Hoy se cumplen dos años sin atentados de ETA en España. Los últimos fueron en Palma, en Mallorca, donde explotaron cuatro bombas en bares y restaurantes que no provocaron víctimas. Ahora, en pleno alto el fuego, la dirección etarra habría dejado en manos de sus presos, unos 800, la decisión de abandonar las armas o continuar con los atentados.