En las calles de Pekín hay cada día 1.900 coches más y los atascos en los accesos a la ciudad duran horas. Las autoridades creen haber encontrado el modo de reducir el tráfico hasta en un 30 %: es una especie de tranvía o autobús sobre raíles con capacidad para 1.400 personas y que pasaría por encima de los coches.