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No recomendado para menores de 16 años Teleobjetivo - Clanes - ver ahora
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Son los Moinantes.

Un clan de 167 familias asentado en A Coruña.

Casa donde hay una figurita de estas de escayola

es que ahí vive un moinante. Es como una seña de identidad.

Como una marca.

Algunos de sus miembros son delincuentes

con más de cien detenciones.

Él amenazaba, extorsionaba, delinquía...

Y lo hacía con total impunidad.

Les acusen de robos como este.

Y funcionan como una mafia controlada

por una matriarca muy agresiva.

(GRITA) ¿Para qué? ¿Para qué?

Casi nos da con el bastón, ¿eh?

"teleobjetivo" pone al descubierto

uno de los clanes más conocidos y organizados de España.

Tienen un cierto grado de organización.

Se están profesionalizando.

Los Gordos son un clan muy famoso.

El padre del novio: 5 millones de pesetas.

Eran los amos de la Cañada Real.

Hasta que la Policía los desarticuló.

Nuestros reporteros se adentran en el poblado de la droga.

Aquí estaba situada la casa. Una de las parcelas

que cerró la Policía.

Para comprobar quiénes son sus herederos.

¿Veníais aquí a pillar?

Y demostrar que el clan todavía sigue muy activo.

Algunos miembros de la familia se han ido a otro barrio.

Están saliendo.

Sembrando el pánico entre los vecinos.

Hoy, en "Teleobjetivo" ponemos el foco en los clanes.

Familias con actitudes mafiosas

que marcan su territorio.

Y que tienen atemorizados a los vecinos.

Si te dicen que te la han jurado

y que van a por ti, van a por ti.

Estamos en Carballo, A Coruña. 30 000 habitantes

y de ellos, nada menos que 167 familias

pertenecen a un mismo clan: los Moinantes.

Los Moinantes son los que roban y no trabajan.

¿Y qué hacen malo?

Estamos preguntando por aquí, por el mercado,

sobre los Moinantes.

Es un tema muy delicado. Todo el mundo calladito.

No se puede hablar de eso.

Los Moinantes son nómadas, un grupo étnico

con identidad propia que tiene atemorizada

a una comarca entera.

¿No quiere hablarme de ellos? Ay, no, no, no.

Establecidos desde hace décadas en Carballo, los vecinos

se sienten invadidos por ellos.

Roban, venden droga y delinquen.

Las fuerzas de seguridad les siguen la pista de cerca.

Nos entrevistamos con uno de los investigadores

de la Guardia Civil que prefiere

mantenerse en el anonimato. ¿Qué tal? Buenos días.

"Teleobjetivo", Televisión Española.

Han metido en prisión ya a varios miembros del clan.

Evidentemente estamos hablando de personas multireincidentes.

Ahora mismo estamos hablando de una segunda generación

de delincuentes que especialmente

están causando una alarma social.

¿Qué delitos cometen?

Fundamentalmente robos con fuerza en viviendas,

sobre todo en locales de hostelería,

en el tema de máquinas tragaperras y en el tema

de máquinas expendedoras de tabaco.

Están especializados en eso, ¿pero también se dedican

al tráfico de estupefacientes?

Hay alguna facción, alguna familia

dentro de los poblados que se dedican

al tráfico de estupefacientes.

Esas son sus dos actividades delictivas principales:

robos con fuerza

y tráfico de estupefacientes.

Los miembros de la familia se distribuyen

entre una rama del delito y otro.

Las imágenes que estamos viendo corresponden

a uno de estos robos.

Dos personas con la cabeza cubierta asaltan de noche

un bar, aprovechando que los dueños

están de vacaciones.

Roban todo lo que encuentran.

El dinero de la caja, la máquina tragaperras,

zumos, refrescos, embutidos...

El valor asciende a unos mil euros.

Este es solo un ejemplo de una oleada de robos

que se cometió en la comarca en unos días.

Otro bar en donde han robado: el Amapola.

Aquí, en el Amapola, han robado.

Tengo la fotografía. ¿Es tu marido el que está

con la alcantarilla en la mano?

¿Cómo fue aquel robo?

¿Se llevaron mucho?

Bueno...

¿Eran varios?

Con sudadera y capucha.

Durante años el jefe de la banda dedicada al robo

ha sido él: Benjamín López Rojo.

Conocido como Japito.

Su historial de detenciones es extenso.

Es el español con más condenas por delitos de tráfico.

Suma más de cien.

Tiene acumuladas tantas penas de cárcel

que le van a aplicar lo que se conoce como triple:

la mayor condena multiplicada por tres.

Toni Longuiera periodista de La voz de Galicia,

nos hace un retrato de este delincuente.

Mira, aquí lo tienes.

Aquí está Japito en el momento de su detención.

En una de sus detenciones. De Japito tenemos

más de 100 detenciones. Más detenciones, sí.

Con aproximadamente 27 años que tiene.

Sí. Tiene no sé cuántos juicios pendientes.

Mientras que para las fuerzas de seguridad

y para la gente de Carballo era el enemigo número uno,

pues para ellos es el líder.

Este es Japito en el 2011, detenido.

Una de las 500 000 veces.

Él amenazaba, extorsionaba, robaba, delinquía

y lo hacía con total impunidad. Y además era

de los que si tenía que fugarse de un control

y llevarse por delante un guardia civil, lo hacía,

no tenía ningún escrúpulo en ese sentido.

Su padre falleció en un accidente de tráfico

con un coche robado.

El día de su entierro se montó un despliegue policial

inédito en un cementerio.

Te voy a enseñar el famoso entierro.

Es el entierro de Ramón López López.

El padre de Japito. El padre de Japito.

El cementerio completamente tomado por las fuerzas

de la seguridad del Estado. Mira.

Tuvieron que venir como 10 o 12 patrullas

de servicio de intervención rápida de la Guardia Civil

para acordonar el cementerio de Carballo porque venían

tres familiares que están cumpliendo prisión en Tiexeiro

al entierro. Esta es una parte del cementerio.

La otra parte del cementerio, otros tres o cuatro coches.

Y fuera había otros tanto más.

¿Este es Japito? Sí, es Japito.

Todo el clan intentando evitar que los agentes

se hagan cargo de él. Y la familia empujando y tal.

Los agentes intentando apartarlos para llevárselo.

A pedradas cuando fueron a detener a Japito.

Apedrearon el coche, puerta trasera rota

a pedradas por los Moinantes. En este caso fue detenido

por un supuesto secuestro de una de sus parejas

que tenía varias. ¿Esta es la abuela, Manuela?

Debe ser, sí.

Manuela está considerada la matriarca

del asentamiento donde vive la familia de Japito.

Nuestro equipo se acerca a O Sisto, el núcleo urbano

en el que viven.

Queremos encontrar a la matriarca.

¿Qué tal?

Preguntamos entre los vecinos.

La mayoría son Moinantes. Hola.

Y se protegen unos a otros. ¿No hay mala gente?

No, somos gente normal.

Pero la encontramos. Hola.

Es la abuela de Benjamín, el famoso Japito.

¿Usted es Manuela?

Ay, Manuela, encantada.

Tenía muchas ganas de conocerla.

¿Usted es la abuela de Benjamín?

Pero ahora está en la cárcel.

¿Y eso?

¿Y usted qué piensa de eso, Manuela?

Porque claro, me dicen: "Más de 100 veces

que lo detuvieron tiene tantas condenas..."

¿No sabe leer ni escribir un chaval de veintipico años?

Me dicen que a usted aquí la respetan mucho.

Que es como la jefa de O Sisto.

¿Y qué le cuenta? ¿Cómo está?

¿Comprende lo que hizo?

Gracias, Manuela. Que pase buen día.

Seguimos recorriendo el asentamiento

y junto a su casa encontramos a Laura,

la madre de Japito.

¿Cómo se llama usted?

Laura, pero su hijo está en prisión.

¿No cree que debería estar allí?

Pero lo han detenido más de 100 veces.

Pero había persecuciones policiales.

Tiene muchas condenas acumuladas.

No sé ni cuándo va a salir de prisión.

¿Nunca robó?

O sea, de robar no hay nada comprobado.

Laura nos permite que la acompañemos

a la casa en la que vive.

¿En la gris? ¿Nos deja entrar?

¿Y Japito vivía aquí con usted?

Ay, no se disguste. Se emociona.

Muchas gracias por contarnos y por abrirnos su casa.

Pero con Japito en la cárcel el clan nombra un nuevo líder:

Pedrito.

Por eso los robos continúan.

(Alarma)

Este es otro de los más famosos,

el de una máquina tragaperras en un bar.

En pocos segundos introducen la máquina dentro del coche

con la alarma sonando.

(Alarma)

Y desaparecen.

(Alarma)

Ese robo fue aquí,

en el restaurante-pensión Río Sil.

Acudimos al local para hablar con el dueño.

Su reacción es sorprendente.

Hola, buenas noches.

Somos de Televisión Española.

Manos arriba, ¿no?

Manos arriba casi casi fue lo que le pasó a usted

aquí no hace tanto tiempo, ¿no?

Cuando le robaron la máquina tragaperras.

¿Aquí no fue?

No, no me lo creo.

Quizá el miedo le haga mentir.

Pero las imágenes no dejan lugar a dudas.

Pero si está grabado.

Está grabado clarísimamente. Es este local.

Se ve cómo cogen la máquina, la meten como pueden

en el maletero del coche y se escapan

con el maletero abierto.

¿Tienen miedo?

Está claro que los hosteleros

temen las represalias de los Moinantes.

Hombre.

Este es Pedro López Añón, "Pedrito".

Tiene 23 años y acumula un largo historial delictivo.

Suma 81 detenciones.

Lo investigan por robos en siete cafeterías de Orense.

Lo detuvo la Policía Nacional en Avilés

y estuvo en prisión preventiva en Pereiro de Aguiar un mes

hasta que, bueno, logró salir en libertad provisional.

Es uno de los jefecillos

de la nueva hornada de delincuentes

que se están produciendo en Carballo.

Queremos hablar con Pedrito.

Nos indican cómo llegar a la casa de este delincuente.

Sigue esta carretera.

Y nos advierten de que es una zona peligrosa.

Son estas casas.

Hay un caminito para subir desde aquí.

Pero tenemos que bajarnos del coche.

Se trata de una carretera sin salida

en la que todas las casas...

¿Me puedo acercar sin problema?

Pertenecen a miembros de los Moinantes.

Su territorio.

Hola.

Ay, hola, buenas tardes. Buscamos a Pedro.

Somos periodistas de Televisión Española.

Estuvimos en O Sixto...

¿Por qué no va a salir?

¿Tú eres Iria?

Es que llevamos muchos días aquí y ya hablé

con tanta gente que ya ni me acuerdo.

Y la verdad es que llevo

desde el principio buscándolo a él.

Porque en el pueblo nos hablan de cosas.

Y yo mi misión es darle voz a todo el mundo.

Dile que venimos de buena fe.

¿Tú eres su madre?

No, Pedro, no vengas con el...

No venimos a hacer daño ninguno, de verdad.

Pero Pedro sí sale. Eso sí, con una actitud

muy agresiva y un palo en la mano.

Pedro, por favor, venimos con buena intención.

Amparo, no le dejes que...

Pedro nos amenaza con el palo y nos persigue.

Tenemos que irnos corriendo.

Queríamos darle voz a todos y comprobar si es cierto

lo que nos cuentan de los Moinantes.

Esta es una imagen que vale más que mil palabras.

Nos vamos de la zona para no tener más problemas.

Los vecinos se han acostumbrado

a vivir con los delitos de los Moinantes,

que cada vez son más.

La Guardia Civil y las autoridades judiciales

les consideran un grupo criminal organizado.

Definitivamente nosotros en las últimas diligencias

les hemos incorporado el hecho del grupo criminal.

Tiene un cierto grado de organización

para la comisión del hecho.

Es decir, se están profesionalizando

un poco entre comillas. Ellos tienen perfectamente

establecidos los roles de cada uno.

Hay un persona que vigila y que al mismo tiempo

les auxilia a la extracción

de los diferentes elementos del local.

Las nuevas generaciones de Moinantes

imitan e idolatran a estos delincuentes.

En especial a Japito.

Nosotros detectamos que los ven

como que los tienen un poco idealizados

y que incluso los consideran sus héroes.

Si les dejan en libertad aunque sea con cargos...

Para ellos es una victoria contra las fuerzas

y cuerpos de seguridad del estado.

Entonces para ellos constituye como un éxito.

No es Messi, no es Cristiano Ronaldo.

Es Japito.

Todo el mundo quiere ser Japito o quiere ser Pedrito.

¿Por qué?

Porque también hay una sensación de impunidad.

Es decir, estaban acostumbrados...

Ellos están acostumbrados a robar.

Entran por un juzgado, declaran ante un juez

y salen por la otra puerta.

Los continuos saqueos han provocado

que algunas instalaciones del barrio queden inutilizadas.

Esto ha ocurrido por ejemplo

con el pabellón deportivo de Agrelo.

Este era el pabellón deportivo de Carballo.

Aquí se practicaba hockey, se practicaba baloncesto,

en ese campo fútbol.

Pero, Gonzalo, dejó de utilizarse. ¿Por qué?

Sí, poco a poco las instituciones deportivas

solicitaron instalaciones en el centro del pueblo

por la zona donde estaba y los problemas que había.

¿Qué problemas?

Había problemas de robos, de falta de luz.

Como podéis ver en los tejados está todo roto.

Intentos de robo en los coches, coches que les faltaba

a lo mejor la matrícula, después el volante.

Pero porque esta es una zona de Moinantes.

Viven aquí muy cerca.

Sí, en teoría se supone que el problema es ese.

En principio sería ese el problema.

¿Y no hubo manera de alejarlos de aquí,

de evitar que robaran?

No hubo manera.

Se siguen haciendo butrones y se sigue entrando.

¿Entramos nosotros? Sí.

Venga, vamos.

Madre mía cómo está esto...

Sí. Aquí ha pasado de todo.

Parece que ha pasado un cataclismo.

Ha habido fuego, hay agujeros en los techos,

escombros por el suelo.

Esto ya está inservible. Sí, vigas colgando.

Me da miedo entrar en los vestuarios.

Yo no sé lo que nos vamos a encontrar, pero seguro

que los calentadores, los grifos, los inodoros...

eso seguro que no.

Pues de aquí como se puede ver es que ya no queda nada.

Está la puerta tirada.

Y está todo derruido. Dentro de los vestuarios

no quedan ni los bancos para cambiarse.

Ni los bancos para sentarse a cambiarse han quedado.

(Voces)

Nuestra presencia ha provocado un efecto llamada.

Desde la calle un grupo de jóvenes nos observa.

En Carballo estar en zona de los Moinantes

supone sentirse vigilado.

¿Qué pasa? ¿Nos estáis siguiendo?

¿No?

¿Vosotros entráis aquí mucho?

Pero es un poco peligroso, ¿no?

¿Y todo lo que falta aquí,

todo lo que se han llevado quién se lo ha llevado?

Venga, vamos todos para allá. Os acompaño a casa.

Al salir del polideportivo

nos encontramos con varios Moinantes.

Uno de ellos se oculta constantemente.

¿El de la capucha está en busca y captura o qué?

Sí, está fugado.

Está fugado.

Nos dirigimos a una zona

donde viven varias familias de Moinantes.

Casa donde hay una figurita de estas tipo escayola

es que ahí vive un Moinantes.

Es como una seña de identidad, como una marca

de territorio.

Nos llama la atención que las casas

no son chabolas precisamente.

Algunos aseguran que viven de la chatarra.

Un pedazo de casa

y al lado una montaña de chatarra.

José, cómo se puede tener esta casa,

este pedazo de casa... Sí.

Al lado, la montaña de chatarra.

¿Cómo se puede tener esta casa viviendo de la chatarra?

Ah, ¿la del lado es suya?

Ah...

Es una herencia. ¿No es nada de...

¿De drogas ni de robos...?

(Ladridos) ¿Los perros están atados?

Otra vecina, que vive en una casa mucho más humilde...

¿Es esta casa? Nos reconoce que, alguna vez,

han tenido que delinquir.

Tu cocinita. Y aquí toda la familia, ¿no?

¿Tienes un hijo en prisión?

¿Quién? ¿Cómo se llama?

María Asunción, ¿seguro que tu hijo está en prisión por conducir?

¿Nunca robó...?

Robar, robo alguna vez.

Bueno, María Asunción, te dejamos.

¡Mira el jamón! ¡Ay, mi madre!

Oh, jamón que no falte, ¿eh? (RÍE)

Pero los Moinantes no solo se dedican a robar.

Una de sus principales fuentes de ingreso

es el tráfico de estupefacientes.

Las matriarcas del clan son las que manejan

la venta de la droga, heroína y cocaína principalmente.

Dos mujeres mayores de apariencia inofensiva,

pero muy peligrosas.

Sí, que es una anciana, es una anciana,

pero conoce bien todo lo que es el tráfico de estupefacientes,

prueba de ello es que ha estado detenida en varias ocasiones.

Y, evidentemente, conoce el mercado y sabe cómo poner a disposición

de los consumidores todo ese tipo de sustancias.

Y esta mujer, eh... que parece, pues una señora de su casa,

con su chaquetita de punto, su pelito a medio teñir, mayor...

Pues sí, pues es... es la matriarca.

Ella y Elisa son las que manejan los cotarros, dos...

dos octogenarias manejan... manejan el tráfico,

a pequeña y mediana escala, de drogas en...

en la comarca de Bergantiños. Y, además, en conceyos limítrofes,

porque hay constancia de que tienen clientela fuera,

en la zona de Arteixo, en la zona de Cerceda.

Guadalupe Iglesias Jiménez, 80 años y conocida como la Tula.

Y Elisa González Botana, 79 años, la Bella Elisa.

Son las dos responsables del negocio en la zona.

Esta es la mujer, fíjate, con 79 años, que parece una abuelita,

la abuelita de cualquiera de nosotros,

es una mujer a la que pillan con una buena cantidad de heroína,

que también, supuestamente, maneja cocaína

y que recibe a la Guardia Civil, ¿cómo?

Con un revólver. Fue, si no recuerdo mal,

el siete de noviembre del año pasado.

Pues la volvieron a coger hace dos meses,

otra vez con... con droga.

Cuando los equipos de la Guardia Civil

vinieron a su casa a... a forzar la puerta,

con orden judicial y tal, tuvieron que derribar tres puertas.

Pero ella, por ejemplo, tiene un modus operandi particular.

Frente a su casa hay un monte en el que, supuestamente,

guardaba el dinero y la droga.

En tarros de cristal. El tarro de la mermelada.

En tarro de mermelada con precinto, para que no le entre la humedad,

y allí guardaba. Y solo ella y alguna allegada

sabía muy bien qué se guardaba allí.

La Tula y los familiares que trabajan con ella

viven en una colina, un lugar alejado

en el que no hay nada más alrededor.

La buscamos y la encontramos caminando.

Ahí va, ahí va, ahí va. Es ella.

Guadalupe.

¿Qué tal, señora?

(HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE) No, tranquila.

¡No, qué va! ¡No!

Guadalupe, tranquila.

No hago nada.

Íbamos a su casa. No, Guadalupe.

Guadalupe, tranquila.

Casi nos da con el bastón, ¿eh?

Seguramente ha gritado para que vengan a ayudarla,

para que vengan a socorrerla.

Porque viven todos en estas casas.

Esta es su vivienda.

¡Guadalupe!

¿No quiere hablar con nosotros entonces?

Venga, mujer, hable conmigo.

Que dicen cosas malas suyas y quiero que me lo cuente usted.

Ella y su familia dominan la venta de estupefacientes de la zona.

Es un secreto a voces, y queremos conocer más de cerca

cómo y dónde se trafica.

Esperamos a que anochezca y vamos con un vecino

a otro conocido punto de venta.

Nos trae un vecino de Carballo, un vecino del pueblo que,

por supuesto, no quiere decir ni su identidad.

Le voy a preguntar, porque él no quiere seguir ya.

No se atreve. Le voy a preguntar exactamente

por dónde nos tenemos que meter ahora.

¿Por dónde es?

Tenemos que girar a la derecha.

Pues vamos para allá, a ver qué nos encontramos.

Es, desde luego, un lugar recóndito en el medio del monte.

Solo se puede llegar a través de este camino sin asfaltar.

Desde luego, un lugar propicio,

con difícil acceso para la Policía

y muy escondido.

¡Buenas noches! Sí, buscamos a... a la hija de la Tula,

nos han dicho que vive aquí

(Se oyen ladridos)

¿Y ahí se vende droga?

¿Continuamente?

¿El chollo?

¿La farmacia de guardia?

Nos confirman que este es

el principal punto de venta de droga.

Son las 10 de la noche y el ir y venir de coches es constante.

Ahí viene uno.

Ahí viene otro.

Ahí bajan.

De noche, en una zona tan apartada, sin apenas casas alrededor,

es obvio que todos buscan lo mismo.

Y otro más. Muchos en taxi.

Aquí está la casa.

Tienen el portalón un poquito abierto.

Estoy segura de que al otro lado hay alguien mirando.

¡Efectivamente! Ahora se acaba de retirar una persona

que estaba mirando. Ahí hay más.

Se ve trasiego de gente dentro.

Van y vienen.

A pesar de la presión policial, los Moinantes siguen a lo suyo.

Según la Guardia Civil, los esfuerzos por integrarlos

a la sociedad, no parece que estén dando resultados.

Ellos van de víctimas. Yo considero que se les dan

muchas oportunidades, porque ahora es un problema social.

Yo considero que la sociedad, el ayuntamiento de Carballo,

están poniendo mucho de su parte para... para integrarlos.

Pero esa integración yo la veo muy difícil.

¿Porque ellos no quieren?

Yo no sé si ellos quieren o... o unos arrastran a los otros.

Yo no lo sé. Yo no he visto a ninguno que nace en ese entorno,

salir de ese entorno.

Y, sin embargo, sí conozco a gente que ha entrado en su mundo

y, digamos, que se han fagocitado. Y no han salido.

Y no han salido.

Si el clan de los Moinantes es un problema

en la provincia de A Coruña, el de los Gordos lo es en Madrid.

Ahora veremos cómo siguen muy, pero que muy activos.

Durante años, han sido los reyes del narcotráfico

en la Cañada Real.

Hablar de droga en esa zona es hablar del clan de los Gordos,

una familia que controlaba toda la droga

que salía de Valdemingómez.

Movían unos 25 kilos de heroína al mes,

según fuentes policiales,

y se cuenta que hacían unos 60 000 euros de caja diarios.

El oro y la ostentación eran dos de sus pasiones.

Coches caros,

fiestas por todo lo alto.

El padre del novio, ¡cinco millones de pesetas!

(Aplausos y ovación)

-¡Vamos, vamos, vamos, corre! -¡Vamos!

Distintas operaciones policiales terminaron con

el principal punto de venta de droga de la capital.

(Gritos) La Policía detuvo a varios

de sus miembros, entre ellos, los cabecillas.

¡Policía!

Sus casas fueron derribadas en la Cañada Real,

pero nos cuentan que varios de sus miembros

siguen viviendo allí.

Un equipo de "Teleobjetivo" se acerca para comprobarla.

Estamos entrando en la Cañada Real, 15 kilómetros de largo,

el mayor asentamiento ilegal de España,

el mayor supermercado de la droga.

Aquí es donde montaron su imperio los Gordos.

Hay una colaboradora nuestra

que está entrando por otro de los accesos.

Porque tenemos la sospecha de que,

parte de la familia de los Gordos que no han sido detenidos,

continúan ahora con el negocio en La Cañada.

Vale, cuidado ahora a la derecha, que no te vean.

Estamos muy cerca de donde vivían los Gordos.

Hola, buenos días.

Las casas de los Gordos están en el llamado Sector Seis,

el más peligroso.

Preguntamos a los que deberían ser sus vecinos.

Buscamos a una gente, a ver si tú les conoces.

¿Este es el kiosco? ¿Podemos verlo?

Aquí vendéis golosinas, eh...

Solo golosinas, ¿no?

Porque ya sabes tú lo que se cuenta, ¿no?

Que hay mucho negocio de droga.

Ya, claro.

Oye, aquí cerquita vivían Los Gordos.

¿Y la ley de los gitanos, cuál es?

Que no se puede decir nada.

¿Y qué pasa si se incumple,

qué pasa si alguien habla de Los Gordos?

Creéis que si me habláis

de Los Gordos, tendríais problemas.

Pero, ¿por qué, hay tanto miedo a hablar de ellos?

Nos lo dejan claro desde el principio,

ley del silencio, nadie habla.

Venga, sigue "palante". Vale.

Sabemos que nos están vigilando.

En La Cañada, una cámara nunca es bienvenida.

Queremos llegar al lugar donde estaban sus casas.

¿Usted llegó a conocer el momento en que ellos estaban aquí?

Vivían más arriba.

Las casas siguen tiradas, como las dejó la policía.

Si seguimos caminando, ¿las veremos?

Vale, muchas gracias. De nada, a ti.

Nos adentramos en la parte de La Cañada Real

que era territorio de Los Gordos.

Intentamos llegar allí, detrás del árbol.

No quieres hablar de ello.

¿Por...?

Pero, ¿por miedo?

Me parecía interesante lo que decías

de que si al final tiran La Cañada por el tema de la droga...

Seguimos avanzando y justo detrás de ese árbol

es donde estaban Los Gordos, es decir, mucha de esta gente

podría trabajar en su día para el imperio que tenían montado.

¿Qué pasa? (SUSURRA) Lo intento.

Vale, están aquí repartiéndose sus cositas.

Qué tal, ¿vivís aquí vosotros?

(GRITAN) No hace falta que te pongas así.

Oye, ¿aquí vivían Los Gordos, los conociste?

Sí, ¿no? ¿Y veníais a pillar?

Tú, vendes, ¿y vendías para ellos o por tu cuenta?

Tú vendes lo tuyo, pero, aquí mucha gente trabajaba...

Un segundito, que no te lo quito.

Ahora va. Es mi mujer.

Sí, solo una cosita, Los Gordos sí la vendían, ¿no?

"Sí", dicen los pequeños.

Ah, que no puedes hablar porque te están viendo.

Oye, tranquilo, solo es un segundito.

El ambiente se pone tenso.

Y antes de que haya problemas, nos vamos.

Nos dijo que tirásemos para abajo; al preguntarle

si habían vuelto familiares de Los Gordos, nos dijo

que no podía hablar porque

le miraban y que fuéramos para abajo.

Pues, aquí estaba situada una de las parcelas

que derribó la policía.

Con siete puertas acorazadas para entrar.

Que no queda nada en pie, exacto.

¡Tranquilo, tranquilo!

Hola, le he visto que vive aquí, vale, le voy a preguntar,

le veo que ha salido de esta puerta y era vecino enfrente

con el clan de Los Gordos.

¿Y cómo se llevaba eso?

No había problemas con ellos ni nada.

Ellos te lo decían,

si tenías algún problema, ellos te lo arreglaban.

Claro, porque aquí venía mucha gente a comprar.

Y decían que si daban problemas a los vecinos, se ocupaban ellos.

O sea, trataban de mantener una convivencia cordial.

El Bola, ¿te suena, sí?

Claro, El Bola vivía aquí.

Vale, muchas gracias.

Tenemos sospechas

de que siguen aquí, pero, nadie nos da pistas.

Seguimos buscando y encontramos

a una persona que trabajó para ellos durante tres años.

Hola, ¿puedo hablar con vosotros?

Tú los conocías, ¿no?

Trabajabas para Los Gordos,

¿en qué consistía trabajar para ellos?

De vigilancia estabas

y controlabas si venía la policía, avisabas.

La gente que entraba,

pero, ¿la gente consumía dentro o solo iban a comprar?

Claro, controlabas que no se fuera eso de las manos

para no llamar mucho la atención.

¿Y tú cuánto... Cobrabas en droga, en dinero, qué te daban?

Tú, en dinero, ¿cuánto te pagaban por vigilar?

Cinco euros a la hora... y ahora, han vuelto,

un segundito, perdona, han vuelto quienes salen de la cárcel,

de Los Gordos, parece que vuelven por aquí.

Y desde que se fueron,

¿quién controla el tema de la droga aquí?

Aquí, todo el mundo, pero, cuando estaban eran los reyes.

Muchas gracias, chao.

Todo hace indicar que Los Gordos

ya no trafican con droga en el sector seis.

Sin embargo, vamos a demostrar lo contrario.

Una colaboradora del programa pregunta a los toxicómanos

y encuentra, fácilmente, el punto de venta de esta familia.

Llegamos al lugar donde nos han dicho

que está el clan de Los Gordos.

En un cartel vemos los productos a la venta.

Porros de polen, de bellota.

De pronto, alguien grita la contraseña

para advertir que llega la policía.

A los toxicómanos no parece importarles mucho.

Mientras esperamos a que la policía se aleje, vemos a varios

toxicómanos drogándose en una habitación

que se conoce como "El Fumadero".

Fuera es donde nos espera

el miembro del clan que vende la cocaína.

A pesar de lo que hemos comprobado, la presión policial

ha hecho que el negocio de la droga

se haya desplazado a otras zonas de Madrid.

Los Gordos buscan nuevos puntos en los que mover su negocio.

Uno de ellos, es este.

Comillas es un barrio de Carabanchel

con un altísimo nivel de desempleo.

Desde que el clan de Los Gordos se estableció aquí,

ha habido un aumento de robos y delincuencia.

Estamos ya muy cerca de la calle Eduardo Rivas.

Vamos a ir ahora con mucho cuidado,

que no vean las cámaras. Estamos ya cerquita.

No vamos a dejar el coche en la calle, por seguridad,

para que no nos vean, y por seguridad,

porque es una calle que es un callejón sin salida.

Y si se complica la cosa, tendríamos problemas para salir.

En esta calle de la derecha, está el número 13,

que es donde, supuestamente,

tienen ellos todo el tema de droga, contrabando y demás.

Y en la paralela, que es este callejón

que vemos la señal de que es una calle cortada,

es donde se encuentra el número 18,

que es donde están viviendo todos ellos.

Ahora, con cuidado. No creo que estén ahora.

Eduardo Rivas. Aquí, a la derecha.

Calle cortada. Ahora no hay movimiento.

Vale. Vamos a aparcar aquí.

Y entramos por la parte de atrás a casa de los vecinos.

Bueno, pues para entrar en casa de los vecinos,

ellos están con mucho miedo a que nos vean entrar

con la cámara, porque luego podrían

tener problemas. Así que vamos a entrar

con la cámara grande escondida en el bolso.

¿Vale?

Vale. Ahora ya aquí, con cuidado, porque es la paralela.

Vamos a entrar por la parte de atrás.

¿Sí? Hola. ¿Nos abres?

No pueden salir las caras de los vecinos

por su propia seguridad.

Hola. ¿Podemos pasar?

Hola. Pasad por aquí.

Vamos a poder grabar, entonces,

desde esta ventana, ¿no? Sí.

Vale. Queda...

Pues esta es la calle problemática.

Sí. En el 18. Donde hay familias de gitanos.

Claro. Se han hecho mafia. Se han hecho mafia.

Dicen que han venido ahora parte del clan de Los Gordos.

Ha venido el clan famoso de Los Gordos

de la Cañada Real. Cuando es invierno,

ahí se meten debajo de los soportales y ahí están.

Y todas las baldosas de los poyetes

están levantadas, que es donde guardan.

Cuidado, porque estoy viendo.

Mira, mira, mira. Están saliendo.

Están saliendo algunos.

Es muy habitual verles con los coches en doble fila

enfrente del portal. Siempre están tocando coches.

Bajamos a la calle y nos encontramos

con la primera sorpresa. Un coche camuflado de la policía

acaba de recibir el impacto de un huevo.

Acaban de tirar un huevo al coche que pasaba,

a la Policía Nacional.

Que vais de paisano, por eso no podemos sacar caras.

Los policías nos piden observar las imágenes que grabamos,

para ver si localizan al autor.

Acabamos de empezar.

Pero nuestra cámara no ha captado el momento.

Este coche de alta gama llama la atención

en un barrio tan humilde.

Los policías de paisano piden refuerzos

para identificar el vehículo.

Ya resulta sospechoso, todos los vehículos de alta gama,

que están por esta zona, que vienen a por droga aquí.

Venta de vehículos ilegal. De alta gama.

Son vehículos que roban, entiendo.

¿Y la procedencia de esos vehículos la desconocéis?

No sé si has visto que acaban

de tirar huevos a la policía desde este portal.

¿Podemos pasar y ver el portal? Vamos.

Nos encontramos con un joven

que dice venir de vez en cuando.

Hola. ¿Vives aquí?

Vienes a ver a un amigo.

¿Tú vienes aquí a pillar?

Conoces a la gente que pasa la droga aquí. Imagino que sí, ¿no?

¿Los coches de dónde vienen? ¿Son coches robados?

¿Y de dónde los sacan?

Y que puedes tener represalias.

Lo normal por aquí.

Entonces, si no son robados, ¿de dónde vienen?

Blanqueo de dinero. El dinero de la droga,

lo blanquean comprando coches de alta gama.

Hombre, si me acabas de decir que blanquean de esa manera.

De más actividades.

No, no. Si tú me estás ampliando el negocio.

No solo es la droga ese dinero. De extorsiones, estafas, de robar.

Yo trabajo en ella. Trabajo, más que verla.

Seguimos recorriendo la zona y continúan tirando huevos.

Aquí, lo de tirar huevos, ¿cómo va?

Acaban de tirarnos otro huevo, que acaba de dar ahí.

Y cuando intentamos hablar con los miembros del clan,

tampoco somos bien recibidos.

Hola.

Vale, vale. Tranquilo.

Vale. Tranquilo. Ya me voy.

Os iba a preguntar, porque han lanzado huevos

a la policía, por si lo habíais visto.

Vale, vale, vale.

Vale, vale. Perdona.

Como hemos visto, en este barrio hay que moverse con mucho cuidado.

Todos los vecinos que van a hablarnos,

lo hacen sin mostrar su rostro.

¿Podemos pasar? Gracias. Pasa.

El no dar la cara, es por miedo a que os reconozcan

y luego tengáis represalias. Por supuesto.

Sí. Porque aquí uno les llamó una noche la atención.

Eran las 2:30 de la madrugada.

Y les dijo: "Por favor, ¿podéis bajar la música o quitarla ya,

que no son horas?" Y enseguida subieron

cuatro o cinco, destrozaron una puerta.

Una de las ventanas de ahí, del ascensor ese,

la tiraron al suelo desde el quinto piso.

Eso, solamente, por llamar la atención

de que bajaran la música. Y de forma educada.

Me contabas que aquí es muy normal

ver peleas con arma blanca.

Una tarde noche, en la que una mujer ahí,

una de las gitanas, empezó a gritar a otra,

porque le había hecho algo al niño.

Le habría reprendido o lo que fuera.

Y empezó a llamarla a voces, diciendo que la iba a rajar,

que la mataba.

Y, a continuación, la vimos con un cuchillo,

pues sería de unos 25 centímetros, más o menos, de hoja.

Ahí hay trapicheo de droga.

Por aquí, sí se ve que llegan coches,

que se intercambian cosas.

Robos también ha habido bastantes robos por tirón

y todo eso, sobre todo, a personas más vulnerables,

que no pueden correr detrás de ellos ni nada.

Sí. Porque, últimamente, la policía está apareciendo mucho

por aquí y es que están buscando a alguien.

Por lo que me han comentado, aquí hay vecinos,

directamente, amenazados de muerte.

Los hay. Y por eso, por decirles a determinadas horas

que están molestando y ellos, inmediatamente, amenazan.

Y son creíbles. Son creíbles.

El problema es que son creíbles las amenazas.

Si te dicen que te la han jurado y que van a por ti,

van a por ti. Ya puedes cambiarte de barrio

o no salir de casa.

Hablar aquí, cuesta caro.

Algunos vecinos ya están amenazados por hacerlo.

Los Gordos van armados.

Vamos.

Las armas las llevan guardadas.

Pero suelen ir armados.

Claro. Vosotros, que lleváis aquí más tiempo,

¿qué podría pasar, si nos vieran con una cámara?

Que nos estáis grabando y estamos hablando,

yo cojo y me tengo que ir a vivir con mi hija.

Directamente. Mañana, estamos amenazados.

Saben que Los Gordos están aquí y tienen montado

su negocio de venta de drogas y coches robados, entre otros.

Se ha venido aquí parte del clan de Los Gordos.

Dos de ellos, tenéis constancia.

Desde entonces, ha empezado a incrementarse

la presencia policial.

Coches robados, que luego se revendían aquí.

La mujer de la que hablan, se llama Marcelina.

Ha sido detenida ya varias veces.

Ha pasado por prisión y ahora está

en libertad vigilada en este barrio.

Nuestro equipo pregunta y nos mandan a su casa.

En su tobillo podemos ver la pulsera electrónica

que le ponen a los delincuentes bajo arresto domiciliario.

Le preguntamos si en su casa se vende droga

y nos pide que volvamos al día siguiente.

Comprar droga en el barrio no resulta difícil.

A pesar de las múltiples intervenciones policiales,

los miembros del clan siguen delinquiendo

e intimidando a los vecinos que tienen que convivir con ellos.

  • Clanes

Teleobjetivo - Clanes

09 dic 2016

El programa viaja hasta el municipio coruñés de Carballo, donde se asientan desde hace décadas los 'Moinantes' un clan integrado por 167 familias cuyos miembros explotan dos ramas delictivas: los robos con fuerza y el tráfico de estupefacientes.

Los reporteros del programa siguen la pista de esta peligrosa familia que siembra el temor en Carballo y son testigos del carácter violento de algunos de sus miembros, con momentos de auténtica tensión.

'Teleobjetivo' analiza el funcionamiento de este clan, que acumula más de 100 detenciones y entre los que se encuentra el mayor delincuente por delitos de tráfico en España, que actualmente se encuentra en prisión.

Asimismo, 'Clanes' trata de averiguar quiénes son los herederos de los 'Gordos' - la familia que controlaba todo el mercado de la droga en Valdemigómez - después de ser desmantelado en 2013 por la Policía.

El programa se adentra en el nuevo punto de venta de droga que han habilitado en La Cañada y muestra cómo han abierto sucursales en otras zonas de Madrid, y han sembrado el temor entre los vecinos de un barrio entero.

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