México tiene 3.200 kilómetros de frontera con los Estados Unidos. Este paso fronterizo, entre Tijuana y San Diego, es uno de los pasos obligados para los que crecieron soñando con cruzar al otro lado. Por aquí miles de personas intentan, cada año, alcanzar el sueño americano, aunque muchos pierden la vida en el intento. Muchos son niños que viajan solos e indocumentados. Huyen de una realidad que no les gusta, de situaciones de violencia extrema o con el único objetivo de reencontrarse con sus familias. El drama se acentúa con los que pierden la vida en el intento.