El piloto de helicótpero Greg Gribble ha salido ileso de un espectacular accidente de su aparato en Auckland (Nueva Zelanda). Gribble trabajaba para erigir un árbol de Navidad de metal de siete pisos de altura, cuando la hélice de su aparato tocó la estructura, provocando que el aparato cayera y quedara parcialmente destrozado. La cabina, no obstante, se ha mantenido intacta y Gribble ha sobrevivido. Sus compañeros le han sacado de los restos del helicóptero y le han llevado al hospital, donde le han dado el alta con heridas leves.