Los cines tendrán este fin de semana un serio competidor ante el que tendrán que rendirse: el fútbol. Muchos aficionados seguirán la final del Mundial en pantallas gigantes y también en los bares, como ha ocurrido con los últimos partidos de España. La buena marcha de la Selección se nota en el negocio de la hostelería, que se beneficia de las celebraciones de los aficionados.