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Para todos los públicos Teleplaneta - 02/04/2018
Transcripción completa

Hola qué tal? La primavera suele dejar un tiempo de locos

y eso parece que se ve en el hemisferio norte,

donde tan pronto alternan olas de frío con calor extremo

o tormentas de arena.

Hoy tendremos un botón de muestra

de dichos fenómenos que a buen seguro no dejarán

a nadie indiferente.

Habrá más noticias en el programa que nos llevarán al espacio

o a la barrera de coral en Australia,

y la ya habitual visita a Twitter con el colofón de las temperaturas

extremas de la semana.

En nuestro tiempo de reportaje vamos a rememorar la recién

celebrada horal del planeta, con récord de participación.

Vamos a comenzar hoy hablando de un fenómeno que ha llamado

la atención en muchas zonas de Europa, donde tras las nevadas

y la advección de aire sahariano cargado de polvo

se ha podido ver la nieve teñida de naranja en muchos países.

Este curioso efecto se ha podido observar sobre todo

en los países del este europeo, donde han sido muchas las imágenes

que han llegado desde Rumanía, Bulgaria o la ciudad rusa de Sochi,

paraíso para el esquí en esta zona del planeta.

Tal y como acabamos de comentar, la importante llegada de calima

al continente europeo ha dejado esta extraña estampa

que ha sido inmortalizada por miles de personas

que han compartido las imágenes en las redes sociales.

Ese mismo polvo sahariano que ha teñido de naranja

la nieve a lo largo de miles de kilómetros cuadrados

ha afectado también a Grecia, en este caso,

en forma de tormenta de arena.

La visibilidad se redujo en muchas zonas de la isla

a la mínima expresión,

dejando a demás los cielos teñidos de naranja en lo que parecía

un verdadero cielo marciano.

Las autoridades han estado muy atentas a la concentración

de partículas en la atmósfera que pudieran resultar peligrosas

para las personas con afecciones respiratorias,

y han recomendado permanecer resguardados durante esta tormenta,

aunque muchos no han podido evitar la tentación de salir a la calle

para comprobar la magnitud de esta tormenta de arena.

Parece que el paso de borrascas por todo el continente europeo

no ha hecho sino retrasar la llegada de la primavera

en algunos países.

Uno de los que peor lo lleva es Bosnia,

donde a las inundaciones de las últimas semanas

hay que sumar las fuertes nevadas caídas en estos días,

y que han vuelto a colapsar partes importantes de sus territorios.

y en zonas de montaña algunas poblaciones

han quedado aisladas durante un par de días.

Una vez pasado este temporal las temperaturas han remontado

en lo que parece por fin el primer atisbo de la primavera

en tierras balcánicas.

Y como comentábamos al principio del programa,

la primavera provoca importantes oscilaciones

en el tiempo,

y prueba de ellos es que vamos a pasar de una ola de frío

a otra de calor.

El extremo oriental del Mediterráneo

ha visto dispararse los termómetros

en estos últimos días, con valores por encima de los 30º.

La ola de calor ha dejado su impronta principalmente

en el Líbano y en Israel.

Allí miles de personas se han lanzado a las playas

y a los paseos marítimos para certificar que el invierno

ya es historia en esta zona del planeta,

y que la luz y el buen tiempo vuelven a dominar los días.

Se han emitido alertas por altas temperaturas

en las zonas interiores de Israel, y el mercurio ha llegado

a sus valores máximos coincidiendo también

con la llegada de la calima.

Y del calor, otro bandazo para hablar de nuevo de nieve.

La capital rusa, Moscú, ha vivido uno de los inviernos

más crudos en décadas, y la salida del mes de marzo

dejó también una de las nevadas más copiosas tras haber vivido

semanas atrás la nevada más intensa en 70 años.

Incluso para los propios habitantes de la capital,

habituados a las condiciones adversas,

estas últimas nevadas les han complicado la vida

más de lo normal.

El tráfico se ha visto paralizado en varias ocasiones

y a pesar de las miles de quitanieves repartidas

por los más de 2500 kilómetros cuadrados que ocupa la ciudad,

el colapso ha sido total por momentos.

Durante esta semana la nieve dejará paso a la lluvia

y las temperaturas seguirán siendo bajas,

llegando a valores negativos las mínimas a mediados de semana.

Todos los años en el mes de marzo apagamos la luz

durante una hora por el planeta.

Este evento, ya conocido por todos como la hora del planeta

no ha dejado de crecer desde su creación,

y año tras año se baten récords de participación.

Con un gesto más simbólico que efectivo en cuanto

al ahorro energético,

sí ha conseguido llamar la atención sobre

los problemas ambientales que acucian a nuestro planeta.

Con más de siete mil millones de seres humanos

sobre la faz de la Tierra,

y con una tasa de crecimiento de dos personas por segundo,

la presión que ejercemos en nuestro entorno comienza

a rayar lo insostenible.

Es por ello que en ocasiones surgen ideas,

actos que en un principio tienen un marcado carácter simbólico

pero que poco a poco van calando en nosotros y acaban convirtiéndose

en efemérides que no debemos olvidar.

Es el caso de la denominada Hora del Planeta.

Surgido en Australia en 2007, este acto pretendía

llamar la atención sobre la necesidad de adoptar medidas

frente al cambio climático,

haciendo hincapié en uno de los factores sobre el que

más capacidad de influencia tiene cada individuo,

el del consumo eléctrico.

El camino que queda por recorrer en nuestro desarrollo como especie

está amenazado por nosotros mismos, envueltos en un derroche

de recursos que puede acabar por salirnos muy caro,

y por eso aquel gesto simbólico pedía que durante una hora,

todos los aparatos eléctricos fueran desconectados de la red.

El resultado de aquella iniciativa resultó en el ahorro de un 10,1%

de energía en la ciudad de Sydney durante la hora de duración,

en la que se estima que participaro unos dos millones de personas.

Esto animó a sus creadores a hacer de la Hora del Planeta

un evento internacional, al que poco a poco han ido

sumándose más y más países, que han apagado las luces

de sus monumentos más populares.

Puede parecer en principio una celebración banal,

pero la toma de conciencia en relación al consumo energético

encuentra en este tipo de iniciativas un caldo de cultivo

perfecto para las generaciones venideras.

La edición de 2018 ha tenido como lema

"yo apago por un planeta vivo",

Vivimos el periodo más cálido de la historia,

con prolongadas olas de calor y sequías,

fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes

y desplazamientos de pueblos debido al cambio climático que,

además, es ya una de las principales

causas de pérdida de biodiversidad.

Así, los 60 minutos de este año pretenden recuperar el espíritu

con el que nació, en unos momentos en el que

en la comunidad internacional hay abierto un amplio debate

sobre el posible o no calentamiento del planeta.

Cada año que pasa son más los habitantes del planeta

que se suman a esta celebración,

que bajo un ambiente festivo pero con mucha carga reivindicativa

ha movilizado a más de 12.000 ciudades en 187 países,

En España, miles de personas participaron en los eventos

organizados en 13 ciudades, 450 pueblos y ciudades

apagaron sus monumentos más representativos y

más de 200 empresas mostraron su apoyo.

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