Una de las imagenes rituales de cada mañana sanferminera es el canto de los mozos previo al encierro pidiendo protección. Lo más curioso del asunto es que antes de que llegue ese momento una madre y su hija cumplen con la tradición de colocar el santo en la hornacina de la cuesta de Santo Domingo para una vez terminado el encierro llevarlo de vuelta al hall de su casa. Mavi Doñate ha hablado con ellas. (14/07/2009)