En España a partir de hoy los médicos de la Seguridad Social tendrán que recetar el principio activo y no la marca comercial. Los tratamientos no cambian, los pacientes seguirán recibiendo el mismo medicamento pero el farmacéutico tendrá que darles el que sea más barato. Los medicamentos de marca tendrán que bajar sus precios si quieren seguir siendo subvencionados. La medida permitirá ahorrar unos 2.000 millones de euros al año.