Los líderes del G-8 han apoyado hoy un plan de ayudas económicas que impulse la transición democrática en los países árabes. También han condenado con dureza la represión en Siria y han vuelto a exigir a Gadafi que se vaya de Libia. Sarkozy ha hablado de una posible mediación de Rusia para conseguir que Gadafi abandone el poder.