Pekín, una de las ciudades más contaminadas del mundo, pone en marcha esta semana un nuevo sistema para controlar la calidad del aire. Hemos visitado el nuevo centro de medición, en una jornada en la que se han vuelto a batir records de contaminación ambiental. Pekín ha vivido un día más bajo una espesa capa blanca de contaminación. Una nube tóxica que envuelve la ciudad y que convierte su aire en irrespirable, sobre todo, por el humo de los coches y las calderas de carbón.