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No recomendado para menores de 16 años Teleobjetivo - Convivencia imposible - ver ahora
Transcripción completa

"Teleobjetivo" ha sido testigo

de que la zona es un auténtico polvorín.

Pase, pase.

Amelia tiene el síndrome de Diógenes.

Acumula kilos de basura en su casa y el olor insoportable.

Esto huele mal, huele a basura.

Los vecinos ya no saben qué hacer para que cambie de actitud.

Pediremos a los servicios sociales

que te pongan una mujer y te ayude a limpiar.

Mira, Manolo, ya no hablo más.

Yo mi casa quiero tenerla así mientras yo viva aquí.

En pleno centro de Madrid

hay dos edificios repletos de prostitutas.

Los vecinos están hartos del continuo trasiego de clientes

y quieren una solución.

Es encontrar un responsable, una buena idea sería

saber quién es el propietario de ese inmueble.

"Teleobjetivo" ha descubierto que el propietario

de uno de los edificios de prostitutas

es un miembro de la familia Franco.

No olvidemos que los Franco, en estos momentos,

siguen siendo un emporio, un apellido S.A.,

y por tanto tienen cantidad de conexiones

y, todavía, se les respeta.

Esto no grabes. Hoy, "Teleobjetivo",

pone su foco en la "Convivencia imposible".

Conflictos vecinales que, a veces, pueden acabar en tragedia.

(COMANDANTE AVIÓN) Buenos días, Sres. pasajeros,

bienvenidos a este vuelo con destino Bilbao.

Estamos en la calle Ollerías Bajas, en el barrio bilbaíno de Santutxu,

aquí vive una familia que,

según los vecinos, les hace la vida imposible.

Aseguran convivir,

puerta con puerta, con unos delincuentes.

Las quejas vecinales se centran en ellos,

la familia Manzanares,

más conocidos como el clan de Los Pichis.

Lo que antes era un barrio tranquilo, se ha convertido

en el escenario de escenas como esta.

Esto es lo primero que encontramos cuando llegamos a la zona,

cámaras de seguridad enfocando a su puerta.

Y casas en venta de los vecinos que no han aguantado la presión.

Quieren huir.

Esther es una de ellas.

Hola, Esther, ¿qué tal? Hola, qué tal, encantada.

Tú antes vivías en este barrio. Sí, vivía, sí.

Te has marchado. Sí, me he marchado por miedo.

¿Hay miedo? Mucho miedo, mucho miedo.

Hace 13 años o así empezaron los problemas con esta familia

que vino a vivir aquí, se fue ampliando,

tuvieron hijos, esos hijos se dedicaron a robar

y nos han robado a casi todos los vecinos, han robado

por los alrededores del barrio, a mí entraron a mi casa a robar,

a mi hijo le atracaron a punta de navaja

para quitarle un reloj que le regalaron por su comunión...

¿Tú tuviste que vender tu casa? Yo he malvendido mi casa,

llevo 5 años intentando venderla y, al final, lo único que hecho

ha sido: "Dame lo que debo al banco".

Tú vivías aquí, en esta misma calle.

Vivía en ese edificio que es blanco y marrón.

Ahí están, madre mía, me cago en diez.

¿No te quieres acercar?

Me quiero apartar, nos están increpando, vámonos.

Nos alejamos.

Nos alejamos, no, nos vamos, que bajan.

¿Crees que bajarán? Hombre, ya te digo que bajan.

Les tengo miedo, así de claro, me quiero marchar.

¿Esta es la situación que vives? Sí, todo el día, sí.

¿Y no puedes volver a tu barrio? No, no voy a volver,

lo tengo clarísimo, no vuelvo, antes prefiero vivir

en un puente, debajo de un puente, figúrate.

Vivir en la calle antes que vivir aquí,

que, seguramente, me van a tratar mejor.

Si te acercas, qué pasa. Que nos untan.

Esther es presa del pánico,

sus temores se confirman, un coche de Los Pichis se acerca,

sus ocupantes nos increpan.

¿Estas son las situaciones que hay que vivir en el barrio?

Sí. Que vengan en coche y te insulten.

¿Estás bien, Esther? No, un poco nerviosa, pero bueno...

¿Nerviosa?

Sí, cogieron el coche para increparnos, está claro.

¿Quiénes eran los del coche?

Parte de la familia de los Manzanares

que viven enfrente. Los que vivían enfrente de tu casa.

Sí, una parte.

Son gentuza que no saben convivir con vecinos.

Este es el bonito barrio que tenemos.

¿Y cuál crees que es la situación?

Pues la solución, le hemos dicho muchas veces al ayuntamiento

que sería la dispersión de esa familia.

Suerte Esther y gracias. Muchas gracias, venga, agur.

Andoni forma parte de una plataforma creada

como reacción a los problemas con Los Pichis.

Los robos, según ellos, son una de las lacras del barrio.

Los vecinos llevan meses grabando vídeos

para recabar pruebas contra la familia Manzanares.

¿Y los robos se producen por todo el barrio?

Sí, roban por todas partes, esto es una de las zonas

donde han robado y su manera de actuar

es ojeando primero

las viviendas que creen que pueden estar vacías.

En el vídeo que os facilitamos se ve cómo se preparan,

cómo se ponen los guantes para forzar la cerradura

y, bueno, en este caso, eran dos menores

y un tal El Vaca, que es el mayor de edad,

que es el que intentó forzar las puertas.

¿Les habéis grabado en pleno robo? Tenemos varios vídeos,

en algunos se les localiza y se ven los rostros,

hay otros en los que salen encapuchados o se tapan

con cosas robadas de esas viviendas en ese momento

y todas la denuncias van dirigidas siempre

hacia las mismas personas,

hacia estos menores del clan Manzanares.

Robos, amenazas... pero el conflicto no queda ahí.

Andoni ha sufrido, incluso, el incendio de su furgoneta.

¿Esta es tu furgoneta? Sí, esta...

Así es cómo ha quedado mi furgoneta, sí.

Pues, sí, esto es otra de las maneras de delinquir,

hago hincapié en que no puedo decir quién ha sido,

expresamente, el que me ha prendido fuego a la furgoneta,

simplemente os lo enseño para que veáis

que no solo son robos, no solo son agresiones

o insultos a la gente,

sino que, también, se prende fuego a tus bienes.

Conocemos la situación de mano de los vecinos,

queremos saber cuál es la versión

de la familia a la que se señala, los Manzanares.

Bueno, esta es la casa

de la familia conflictiva, vamos a pasar por el lado.

Venimos a hacerles unas preguntitas.

¿Podemos hacerle una preguntita?

La respuesta no se hace esperar,

la matriarca se abalanza sobre nosotros.

Tranquila, tranquila.

Nuestro cámara sufre una agresión por parte de la matriarca del clan.

Señora, de verdad, tranquila, señora, tranquilícese.

Sólo queremos venir a hacerles una pregunta.

No nos queda otra opción que recular unos metros

si no queremos que la situación empeore.

¿Podemos hablar con ustedes?

Las iras de parte del clan parecen dirigirse ahora

hacia uno de los vecinos que observa la escena.

¡Hostias!

Oiga, de verdad. De verdad, señora, sin agredir.

La matriarca no duda en agredir al vecino.

De verdad. Señora.

Fuera de cámara, nos amenazan si emitimos estas imágenes.

No hay que amenazar a nadie.

Estamos haciendo nuestro trabajo.

Confirmamos que el clan

tiene un problema con este vecino desde hace tiempo.

¿Podemos calmarnos un poco?

¿Qué pasa en el barrio? Cuéntenos.

Señora, ¿qué problema tienen ustedes?

Bueno.

La policía, alertada por los vecinos,

acude a la zona para calmar los ánimos.

Vamos a acercarnos con la policía,

a ver si tenemos más seguridad sin ser amenazados.

Un total de tres dotaciones responden a la llamada.

El clan no parece amedrentarse por la presencia policial.

A pesar de todo nos siguen amenazando.

Preferimos abandonar la zona para ver si Los Pichis

se tranquilizan y dejan de increpar al que pasa por allí.

Gracias.

Nos marchamos custodiados por la policía.

El problema se queda ahí.

Buscamos una calle más tranquila

para hablar con Roberto, el vecino agredido.

Rober, te han agredido. Sí. Ya has visto que,

además, sin mediar palabra ni acción, fui agredido.

¿Cómo tienes la espalda? La espalda bien,

porque solo han tirado de la camiseta.

Pero me han dado un par de golpes en el cuello.

Sí. Lo tienes rojo todavía, eh.

Lógicamente, ella lo que busca es una respuesta directa mía,

que yo me hubiera revuelto.

Si llego a haber hecho eso,

es cuando el problema ya va a mayores.

Les das pie a hacer lo que ellos quieren,

que es una agresión directa,

pero de los varones. No de las mujeres.

¿Has vivido situaciones como esta alguna otra vez?

Y peores. ¿Pero qué pasó?

Estábamos amenazados, porque como sus menores

han estado bastante tiempo rondando el local,

intentaron entrar con mi mujer dentro.

¿Tenéis un local vosotros?

Mi mujer regenta un local.

Como hemos presentado denuncia contra ellos,

se sienten indignados. ¿Y qué hacen? Lo que saben hacer.

Intentan amedrentarte. La denuncia es por amenazas.

¿De qué tipo? Amenazas de muerte.

Estáis amenazados de muerte. De muerte.

Que va a correr sangre, que no vamos a quedar ni uno.

Y así lleváis años ya. Sí. Años.

Realmente, el problema con ellos empecé a tenerlos, prácticamente,

cuando se les echó del bar por agredir a un cliente.

Se les dijo que no los queríamos ver ahí.

Ahí fue cuando empezó el problema.

¿Por dónde crees que pasa la solución?

Pasa por que se aplique la ley y la ley determine.

Si los menores tienen que estar reclusos, que lo estén,

y los mayores también. Pase por aplicarse la ley.

Confiemos, Rober, que pueda haber una solución

para vuestro conflicto. Eso es lo que esperamos.

Muchas gracias. "¡Agur!". A ti. Hasta luego.

Lo que sí que vemos, es más presencia policial

desde que hemos tenido el altercado en esta misma calle.

Al menos, están vigilando la zona,

porque están los ambientes bastante caldeados.

Aprovechamos la presencia de la policía

alrededor de Los Pichis.

Intentamos hablar con la matriarca.

Buenas. ¿Podemos hacerte la preguntilla

que te hemos hecho esta mañana, que te queríamos hacer?

¿Vosotros vivís aquí?

En esta casa. Vivís aquí, en el de arriba

y en el primero de ahí.

Aquí solo viven ustedes.

Sois la familia Manzanares.

Queremos saber si aquí viven Los Pichis.

Son a quienes mucho señalan como responsables

de los robos que se producen en la zona.

¿Qué tenéis que decir vosotros?

Hace un rato, hemos visto cómo pasaba un vecino

y sin decir él nada, han salido ustedes.

¿Y por qué ese momento de amenaza, de agresión?

Lo que él nos dice, es que ha sufrido amenazas

por parte de miembros de su familia.

¿Y ese es motivo suficiente para que se dé

la situación de antes?

Nos contó un vecino que hubo una agresión,

que le dieron con un palo en la cabeza

y que eran de su familia. Hubo una persona detenida.

Dice que fue usted la que le pegó el palo.

Pero ustedes salieron a agredir.

Los vecinos nos dicen que la convivencia es imposible.

Dicen que por aquí no pueden pasar.

Se llevan insultos, amenazas.

Les da miedo vivir aquí.

¿No hay robos?

Vamos a tranquilizarnos.

Eso es lo mismo que le pregunto.

Vamos a tranquilizarnos un poquito.

Solo queríamos saber si hay solución.

Queríamos preguntarles, tras conocer la opinión de los vecinos.

Una guerra de la que ya se han librado varias batallas.

Joseba nos enseña este video

de una de las disputas vecinales más sonadas.

(Suenan gritos)

Hay imágenes de peleas, de altercados.

Uno de los últimos ha sido bastante importante,

en el que acudieron media docena de patrullas de la policía

y cuatro patrullas de la Ertzaintza.

Se decomisaron armas blancas.

Se ve cómo la señora mayor, la matriarca,

como la quieras llamar, utiliza su culo de pandereta,

riéndose de los municipales,

riéndose de nosotros. Incluso a ellos les berrean,

les levantan los brazos, les chillan, les dicen de todo.

Es la que más se nos enfrenta, la que nos insulta,

nos llama de todo, nos amenaza también.

Sale uno de los chicos, que es uno de los que agrede,

que insulta, que roba. Cuando ve que le están grabando,

se empieza a tapar la cabeza, cuando se le grabó hace rato.

Son gente totalmente descontrolada.

Y cuando pierden los nervios, hay que tener cuidado con ellos,

porque pueden actuar de cualquier manera.

Y este es el pan nuestro de cada día.

Cada vez que pasa algo, más o menos, importante,

siempre se lo toman así porque saben que no les meten mano.

No sé hasta cuándo vamos a poder soportar este situación.

Al salir a la terraza,

escuchamos que la matriarca vuelve a la carga.

¿Qué está pasando ahora?

Otro vecino, alertado por los gritos,

ha decidido salir al balcón y grabar la situación.

Las iras del clan de los Pichis

se dirigen hacia otra parte de la calle.

El vecino que ha protagonizado el enfrentamiento

desde el balcón, decide bajar a la calle.

¿Qué está pasando?

¿Y qué le están diciendo?

¿Estas son las situaciones que se viven normalmente aquí?

Es la situación que vivís todos los días.

Y estos son vuestros vecinos.

Que el cámara grabe el enfrentamiento con los vecinos,

molesta mucho a la matriarca.

Unai, cuidado. Un segundito.

Amenaza con romper nuestro equipo.

La policía interviene para evitarlo.

Estábamos haciendo una entrevista

y no sé cuándo se ha liado esta.

Y las situaciones parece

que en el barrio terminan así siempre.

La señora nos quería conceder una entrevista.

Le hacemos unas preguntas y en cuanto ve a otra vecina

acercarse la amenaza.

Cosa que nos está negando a nosotros.

(Gritos)

Insultos, amenazas. Y porque está aquí la policía.

Nos dicen los vecinos que esto

es lo que sufren todos los días.

La tensión aumenta.

En esta grabación realizada por un vecino desde el balcón

comprobamos que la cosa podría haber sido peor.

Uno de los Pichis saca de la casa una catana.

El arma pasa desapercibida por la policía.

La policía tiene que contener

a la señora, porque madre mía...

Y familias pasando con niños.

Nos dicen que nos vayamos.

Nos dicen que nos vayamos. Vamos.

Gracias.

La policía nos dice que nos retiremos,

que evitemos más conflicto.

Ha habido un vecino implicado al que han increpado

que vive en este portal. Así que vamos a hablar con él.

(LLAMA A LA PUERTA)

Unai. ¿Qué tal? ¿Cómo estáis? Bueno, imagínate.

Vaya la situación que hemos vivido abajo.

Lo de todos los días.

¿Esto se repite? Continuamente.

Esto que has visto hoy es poco todavía.

Tú lo has visto todo desde la ventana.

Sí, efectivamente.

Desde aquí tienes vistas a su puerta.

Sí. Pasad, os digo dónde está.

Hoy han tenido un poco más de...

Se han cortado un poco, digamos, porque hay policía

y está la cámara. Pero esto no es nada.

Amenazas, gente con cuchillo. Esto es lo de cada día.

Aquí viven con miedo todos.

Os han amenazado a vosotros. Sí, literalmente.

Que nos iban a matar, que nos iban a meter fuego.

Tenemos hijos pequeños y es el pan nuestro

de cada día y nadie hace nada para evitar este conflicto.

¿Qué situaciones habéis vivido? Hombre, una de ellas

pues subir con mi hijo a las 21:30, viernes,

y venir tres críos, meterse conmigo, con el niño,

e intentar intimidarme.

¿Con los menores estamos hablando de los Pichis?

Sí, claro, claro.

Utilizan a los menores para practicar robos.

Luego lejos de educar a esos chavales,

les incitan a robar y luego les esconden

en la lonja con el material robado.

Y luego cierran la puerta y dice:

"No, aquí no hay nadie. Aquí no hacemos nada."

Y luego tienen más de 400 denuncias.

Y no podemos hacer nada. Estamos atados de pies y manos

hasta que un juez tenga valor suficiente o diga:

"Aquí esto va a ir a más y va a haber muertos."

Y es como va a acabar.

Ahora mientras estamos hablando están insultando.

Se les escucha perfectamente.

¿Y cuál sería la solución?

Concretamente con ellos, sacarlos de aquí.

Han fastidiado a tanta gente

que ya es imposible convivir con ellos.

La gente no los quiere aquí.

Así es.

Los insultos han sido continuos durante la entrevista.

Unai, ven aquí. Ven aquí.

Unai no puede reprimirse y sale al balcón.

Se vuelve a enfrentar con los Pichis.

(GRITA)

(GRITA)

¡No me amenace, señora! ¡No me amenace!

¡No me amenace! Sabe que no voy a bajar.

No le voy a dar el gusto, señora.

Siga, siga. Siga, siga.

Siga, que así sabe todo el mundo cómo es.

Y por qué pasan estas cosas, porque ustedes así.

(GRITA) Ya he bajado.

¡Ya he bajado, joder!

Andoni. Dejad de insultarme.

¡Que me estoy cabreando, dejad de insultarme!

¡No me insultéis! ¡No me insultéis ninguno ya!

Unai, vamos dentro. ¡Se acabó ya!

¡Tanta puta mierda! Vamos dentro.

Una denuncia más a sumar

a las casi 450 interpuestas por los vecinos.

Un problema grave de convivencia

que lleva 14 años y sigue sin estar resuelto.

También crónico parece

el conflicto entre Amelia y sus vecinos.

Tiene síndrome de Diógenes.

Pero, Amelia, vamos a ver...

¿Pero cómo puedes tener esto todo aquí acumulado?

Pero huele mal aquí, Amelia.

Nos desplazamos a Torrox,

un apacible pueblo malagueño.

Casas blancas, calles silenciosas...

Un lugar aparentemente tranquilo para vivir.

Excepto en esta calle.

Una sola persona tiene en jaque a sus vecinos.

Acumula basura en esta casa de manera compulsiva.

Sufre síndrome de Diógenes.

Esta es la calle. Sayalonga 6.

Es el 37.

Uf, pues huele por aquí. Mira, el 37.

Oh, madre mía, qué olor...

Huele fatal, ¿eh?

Mira, tiene ahí...

Los lugareños no aguantan más a su vecina.

El olor en la calle es insoportable.

Que Amelia sigue otra vez con las mismas.

Limpiaron y sigue en las mismas.

Esa mujer no puede seguir viviendo sin agua potable.

Con lo cual la higiene de ella misma

pues tiene su problema...

Y realmente que nos está perjudicando a los vecinos,

como no, a los malos olores que estamos soportando.

Pero se lo han limpiado, ¿no?

Y la soledad también le hace hacer esas locuras.

Cuando se mueve el aire no veas cómo huele.

¿Qué están viendo?

¿Las flores?

¿Qué ha recogido?

¿Están ustedes preocupadas?

Manuel hace las veces de portavoz vecinal.

Nos cuenta cómo nació el problema.

Manuel, tenéis un problema en Torrox.

La Guardia Civil ha venido por petición de los vecinos,

porque la situación pues era lamentable.

Hubo una empresa de limpieza.

Y bueno, a partir de ahí estamos a la espera

de que los servicios sociales de la Junta de Andalucía

ponga una solución al problema que tiene la mujer.

¿Cómo es vivir cerca de una persona

que tiene esta enfermedad, este síndrome de Diógenes?

Es complicado, porque nos obliga

a todos los vecinos a vivir

con las casas prácticamente amuralladas.

No podemos abrir las ventanas por el tema de las moscas;

e incluso los mosquitos de noche te comen.

¿Y hace cuánto tiempo que viven en este barrio?

Pues aproximadamente 30 años.

30 años... Pero siempre en condiciones normales.

Cuando vivía el marido y el hijo,

una familia normal. ¿Ah, sí?

Después de conocer la versión de los afectados

preguntamos a la vecina conflictiva.

Desde la ventana podemos ver desperdicios y basura por el suelo.

Amelia, buenas tardes. ¿Qué tal?

Queríamos hablar con usted y poder pedirle...

Estamos preocupados porque hemos visto que usted

tiene mucha basura acumulada en la cocina.

¿Y esas flores?

¿Y a usted le gusta vivir así?

¿Y no le gustaría vivir en otro sitio más limpio?

¿Que la cuiden más?

Y no tiene agua, me han dicho los vecinos.

¿Y cómo se lava usted, Amelia?

Ya...

Sí.

Y hay mucha mosca por aquí,

no me diga que no tiene basura usted...

Que estoy abanicándome todo el rato.

¿Pero nos va a dejar entrar?

Déjame pasar.

¡Hala, mira! Pues, venga, que pasamos.

¡Ay, Mari...! Ay, pero, pero... ¡Amelia, por Dios!

Pero, Amelia, vamos a ver, ¿cómo puedes tener esto aquí?

Ay, San Antonio... ¿Cómo? Como está.

La cocina de Amelia es la zona cero de la casa,

llena de desperdicios, de comida podrida.

La encimera es un basurero.

Pero huele mal aquí, Amelia.

Bueno, oler, huele mal. ¿Qué tienes aquí?

Si es que no tienes más que... restos de basura.

Su habitación también tiene un olor nauseabundo.

¿Dónde duermes tú, Amelia?

Y esta basura, mira, tienes aquí muchos mosquitos.

Tienes muchos mosquitos aquí, esto lo tienes que limpiar.

Mujer, así no se puede vivir.

Cada rincón de la casa le sirve a Amelia

para acumular desperdicios.

Madre mía, cómo huele aquí, por Dios.

Pero si aquí no hay más que moscas, Amelia, por Dios.

¿Y esas...?

Es que hay restos de comida.

Los yogures se van a estropear ahí con el calor.

Bueno, digo con el calor, ¿eh?

La situación de la casa amenaza con provocar

un serio problema de salud.

Este es el foco de la plaga de insectos

de la que se quejan los vecinos.

¿No querrías que te limpiaran esto y mantenerlo limpio?

Vas a coger un día una enfermedad.

¿Tú has oído hablar del síndrome de Diógenes?

¿Sabes lo que es eso? Es gente que acumula basura dentro de casa.

Igual que tú.

Pero es gente que no está centrada, que no está bien.

(RÍE) Ay, Amelia...

Pensábamos que habíamos visto lo peor,

hasta que llegamos a la escalera.

Montañas de basura.

Apenas podemos subir los escalones.

No. Gracias, Amelia.

Ponlo a la sombra. Tengo el cuchillo, ¿ves?

Amelia, tú estás acostumbrada al olor,

¿pero entiendes que a los vecinos les moleste?

Es que huele... huele mal, huele a basura.

Ya, mujer, pero, mira, esa terraza que está ahí,

los niños que duermen en esa otra casa.

¡Ah!

¿No?

Amelia, pues nos vamos ya.

¿Echas de menos tú tener compañía? ¿Echas de menos?

Los enfermos de síndrome de Diógenes acumulan basura

para combatir la soledad. Este es el caso de Amelia.

¿Bajas con nosotros o bajamos...?

(RÍE)

¿No quieres que nos vayamos?

Ay, Amelia, Amelia...

Que los tienes asfixiados de olor. ¿Asfixiados yo?

Ellos están en sus casas y yo estoy en la mía.

Yo abro las ventanas y todos los olores salen.

¡Claro, ahí está el problema!

Pero yo hablo en el ayuntamiento y los servicios sociales

y buscamos que te vayas allí a una residencia.

Pero que yo todavía no me voy.

Cuando me vaya a ir, ya yo te lo diré.

Y habla tú si quieres, Manolo.

Pero ya cuando pase más tiempo.

Vamos a solicitar a los servicios sociales

que te pongan a una mujer, como tiene mucha gente,

que te ayude a limpiar.

Ya se ha enfadado.

Yo mi casa quiero tenerla así mientras yo viva aquí.

Que nos ha quedado claro, venga. Que ya no te molestamos más.

Cuídate mucho. Igualmente.

Y que te ayuden y te dejes ayudar.

Ay... La casa la tendré siempre así

hasta que me vaya.

Amelia lo tiene claro.

A pesar de las presiones, seguirá acumulando basura.

Mientras, las casas de sus vecinos seguirán cerradas a cal y canto.

Hay otros vecinos que también se sienten indefensos,

pero por un problema muy distinto

Tienen un prostíbulo en su edificio.

Las autoridades han puesto en el punto de mira

a la prostitución callejera.

En muchas comunidades autónomas, se persigue al cliente

con multas que van desde los 600 euros

hasta los 30 000.

Como efecto rebote, los pisos burdeles

y los conflictos vecinales que acarrean,

han crecido exponencialmente.

Estos dos edificios en pleno centro de Madrid son un ejemplo.

En menos de 100 metros, dos inmuebles están dedicados

en exclusiva al negocio del sexo.

Los vecinos lo sufren y tienen miedo a denunciar.

(GIME)

¿Al 133 entran? ¿Pero usted tiene miedo?

Gracias, caballero. Gracias.

Situamos nuestra cámara en un balcón frente

a uno de los edificios.

Nos llama la atención esta persona.

Parece vender algo a las chicas que entran al edificio.

Una colaboradora de nuestro programa

se acerca al bloque para comprobar la existencia de un prostíbulo.

Al entrar, nos encontramos con una chica en la puerta de un piso.

Observamos un piso totalmente reformado,

nada que ver con la descuidada fachada del edificio.

Nos encontramos con hasta tres chicas sentadas

en las puertas de los pisos. Aparentemente esperan clientes.

Bien. Ahora vamos a sacar las cuentas.

La madama nos ofrece un trato:

El 60% del servicio es para la prostituta.

El 40% se lo queda ella.

Cuando se venga con nosotros. -Claro.

En este edifico se ejerce la prostitución, al menos,

desde principios de los 90.

Fuera de cámara, les preguntamos a las prostitutas

por la relación con los vecinos.

Nos responden que no es su problema

que el ambiente que hay en la calle les moleste.

La prostitución no es ilegal.

¡Ya voy, cariño! ¡Ya voy!

Una de las trabajadoras

nos anima a que empecemos a trabajar en ese momento.

Chao.

Nos despedimos de ella.

Por el rellano de la escalera es difícil avanzar.

Prostitutas van y vienen. Otras, esperan a su cliente.

A la salida, nos encontramos con el vendedor

que surte de comida a las prostitutas.

¡Ah!

Desde el balcón comprobamos el continuo trasiego

de presuntos clientes y prostitutas.

De todas las edades y nacionalidades.

En la puerta llegan a agolparse hasta seis personas.

Y todo junto a varios menores.

Muchos vecinos están hartos, pero tienen miedo

a quejarse por las represalias.

No está siendo nada fácil encontrar vecinos

que nos hablen de la situación real que viven cada día

en este Paseo de las Delicias.

Unos no lo hacen por miedo y otros porque están cansados

de hablar, denunciar y que no se solucione nada.

Vamos a intentarlos en el 135, a ver si aquí

tenemos algo más de suerte.

Nos abren.

Hola. Hola. Si te pusiese

una cámara delante, ¿hablarías conmigo?

No quieres hablar, ¿no?

Vale. Gracias.

Soy Gemma, del programa "Teleobjetivo", de TVE.

Estamos haciendo un reportaje para saber si a los vecinos

de esta zona la presencia de dos prostíbulos

tan juntos les genera cualquier tipo

de inconveniente o de molestia.

Sí genera, sí. Lo mismo te llaman

a las 3 de la mañana, a las 5 de la mañana...

Con unas castañas pilongas. Menos mal que tengo

una mirilla muy grande. Mira. Por aquí me defiendo muy bien.

Entonces los veo y les digo, simplemente les digo:

"Mira, hijo, no es aquí. Es en otro portal."

Este señor también lo ha vivido.

He estado 11 años de portero en el siguiente, en el 135.

Hay disputas, hay riñas, uno que sube borracho,

no le dejan... Luego durante el día

no le dejan, se lía a discutir y viene la policía... En fin.

A una chica el año pasado le dieron

dos o tres puñaladas y estuvo muy grave en el hospital.

Gracias. Tenemos suerte.

Otro vecino nos abre la puerta.

Encantada. Gracias. ¿Y cómo es la convivencia

con ellas? Pues, oye... Mira, ven.

Esta es una ventana y aquí veo yo de todo, ¿sabes?

¿Qué ve? Tienen la ventana abierta

y no se preocupan de nada. A la de arriba no la veo

pero a esa y a esa las veo...

¿Y qué ve usted? Pues de todo.

Sin querer, lo veo. Sin querer.

Claro, está la ventana abierta y ahí están trabajando pues...

Ah, mientras practican sexo usted las puede ver

porque tienen la ventana abierta.

Claro. Tranquilamente. Ah.

No se preocupan si los veo. Nada. Ellos van a su aire.

Es un poco violento eso, ¿no? Pues sí.

¿Y le tocan el timbre a usted de vez en cuando?

Alguna vez, a las cuatro de la mañana.

"Ábreme, colega, venga, que voy a echar un polvete".

"Pero bueno, eso no es aquí, es al lado".

Y así muchas veces. Llaman y ya ni abro si quiera.

Muchas gracias. Hasta luego, gracias.

Hasta luego. Adiós. Adiós.

Los vecinos afectados por este tipo de prostíbulos

pueden acudir a la justicia para acabar con sus problemas.

Así lo hizo la comunidad de un edificio en Alicante.

Hablamos con el abogado que llevó el caso.

Alberto, su despacho ha sido pionero en una sentencia

sobre un problema que está en auge: el de la prostitución

en pisos de comunidades de vecinos completamente normales a priori.

¿Cómo fue el proceso y qué era lo que pasaba?

Lo que ocurría era que en un piso se ejercía

la prostitución; pero además conllevaba

una serie de molestias para los vecinos que,

realmente, no estaban dispuestos a tolerar.

¿Qué tipo de molestias ocasionaban?

Desde llamadas intempestivas al interfono, carreras, gritos,

elementos comunes estropeados...

Lo que sí hicieron muy bien los vecinos fue organizarse.

Y empezamos a trabajar, a conseguir un cuerpo

de pruebas que permitiera acreditar qué ocurría.

Con esa serie de documentos se notificó al propietario,

que es lo novedoso en este asunto.

El propietario poco menos que nos dijo que no tenía

constancia de que allí pasara nada raro

y que no iba a hacer absolutamente nada.

La jueza de instancia fue muy valiente.

Resolvió el contrato de alquiler,

ordenó el inmediato lanzamiento de los inquilinos;

pero, además, dado que estaba acreditando en el procedimiento

que el propietario lo conocía,

utilizó una potestad que tiene a través del artículo 7.2

de la Ley de Propiedad Horizontal, de privar

de uso al propietario. Pero además lo hizo

por el máximo legal, que es de 3 años.

De vuelta a Madrid comprobamos que a escasos 100 metros

del primer burdel está otro de mejor aspecto.

Es el número 133 del Paseo de las Delicias.

Nuestra colaboradora se acerca a la puerta.

Coincidimos con el que dice ser el dueño.

Esperamos a que anochezca.

Estos edificios están abiertos 24 horas al día.

Siempre disponibles.

Aprovechamos para hablar con el portero.

¿Hay muchas chicas?

Gracias. Hasta luego.

Nos preguntamos si contra estos edificios repletos de prostitutas

podría actuar la justicia como ocurrió en Alicante.

En Madrid hay desde hace 20 años un edificio en cuyas plantas,

todas, se dedican a la prostitución.

¿Qué tipo de solución tienen los vecinos que ocupan

los edificios colindantes?

Estoy convencido que si esas personas se organizan,

entiendo que contraten

algún despacho de abogados y acreditan lo que ocurre,

yo veo claramente que podrían iniciar dos vías.

Una penal, y yo veo claramente otra vía administrativa.

Hay que encontrar un responsable. Una buena idea sería saber

quién es el propietario de ese inmueble.

Decidimos investigar quién es el propietario

de estos edificios dedicados a la prostitución en Madrid.

Descubrimos en el Registro de la Propiedad que el titular

del número 133 del Paseo de las Delicias es una empresa.

CM 16 Sociedad Limitada.

Solo nos queda saber quién está detrás de estas siglas.

Este informe, al que hemos tenido acceso,

nos desvela un dato sorprendente.

El presidente de CM 16 S.L. es Rafael Ardiz Villoslada.

Casado con María de la O Martínez Bordiú,

nieta de Franco y consejera de la empresa.

Tres hijos del matrimonio constan como apoderados.

Preguntamos por esta misteriosa empresa a Juan Luis Galiacho,

periodista experto en los negocios de los Franco.

Los Ardiz Villoslada son una familia dedicada

al sector inmobiliario fundamentalmente.

Tienen uno de los grupos principales, el Grupo Didra,

que es el germen de diferentes sociedades que van creando

por todo Madrid. Y esas sociedades las van

constituyendo con unas siglas.

Por ejemplo, Príncipe de Vergara

le llaman PV, y el número 49 que es donde tienen

situado el emporio. Entonces tienen una sociedad

que se llama PV 49.

Y así tienen muchas más.

Una de esas empresas es CM 16,

cuya consejera es María de la O Martínez Bordiú,

nieta de Franco.

María de la O, Mariola, creo que es

la gran desconocida de esta familia.

Está casada con un empresario y ellos sí son motor

del sector inmobiliario de la familia.

Mariola nació un año después de Carmen y siempre

ha estado sometida a esa imagen de Carmen Martínez Bordiú

que era la que desbordaba, que era nietísima,

la niña mimada de su abuelo.

Carmen ha marcado la vida de Mariola en parte

porque Mariola ha sido discreta,

no tenía nada que ver con Carmen.

Más introvertida, Carmen más extrovertida...

Y siempre ha estado al margen. Estudió Arquitectura,

fue una chica que se ponía delante de los llamados grises,

precisamente cuando su abuelo era el dictador.

Tanto es así que su hermano Francis la apodaba "la roja".

El marido de María de la O, Mariola Martínez Bordiú,

¿estaba ya metido en el sector inmobiliario

o es a raíz de la relación y de la herencia que recibe?

No. Evidentemente no olvidemos que todos los nietos

del general Franco siempre han sido los nietos

del general Franco durante todos estos años.

Mariola se casó en el 74.

Fíjate, hasta entonces toda la red de contactos

que han hecho. Pero no olvidemos

que los Franco en este momento siguen siendo un emporio,

es un apellido S.A.

Y por tanto tienen cantidad de conexiones

y todavía se les respeta.

En este edificio de la calle Príncipe de Vergara

está la empresa propietaria del bloque 133

del Paseo de las Delicias.

Sus dueños, la familia Ardiz Martínez-Bordiú,

no han querido hablar con nosotros.

Así que nos quedamos sin saber: uno, si conocen

si en su edificio se ejerce la prostitución;

y dos, si son conscientes de que esa actividad genera

muchas molestias a los vecinos.

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Teleobjetivo - Convivencia imposible

14 oct 2016

Los reporteros serán testigos de graves conflictos vecinales que afectan a la convivencia, como la presencia de un clan familiar que causa terror a un barrio entero de Bilbao. Los vecinos, armados de valor, se enfrentan al clan de "Los Pichis" en presencia de las cámaras de ‘Teleobjetivo’. Ni siquiera la presencia policial consigue apaciguar los ánimos. Los reporteros mostrarán también cómo la existencia de dos bloques dedicados íntegramente a la prostitución puede alterar la vida de uno de los barrios más emblemáticos del centro de Madrid. Por último, ‘Teleobjetivo’ viaja hasta la localidad de Torrox, en Málaga, para mostrar las molestias que ocasiona una mujer con Síndrome de Diógenes a todo su vecindario.

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  1. Vergüenza de seguridad ciudadana

    Pero que clase de policía es esa que no actúa de oficio siendo testigos de amenazas y vejaciones, incluso no se puede pasear libremente por la calle. Verdaderamente una vergüenza de seguridad.

    20 oct 2016