La polaca Justyna Kowalczyc se proclamó campeona olímpica de la prueba reina del esquí de fondo femenino, la de 30 kms. estilo clásico, tras superar en el sprint final y por sólo tres décimas a la noruega Marit Bjoergen, que se colgó su quinta medalla en los Juegos de invierno de Vancouver 2010.