Grupos de estudiantes islámicos asaltaron en tres ocasiones la embajada británica en Teherán, donde arrancaron la bandera, saquearon documentación y causaron daños, tras una manifestación contra el Gobierno del Reino Unido, con el que Teherán ha decidido reducir el nivel de relaciones diplomáticas en represalia a las sanciones que le impone Londres por su polémico programa nuclear. El primer ministro británico, David Cameron, ha calificado de "indefendible" y "un ultraje" el asalto y ha advertido de "series consecuencias" a la República Islámica.