El gobierno británico ha admitido ahora que hace unos años utilizó un dispositivo de inteligencia escondido en una falsa piedra para espiar en Rusia. Algo que negó cuando Moscú lo descubrió, y que provocó serias tensiones entre ambos países, incluida la expulsión de personal diplomático por parte de los dos. Según la inteligencia rusa muchos altos funcionarios eran agentes encubiertos del espionaje británico.