Termina la temporada de caza y empieza, para algunos galgos, su calvario. Ser una raza empleada para esta actividad hace que, pese a que pueden vivir hasta catorce años, muchos de ellos son abandonados cuando sus virtudes para cazar van mermando. Sin embargo, en esta asociación se rescata a muchos de estos perros que tienen tantas probabilidades de ser sacrificados.