relación del hombre con los animales

desde el punto de vista jurídico

y también algunas incidencias en la normativa europea.

En el ámbito de la Unión Europea hay que actuar sin complejos.

Y defender nuestras tradiciones culturales

impidiendo ser arrasados desde la tiranía del buenismo

o el desistimiento de los acomplejados.

Hay que dejar a un lado el miedo escénico.

Admitir como políticamente correcto el ser antitaurino,

o cazador, sería el comienzo de una derrota inaceptable.

-Como se ha hecho referencia por dos veces

a la declaración universal de los derechos del animal,

es una mera declaración,

quiero indicar que actualmente muchos grupos animalistas,

algunas ONGs, etcétera,

dicen de esta declaración universal que ha sido aprobada por la ONU

y por la Unesco.

Realmente,

esto no es así por las últimas contribuciones doctrinales

y porque en la oficina que asiste

en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación

la sección de tratados y convenios, ha manifestado

que esta declaración universal del derecho del animal

no ha sido aprobada

ni por la Unesco ni por la ONU.

-Creo que hay que mirar fuera,

y creo que hay ocho países en el mundo, al menos ocho,

que tienen tradición taurina a la española.

Porque hay más de ocho

que tienen tradición taurina pero para otras actividades

o espectáculos distintos

a la muerte del toro en una plaza de toros.

De esos ocho países, en ninguno de ellos salvo en México,

y ahora empieza a estar también cuestionado,

en ninguno de ellos el planteamiento ha sido igual al nuestro.

Jamás han pretendido desde el derecho identificar

como rasgo a proteger desde el derecho

una cuestión identitaria de país,

sino que el enfoque ha sido distinto.

Y además, diré que ha sido más exitoso que el nuestro.

O creo que ha sido más exitoso que el nuestro.

Todos reconocemos hoy el éxito

de la protección de la tauromaquia en Francia,

y las cuatro regiones taurinas del sur de Francia,

y su comportamiento jurídico y su tratamiento jurídico

ha sido siempre el de las minorías culturales.

-Si esperamos que la lenta y pesada legislación,

la lenta y pesada aposentamiento de los "ismos",

animalismo y ecologismo,

que se están apoderando de la agenda política nacional

y de la agenda moral nacional, nos venga a resolver el problema,

creo que estaremos muy equivocados.

El dilema, al fin y al cabo,

será si creemos en una sociedad abierta, tolerante, libre,

que respete todas las opciones ideológicas culturales

y no una sola que de manera imperativa

tenga que encontrarse con el silencio

y con la indiferencia

que en muchas ocasiones hemos tenido las que amamos,

no solo la tauromaquia, el mundo animal,

el mundo que describía Delibes cuando decía:

"Yo no soy un escritor que caza, ni un cazador que escribe.

Solo soy un ecologista que caza y escribe".

(Aplausos)

La relación del torero,

protagonistas del mundo de los toros con la Semana Santa,

está llena de ejemplos.

Así tenemos días atrás, en la Cofradía de "El Morenet",

de los hombres del mar en Alicante,

nombró cofrade de honor a Manuel Escribano, un torero que,

recordarán, sufrió una cornada gravísima

en el coso alicantino 2016.

Era la primera vez de esta cofradía

cuyos orígenes se remontan al siglo XV,

en la que un matador de toros recibía este honor.

Situada en el barrio de pescadores del Raval Roig,

uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa alicantina,

precisamente,

cuando atraviesa esa pasarela de la Playa del Postiguet

con este Cristo.

Pero hay más ejemplos, Javier, y vamos a ver uno de ellos.

Uno de ellos es el de San Luis de Potosí,

en México.

Allí, la Procesión del Silencio que se celebra el Viernes Santo,

es una procesión que es patrimonio cultural

de esa ciudad, San Luis de Potosí,

y que fue auspiciada por el torero Fermín Rivera en el año 1953.

Luego tuvo otros continuadores, caso de Arruza, de Jesús Córdoba,

de Juan Silveti o "El Ranchero",

así como novilleros y el empresario de la plaza México

de aquel entonces.

Es una profesión que desde el año 61 está,

por así decirlo,

dirigida por una mujer y que conmemora la Pasión de Cristo

y a Nuestra Señora de la Soledad.

Además,

recuerdo que es una procesión a la que van muchos turistas,

en torno casi a 200.000 personas,

pero no solamente de otras ciudades mexicanas,

sino también del extranjero.

O sea que es una cita turística importante para México.

Incluso nuestro compañero Juan Antonio Hernández se adentró

en esta procesión protagonizada,

en buena parte, por los toreros mexicanos.

"Cuando menos lo pensamos,

estábamos sumergidos

en una de las tradiciones de mayor fervor en nuestro país.

La Procesión del Silencio en San Luis Potosí.

Esta edición era especial,

ya que se cumplían 63 años de su realización.

Desde que fuera iniciada en 1953 por el maestro Fermín Rivera

junto con varios novilleros potosinos.

Entre ellos, Carmelo Márquez Caramelo,

Marco Tulio Jiménez, José Jaramillo,

Roberto Ali, Guadalupe Marraqueta y Jorge Reyna El Piti.

Este grupo de toreros invitaron, a su vez,

al ganadero Manuel Labastida, quien no solo era potosino, sino,

al mismo tiempo, empresario de la plaza México.

Así como a las figuras de entonces,

Carlos Arruza, Juan Silveti,

Jesús Córdoba, Humberto Moro,

Rafael Rodríguez y Jorge Aguilar 'El Ranchero'.

Desde entonces a la fecha,

la participación de los toreros es muy importante,

aunque a partir de 1961,

quien encabeza la organización

de la Procesión del Silencio es la taurina y devota

Lupita Romo, directora del centro taurino potosino

y Presidenta Honoraria de la Asociación Civil

'Tradiciones Potosinas'."

Nació de la devoción

de los toreros para la Virgen de la Soledad.

Marco Tulio Jiménez y ya después

con fuerza, el matador de toros Fermín Rivera.

Llevamos grande amistad hasta la fecha

con la tercera generación.

"La Procesión del Silencio en San Luis Potosí

se celebra cada Viernes Santo.

En el centro histórico de la ciudad.

Inicia a las 20:00 de la noche.

Desde el Templo del Carmen, pasando por el Teatro de la Paz,

el Museo de la Máscara, el Museo de Tradiciones Potosinas,

el Templo de San Agustín, el Jardín Guerrero,

el Templo de San Francisco, la Plaza de Aranzazú,

Palacio de Gobierno, Plaza de Armas, Palacio Municipal,

Catedral, Parroquia del Espíritu Santo,

y llega, de nueva cuenta, al Carmen,

completando un recorrido aproximado de 3 km

y una duración hasta de 4 horas.

En cada uno de los anteriores puntos mencionados,

se encuentran cantaores que entonan sentidas saetas."

(CANTAN)

"Los toreros se reúnen en un céntrico hotel,

en el que sucede desde hace tiempo,

donde sostienen una charla ilustrativa y didáctica

a los nuevos participantes.

Al ser la Cofradía de Los Toreros la que cierra la procesión,

se toman su tiempo hasta llegar

a las 20:45 de la noche para poder desfilar."

Sí, es algo muy bonito por lo de la tradición familiar,

y aparte, bueno, creo que es algo que...

Que te metes en un momento muy íntimo para ti,

algo muy bonito.

Lo vives con una gran pasión.

"Invitados de forma especial por los organizadores

y de manera respetuosa,

los enfundamos el atuendo procesional.

Hábito negro, capa interior nazareno y capucha.

Y, discretamente, nos colocamos una cámara en la mano derecha,

mientras en la izquierda, portamos la farola."

Al frente de mí va Fermín Rivera que puede usted ver en ser más alto

que todos los cofrades.

A mi izquierda, el rejoneador Jorge Hernández Garate,

Domingo Sánchez, delante, el novillero Joselito Sainz,

y detrás, el torero de Monterrey, Juan Antonio Adame,

y atrás va Ricardo García Rojas.

Comandado toda esta cofradía,

la valiosa participación de Gustavo Robledo.

"Esta noche de Viernes Santo,

la imagen de la Virgen de la Soledad ha recobrado vida al recorrer,

custodiada por los toreros, el centro histórico potosí."

(Música)

(Aplausos)

Había otro tipo de fe el Domingo de Ramos en Las Ventas,

lo que quedó demostrado

en la excelente entrada para ver a Fernando Robleño,

Octavio Chacón y Pepe Moral y, por tercer año consecutivo,

en esta fecha, a los toros, Victorino Martín.

Una corrida muy dispar de presentación,

poco homogénea en cuanto a hechuras

y con toros de muy distinto comportamiento.

En varas se jaleó al sexto como verán enseguida

que incluso llegó a derribar a Santiago Pérez

pero cuando volvió a colocarse

a este toro en una distancia alejada

y poco idónea, el animal ya rehusó de acometer.

Iba a abrir cartel un torero

que atraviesa un momento de plena madurez

y torería, posiblemente, el mejor de su carrera.

Es el mejor momento de mi trayectoria profesional.

Y, bueno,

solo pido que esta tarde pueda plasmar

lo que este tiempo último, bueno,

ha habido veces que me han salido y que he sido capaz de disfrutar,

de abandonarme y de sorprender a mucha gente.

Iba a abrir corrida un toro muy difícil de Victorino Martín

al que el bandereó francamente bien Jesús Romero, un toro, Javier,

para naufragar pero salió a flote Fernando Robleño.

No era fácil.

No era fácil, pero Fernando Robleño lleva muchos años acostumbrado

y experimentado en la lidia de toros complicados, difíciles,

aunque también es verdad que atesora desde que salió,

porque así se vislumbró un toreo clásico

y un toreo de formas refinadas y exquisitas.

Y aquí lo pudo demostrar,

te decía a ti en el patio de cuadrilla

que está en su mejor momento,

aquí le vemos cómo torea relajado y natural,

este toro de embestidas cortas, pero noble.

No terminó rajándose.

Pero lo hizo todo muy bien.

Hubo torería y hubo toreo, hubo poso,

hubo sabor en la actuación de Fernando Robleño,

y fue una pena que se le fuera algo la mano

y la estocada quedó baja porque yo creo que, posiblemente,

le hubiera cortado una oreja.

Sí, y podía haber dado, incluso, la vuelta al ruedo

aunque no hubiera habido oreja pero él declinó

y prefirió saludar a una ovación.

Un domingo especial también para Octavio Chacón.

Lo que cambia la vida, ¿no?

Cómo cambia la vida en 15 años.

La temporada pasada ya pasó y esta es otra, un nuevo día.

Nuevas elecciones, nuevas metas y ojalá que se vayan cumpliendo.

Parando con el capote de esta manera

que ya hemos visto en más ocasiones a Octavio Chacón,

muy templado perdiéndole pasos, algo que gusta muchísimo en Madrid.

Sí, además marcándole los caminos a los toros.

Se dice que el toro no sale enseñado,

que tiene que ir aprendiendo a embestir,

a tomar los caminos, dicen los toreros,

Chacón lo hizo muy bien, francamente.

Yo creo que también con ese toro estuvo muy inteligente

porque el toro lo que pedía era más los muletazos

de uno en uno

porque cuando querías ligarlos se te quedaba debajo

y lo hizo muy bien, además, con forma muy templada.

Lo que pasa es que estuvo muy desacertado con la espada.

Y además, como gusta en Madrid, cruzándose al pitón contrario,

enfrontilándose, sacando la muleta desde atrás,

aunque es verdad que el toro, como no repetía los viajes,

no daba lucidez o lucimiento a las tandas.

Se cortó en un dedo una de las veces que entró a matar,

tuvo que pasar por la enfermería,

de ahí que se corriera el turno y lidiara el último ejemplar,

un toro muy sosito.

Sí, pero Octavio Chacón estuvo muy dispuesto

y queriendo hacer faena, aunque no fuera posible.

Y Pepe Moral en este domingo aunque no volverá

hasta final de San Isidro.

Tengo la primera corrida y casi de las últimas,

la penúltima incluso.

La verdad que sí, va a ser larga la espera, pero bueno,

esperemos que mis tres tardes en Madrid sean tres tardes bonitas,

tres tardes que se pueda hacer lo que siento

y pueda demostrar al aficionado todo el toreo que llevo dentro.

Desde luego, no lo pudo demostrar con el tercero,

fue un toro complejo pero estuvo...

Invitaba a la desconfianza al toro

y esa desconfianza fue visible también en Pepe Moral.

Este no lo vio claro,

enseguida aliñó y el toro que había sido protestado

por algún sector,

por no encontrarle suficiente trapío para Madrid,

tampoco vio en la faena la lidia que le dio Pepe Moral,

nada lucido.

Ese sí que fue un buen toro, perdía a veces las manos,

y hubo momentos y hubo muletazos francamente buenos,

pero a la faena le faltó estructura,

posiblemente también ciertas hostilidades

por parte del público no ayudó a que se centrará con él

Pepe Moral.

Y si el público vio cómo algunos espectadores

de ciertas zonas de la plaza

que el toro embestía un poco a la mexicana,

exigió al torero que lo toreara más relajado,

no tenso, y quizás esa tecla no dio con ella Pepe Moral.

Le quedan esas dos tardes de la Feria de San Isidro

para sacarse esta espinita

o esta espina el Domingo de Ramos en Las Ventas.

Esto es lo que sucedía en Las Ventas este Domingo de Ramos

y ya estamos en la víspera del Domingo de Resurrección,

un domingo muy taurino, es decir,

Domingo de Resurrección, es decir, gran cita en Sevilla.

En Sevilla y en el mundo porque hay toros en México,

hay toros en el continente americano también en Ecuador,

en la ciudad de Riobamba,

va a haber toros en distintas plazas francesas, portuguesas,

y por supuesto en España,

la que tú mencionas de Sevilla es quizá el cartel más apetecible

para muchísimos aficionados.

Corrida de Victoriano del Río que van a lidiar el Juli,

Manzanares y Roca Rey.

El cartel de Madrid es también precioso, con muchos atractivos,

tres toreros jóvenes, tres toreros con verdadera clase,

verdadero arte, estamos hablando de David Galván,

Pablo Aguado y Juan Ortega que se van a enfrentar

en una corrida a partir de las 18:00 de la tarde

y gran feria, gran primera feria de la temporada en Francia.

Sí, hoy sábado va a haber una corrida de toros de Garcigrande

que van a lidiar Morante de la Puebla

que entra sustituyendo a Enrique Ponce

que no ha podido asistir, porque está convaleciente.

José María Manzanares y Álvaro Lorenzo.

Y mañana domingo en sesión de tarde,

la reaparición por un día de Antonio Borrero Chamaco

que va a preceder en la lidia de toros de Jandilla,

a Sebastián Castellà y Miguel Ángel Perera.

Esta feria de Arles empezará con una corrida, mejor dicho,

empezó con una corrida camarguesa ayer viernes y terminará el lunes.

Termina el lunes y al día siguiente

se inaugura también la temporada en Zaragoza,

día de San Jorge, corrida,

concurso de ganaderías con los toros de Saltillo,

de Miura, de Carriquiri, de Concha y Sierra

y de Pablo Mayoral para López Chaves, Daniel Cuevas

y David Galván.

Esos son algunos de los carteles más atractivos

de este fin de semana, de este Domingo de Resurrección,

alrededor del Domingo de Resurrección,

así que ya hecha esa enumeración de la cartelera taurina,

es el momento de acomodarse,

a ver ese fantástico documental que es "En la piel del toro"

dirigido por Jorge Linares y Jesús Sánchez.

Es un homenaje al toro bravo.

Un animal que vive como ninguno y muere como ninguno.

Pero es un homenaje también a todos los hombres y mujeres

que lo han hecho, lo hacen y lo seguirán haciendo posible.

Disfrútenlo.

(Música)

"Es un de los animales más famosos del planeta.

Pero esa popularidad se debe, fundamentalmente, a la actividad

que desarrolla en sus últimos minutos.

Poco se sabe de su vida, de su historia y de sus orígenes.

Su verdadera identidad queda oculta entre las luces de la plaza

y las sombras de la polémica.

Vamos a mostrarles la realidad del toro bravo.

Dónde vive y cómo se relaciona

con los demás habitantes de su entorno.

Asistiremos a su nacimiento en un apartado rincón de la dehesa,

y a cómo crece bajo el amparo de su madre.

Observaremos el tránsito por sus distintas edades,

la relación con sus compañeros de camada

y cómo se va haciendo adulto exhibiendo su casta y su nobleza.

El toro bravo es un animal mítico.

Su existencia está profundamente ligada al hombre.

Aunque su estirpe abarca solo unos pocos siglos,

su identidad se forjó hace miles de años en los sueños

y miedos del despertar de la civilización humana.

Con el tiempo,

el afán del hombre por enfrentarse a su mito

iba a determinar el origen de este extraordinario animal.

Esta es la vida y la historia del toro bravo,

un animal que vive en libertad en un entorno ideal,

pero necesita al hombre para su supervivencia."

(Bramidos)

"Aún perduran los persistentes bramidos

que comenzaron al anochecer.

Rápidamente son atenuados por la sonora explosión de la vida

que despierta en la dehesa.

Durante la noche,

su madre buscó un refugio donde parir apartado de la manada.

El pequeño becerro disfruta

de sus primeras experiencias en la dehesa.

Su instinto le hace erguirse sobre sus patas

y enseguida consigue, no sin dificultad,

llegar a mamar los primeros calostros.

El toro bravo nace como cualquier otro animal salvaje.

Despertando a la vida sobre la hierba

y protegido por su madre,

siempre alerta ante una posible amenaza.

Días más tarde y ya repuestos del agotador trance del parto,

buscan el abrigo de la manada.

Aparecen los caballos y los hombres.

Son el mayoral, la mano derecha del ganadero, y su ayudante.

El mayoral controla a todas las vacas

y sabe que una de ellas ha parido.

Como es preceptivo en toda ganadería,

su obligación es identificar al recién nacido.

Para ello, tienen que separar al becerro de la madre

y eso requiere destreza.

Quedarse entre una vaca brava

y su retoño puede entrañar un gran riesgo.

Aprovechando el desconcierto de la madre,

el mayoral coloca unos crotales a su cría.

Estos llevan un código que le identificará

a partir de ahora y hasta el herradero.

Enseguida van a descubrir por qué este animal es diferente.

El toro, al crecer, consigue poderío, pero no bravura.

Con sus torpes pero decididos andares

ya embiste de igual modo que si fuera un adulto,

con osadía, con fuerza.

Concluida la identificación del becerro,

los jinetes se alejan y la madre

acude presta a recuperar a su retoño.

Huele a hombre y la primera reacción en su encuentro

es tremendamente emotiva,

incluso para las demás vacas,

que parecen festejar el feliz desenlace.

La normalidad regresa a la manada y el pequeño becerro crecerá

plácidamente bajo el amparo de su madre.

A los pocos días,

los becerros se apartan paulatinamente de sus madres

y empiezan a relacionarse entre ellos.

Ya con un mes de vida,

descubren que existe otra forma de alimentarse y, poco a poco,

van alternando la leche por el frescor de la hierba.

Eso sí, bajo la atenta mirada de sus madres.

La ingesta de pasto provoca cambios en su organismo

y en su conducta.

Sus estómagos se desarrollan para poder digerir la celulosa

de las plantas,

y el menor contacto con sus madres les otorga más independencia.

Hace 2 millones de años aparecieron en la India

los antecesores de los toros y las vacas actuales.

Los gigantescos puros de más de 1000 kilos

y cuernos de 1 m de longitud se extendieron hasta China,

Europa y el norte de África.

Para los cazadores del Paleolítico

significaba una gran reserva de alimento,

pero cazarlo era peligroso.

Exigía destreza, valor y un poco de magia.

Si hay algo en lo que todos los investigadores

están de acuerdo, es que su concepto del mundo,

y de todo lo que les rodeaba,

era radicalmente diferente al nuestro.

Un ejemplo lo tenemos en sus enigmáticas pinturas.

Realmente, ¿qué pretendían con ellas?

La intención de sus autores al pintar no era, en absoluto,

la misma que tenemos ahora.

Las últimas hipótesis apuntan a que estos primitivos artistas

serían hechiceros que utilizarían las pinturas

para comunicarse con los espíritus

que estas encarnaban, y entre ellas, destacaban los legendarios puros.

Era el comienzo de los mitos y de los dioses,

y un ser tan formidable era propicio para encarnar la figura

de una poderosa entidad sobrenatural.

El toro es un animal totémico

que ha sido divinizado en infinidad de culturas.

Los sumerios no crearon los mitos ni los dioses,

pero fueron los primeros en escribir sus nombres.

Y entre ellos dejaron constancia del poder del toro celeste,

"Gugalanna", es portador del rayo.

Predecesor del temible Minotauro de Creta.

Los egipcios también lo inmortalizaron en sus monumentos.

Entre sus toros sagrados destacaba Apis, el dios de la fertilidad.

La fascinación del hombre por el toro

fue creciendo a lo largo del Mediterráneo.

En la península ibérica,

los íberos creían que su poder abarcaba diversas fuerzas

de la naturaleza.

Sobre todo su vigor fecundante,

capaz de regenerar la tierra y la vida de los que la pueblan.

Darle caza y ofrecer su sacrificio a los dioses significaba

ser bendecidos con abundantes ganados y cosechas.

Las crónicas hablan de la destreza de los taurarí

de la Hispania en sus luchas con los grandes y feroces toros

del sur de la península.

También que los romanos pagaban grandes sumas de dinero

para llevarlos a sus circos.

Todo esto plantea una serie de interrogantes.

¿De dónde vinieron estos toros y por qué eran tan fieros?

Los celtas trajeron sus ganados

por el norte procedentes del centro de Europa.

Eran reses mansas que pacían en cercados.

Y se dedicaban a la producción de carne o leche

y a los trabajos del campo.

Los fenicios y berberiscos introdujeron por el sur

toros africanos descendientes de los venerados toros de pelea

de los egipcios,

más corpulentos que los europeos.

Al no estar domesticados y poseer ese carácter indómito,

se distribuyeron en rebaños salvajes por el sur

y centro de España.

Durante la Reconquista, todavía existían lugares

que mantenían la antigua costumbre romana

de celebrar luchas encarnizadas entre hombres y toros salvajes.

Los caballeros y nobles medievales disfrutaba más cazándolos

en el bosque como a los demás animales salvajes.

A partir del siglo XII,

las cacerías y otras gestas con toros se llevan a las plazas

y calles de los pueblos.

En el siglo XVII,

la demanda de reses para estos festejos

llegó a ser tal que no bastaba con los toros salvajes capturados

y los ejemplares más fieros de las ganaderías.

Había que criarlos.

La exigencia en la cantidad y fiereza de los toros

hizo que un grupo de ganaderos emprendiera una cría especializada

para obtener aquellos ejemplares que tanto el público

como los lidiadores demandaban.

La forma de cómo afrontar dicha empresa la proporcionó,

como suele pasar, el ingenio popular.

Parece ser que era costumbre apartar a los hijos o hermanos

de los toros que mejor se habían comportado en las fiestas

y prepararlos para las siguientes

alimentándolos convenientemente durante todo el año.

Esta práctica reveló dos cuestiones fundamentales.

Que la bravura se hereda.

Y que una buena alimentación facilita mayores y esbeltos cuerpos.

Con estos fundamentos,

los ganaderos, a lo largo de más de 200 años,

consiguieron establecer la bravura como un hábito hereditario.

Para ello fueron potenciando los ancestrales instintos defensivos

de los toros a través de la selección y reproducción

de los mejores ejemplares.

El trabajo y la paciencia lograron crear el magnífico animal

que hoy en día corre por los campos y dehesas.

El toro bravo.

Los festejos taurinos cada vez era más apreciados.

No había lugar que no contase en sus celebraciones

con su fiesta de toros.

Las plazas de los pueblos y ciudades se abarrotaban

para ver a sus valerosos artífices.

Eran verdaderos ídolos y su reputación y fama

iban agrandándose con sus gestas.

El toreo a pie sustituyó al caballo.

Había dos estilos.

El andaluz que usaba lienzos y capas para engañar a los toros,

y el vasco-navarro, basado en saltos y recortes.

Tras décadas el modelo andaluz se impuso dando forma

a las corridas modernas que ahora constituyen el vestigio

de aquellas venationes romanas

donde el hombre, con su destreza, intentaba dominar a un dios.

Los juegos pasaron a ser concursos de recortadores

y corridas landesas o camarguesas.

Para los criadores de toros bravos,

el caballo es un cómplice esencial para llevar a cabo cualquier labor

relacionada con su manejo.

No existe otro medio mejor para desplazarse entre las reses

y que permita, además, gobernarlas con mayor destreza.

Pero no sirve cualquiera,

los toros requieren un caballo ágil y rápido.

Se necesita un especial adiestramiento

y una perfecta compenetración entre jinete y caballo.

El resultado es de una belleza extraordinaria,

arrimarse y esquivar al toro se convierte en una armoniosa

y espectacular danza.

Ser ganadero de reses bravas no es una profesión cualquiera.

Es más bien una vocación,

una herencia que viene de muchas generaciones

con la romántica locura de un gran apasionado.

El propietario de estas ganaderías sabe que al hacerse cargo de ellas

asume una gran responsabilidad.

Su misión es conservar e intentar mejorar la labor de sus antepasados

que a lo largo de muchas décadas fueron buscando casta, bravura,

trapío y nobleza para lograr una determinada raza

de toros bravos.

Además, deberá transmitir sus experiencias

para que este fabuloso legado

se extienda a las generaciones futuras.

Hay ciertas faenas que son fundamentales

en la cría de toros bravos.

Esta mañana, el ganadero, el mayoral, y sus ayudantes,

se disponen a realizar una de ellas.

Entre siete y ocho meses de edad,

los becerros ya están suficientemente desarrollados

y se pueden valer por sí mismos.

Es entonces cuando hay que separarles

de sus madres y conducirlos al herradero.

En primer lugar, hay que conducir la manada hacia los corrales.

Esta labor se conoce como el destete o el desahijo,

y como toda tarea en el manejo del ganado,

hay que realizarla con destreza y paciencia.

Para ello se necesita tener mucha experiencia

y contar con caballos bien adiestrados.

Una vez reunidos, se procede a la separación.

Será la última vez que las vacas estén junto a sus crías,

aunque con tanto revuelo,

hace ya tiempo que se perdieron de vista.

Las reses inician un recorrido a través de distintos corrales

y puertas que van apartando las vacas de los becerros.

Para muchas de estas vacas,

no ha sido la primera vez que pasan por esta tortuosa experiencia,

a partir de ahora, volverán a reunirse con el semental.

Nunca se han encontrado en una situación parecida,

desorientados, se agrupan junto a la cerca

esperando que vuelvan sus madres.

Al anochecer,

el desamparo de los becerros resuena por toda la comarca.

La espera ha sido infructuosa y nadie ha venido a por ellos.

Los gemidos desatan la respuesta no menos amarga de las madres.

Se establece entonces un desgarrador diálogo

que continuará hasta el alba.

Esta es su noche más triste, pero pronto la olvidarán.

A los becerros les espera una nueva etapa más intensa y libre,

pero con algunos retos que deberán superar para sobrevivir.

Durante el desahijo del herradero,

algunos becerros se separaron prematuramente de sus madres

y es preciso volver a juntarlos después de la faena.

Las vacas examinan minuciosamente a los pequeños.

Su poderoso sentido del olfato

les facilita el reconocer a sus crías.

Estas, desorientadas, buscan temerosas a sus madres.

Tras el emotivo reencuentro,

seguirán juntos hasta finalizar el periodo de lactancia.

En México, siguen herrando de forma tradicional.

Una vez separados de sus madres,

los becerros tienen que pasar

por el herradero para marcarlos de forma indeleble.

Y es que hasta ahora solo se identificaban por el crotal

que les colocaron al nacer.

Al herrarlo se le proporciona un documento de identidad definitivo

donde queda patente su linaje, edad,

y la ganadería a la que pertenece,

de esta forma se evita la manipulación de sus datos

y facilita reconocerlo en caso de extravío.

Estas faenas son aprovechadas

para realizar labores de saneamiento y así manipular

las menos veces posibles a los animales.

Los veterinarios examinan a las reses, desparasitan,

inoculan vacunas,

o realizan controles para detectar si han contraído alguna enfermedad.

Las ganaderías de toros bravos son diferentes a cualquier otra.

El objetivo de sus propietarios no es la carne

o la leche de sus animales.

Consiste en lograr ejemplares

con unas características muy concretas.

Al toro no se le cría, se le ayuda a crecer

y a reproducirse con unas directrices encaminadas

a que adquiera el aspecto y el temperamento

que desea el ganadero.

Y eso necesita muchos años,

tantos que a veces no vive para poder disfrutarlo.

A continuación veremos los diferentes entornos

donde se encuentran estas ganaderías

y las amplias superficies que precisan para que sus ejemplares

se desarrollen en libertad.

También las diferentes fases de su evolución

y el complejo proceso de selección

que tienen que superar hasta llegar a ser toros adultos

o vacas reproductoras.

Y por supuesto,

que todo ello necesita de personas

y cabalgaduras expertas para poder llevarlo a cabo.

Al separarse de sus madres y pasar por el herradero,

los añojos, como así se les conoce a partir de ahora,

y hasta que cumplan dos años,

empiezan a descubrir realmente su hogar.

Ya no están sus madres para cuidarles

y tienen que aprender a mantenerse por sí mismos.

Poco a poco,

van conociendo a sus compañeros de manada

y comienzan a relacionarse a través de juegos

donde afloran sus precoces instintos.

Ya han desarrollado su complejo sistema digestivo

para procesar los distintos alimentos

aportados por el hombre

y no tienen más preocupaciones

que el dedicase a pastar por la dehesa.

A lo largo de la historia,

el hombre ha cometido todo tipo de desatinos

contra la naturaleza.

Pero hay veces que su influencia en los procesos naturales

provoca consecuencias extraordinarias.

Un ejemplo evidente es la dehesa.

Con su ganado y sus cosechas,

el hombre ha transformado los bosques de encinas

en un extraordinario sistema ecológico

donde conviven en perfecto equilibrio ganados,

especies salvajes y cultivos.

La existencia de la dehesa se debe, primero,

a la creación en el siglo X de terrenos comunales

reservados para el cobijo y sustento del ganado,

y defendidos de los rebaños trashumantes de la mesta.

Es precisamente de este término, 'defensa',

de donde procede la palabra 'dehesa'.

Poco a poco,

se fue aclarando el arbolado para permitir mejores pastos

y mejorar la producción de bellota.

El éxito fue indiscutible.

Las encinas se hicieron más grandes proporcionando más frutos

y mayor cobijo a los animales.

Y el pasto, lógicamente, aumentó,

dando de comer tanto a los ganados como a las especies silvestres.

Podría parecer que la exuberancia de los pastos en primavera

bastaría para alimentar a sus moradores durante todo el año.

Para la fauna silvestre y algunos rebaños, puede que sí,

pero la mayor parte de las ganaderías, y en especial,

los toros bravos,

requieren que se les ayude y controle en su alimentación.

La calidad y cantidad de los vegetales que ingieren

repercute decisivamente en su aspecto y comportamiento.

Si el terreno es fértil y hay abundancia de alimentos,

el toro será corpulento,

pero será más vigoroso

si tiene dificultades en conseguirlos.

El medio ambiente influye en su fenotipo.

Sabemos que el ganadero procura que sus animales

adquieran una figura y talla definidas,

y unos caracteres de comportamiento concretos,

de cómo gestione la genética y los suplementos alimenticios,

logrará o no su objetivo.

En la dehesa no solo habitan toros bravos y animales salvajes.

Reses para producción de carne, ovejas y, por supuesto,

el cerdo ibérico comparten su hábitat.

Entre octubre y marzo es la época de la montanera,

las bellotas que de las encinas

y los cerdos comparten pasto con las vacas y toros bravos,

aunque con algún que otro sobresalto.

La fauna salvaje tiene aquí variados y numerosos representantes.

Cerca de sus congéneres domésticos,

los jabalíes se dedican a hozar la tierra en busca de raíces,

larvas y gusanos bajo la atenta mirada

de un grupo de muflones.

Algunas de las amplias extensiones

que necesita el toro bravo están protegidas.

Gracias a ello,

constituyen uno de los mayores refugios faunísticos de Europa.

A veces, las correrías de algún venado terminan en tragedia

y es entonces cuando el servicio de limpieza

de la dehesa se pone rápidamente en movimiento.

La ausencia de los antiguos depredadores

del bosque hace de estos gigantes del aire

los principales responsables

de realizar una función sanitaria primordial

al evitar que los restos de animales se corrompan

y puedan transmitir enfermedades que dañen a los demás seres vivos.

Es ya entrado en otoño cuando otros animales astados

intentan robarle protagonismo al rey de la dehesa.

(Berridos)

La berrea expande su lamento

por todo el bosque hasta llegar al fino oído del toro bravo.

Y es entonces cuando su mugido resuena por toda la comarca

proclamando su jerarquía.

(Mugidos)

La dehesa no es el único paraíso del toro bravo.

Entre los diferentes entornos donde pueden encontrarse,

destaca este vergel acuático de la camarga francesa.

El delta formado por el río Ródano,

al desembocar en el Mediterráneo,

constituye una de las regiones más hermosas

y singulares del sur de Francia.

Este extraordinario paisaje de marismas y humedales

es un espacio protegido donde los toros campan

en absoluta libertad.

Sus lagunas y pantanos cobijan a más de 300 especies de aves

entre las que destaca el majestuoso flamenco rosa.

Su población es la más numerosa de Europa.

El toro característico de estos parajes

pertenece a la raza aborigen de la camarga llamada 'Raço di Biou'

o toro camargués,

una raza endémica con los cuernos hacia arriba en forma de lira.

Parece ser que estos toros llevan habitando la región

desde hace miles de años.

Sus orígenes no están claros,

lo más probable es que procedan de alguna ramificación

de ganados asiáticos,

aunque algunas de sus características

invitan a considerar que puedan tener también

raíces africanas.

El toro camargués sigue encarnando la esencia

de las antiguas tradiciones en forma de corridas landesas

y camarguesas.

Hace 500 años,

el nuevo continente despertó ilusiones y codicias

a muchos colonos españoles que esperaban abrirse camino

en una tierra rica pero desconocida.

Y con ellos, llegaron también sus pertenencias y costumbres.

Así arribó a tierras americanas el toro bravo.

Juan Gutiérrez de Altamirano, primo de Hernán Cortés,

embarcó en 1528

doce pares de toros y vacas de Navarra hacia tierras mexicanas.

Con estas remesas,

se creó la primera ganadería brava en América.

Participar en festejos taurinos no fue, curiosamente,

el primer cometido de estos toros pioneros.

Inicialmente fueron utilizados por los misioneros

como animales de defensa para evitar los robos en los huertos

de las misiones.

Famosos por su agresividad,

asustaban a los indígenas logrando dejar a salvo los cultivos.

Ha pasado más de un año y aquellos becerros

se han desarrollado lo suficiente

como para mostrarnos una estampa más aproximada

de lo que llegarán a ser.

Ahora, con dos años, se les llama erales.

El tiempo les ha unido creando una cierta armonía en la manada.

Aún no han adquirido la madurez ni el carácter para la pelea.

Más que nada juegan chocando sus cuernos

durante horas sin hacerse ningún daño.

Sin saberlo, se preparan para un juego más decisivo.

Tendrán que enfrentarse irremediablemente a su destino.

Y hoy es el día,

sin duda es la faena más espectacular

de una ganadería de bravos.

La tienta al campo abierto mediante acoso y derribo.

Primero hay que saber que ciertos animales,

y entre ellos de toros bravos,

tienen tendencia a regresar al sitio donde más a gusto se encuentran.

Es decir, su querencia.

A estos erales se les ha situado

en el lado opuesto de su querencia de tal forma

que al soltarlos estos quieren volver hacia su lugar preferido.

La collera la forman el garrochista y el amparador.

Los dos procuran que el eral no se desvíe

y entre en la jurisdicción del caballo del picador.

Cuando la res adquiere el ritmo preciso en su galopar,

el garrochista monta el palo y empuja en la solana del eral

provocando la voltereta.

A continuación, se pone en suerte al picador.

Será la prueba definitiva,

su futuro dependerá de cómo reaccione ante el tentador.

Una vez puesto en suerte,

todo dependerá de las veces que acude al cite,

de cómo arranque, de cómo empuje y su capacidad de resistencia.

El ganadero toma notas de todo su comportamiento,

observa el ritmo y temple al embrocarse

a los garrochistas tras los quites

y su diligencia para arrancarse de nuevo hacia el picador.

La tienta para el eral ha terminado.

Su comportamiento está visto y anotado.

Acaba de demostrar su casta y bravura.

La tienta al campo abierto no se realiza

en todas las ganaderías,

la mayoría de los ganaderos prefiere realizarla

en la plaza de tientas

donde parece ser que se aprecia mejor

el comportamiento de las reses.

Para los más susceptibles diremos que el acoso y derribo

y derribo no supone quebranto alguno para los erales.

El derribo no es más que un revolcón,

y la puya es lo suficientemente corta

para no lastimarle.

A partir de ahora,

los elegidos continuarán madurando

junto a sus hermanos hasta llegar a toros.

Los que menos han gustado se lidiarán en becerradas

y novilladas.

Hasta el momento, nos hemos ocupado de los machos,

pero la existencia y el futuro

de una ganadería de toros bravos depende, en gran medida

de sus hembras.

El comportamiento de las vacas bravas reproductoras

o de vientre lo rige su elevado instinto maternal.

Al igual que los machos,

las hembras también tienen hábitos

que establecen un orden de jerarquía entre ellas.

La mayoría de ganaderos cree que la base de la bravura

está albergada en las vacas de vientre.

Los sementales transmiten genotipo y fenotipo.

Es decir, la información genética y sus características físicas.

De aquí, la importancia de la selección.

De la tienta.

Como los erales,

las vacas de dos años también deben pasar su prueba.

Deben demostrar que pueden ser válidas

para engendrar una nueva generación de toros bravos.

Nadie mejor que un maestro como el Juli

para iniciarse en una tienta de hembras.

Estos instantes son muy importantes.

La vista y criterio del ganadero determinarán si la aspirante

es elegida para ser madre.

Primero se mide su bravura con el caballo.

Hay que fijarse en si la erala afronta o evita la pelea.

Si es pronta al acudir al caballo, si empuja o rehúye.

Todo ello evidenciará su raza y bravura.

Una vez probada a caballo,

hay que evaluar su comportamiento con la muleta.

Nobleza, temple, ritmo, profundidad de la embestida,

duración, si va a más o no.

Un torero de tal categoría destapará, sin duda,

sus virtudes y sus carencias.

Una tras otra irán pasando la prueba.

Al final las escogidas tendrán una larga vida,

serán llevadas con el semental adecuado

y parirán una nueva generación

que asegurará la continuidad de la ganadería.

Un año después, aquellos erales que pasaron la gran prueba,

muestran hoy una silueta muy diferente.

Son utreros.

La niebla del anochecer parece violentar a la manada.

Los juegos de juventud

han dejado paso a los desafíos por la jerarquía.

Las reglas son muy claras.

Aquí solo hay un jefe y este ejerce su tiranía sobre todos los demás.

Pero este dominio no es duradero.

Y cada cierto tiempo hay un valiente que se atreve a discutírselo.

A veces con la ayuda de algún que otro atrevido.

Llega entonces el desafío y la pelea.

La rebelión ha fracasado, y por suerte, no acabó en tragedia,

como por desgracia sucede en alguna ocasión.

El retador, humillado, grita a los cuatro vientos su fracaso y,

como consuelo,

aparece un nuevo contrincante que tal vez pueda vengarle.

Los ecos de la pelea aún resuenan entre las sombras.

La noche en la dehesa nos proporciona una forma distinta

de percibir a sus moradores,

y sin duda,

las pugnas entre los toros destacan

entre todos los sonidos de la oscuridad.

Estos utreros en un año serán toros adultos.

Ya no disfrutan tanto de la compañía de la manada

y pasan cada vez más tiempo en el lugar donde se sienten

más a gusto, su querencia.

Aprovechan entonces para sanear sus cuerpos revolcándose

o echándose tierra encima

para liberarse de los incómodos parásitos.

El desarrollo de su musculatura se va consolidando y,

como acabamos de ver,

el instinto territorial empieza a ser cada vez más fuerte.

Pero aún no son lo suficientemente adultos

como para dejar la compañía que proporciona la manada.

Prosiguen con más fruición los juegos sexuales y las peleas.

Pero ya se distingue una clara actitud

por marcar las distancias de ejercer su dominio,

de establecer un manifiesto, orden jerárquico.

Los novillos que codicien un lugar preeminente

se prueban entre ellos

para demostrar quién es el más fuerte.

El orden jerárquico atañe a todos los componentes de la manada

estableciendo un escalafón autoritario,

desde el cacique absoluto hasta el más servil,

que es sometido por todos los demás.

A estas alturas,

ya habían advertido que ser propietario de toros bravos

es una tarea realmente singular.

Este negocio no es lucrativo,

requiere una dedicación plena y se necesita de un tiempo

que muchas veces sobrepasa una vida.

Y el tiempo acompaña en esta mañana.

Es el momento de echar el semental a las vacas.

Y como ya hemos advertido en otras faenas,

se hace necesaria la ayuda de un colaborador adiestrado y fiel.

El caballo, siempre el caballo.

El semental y las vacas elegidas para procrear

son los soportes fundamentales de las ganaderías de toros bravos.

El apareamiento suele realizarse entre diciembre y junio

para evitar partos en la época de más calor

ya que el período de gestación es, como en los humanos,

de nueve meses.

Estos dos sementales llevan casi medio año apartados

y saben que falta poco para volver con las vacas.

Su nerviosismo e impaciencia aumentan

y esto les hace cada vez más agresivos.

Elegir un semental es complejo.

El candidato debe tener, en primer lugar, un buen pedigrí.

Una reata con ascendientes

que hayan demostrado rasgos sobresalientes.

Lo siguiente es su hechura.

Tiene que estar bien conformado, con armonía en sus formas,

disfrutar de una correcta cornamenta,

trapío, presencia, equilibrio, en fin, todo aquello

que el ganadero desea ver en su ganado.

Y por último,

debe haber demostrado en el tentadero el temperamento

que ya exhibieron sus antecesores

y que él deberá transmitir a progenie.

La entrada de este semental en el cercado

donde se encuentran las vacas,

provoca un cierto revuelo seguido de un protocolo de gestos

y actitudes rituales.

El macho nota enseguida el celo de las hembras,

incluso con uno o dos días de antelación.

Este les dura apenas un día,

manifestándose claramente en su comportamiento y fisiología.

Las vacas evidencian una gran inquietud y nerviosismo.

Intentan provocar al macho montando a otras vacas

o simulando peleas.

La vida reproductora de un semental puede llegar hasta los 15 años.

Y la de las vacas, un poco más, normalmente hasta los 18 años.

Aunque algunas, con 20, siguen pariendo buenos becerros.

Aunque perdió parte de su cornamenta

como consecuencia de una vieja contienda,

ahora es el rey de la manada.

Al pasear entre su harén,

siente el respeto que infunde a todos los que le rodean.

Un año más tarde,

aquellos utreros han alcanzado la madurez y ya son toros.

Tienen cuatro años, cuatreños les llaman.

Se les ve completamente formados, serios, cuajados.

Su comportamiento es sosegado y solo reaccionan agresivamente

cuando se ven amenazados.

Sus reacciones, a veces, son equívocas,

liarse a cornadas contra algún arbusto

puede ser un toque de atención,

o, sencillamente, se está aseando la cabeza.

Las disputas por la jerarquía llegan a su máxima expresión

y eso acarrea graves consecuencias.

Se estima que mueren o quedan gravemente dañados

entre un 5 y un 10% de los toros.

Para evitarlo, muchos ganaderos les infundan los pitones.

Pero cuando surge el enfrentamiento,

nada ni nadie puede evitar la acometida de dos colosos.

Nacieron en plena naturaleza,

sus madres les alimentaron y protegieron del peligro

durante ocho meses.

Tras separarse de ellas,

partieron con los de su misma edad a descubrir la dehesa

y sus fascinantes moradores.

Los años revelaron sus querencias y despertaron sus instintos.

Pasaron la gran prueba descubriendo el dolor.

Pero también la bravura.

Comenzaron a luchar e hicieron y les hicieron daño.

Pero siguieron madurando y creciendo libres en la dehesa.

Ahora ya son adultos, son toros,

toros bravos y un día deberán realizar

su embestida decisiva.

Los últimos galopes hacia el caballo y muleta.

Engendrarán arte, pasión y sentimientos.

Entonces, venderán cara su vida,

pero su muerte servirá para que otros como ellos

perduren para siempre.

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Tendido Cero - 20/04/19

20 abr 2019

La primera parte del programa se centra en los más destacado acaecido en los ruedos durante el fin de semana del Domingo de Ramos. El foco se pone en las plazas de Cehegín, Toledo y, en especial, la corrida de Las Ventas donde se lidiaron los toros de Victorino Martín. Un reportaje muestra la implicación de no pocos toreros en la Semana Santa como demuestra un reportaje grabado en una cofradía de la ciudad mexicana de San Luis Potosí. También se ofrece una síntesis de la segunda mesa del simposio que ha tenido lugar en el Senado para profundizar en la relación de los hombres con los animales. La segunda parte del programa está reservada al documental "En la piel del toro" donde se pone en valor las excelencias de la selección y crianza del toro de lidia así como la aportación esencial del hombre en este patrimonio genético fundamental para buena parte de la fauna y flora de la península ibérica.

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