Hace 10 años Génova se convertía en un campo de batalla con miles de jóvenes protestando contra las decisiones económicas del G-8. Ahora en las calles los jóvenes organizan debates políticos. Ya no sólo protestan contra las grandes instituciones internacionales sino contra los gobiernos y las instituciones bancarias de su propios país. Esta reacción responde a una frustración de una generación preparada que ahora no encuentra empleo correspondiente a su preparación y también una frustración en su percepción de como funciona la sociedad.