Londres acoge este año su tercera cita olímpica. La primera fue en 1908 y cambió para siempre la historia de una de las pruebas reinas, el maratón. Hasta entonces, esa era una carrera de 40 kilómetros pero la reina de Inglaterra se negó a ir a lugar donde estaba previsto su inicio. Para ello, solicitó que los maratonianos comenzaran en la puerta del castillo de Windsor y eso modificó la distancia del maratón hasta los 42 km 195 metros actuales.