El tamaño de la catástrofe provocada por el terremoto de magnitud siete que ha azotado Haití aumenta de manera exponencial a medida que la luz del día permite apreciar mejor sus efectos: primero fueron miles, luego se abrió la puerta a decenas de miles y el primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, ha llegado a hablar de más de 100.000 fallecidos.