La primera etapa de verdadera montaña en el Tour y el sabor de boca que se le queda a uno es agridulce. Agridulce porque Lance Armstrong, el siete veces campeón del Tour y tercer clasificado en 2009, está ya descartado de la lucha de la general por culpa de las caídas, agridulce porque Alberto Contador ha dado una pequeña sensación de debilidad a falta de un kilómetro cuando no pudo seguir la rueda de Andy Schleck, y muy agridulce porque el asturiano Samuel Sánchez no ha podido ganar en el sprint final al vencedor final de la etapa que fue el corredor del Saxo Bank.