Estos Juegos Olímpicos, que han costado la mitad que los anteriores, han estado marcados, entre otras cosas, por las estrictas medidas de seguridad de la organización y de los soldados británicos, encargados de vigilar los accesos a las sedes de la villa olímpica y del centro de Londres. Eso ha motivado que económicamente muchos comerciantes, no hayan hecho su agosto. Los comercios, los hoteles y los teatros londinenses se han quejado. Solo parecen haber triunfado los comercios relacionados con los Juegos Olímpicos. Sobre los beneficios económicos a corto plazo, el Banco de Inglaterra ha dicho que serán "insignificantes". "El mundo ha visto lo mejor de Gran Bretaña", ha dicho el primer ministro David Cameron.