Tiene tantos: el de la sidra, el de sus fabes, el de sus quesos... Con el otoño, los primeros fríos, comienzan a funcionar el engranaje del que resultarán las mejores sidras, las mejores fabes, recién cosechadas, y los más de 40 quesos artesanales que convierten al Principado en el número uno del turismo gastronómico.