El Gobierno de Colombia ha acogido con cautela el anuncio de las FARC de que renuncian a secuestrar civiles y liberarán a 10 rehenes en su poder. Considera que el paso es positivo pero no suficiente, y que las FARC deben abandonar las prácticas terroristas y el narcotráfico si quieren sentarse a la mesa a negociar la paz. El presidente Santos se pregunta si la guerrilla liberará al resto de secuestrados.