En Rusia, el partido de Vladimir Putin analiza los malos resultados en las elecciones de ayer, que le han llevado a perder la apabullante mayoría que tenía en el parlamento. Y eso a pesar de las irregularidades, que hoy han denunciado en la calle miles de personas. La votación era una prueba para el primer ministro, que quiere volver a ser presidente en marzo.
La falta de separación entre Estado y partido gobernante ha contribuido a que las votaciones no sean limpias favoreciendo a la fuerza en el poder, ha dicho la portavoz de los observadores internacionales. La OSCE y el Consejo de Europa han detectado manipulaciones en el recuento y papeletas falsas en algunas urnas.