Un cierto renacer de la URSS fue frenado en la final por una Holanda que se cobró la deuda con el pasado.
El engranaje de la 'naranja mecánica' funcionó gracias a la conexión de jugadores como Ruud Gullit, Frank Rijkaard y, sobre todo, el genial Marco van Basten. A partir de ese momento su talento lo aprovecharía el Milan.
El complemento lo pusieron campeones de Europa con el PSV de Eindhoven como el portero Hans van Breukelen, Gerald Vanenburg y un desconocido hasta entonces Ronald Koeman. El Madrid de la 'Quinta del Buitre' los sufrió en semifinales de la Copa de Europa; ya en la Eurocopa, los españoles sucumbieron en la fase de grupos.