Un devastador terremoto asoló el centro de Italia la madrugada del 6 de abril de 2009. Centenares de personas perdieron la vida y miles resultaron heridas.
La ciudad más afectada fue L'Aquila, a 95 kilómetros de Roma y situada cerca del epicentro del seísmo. Unas 17.000 personas se quedaron sin hogar tras la catástrofe y cientos de ellas fueron rescatadas de entre los escombros por los servicios de emergencia.