En efecto, la cara de la farmacéutica es un poema.
Me encanta la sutileza a la hora de insinuar que Carlos ha dado unos cuantos rodeos ante de decidirse a pedirle los preservativos a la dependienta: ¡no hay más que ver la cantidad de medicamentos "inútiles" que ha comprado!
Muy buena escena
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En efecto, la cara de la farmacéutica es un poema. Me encanta la sutileza a la hora de insinuar que Carlos ha dado unos cuantos rodeos ante de decidirse a pedirle los preservativos a la dependienta: ¡no hay más que ver la cantidad de medicamentos "inútiles" que ha comprado! Muy buena escena
muy buena la cara de la farmaceutica