Un lugar del Congo donde en medio del la dura cotidianidad aparece un grupo de hombres elegantes que viven por y para la moda por y para extrañarnos sabiendo que muchas veces lo extraño ayuda a hacer la realidad más llevadera. Los antecedentes hay que buscarlos cuando el congo era una colonia francesa. Miran orgullosos, ahorran todo lo que pueden para comprarse trajes caros carísimos, y zapatos que cuestan una barbaridad, zapatos hechos para pisar otros suelos. Dicen que tienen una conducta moral intachable. Y los niños los miran con admiración. Su influencia ha traspasado fronteras tanto que el diseñador Paul Smith basó una colección entera en ellos.
Daniele Tamagni se inspira en la dura cotidianidad del Congo para sus creaciones