Con el año 2000, se abrieron las puertas a modelos políticos y económicos para afianzar los logros democráticos del siglo anterior. Si los desafíos son globales, las soluciones deben ser asimismo de carácter global y en el contexto de las nuevas tecnologías. Entre los desafíos a enfrentar se encuentran las devastaciones producidas por el cambio climático y la multiplicación del fenómeno migratorio, que ha transformado a las sociedades en colectivos cada vez más multiculturales.